martes, 31 de julio de 2012

Capitulo 25

Estaba en el aula de siempre, dando filosofía, algo aburrida la clase, cuando entra la subdirectora.
-Perdón por interrumpir, busco a Laura Britt Jones.
Me extrañé, me buscaba a mi.
Levanté la mano, en señal de que soy yo a quien busca.
-Acompáñeme señorita Britt.
Asentí algo asustada.
-¿Que has echo?-me preguntó Justin.
No le respondí, recogí mis cosas y bajé hasta salir del aula.
-Venga conmigo.
Seguí a la subdirectora, hasta su despacho.
Se sentó en su sillón.
-Tome asiento, señorita Britt.
Me senté en una de las sillas a la espera de que me dijera que ocurría.
-Haber he recibido una llamada al centro de un familiar suyo, exigiendo que le comunicásemos que su padre está hospitalizado.
Me llevé las manos a la boca.
-Y como no pudo contactar con usted ya que el móvil no se puede usar en horarios escolares, llamó al centro.
Tragué saliva, otra vez no por favor, otro disgusto no.
-Y tiene dos opciones, puede volver a clase como si nada de esto pasara o tomarse un descanso en la cafetería y hacer una llamada.
-Un...descanso,-dije sin apenas fuerza.
-Pues valla a la cafetería tómese lo que quiera y haga una llamada desde el teléfono de allí.
Asentí, me levanté de la silla aún en estado de shock.
Esto no estaba pasando, no, esto no me puede pasar ahora.
Ahora que estaba bien que por fin había encontrado mi sitio, mi padre está hospitalizado.
Me dirigía a la cafetería, estaba todo vacío. Me acerco al mostrador donde está la cocinera que se extraña al verme.
Normal, soy la única que está aquí.
-Hola chica, ¿que haces aquí?-preguntó amable.
-La...la subdirectora, me ha dicho que me tome un descanso.-dije sin fuerzas.
Las ganas de romper a llorar me podían.
-Ah...¿que a ocurrido? Ella no suele decir eso.
-Nada...es algo personal,-dije intentando asimilar esto.
Caso imposible.
-¿Quieres algo de beber? Te noto algo pálida.
-Sí...ponme un vaso de agua por favor.
Asintió y se metió en la cocina.
Mis lágrimas acechan en los ojos, quieren salir, pero no puedo derrumbarme ahora, ni siquiera se como está.
La cocinera me trajo el agua y bebí un poco.
-Perdón..¿donde está el teléfono? necesito hacer una llamada.
-Allí,-me sonrió señalando a mi derecha.
Me dirigí al teléfono, marqué el número de mi padre.
|Llamada|
-¿Dígame?
-¿Papá?
-No, soy Félix, su hermano.
-¿Tío? Soy yo Laura.
-Dios mio. ¿Te lo han dicho ya?
-Sí,-dije sin fuerzas- ¿Como está?
-Bueno está en observación...
-¿Pero como ha pasado?
-Yo sólo sé que estaba con el coche. Iba a recoger a tus hermanos, y fue a parar en un semáforo, no le funcionaron los frenos y provocó un accidente.
Ahora sí, las lágrimas salieron disparadas de mis ojos, una tras otra, sin parar. Me las secaba pero volvían a salir, una y otra y así continuamente. Mi corazón se encogió. Lloraba como una niña desconsolada.
-No llores, Laura. Se pondrá bien.
-Ya...pero es que esto ahora...-dije entre sollozos.
-Ya te llamaré cuando tenga mas noticias.
-Vale...si se despierta me llamas al móvil. Lo voy a tener encendido, por si acaso. Cualquier noticia me llamas.-dije sin fuerzas.
-Vale cariño. Tranquila que se pondrá bien ¿vale?
-Sí...
-Adiós.
-Adiós.
|Fin Llamada|
Justo cuando colgué el teléfono, sonó el timbre que anunciaba el descanso.
Me sequé un poco las lágrimas, respiré hondo y me fui a coger el desayuno.
Elegí lo simple, tostada con mantequilla y un cola cao.
Me senté en una mesa y pronto se llenó todo el comedor de alumnos. Los chicos me vieron y se acercaron sonriente.
-Eh malota, ¿que te ha dicho la subdirectora?-dijo Ryan en tono gracioso.
Le miré, aún lloraba la sonrisa se le quitó de la cara.
-¿Que ha ocurrido?-dijo Justin sentándose a mi lado y acariciándome el hombro.
-Mi padre....
-¿Que pasa?
-Mi padre está en el hospital ha tenido un accidente con el coche...-dije volviendo a llorar.
-Ven..-dijo acercándome a él.
Me abrazó muy fuerte, en ese momento me venía muy bien uno de esos abrazos. Volví a decaerme y me eché otra vez a llorar. Con un abrazo como ese es normal que vuelva a llorar, no se porqué pero os habrá pasado alguna vez.
Me siento segura en sus brazos, sé que va a estar ahí cuando le necesite.
-Creo que me voy a ir a mi casa...-dije sin ganas y entre sollozos.
-¿A casa?-preguntó Peyton.
-Sí...no tengo el cuerpo para estar aquí y tampoco creo que me entere de nada de lo que expliquen.
-¿Y que vas a hacer? ¿Quedarte en casa aburrida, mirando la pantalla del móvil en busca de información?-dijo Justin.
-Puede ser... Pero tampoco me puedo quedar aquí, estoy muy mal.
-Quédate con tus amigos, es mejor que estar sola llorando en un rincón de tu casa y con el móvil en la mano, aquí puedes evadirte de ese tema.-dijo Peyton sonriéndome.
-Sí vamos Laura quédate aquí,-dijo Ryan sonriendo.
-Bueno, pero porque me lo pedís así...que quede claro que prefiero quedarme en casa...aburrida.
Justin me volvió a abrazar fuerte. Saber que voy a tener a alguien como él ahí cuando lo necesite...me pone feliz. Hace que me sienta segura...porque sé que a cualquier problema puedo contar con ellos.
Ya son parte de mi familia.

