martes, 17 de septiembre de 2013

Capítulo 37

Estamos en la casa de Justin, acabamos de entrar.
Le he dicho que me acompañe y me de mi biquini para poder cambiarme y ha accedido a subir conmigo al baño.
He estado pensando en este tiempo y también he hablado con Ryan como unos diez minutos a solas sobre mi comportamiento. Me he pasado un poco al hacerle aquello, es una broma pero no he sido justa. Él me pidió perdón pese a que pasó aquello con Dallas y yo me "enfado" con él por hablar con otra chica. Veo más justo que él estuviera enfadado en mi lugar, pero ese no es el caso. Ryan me ha hecho pensar sobre ello, me ha dicho que estoy siendo un poco egoísta y en parte tiene razón, así que quiero cogerlo a solas para decirle y explicarle todo lo sucedido. Aunque creo que no me va a decir que es cierto que sea egoísta, tengo que decírselo. Tengo que pedirle perdón por mi comportamiento de niña pequeña. No estoy siendo justa con él ni con la situación.
—Aquí tienes el biquini,—me lo tiende en la mano.
—Gracias,—sonrío—. Tengo que hablar contigo.
—Dime.
—Verás, quería pedirte perdón por mi comportamiento, últimamente estoy siendo infantil y egoísta.
 —¿De que hablas?
—Justin....sé que no me estoy comportando bien, y tienes que darte cuenta. ¿Sabes lo que pensé cuando te fuiste después de lo que pasó con Dallas?
—¿Que?
—Que deberías de haberte quedado conmigo y no haberte ido. ¡Eso es muy egoísta!
—Bueno...un poco.
—Encima no te enfadaste, me viniste a pedir perdón por algo que tenias que haber hecho. Y yo voy y me enfado por haber hablado con una chica. Yo no tenia razones y sin embargo la pagué contigo.
—Eh cariño, tu no pagaste nada conmigo,—me susurra.
—Quizá no, pero no tenia razones para "enfadarme",—moví los dedos en el aire simulando las comillas—. En todo caso tendría que haberme enfadado con ella, y no fue así.
—Bueno, le hiciste saber que corría peligro si se acercaba a mi,—soltó una risita que me hizo sonreír.
—Quizás, pero no tendría que haberte negado el beso, ¿no?
—Solo estabas bromeando, nena,—me sonríe y me pasa un brazo por la cintura acercándome a él.
—Ya, pero quizás no debí hacer eso. Y también me he dado cuenta de otra cosa.
—¿De qué?—pregunta curioso aún agarrado a mi.
—Pues que no te demuestro que te quiero.
Vuelve a reír.
—¿Esto va en serio, nena?
—Sí, Justin,—sonrío pero con el ceño fruncido en preocupación.
—Me demuestras lo suficiente igual que yo a ti.
—No, tu haces muchas cosas por mi, me preparas una cena, tienes detalles conmigo, me salvas la vida, vienes a mi casa a pedirme perdón por algo que tenías que haber hecho...¿y yo? ¿Qué hago por ti?
—Pues me curas cuando me hago daño,—enseña sus nudillos—. Me das lo que necesito, me dices cada dos por tres que me amas y eso para mi es suficiente.
—Bueno, pues déjame que haga más cosas por ti como tú haces por mi ¿vale?
Sonríe en aceptación.
—Como quieras.
—Estupendo, porque he preparado una sorpresa para dentro de dos semanas.
—¿En serio?—abre los ojos.
—Sí,—asiento sonriendo.
—¿El qué?
Me encojo de hombros.
—Es una sorpresa,—sonrío.
Frunce los labios y ladea la cabeza.
—No me pongas esa cara, no te lo voy a decir,—río—. Voy a cambiarme.
Me doy la vuelta y me dirijo al baño.
Cierro la puerta y comienzo a desnudarme.
Cuando voy a quitarme el sujetador y ponerme la parte de arriba alguien entra en el baño.
Pego un grito al sentir unas manos en mi cuerpo.
Me giro tan rápido como puedo y es Justin.
—¡Imbécil, me asustaste!
—Lo siento,—ríe.
—¿Que haces aquí? Fuera que me voy a cambiar,—señalo la puerta.
—No, no me voy.
—Fuera, Justin.
—Si ya te he visto desnuda, qué mas te da.
Suspiro cansada y lo miro a los ojos.
—Fuera,—vuelvo a señalar la puerta.
Niega sonriendo.
—Por favor, fuera o no me cambiaré.
—No me iré, o te cambias conmigo o no te cambias,—se apoya en la puerta.
—Está bien, pero date la vuelta.
Eleva las cejas y se gira quedando frente a la puerta.
Me coloco de espaldas y me cambio.
Cuando me vuelvo a girar noto que Justin estaba dado la vuelta, ha estado observándome todo este tiempo.
—¿Eres idiota? Te dije que no mirarás,—golpeé su brazo levemente.
—Lo siento,—eleve las manos por encima de su cabeza en señal de rendición y se las coloca en la nuca apoyándose en la puerta—. No pude resistirme.
Niego con la cabeza.
Es de lo que no hay.
—¿Y tú, no te cambias?
—Sí, ahora cuando salgas me cambio.
—Ah, no. Yo me quedo.
—Como quieras.
Se desabrocha el cinturón y se quita el botón de los jeans a punto de bajárselos pero se lo impido.
—Vale, vale, espera. Me voy, no quiero que ocurra nada raro aquí,—río.
Él sonríe y espera a que me vaya.
Estoy a punto de salir y cerrar la puerta hasta que me coge del brazo y me giro hacia él por inercia.
—Me debes unos cuantos de besos ¿no?
Sonrío y me acerco a sus labios.
—¿Tiene que ser ahora?—lo miro a los ojos como puedo a milímetros de sus labios.
—Por favor...—suplica suspirando.
Sonrío de lado y lo beso, lo agarro de la nuca acercándolo todo lo posible a mi y él me agarra de la cintura apoyándome en el marco de la puerta.
Baja las manos de mi cintura hacia mi trasero y le da un apretón suavemente que me hace soltar un gemido ahogado. Eso le da la oportunidad de entrar en mi boca sin permiso.
Jamás me acostumbrare a que me haga eso, siempre me pilla con la guardia baja.
Giro mi cabeza hacia el lado contrario a la que estaba y sigo explorando lo que ya me sé como la palma de mi mano. Rozo su lengua y sonrío inconscientemente. Nos separamos un segundo para coger el aire que nos falta y volvemos a juntarnos, pero esta vez el beso es sólo movimiento.
Esto se está calentando demasiado y no es el lugar ni el momento adecuado para que pase nada. Así que intento como puedo separarme de él y hacerlo razonar.
—Hey, fiera, para,—río.
Sonríe y se pasa a mi cuello.
Pasando sus labios por él, sin darle ningún beso ni morderlo.
—Justin...—intento no gemir.
—Mhm,—murmura.
—Para,—susurro como puedo.
Que me haga eso en el cuello es superior a mis fuerzas.
—¿Por qué?—sube la mirada hasta encontrarse con la mía.
—Este no es el lugar, ni el momento.
Suspira desesperada y me mira con el ceño fruncido suplicando que deje de hacer eso. De cortar siempre el royo, pero me es imposible, no podría hacer nada con su madre en casa y los chicos a una planta más abajo.
—Por favor...ya tendremos tiempo de hacer lo que sea, ahora no ¿vale?—susurro con las manos en su nuca.
—Te necesito,—susurra con la voz ronca.
—Y yo, pero ahora no podemos hacer nada. Tu madre y los chicos están abajo, nos pueden oír o mucho peor...vernos,—le digo intentando que razone.
Asiente no muy convencido.
Sonrío de lado y le doy un pequeño beso.
—Cámbiate y...hazte algo ahí, no vayas a bajar así,—río mirando sus pantalones.
—Es todo culpa tuya,—me guiña el ojo y suelta una risita luego se mete en el baño.