lunes, 30 de julio de 2012

Capítulo 24

Seguíamos allí tumbados, en aquella cama, estábamos abrazados, yo apoyada en su pecho y él abrazado a mí.
Esto que había ocurrido hace cinco minutos ha sido perfecto.
-Estoy feliz,-dijo Justin.
-Yo más,-sonreí y lo miré.
-No, yo mucho más,-me sonrió.
Negué con la cabeza.
-Tengo preparado otra cosa,-dijo sonriéndome.
-¿Otra cosa?
Asintió.
-Esta casa es muy grande, como sabrás. Y bueno en uno de los baños hay un jacuzzi. ¿Te apetece bañarte?
Asentí con los ojos abiertos.
Me levanté corriendo de la cama y me puse mi ropa interior.
-Valla, te gustan los jacuzzis ¿no?-rió.
-Un poco,-reí.
Se puso su ropa interior, salimos de la habitación y me llevó hasta aquel baño.
Llegamos, y abrió la puerta sonriéndome. Estaba todo preparado, flores, velas, música otra vez.
Se me formó una sonrisa enorme en la cara, he tenido suerte de encontrar a alguien como él, mucha suerte.
-Me meto yo primero ¿te parece?-me dijo.
Asentí, se quitó la ropa interior y se metió en el agua, luego fui yo.
Me puse de espaldas a Justin, apoyando mi cabeza en su hombro. Me abrazó por la cintura acercándome a él, después de tanto movimiento y sudor, viene bien un baño como este. Y más si es con una persona como él.
Sonreía, no podía dejar de hacerlo. Este día no se me olvidará, jamás.
Comenzó a besarme el cuello, cerré los ojos. Acariciaba mi cuerpo con una de sus manos, agarró mi boca con su mano y me besó, apoyé mi mano en su nuca, acercándolo a mi.
Me giró y me puso frente a él, me siento en su regazo, aún besando esos deliciosos labios, es algo que no te cansas de hacer.
Noto algo debajo de mí lo que provoca un risita en mi y Justin sonríe.
¿Sabéis lo que era no? Si no lo sabéis no lo voy a decir....es algo delicado.
Volví a besarle, enredé mis dedos en su pelo mojado, mientras él me acariciaba la espalda, había veces que bajaba más abajo de la cintura, volvían a unirse mi cuerpo y el suyo, por tercera vez.
Me echó hacia atrás, y volvió a penetrarme lentamente.
Dos veces en un mismo día...dios como estamos.

Seguía insistiendo en llegar otra vez al climax, pero sin prisas, lentamente. Haciendo esto por tercera vez perfecto.
Lo conseguía, todas las veces que se lo propone lo consigue.
Mis ojos que estaban cerrados se abrieron, buscaron su boca y la besaron. Dirigí esta vez los labios a su oído, y pronuncié con la voz entrecortada lo que quería decirle desde que le vi.
-Te amo.
Sonrió y volvió a besarme.
Movía sus caderas de una manera muy sexy.
Se cansó y se echó hacia atrás, esta vez me toca a mi. Moví las caderas de arriba hacía abajo, a un ritmo lento y constante.
Él cerró los ojos, y se mordía el labio, gemía bajo.

Llegamos al climax, otra vez. me tumbé encima de él y lo abracé, muy fuerte.
Me puse derecha y Justin hizo los mismo, me miró y sonrió. A continuación me besó.
-¿Y esto?-sonreí.
-Que te quiero,-sonrió.
-Yo también, ahora voy a salirme ya, que me tengo que volver a casa. Mañana hay clase.
-Dios, es cierto, se me fue el santo al cielo, bueno pues... salgámonos y nos vamos.
-Venga.

Salimos del jacuzzi, nos enrollamos en una toalla, y volvimos a la habitación de Justin.
Recogí mi ropa, y me vestí con ella.
Justin hizo lo mismo y me acompañó abajo.
Me monté en la moto y me llevó a casa.
-Bueno...hasta mañana entonces,-le sonrío.
-Adiós, descansa.-me sonrió y me besó en la mejilla.
Me metí dentro del piso, antes de cerrar la puerta principal le hice un gesto con la mano, despidiéndome.
Me metí en casa, me quité la ropa y me puse el pijama. Me desmaquillé, y me acosté en la cama.

(...)
Sonó ese irritante sonido, el despertador. Alargué mi mano y lo apagué. Dios que dolor de cabeza.
Me metí en el baño, me lavé la cara y me despejé un poco, luego me puse a desayunar.
Me puse el uniforme y me metí de nuevo al baño, me lavé los dientes, me peiné y me pinté un poco, más o menos como ayer.
Preparé las cosas y bajé a esperar a Justin.
Este a los minutos apareció por la esquina como solía hacer, cuando me vio sonrió al igual que hice yo.
-Vamos sube,-me sonrió.
-Buenos días a ti también,-le dije.
Rió.
Me subí a la moto giró su cabeza mirándome y dijo.
-Buenos días princesa,-me besó.
Sonreí, ya iba contenta a clase.

Llegamos a la Universidad, me bajé de la moto y me fui con Justin, agarrada a su mano, donde estaban los demás, al mismo árbol.
-Buenos días a todos,-dije con buen humor.
-¿Te has levantado con el pie derecho?-me dijo Peyton levantándose a darme dos besos.
-Sí...bueno..-reí.
En ese momento sonó el timbre, otra vez a clase.

viernes, 27 de julio de 2012

Capitulo 23 (Segunda parte)

Me bajé de la moto, deseando saber que nos deparará esto que está pasando.
Abrió la puerta de su casa, me dejó paso y luego la cerró detrás de él.
Tragué saliva, estoy muy nerviosa, demasiado nerviosa. ¿La razón? No lo sé.
Me agarró la cintura y me llevó hasta la puerta del jardín, la que tapaba con una cortina traslúcida que dejaba ver algo del jardín.
Se puso frente a mi agarrándome las dos manos y dijo.
-Espero que te sorprenda, he recibido ayuda, pero no me han ayudado nada,-dijo poniendo los ojos en blanco.
Suspiró profundo y yo con él, me arrastró hasta estar completamente fuera de la casa, en el jardín. Lo observé bien.
Había una mesa, con velas, y el jardín estaba lleno de pequeñas bombillas, que rodeaban esa mesa.
Estaba todo perfectamente decorado.
-Te molestas demasiado.
-Sabes que por ti lo que sea, si me tengo que tirar de una montaña abajo, lo haría si tu estás allí esperándome.
Sonreí, era...ya no se como explicarlo.
-¿Por que haces esto?-le sonreí mientras me agarraba a él.
-Porque quiero que sepas que te quiero, más de lo que tú piensas, y quiero demostrártelo de todas las maneras posibles.-me miró dulcemente y sonrió.
-Es que siempre me dejas sin palabras,-negué con la cabeza- sabes que yo también te quiero, mucho mas que tú a mi.-objeté.
Elevó las cejas.
-¿En serio? ¿Tu crees?-mostró una media sonrisa.
Asentí.
-Pues te equivocas, sabes que yo te quiero mucho más, y eso no lo cambiará nadie.
-Vale,...tú me quieres...pero yo te amo,-sonreí.
La sonrisa que tenía se le quitó por un momento y suspiró, ¿que dije?
Me extrañé pero justo en ese momento me abrazó muy fuerte, eso no me lo esperaba.
Le seguí ese abrazo tan cálido y sonreí, me sentía viva, joven y por supuesto enamorada.
Me llevó hasta la mesa, me separó la silla y me senté, era todo un caballero.
Volvió dentro de la casa, iría a por la comida, esperé y esperé, hasta que lo vi llegar, con dos platos, obviamente el mio y el suyo.
Luego volvió dentro y cogió la bebida, traía dos coca colas.
Una cena romántica con coca colas, que estilo. Nótese la ironía.
Sonaba una música de fondo, muy romántica.
Mientras comíamos esa comida tan deliciosa, que no se que es lo que era pero estaba para chuparse los dedos, nuestras miradas se cruzaban, intercambiábamos sonrisas.
Terminé de comer, y volvió a levantarse de la mesa, mientras yo seguía pensando que esto es lo mejor que me ha pasado.
Volvió a la mesa con un helado de postre, un helado de chocolate y sirope, como una sensación de mousse de chocolate.
Estaba riquísimo.
-¿Has terminado?-me dijo sonriéndome.
Asentí lamiéndome los labios.
-Esto estaba riquísimo, ¿lo has echo tú?
-He tenido ayuda,-me sonrió- Ahora ven conmigo.
Se levantó de su silla y me cogió de la mano, ayudándome a levantarme y me la besó.
Entramos dentro de la casa, subimos las escaleras, sé donde me lleva. Y me gusta la idea.
Llegamos a su habitación, la cual estaba cerrada, me miró y sonrió.
-¿Lista?
Asentí muy pero que muy nerviosa.
Respiraba muy seguidamente, no podía parar de hacerlo como parase vomitaría. Tengo esa sensación en el estómago como me ocurría al principio, eran nervios, era una sensación horrible.
Abrió esa puerta que molestaba, y para mi sorpresa, había preparado aquello como un lugar de citas.
Su cama, llena de flores; la habitación, alumbrada por velas de distintos tamaños; música de fondo, que le daba un toque sensual y romántico.
Esto para una segunda vez, es perfecto.
Abrí la boca en señal de alucinación. Mis ojos se cristalizaron. Miré a Justin el que me sonreía de una manera pícara, sabía lo que pasaba por su cabeza en ese momento.
Entré mas a la habitación ya que estaba fuera, Justin cerró la puerta detrás de sí mismo, y yo que estaba de espaldas a él, me giré mirándole, aún seguía con esa sonrisa en la cara.
Lo que provocó que yo también sonriera.
-Ponte cómodo,-le dije.
"Esta vez empezaré yo el juego".-pensé.
Se acercó a la cama, se sentó en ella, mientras yo le seguía con la mirada.
Sonreí y él conmigo, me acerqué a él lentamente, apoyé mis manos en sus hombros y lo eché hacia atrás.
Le besé el cuello, el cerraba los ojos y se mordía los labios. Acaricié sus labios con mis dedos, y los besé, lentamente y continuamente, su lengua y la mía se unían, se separaban, se buscaban y se volvían a unir.
Me quitó de encima suya, y se puso encima de mi. Hizo lo mismo que le hice, me besó el cuello, me bajaba un poco la camiseta y seguía besando hacia abajo, pero la camiseta le impedía, así que volvió a subir hasta mis labios, besándolos nuevamente. Juntando su lengua con la mía, varias veces.
Bajó su mano hasta donde termina mi camiseta, metió su mano por debajo de esta, sentía su mano fría por mi piel, me estremece su contacto.
Me subió la camiseta hasta quitármela completamente, volvió a mis labios y los besó.
Lo quité de encima de mí y me subí encima suya, acaricié con mi mano su pecho, sonriéndole, le quité su camiseta, le besé el cuello, y así hasta bajar por sus abdominales definidos hasta el límite de su pantalón.
Volví a su cara, lo besé de nuevo, pero me quitó de encima suya, sin dejar de besarme. Sus manos subieron por mis brazos y sus manos se entrelazaron con las mías, seguía besando esos labios, deliciosos labios.
No podía moverme, me tenía acorralada, sus manos hacían fuerzas contra la cama, atrapando mis manos. Besaba mi cuello, gemía insonóramente.
Bajó hasta mi pantalón, desabrochándome el botón de este. Pero antes me quitó los zapatos, me puse de rodillas frente a él, le agarré el pantalón acercándolo a mí y volviendo a juntar sus labios con los míos. Me quitó el pantalón, el que molestaba desde hace tiempo.
Me miró y sonrió, volvió a mis labios, son el centro.
Me conseguí poner encima suya le quité el botón de los pantalones, y se los quité, no me gustó quitarle los boxers, así que subí de nuevo a su boca, no la besé pero besé alrededor de ella, besé su cuerpo, él sólo quería que bajase a su miembro, pero no lo hice y se colocó encima de mí. Me quitó las braguitas que llevaba, cerré los ojos fuertemente. Noté algo húmedo adentrando se en mí, se movía de un lado a otro, era su lengua, su perfectísima lengua, gemí fuertemente, me daba tal placer que cogí la cabeza de Justin, este sonrió quitó su lengua y metió un dedo en mi feminidad.
Me daba tanto placer que no paraba de gemir, Justin movía sus dedos en círculos y los sacaba y metía seguidamente, los sacó y luego volvió a besarme, necesitaba sentirle dentro de mí. Necesitaba ver como se movía dentro de mi.
Así que sin mas dilación le quité los boxers, me tumbé encima de él, y comencé a masajear su miembro, el gemía no tan alto como yo, pero lo hacía, decidí probarlo, me lo metí en la boca y lamí, pero no le dí mas espera. Me senté sobre él, y gemimos los dos, me movía de arriba a abajo, primero lentamente, no tenía prisa, Justin agarraba fuertemente las sábanas, agarró mi cintura, sus manos se fundían con mi piel.
Me quitó de encima suya, sacó su miembro y volvió a penetrarme lentamente, mientras se mordía el labio inferior. Hacía pequeños movimientos de caderas, se tumbó encima de mí, escondió su cabeza entre mi cuello y mi hombro, yo le agarraba la espalda con fuerza juntandolo más a mí, incluso puede que le clavase las uñas.
Ya casi estábamos llegando, nos costó un poco, incluso estábamos sudando, pero no podía parar, ni yo ni él.
De un momento a otro, sin darnos cuenta, llegamos al climax.
Calló encima de mí, tal y como estábamos hace un momento, sin ningún cambio. Su respiración agitada sonaba en mi oído, lo que me estremecía, su corazón y él mío latían a un ritmo rápido, esto era perfecto.
-¿Te ha gustado?-pronunció aún cansado.
-Más que eso,-sonreí.
-Te amo,-dijo pronunciando una risa casi insonora.
-Y yo, mi amor,-dije.
Calló a mi lado, se tapó con la sábana y yo igual, nos miramos y nos sonreíamos, no hubo palabras por el medio, estaba todo dicho, todo lo que teníamos que decir, ya estaba dicho y todo lo que sentíamos lo habíamos hecho hoy, en este instante. Agarró mi mano, enlazó sus dedos con los míos, se la llevó a los labios y me dio un beso.