Bajo las escaleras y me dirijo donde están todos, en el jardín.
—Cuanto habéis tardado, pensábamos que no veníais,—ríe Peyton.
—Estábamos hablando y luego nos cambiamos.
—¿Hablaste de lo que te dije?—pregunta Ryan.
—Así es.
—¿Y que tal?
—Bastante bien, al principio no estaba convencido pero luego pues lo pude hacer entrar en razón.
—Me alegro.
—¿De que habláis?—pregunta Judith.
—Oh, nada, cosas nuestras. Ya os contaré,—sonrío.
—Chicos, os he dejado unos paquetes de chuches para picar algo en la cocina, yo me tengo que ir. Si queréis algo ya sabéis donde están, y por favor no entrar mojados en casa anda,—sonríe Pattie de esa forma tan suya.
—Claro, Pattie,—respondemos casi al unísono.
Se gira y vuelve a meterse dentro de la casa.

Cinco minutos después aparece Justin por la puerta.
—Ya estoy.
—Ya era hora, bro,—ríe Ryan.
—He tenido un pequeño problema,—se lleva la mano a la nuca y se rasca.
—¿Con que?
—Nada, cosas mías,—me mira de reojo y sonríe.
—Bueno, ¿nos bañamos?—sugiere Peyton.
—Vamos,—dice esta vez Chaz empujando a Saray con él.
Ella grita y ambos caen en la piscina.
Todos reímos ante la escena.
De repente siento unas manos alrededor de mi cintura. No puede ser.
Grito y me levantan del suelo.
Me coloca en su hombro y empiezo a gritar mas fuerte.
—¡No, Justin! ¡Para!,—río nerviosa.
Siento como el agua toca mi piel y un escalofrío me recorre el cuerpo. Está helada.
—Idiota,—golpeo su hombro con una sonrisa en la cara—. Esta helada.
Él ríe a carcajadas y yo lo observo.
No sé que gracia tiene. Pero está tan lindo así que me contagia la risa y suelto una risita.
Me hundo y buceo hasta el otro extremo de la piscina, para entrar un poco en calor.
Ryan y Peyton aún no se han metido, Judith y Chris sí.
Los busco con la mirada y los encuentro charlando en las tumbonas que tiene Justin.
Parecen una pareja. Tengo curiosidad ¿de que hablarán?

Noto unas manos alrededor de mi cintura, y un escalofrío me recorre la espina dorsal.
Me atrae hacia sí mismo y me agarro a sus brazos alrededor de mi.
Giro mi cabeza y lo miro. Está a unos pocos centímetros de mi. Observo sus facciones.
Sus enormes ojos marrones.
Su nariz perfilada.
Su boca, esa boca que provoca adicción.
Y ese lunar que tiene a la izquierda de sus labios. Ese jodido lunar.
Vuelvo arriba y observo su pelo, mojado y despeinado, que le da un aire muy sexy.
Vuelvo a sus ojos y me quedo colgada de su mirada.
Me vuelvo hacia él y coloco mis brazos alrededor de su cuello mientras juego con los pequeños pelos de su nuca.
Él baja sus manos desde mi cintura hasta por debajo de mi trasero. Me agarra de los muslos.
Yo enredo mis pies en su cintura y nos quedamos así sin ninguno decir palabra.
Nada un poco hacia lo bajo donde no cubre para estar más cómodo y se apoya en la pared de la piscina. Seguimos igual que antes. Yo lo miro a los ojos y él hace lo mismo.
—¡No queremos nada raro en la piscina, eh!—grita Ryan desde la tumbona originando risas de todos.
—Tranquilo, man. Arriba tenemos una cama,—grita esta vez Justin.
Lo que provoca otro ataque de risa, pero no el mío. No me gustan esas bromas, no quiero ser tratada como un trozo de carne.
Frunzo el ceño cuando parece que todo el mundo se ha callado, aunque sigan hablando de sus cosas.
Lo miro y él me aguanta la mirada.
—¿Que te ocurre?—pregunta.
—No, ¿qué te pasa a ti?
—¿A mi?—eleva las cejas.
—Sí, ¿es que no sabes callarte en vez de soltar esa grosería?
—¿Que he dicho?—murmura.
—Arriba tenemos una cama,—imito como puedo su voz moviendo la cabeza de un lado a otro.