Capitulo 23 (Primera parte)

Estuvimos comiendo la pizza, y Justin rompió el silencio que había.
-¿Has acabado?-preguntó.
Asentí retirando la caja de pizza, la cual estaba vacía.
-Quiero hablar contigo,-dijo mirándome.
-Dime,-dije extrañada.
-Haber, llevamos dos semanas...-hizo una pausa.
-Y ya te has cansado de mi ¿no?-dije confusa
-¡No! No eso nunca, al contrario me gustas cada día mas, es que, bueno....lo que ha pasado hoy en la ducha...pues me ha dado una idea,-dijo sonriendo pero con miedo.
-Dímela.
-Pues, puedo prepararte mañana una comida, que mi madre no está, y acabar lo que empezamos,-sonrió pícaro.
-Es que si me lo dices así....
-¿Así como?-preguntó.
-Sin pelos en la lengua,-reí.
-Porque tú no quieres,-me miró de reojo y rió.
-¡Justin!,-dije dándole un leve golpe en el hombro.
Rió y yo con él.
-¿Entonces que? ¿Quieres?-me preguntó sonriendo.
-Sí, me encantará,-dije terminando con un beso.
-Ay dios,-se levantó corriendo de la silla y se puso de pie dándome la espalda.
-¿Que ocurre?
-Se ha levantado.
-¿Quien?-dije confusa.
-Mi colega,-dijo girando la cara y riéndose.
Reí fuertemente, pero se sitió incómodo y paré.
-Date la vuelta,-le exigí.
-No.-negó con la cabeza a la vez.
-Vamos, no me voy a reír, te lo prometo.
-Que no, que me da vergüenza.
-Vamos, Justin.-le volví a exigir y aceptó se giró tapándose con la mano.
Sonreí y me levanté de la silla.
-Ven acércate.
Se acercó a mí y yo a él, entrelacé mis brazos por su cintura. Me pegué a él todo lo que pude, y me quedé mirando a su cara.
-No me importa que tu amigo, se haya levantado,-sonreí- haber eres adolescente a todo el mundo le puede pasar, como si te falla mañana, me da igual, yo no te voy a querer menos, no por eso te tienes que sentir avergonzado. Hombre, yo si fuera tú también me hubiera dado corte, pero es algo normal,-le sonreí- ya bajará cuando quiera.
-Si es que te tengo que querer,-me sonrió.
Se agachó un poco y me cogió en brazos, le agarré la cara con mis manos y le dí un beso como nunca se lo dí. Quiero que sepa que jamás me va a perder, que le voy a querer igual, haga lo que haga.
-Vamos a dormir,-sonreí.
Asintió y se acercó a la cama tumbandome en ella delicadamente, como una muñeca de porcelana.
Destapé yo misma la cama y él se acostó a mi lado derecho, me tapé con las sábanas y él se tapó después.
Estiró uno de sus brazos pasándolo por detrás de mi cabeza, quería que me acercase a él. Así hice, apoyé mi cabeza en su pecho y él pasó su brazo acariciándome así la espalda.
Yo acariciaba su pecho, esto es maravilloso, y de pensar tanto en él, me quedé profundamente dormida.

(....)
Abrí los ojos lentamente, la luz me cegaba, pero me acostumbré un poco y pude ver con más claridad.
A mi lado no estaba Justin, ni a mi izquierda ni a mi derecha, grité su nombre pero la única respuesta que recibí fue silencio y más silencio. ¿Se habría ido sin despedirse?
Escucho como alguien encaja una llave en la cerradura, la gira y consigue entrar. Al segundo escucho una voz.
-Valla, te has despertado,-dijo él, me giré y estaba cerrando la puerta con una sonrisa mañanera en la cara- siento haberme ido así había ido a por algo de desayunar.
Cuando dijo esto me fijé en sus manos, traía una bolsa y churros.
Sonreí.
-Huele muy bien. ¿Que es eso de la bolsa?
-Chocolate.
-¿Has metido el chocolate en una bolsa?
-No,-rió- es chocolate ya preparado, viene en una caja como las de leche, esto lo echas en un vaso y lo calientas y listo.
-Ah, ¿tu ya has desayunado?
-No, me desperté y te vi tan dormida que dije, voy a por algo de desayunar antes de que se despierte,-dijo andando hacia mí y dándome un beso.
-Pues gracias,-sonreí.
Me quise levantar para ayudarle, pero no me dejó.
-No te levantes, esto va a ser un desayuno en la cama, espera un poco.
-Pero vamos a manchar la cama...
-No, lo pongo en una bandeja.-me sonrió mientras metía los dos vasos de chocolate en el microondas.
Me senté y dejé sitio para que se sentase a mi lado Justin. Al minuto vino con la bandeja, los churros y el chocolate, y con una sonrisa en el rostro.
Estaba contento.
Se sentó a mi lado puso la bandeja encima suya y luego me dio un beso en la mejilla.
-Que aproveche,-objeté y sonreí.
Empecé a comer, estaba todo muy rico, esto era de cuento de hadas.

(....)
Son las ocho de la tarde, y Justin se fue después de desayunar, me dijo que me recogería a las nueve. Así que estoy duchándome.
Me dijo que me vistiese arreglada pero informal.
Termino de ducharme, me coloco una toalla por debajo de las axilas y me peino.
Luego me sequé y me vestí ( http://www.polyvore.com/cena_con_justin/set?id=54382486 )
Después de vestirme me pinté un poco; gloss, raya y rimel.
Miré la hora, las nueve menos cuarto, me puse a ver la tele, a cada minuto miraba el reloj, se me hacían eternos los minutos hasta que por fin escuché el sonar del telefonillo.
Me levanté corriendo, los nervios me entraron de repente sin razón aparente.
-¿Sí?-contesté
-Baja hermosa.
Colgué el telefonillo y se me formó una sonrisa de tonta, volví al baño me miré bien, sí, estaba perfecta.
Bajé por el ascensor aún con los nervios a flor de piel.
Cuando la puerta del ascensor se abrió, el corazón se me puso a mil por hora, ¿por que me ponía tan nerviosa?
Respiré profundo hasta que sentí como llegaba el aire a mis pulmones y salía el dióxido de carbono por mi boca, salí del ascensor antes de que la puerta se cerrase.
Abrí la puerta principal y para mi sorpresa sólo vi su moto, me extrañé ¿donde estaba?
Sentí una respiración fría pero constante en mi nuca, y como una mano se entrelazaba con los dedos de la mía, cerré los ojos. Sentí esa misma respiración cerca de mi oído, produciendo un sonido muy dulce.
-Te ves preciosa,-me dijo alguien detrás de mi, obviamente era la misma persona que respiró en mi oído.
Giré mi cabeza aún con los ojos cerrados, los abrí lentamente y me lo encontré con una sonrisa formada en la cara, una sonrisa que trasmitía seguridad, y por supuesto felicidad.
Amo cuando pone una de esas sonrisas, no son forzadas, salen de él naturalmente.
Agarré su cara con la mano libre que me quedaba, haciendo que se acercase a mis labios, los besé dulcemente.
Se puso frente a mí, bajé los dos escalones hasta apoyar los pies en la acera, Justin sonrió y me hizo dar una vuelta sobre mi misma.
Me agarró de la cintura y me volvió a acercar a él. Sus labios y los míos se separaban por centímetros.
-Sube a la moto, espero que te guste lo que te he preparado.-sonrió y me besó.
-Sabes que me encantará,-le sonreí.
Me subí a la moto y me llevó a su casa.

martes, 24 de julio de 2012

Capitulo 22

Seguía preocupada, ¿que ocurría con ese chico y Justin?
-Justin, mírame.-este así hizo- ahora dime ¿confías en mi?
Asintió.
-Pues entonces, cuéntame que esta pasando.
-Ese idiota, se llama Dallas, ese idiota me desafió.
-¿Como?
-Me dijo que él podría conseguir todo lo que se proponga, y que si quería me podría levantar a mi novia, la que tenía en ese momento. Yo como idiota le dije que no era capaz, y estuvo detrás de ella, se lió delante de mi, y días después me dijo que se la había tirado, me quedé destrozado, y luego quise hacerle lo mismo a su novia, pero en secreto sin que él lo supiese, quería ver como sufría al igual que yo lo hice, pero cuando por fin había quedado con la novia de Dallas, este apareció por sorpresa y me hizo la vida imposible, me ridiculizaba delante de todos, me quitó los amigos, los que por aquel entonces tenía, y yo le juré que jamás le hablaría, que no me cruzaría con él. Rehíce mi vida, conseguí amigos nuevos, y cuando se mudó un año de aquí le arrebaté el puesto. El de ser tan popular, pero ha vuelto y ahora quiere volver a hacerme la vida imposible.-después de contarme esto desvió la mirada de mis ojos.
-Pues sabrás que no podrá ¿verdad? Jamás perderás a tus amigos, ni a tu novia.-dije sonriéndole.
-Lo sé,-sonrió.
-Eso es lo que quiero ver,-dije sonriéndole.
-¿El que?
-Que sonríes.
Volvió a sonreír.
-Ahora volvamos con los demás,-dije cogiéndole la mano.
Nos acercamos a los demás, y para calmar la tensión propuse algo.
-Oye chicos, ¿que os parece si montamos en el Ojo de Londres? Nunca he montado en él.
-A mi me gustaría también,-contestó Saray.
-Pues vamos, a que esperamos,-dijo Chaz contento.
Nos levantamos de la mesa y anduvimos hasta la noria.
Era uno de mis sueños, poder ver Londres desde lo alto de aquella noria, era gigantesca y ahora podré cumplir uno de mis sueños.