—¿Era eso?—sonríe.
—Sí, no me gusta que digas esas cosas, y menos delante de tus amigos.
—Vamos, ¿que es lo que no saben ya?
—No lo sé, pero aún así no me gusta que "presumas" así,—acentúo la palabra presumir.
—No presumo, solo contesto a la bordería que dice Ryan.
—Pues no contestes de esa forma,—estallo.
—Está bien,—eleva las manos y yo apoyo los pies en el suelo—.
Desvío la mirada de sus ojos.
—No te enfades, anda,—murmura moviendo mi cara con su mano para que lo mire.
—No me enfado,—susurro.
—¿Tanto te ha molestado?
—¿La verdad? Sí.
—Era una broma.
—No me gustan esas bromas, me siento como un trozo de carne,—murmuro.
—Lo siento.
—No pasa nada,—sonrío tímidamente.
Se acerca a mi y deposita un beso en la comisura de mis labios.
—Creo que me voy a salir, tengo frío,—murmuro y le doy un beso en la mejilla para luego hundirme y nadar hasta las escaleras.
Me salgo y busco una toalla. Están encima de una mesa así que me dirijo a ella y me tapo con una.
Luego ando hasta una de las tumbonas libres y me siento en una al lado de Peyton.
Ryan se ha ido a bañarse.
—¿No te bañas?—digo cuando me siento.
—No tengo ganas,—dice un poco apagada.
—¿Que te ocurre?—me siento a su lado.
—Es Ryan...—susurra—. No sé como decirle que me gusta.
—¿Que te ha dicho él?
—Nada, no ha salido ese tema entre nosotros nunca.
—¿Y por qué no pruebas a pillarlo a solas y decirle lo que sientes?
—No sé que hacer, ¿y si no le gusto? ¿Y si arruino nuestra amistad? No me quiero arriesgar ¿sabes?
—Pero, ¿y si él también te quiere? ¿Y si consigues tener algo con él?
—Eso es cierto,—dice mirando hacia Ryan el cual estaba en la piscina.
De repente un escalofrío recorre mi espalda y hace que tiemble. Tengo frío. Pero hace una temperatura normal, no sé que me pasa últimamente.
—¿Estás bien?—me mira Peyton.
—Sí, tengo un poco de frío, nada mas.
—Tienes los labios morados. Ponte al sol o cambia de toalla que esa debe estar empapada.
—Da igual, tampoco quiero usar dos toallas.
—Coge la mía.
Asiento y me levanto.
Un mareo me hace volver a sentarme y unas náuseas tremendas se apoderan de mi. Justo como antes del baile.
Me vuelvo a levantar cuando me encuentro un poco mejor y me dirijo a la mesa a cambiar de toalla. Pero para cuando llego, vuelvo a marearme y pierdo el equilibrio cayendo de rodillas al suelo.
—¡Laura!—grita Peyton y viene corriendo hacia donde yo estoy.
—¿Que ha pasado?—oigo decir a ¿Ryan? No distingo bien, sigo mareada y estoy apoyada en la mesa con los ojos cerrados.
—¿Que te ha pasado, Dios mio?—dice Peyton cuando está a mi lado, cogiendo mi cabeza y poniéndola recta.
—No sé,—consigo decir en un susurro. Las náuseas vuelven, pero menos abundantes que antes.
De repente me encuentro tumbada en una de las tumbonas. Abro los ojos y veo a Justin a mi lado agarrando mi mano y observándome.
Miro a mi derecha y está Ryan con un teléfono andando de un lado a otro, lo que me marea más. Miro a mi izquierda y Peyton está en el lado contrario al de Justin, sentada y abanicándome.
Justo en frente están los demás, con caras de asustados. ¿Que ha pasado?
—¿Que ha pasado?—consigo articular.
—Te has desmayado,—me dice Peyton.
—Te dije que fuéramos al médico cuando te dieron esas náuseas y tú no quisiste. Casi me matas de un infarto,—responde Justin enfadado.
—Lo siento,—susurro.
—Oh, Dios...—susurra y se lanza a mi para darme un abrazo.
Le sigo el abrazo y escondo mi cabeza en su pecho.
—Vamos a ir al médico ahora,—oigo decir a Ryan.