En unos cinco minutos o mas llegamos allí, nos pusimos a la cola y esperamos.
La espera se hizo eterna, pero al fin llegó nuestro turno.
Nos montamos todos en una misma cápsula de esa. Era muy grande.
Justin se sentó en los asientos pero yo me quedé de pie. Observando las vistas al igual que los demás.
-Ven Justin,-grité emocionada.
Negó con la cabeza, estaba extraño.
Me acerqué a él.
-¿Que te pasa?
-Nada,-respiró agitadamente.
-¿Tienes miedo?
-No,-dijo limpiándose el sudor que caía de su frente.
Obviamente si que lo tenía, pero ¿a las alturas?
-¿Tienes vértigo?,-dije preocupada.
-No...tengo claustrofobia y encima estamos demasiado alto, me da miedo,-dijo tragando saliva.
-Haber, mírame,-dije cogiéndole la cara con mis dos manos- piensa en tu moto, en un cuadro...
-¿Un cuadro?-dijo extrañado.
-O algo que te guste...-dije sonriéndole.
Cerró los ojos, los abrió lentamente.
-Ya,-sonrió.
-Ahora levántate,-le cogí de la mano y se levantó- ¿te sientes mejor?
Asintió.
-Gracias,-objetó.
Nos asomamos de nuevo al cristal para ver Londres ahora que estábamos en lo mas alto, Justin me agarró de la cintura, seguía asustado.
-Es precioso esto ¿eh?,-dijo apoyando su cabeza en mi hombro.
-Si, ya ves,-sonreí.
-Nunca había subido aquí, no me había fijado nunca en lo hermosas que son las vistas,-dijo dándome un beso en la mejilla.
-Venga un besito,-dijo Ryan, riéndose.
Lo miré con cara de pocos amigos pero con una media sonrisa en la cara.
Miré a Justin, él que me sonreía en tono pícaro. Respiré profundo, me giré y pasé mis brazos por su cuello, él paso los suyos por mi cintura, nos acercamos el uno al otro y nuestros labios se juntaron, un beso dulce, mojado, y cariñoso.
Nos separamos y sonreímos a la vez, se estaba tan bien entre sus brazos.
-¡Que bonito es el amor!-gritó Christian.
Todos reímos.
Bajamos de la noria, ya estaba anocheciendo.
-Podemos ir a un restaurante, ¿que os parece?-dijo Chaz.
-Por mi bien,-sonrió Christian.
-Yo no tengo muchas ganas de comer fuera,-dije- comeré en casa y me pediré una pizza.
-No, tu te vienes con nosotros,-dijo Justin pasando su brazo por mis hombros
-No, de verdad, no tengo ganas, Justin,-le dije mientras le pasaba un brazo por la cintura.
Me acerqué a su oído y le susurré.
-Pero si tu quieres, te vienes conmigo,-dije sonriendo pícaramente.
Me miró y en su rostro apareció una sonrisa matadora.
-Pues si no va Laura, yo tampoco.-objetó Justin.
-Por que sera....-dijo Ryan mirando raro a Justin.
-Pues nosotros nos vamos,-sonreí.
Me despedí con un beso, de cada uno y nos fuimos a mi apartamento agarrada de la mano de Justin.
Subimos por las escaleras, yo delante y detrás Justin.
Llegamos a la puerta y entramos.
Justin se sentó en el sofá que había.
-Llama y pide una pizza, por favor, que me voy a duchar,-le sonreí y le di un pequeño beso.
-Yo llamo,-sonrió.
Me cogí el pijama, la ropa interior y me metí en el baño.
Estaba enjabonandome el pelo cuando siento algo extraño.
No le doy importancia hasta que unas manos se apoderan de mi, y me arrastran hacia atrás, pego un grito y me giro rápidamente.
-¡¿Eres idiota?!-dijo pegándole un leve golpe en el hombro.
-Oye, que duele,-dijo poniendo pucheros- me sentía sólo y digo voy ha hacerle compañía,-rió.
-Voy a ponerle un pestillo a la puerta del baño,-dije riéndome.
-No, que si no, no puedo entrar,-dijo sonriendo.
-Esa es la idea,-reí- Dime listo, ¿que te vas a poner?
-Lo mismo de hoy, soy muy limpio ¿lo sabías?, ya me cambio mañana en mi casa.
-¿Como mañana?-pregunté
-Me voy a quedar aquí a dormir ¿o no?
-No había pensado eso,-reí.
-¿Me puedo quedar?-dijo poniendo pucheros.
Suspiré.
-Vale,-sonreí y él conmigo.
Me quedé mirando sus ojos, ese color marrón miel los hace preciosos, baje mi mirada hasta su boca, la que mostraba una sonrisa encantadora, podía ver sus dientes perfectamente alineados, y blancos.
Me giré para quitarme el jabón de la cabeza, y justo cuando iba a acabar Justin me agarró del brazo haciendo que me girase unos 180º, la otra mano que le quedaba libre la paso por mi cintura, sonreí inconscientemente, se acercó a mi cara y me besó, casi mejor decir que me devoró los labios, me daba pequeños mordiscos en el labio inferior, eso me ponía bastante, la mano que tenía en la cintura la bajo hasta quedar agarrada en mi trasero, volví a sonreír en su boca.
La ducha que tenía en mis manos calló en la bañera, produciendo un ruido muy fuerte, pero lo ignoré ya que sólo me centraba en los labios de Justin.
Pasé mi mano por su pelo medio mojado, entrelazando su cabello entre mis dedos, él seguía acariciándome la espalda, subiendo y bajando las manos, mi corazón iba a cien por hora o más.
Me separé un segundo de sus labios para articular palabra.
-¿Vamos ha hacerlo aquí?-sonreí.
-Si tu quieres,-rió.
En ese momento sonó el timbre, mierda la pizza.
-Joder, esa es la pizza, ya nos ha cortado el royo,-reí.
-Voy a abrir,-rió.
Salió de la bañera se colocó una toalla y salió del baño, yo pude terminar de ducharme, me salí de la ducha para secarme y cuando me puse la toalla entró Justin.
-La pizza ya está en la mesa, voy a ducharme en nada y ahora salgo y acabamos,-rió, se acercó a mí y me dio un pequeño beso.
Me puse mi pijama y salí fuera, esperé sentada en la mesa, a que Justin saliera, a los cinco minutos después salió en boxers, ni más ni menos.
-Estarás cómodo ¿no?-reí.
-No del todo,-rió y se sentó a mi lado.
Estuvimos comiendo, riendo y entre cada bocado siempre había un beso o una sonrisa.
Se estaba tan bien con él, su compañía era perfecta, es necesaria para la vida.

domingo, 22 de julio de 2012

Capitulo 21

|Dos semanas después|
-No me digas que no entiendes esto,-dije señalandole el libro.
-No, joder, estoy cansado ya,-dijo echándose hacia atrás apoyándose en el respaldo de la silla.
-Joder, no es tan difícil, Justin,-dije esta vez echándome yo hacia atrás.
-Pero es que yo no soy como tú, de notable no subo,-dijo frustrado.
-Vamos haz un intento, por mi,-dije poniéndole cara de cachorrito, sé que es débil a esa cara.
-No, eso no...no me pongas esa cara,-dijo desviando la mirada.
-Prométeme que te vas a esforzar, y vas a estudiar por mi,-dije haciendo que me mirara.
Suspiró.
-Yo...la verdad tengo ganas de hacer otra cosa,-dijo mirándome con una sonrisa pícara.
-¿En serio?,-dije bajando mi mano que antes estaba en su cara y subiéndole un poco la camiseta.
Asintió lamiéndose los labios. Ay dios mio.
Me levanto de la silla y me siento sobre él, este se empieza a alterar, siento como se pone nervioso.
-¿Dime que?,-dije acariciándole el pecho.
-Pues.....creo que ya lo sabes, no se para qué preguntas,-dijo agarrándome de la cintura y acercándome a él.
-Dímelo,-objeté.
-Quiero....tomarte aquí mismo,-se acercó para besarme pero no le dejé, y le tapé la boca con mi dedo.
-Pues antes,-dije acercándome a su cara, quedando su boca a centímetros de la mía,- estudia.
Y dicho esto me quité de encima de él, le salió una risita que me hizo sonreír.
-Eres una manipuladora...¿lo sabes?-me dijo echándose para delante y mirándome con esa mirada que mata.
-Un poco,-reí.

Y esto es de mi vida; sigo con Justin, y me ofrecí a ayudarle a estudiar, para que apruebe este trimestre, pero es un vago y no pone nada de su parte.
Espero que lo que estoy haciendo valga la pena.
Pronto nos darán las primeras vacaciones de este año, y puede que valla a Boston para visitar a mi familia, pero no creo que aguante un mes sin ver a Justin.
Si su madre le dejara venirse conmigo, sería lo mejor. Que por cierto ya la he conocido, es una persona muy simpática, creo que es una buena madre, se esfuerza mucho en sacar a su familia adelante.
Y estaréis pensando, ¿llegó ha haber segunda vez? Pues no, de momento no ha habido una segunda vez, pero tampoco tengo prisa.
Esta tarde de sábado hemos quedado con los chicos para tomar algo, pero con el plan que lleva Justin con sus estudios, no creo que salgamos a ningún sitio.

(...)
-Vale, pues esto ya te lo sabes,-le sonreí.
Suspiró.
-Una asignatura menos,-dijo riendo.
-¿Que hora es?
Miró su reloj.
-Las seis de la tarde.
-Pues me cambio y vamos con los chicos,-le sonreí y me levanté de la silla.

Me dirigí a mi armario y escogí la ropa, dejándola en la cama.
Empecé a desnudarme, tenía que haberme metido en el baño, porque Justin no paraba de mirarme y babear.
-¿Quieres un cubo?-le pregunté metiéndome la camiseta.
-¿Como?,-preguntó desconcertado.
-Se te cae la baba..¿quieres un cubo?-le dije mirando y sonriendo.
-Ah, perdón, es que eso no lo puedes hacer conmigo delante,-rió.
-Desde luego,-dije por fin acabando de vestirme.
Iba así: http://www.polyvore.com/tarde/set?id=53388562
-Me encanta como vas,-dijo dándome un beso en la frente.
-Muchas gracias, Bieber,-dije sonriéndole.
Salimos de mi casa y fuimos a buscar a los demás, esta vez andando.

Por fin los vimos, estaban en una heladería, merendando, así que nos acercamos y nos sentamos.
-Hola,-dije cogiendo una silla y sentándome y a mi lado Justin.
-Hola,-dijeron todos.
-Que aproveche ¿eh?,-reí, ya que estaban todos comiéndose un delicioso helado.
-Muchas gracias,-contestó Ryan dándole un bocado al helado- Por cierto Justin ¿te vienes a ligar esta noche?
-Ryan, tengo novia ¿lo sabias?
-Ya bueno, pero no tiene por que saberlo,-dijo riendo
-Oye, que estoy delante,-dije sorprendida.
-Pero déjale vivir, que controladoras sois las tías,-dijo volviendo a comer helado.
-Tú come y calla,-dije fulminandole con la mirada.
-Vamos tío, cuando no tenga novia podremos salir, pero de momento, no,-añadió Justin.
-Dios, que le has echo a mi Justin, ya no es el mismo,-dijo Ryan haciéndose el asustado.
-Yo nada, él se ha enamorado,-dije sonriendo a Justin, el que estaba sonriéndome a mi.
-Quiero que vuelva a ser el mismo,-dijo con la misma expresión en la cara.
-Pues a mi me gusta este,-dije agarrándome a su brazo- Y si no, que elija él.
-¿Como elegir?,-dijo Justin confuso.
-Elije, yo o....Ryan y sus ligues,-dije pasando mi mano por su espalda.
-Haber...umm...Ryan y chicas o una sola....esta difícil, pero es obvio, mi chica,-dijo sonriéndome.
-Chincha,-reí de Ryan.
-Vale, vale...como quieras,-dijo Ryan enfadado.
-Pero no te enfades cariño,-dijo Justin acariciándole la mano.
-Eso es chantaje emocional, te ha comprado con caricias,-dijo comiendo helado.
Reí y conmigo Justin.
-¿Que pasa si yo te traigo aquí un monumento? No la elegirías a ella,-dijo hinchando los mofletes.
Reí.
-Bueno, yo paso de este tema, voy a por un helado ¿vienes?,-le pregunté a Justin.
Asintió.
Me levanté de la silla y entré en la heladería, detrás de mí Justin me seguía.
-¿Que os pongo?,-preguntó amable el camarero.
-Un helado de fresa.-dije
-Yo uno de chocolate, por favor.
Nos puso los helados.
-Yo te invitó,-afirmé.
-No, no yo me pago el mío.
-Que no de verdad, yo te invito no importa,-dije exigiendo.
-Como quieras,-dijo no muy convencido.
Pagué los helados y cuando íbamos a volver con los demás, me entró curiosidad y le pregunté algo a Justin.
-Espera, quiero hablar contigo,-dije parandolo y llevándolo a una esquina.
-Dime.
-Si tuvieras que elegir entre 20 modelos y yo....¿con quien te quedarías?-no lo sé, la verdad, no sé porque le pregunté eso, quería saber si de verdad me quiere.
-No sé porque me preguntas eso, pero creo que la respuesta es obvia....contigo.-dijo sonriéndome.
Morí, metafóricamente pero lo hice, se quedaría conmigo. Si se lo hubiese preguntado a alguien diferente, se habría quedado con las 20 modelos. Pero él no, me prefiere a mi.
Sonreí, era tan mono.
-¿Y por que me lo preguntaste?
-Sentía curiosidad por saberlo, pero ahora me quedo mas tranquila,-dije sonriéndole.
-Sabes que no te tienes que preocupar de nada ¿verdad? Te quiero mucho,-dijo sonriéndome.
Muero, otra vez, ¿mas perfecto? Imposible.
-No pensé encontrar a alguien como tú, en serio, has cambiado mi vida, yo te quiero mucho mas, Justin,-dije sonriéndole.
Se acercó a mí, a mis labios, me miró a los ojos y luego se lamió sus labios tan perfectos que tiene, sonreí y me besó.
Después de ese beso que me hizo tocar las nubes nos fuimos con los chicos que seguían con el helado.
Nos sentamos y comimos, entre risas y tonteos.
Tonteos entre Peyton y Ryan, que parece ser que se gustan, pero bueno hasta que no salga la verdad no me inventaré rumores.