CONTINUARÁ.
Siento tardar tanto, pero quiero explicaros porque muchas me metéis prisa. Una cosa antes de nada, ya sabéis que llevo dos novelas y si queréis que suba en una tengo que subir en la otra y viceversa. Normalmente tardo en escribir una semana, eso si me coge con tiempo e imaginación. Y otra cosa, ya sé que ahora empiezan las clases y todo, así que como comprenderéis no voy a poder subir muy amenudo y menos teniendo dos novelas. Así que he pensado subir los fines de semana (si no tengo exámenes la siguiente) un finde si otro no y así sucesivamente. Para ocupar un finde con cada novela, no sé si me entendéis. El caso es que ahora yo entro en primero de bachiller y me están acojonando ya diciendo que va a ser peor que la ESO con lo cual tendré que estudiar a menudo y estar al día, así que si por alguna razón no subo capítulo un finde pues que sepáis la causa.
Y ya nada más. Bueno sí, que había pensado llevar esto por tuenti pero a la vez por twitter, quiero decir que si lees un capítulo des rt a los tweet que yo te ponga aquí, es decir un ejemplo "he leído el capítulo x" pues lo publico aquí y tu das rt, para saber más o menos quien la lee.
Espero que quede todo claro, nada más.
Os deseo un buen curso y prosperas notas, lol.
PD: Os dejo un collage del vídeo de Lolly asdfghjklñ.
Con Dios <3

1 comentario:

  1. Has dejado la novela o que?
    Estamos en navidad sube un capítulo ya por dios!!!!

    ResponderEliminar