Yo no paraba de mirar de vez en cuando a Justin, cuando se le ve feliz se le nota, no para de sonreír y de reírse, creo que en ese momento es muy difícil enfadarle, pero algo cambia, su expresión de sonriente pasa a ser seria y con la mirada fija en algo o alguien, me extraño y dirijo mi mirada donde está posada la suya. Es un chico, pelo moreno peinado en punta, por esa expresión creo que le odia o siente rencor hacia él.
Vuelvo la mirada a Justin que sigue igual de serio y con la mirada en el mismo sitio.
¿Que pasará?
Los demás se percatan y Chaz es el primero que desvía la mirada hacia el otro chico, y le sale una expresión como la de Justin. ¿Que ocurre?
Siento curiosidad y se lo pregunto a Justin.
-Cielo, ¿que ocurre?,-dije en voz baja.
Negó con la cabeza aún mirando a ese chico.
Vuelvo a dirigir la mirada a donde mira Justin y ese chico se ha dado cuenta de la presencia de Justin. Y en su cara aparece una sonrisa de oreja a oreja, pero con un toque cínico.
Habla algo con sus amigos, los típicos tíos que van detrás del guapo.
Estos se ríen y se acercan a nuestra mesa.
-¿Que Bieber, aún sigues enfadado?-pregunta riendo ese chico.
-Eres un gilipollas,-dijo negando con la cabeza.
-¿En serio? Pues no decías eso cuando pasó lo que pasó,-dijo volviendo a reír cínico.
Eso último me dejó desconcertada, bastante diría yo.
Dirigí mi mirada a Justin el que apretaba los dientes con fuerza, estaba bastante enfadado.
-Te dije que no me volvieras a dirigir la palabra, y te avisé de lo que podía pasar.-dijo con el rostro serio y sereno.
-Uh, que miedo,-dijo burlándose el oro chico.
-Vamos tío, no estropees esto y vete a tomar viento un poquito.-dijo Ryan chulo.
-Niñato tu no te metas, hablo con Bieber.-respondió
-A mi no me llames niñato, ¿te enteras?,-dijo retirando la silla con fuerza y poniéndose frente a ese chico.
-Valla, ¿tienes guardaespaldas, Bieber? Que machote,-dijo burlándose y acabó por irse. No me gusta un pelo lo que pasa entre ellos.
Justo cuando se fueron, Justin se levantó de la silla y salió de la heladería, ¿que coño pasaba, joder?
Quería saberlo, así que me levanté de la silla y fui con él.
-Justin, para, espérame, por favor,-exigí.
Justin me ignoraba, seguía andando hacia delante.
Corrí hacia él y me puse en frente suyo.
-Mírame, Justin.-dije parandolo y haciendo que me mirara.
En sus expresiones sentía odio e ira.
-¿Que ocurre, Justin? ¿Que pasa con ese chico?
Suspiró profundamente, pero no pronunció palabra. Se llevó la mano a la cabeza y se tapó los ojos.
-Justin, contéstame. ¿Que coño ocurre?
-¡Nada, joder! Nada,-dijo aflojando la voz en la última palabra
Seguía inquieto, nada no es una respuesta, sé que ocurre algo, pero no quiere decírmelo.
Algo malo debe ser.

sábado, 14 de julio de 2012

Capitulo 20

Me cogió de la mano, bajamos las escaleras y Justin le dijo adiós al dueño del restaurante, subimos al coche y me llevó como a las afueras de Londres.

Después de un rato en el coche, paramos. Era un lugar que no conocía apenas, salimos del coche, había arboles, era como ¿una montaña?
Pero no, no era eso, era como un mirador, desde allí arriba se podía ver todo Londres (imaginaros que hay una cosa de esa allí).
-Esto, esto es precioso,-dije contemplándolo con la boca abierta.
-Pues este es otro de mi secreto inconfesable, nadie sabe que vengo aquí cuando estoy mal,-dijo metiéndose las manos en los bolsillos y acercándose a mi.
-Así que yo soy la única que sabe esto y lo de la música aparte de tu madre ¿no?.-dije pasando mis manos por su cintura.
-Así es,-sonrió- ¿Y tu? ¿Tienes algún secreto inconfesable?-me miró con una sonrisa.
-Pues...sólo tenía escondido el secreto de la muerte de mi madre, y tu eso ya lo sabes, así que no, no tengo ninguno mas.-sonreí.
-Date la vuelta,-me dijo mirando detrás de mí.
Me giré asustada, pero lo único que pude ver era como se encendían las luces del Big Ben. Y sentía las manos de Justin agarrándome por encima de la cintura y apoyé mis brazos en los suyos.
Desde allí arriba se podía ver todas las luces, de cada casa, de las farolas de las calles....
Esto era precioso, es increíble, todo esto es increíble, todo lo que me está pasando.

Después de estar un rato observando Londres desde allí, decidimos volvernos a casa, ya era un poco tarde.
Nos subimos al coche y durante el camino a mi casa estuvimos callados, solo se escuchaba el silencio, pero no era incómodo, ya que todo lo que teníamos que decir estaba dicho.
Llegamos a mi casa me bajé del coche y me acerqué a la ventanilla de Justin.
-¿Como le daremos la noticia a los chicos?.-pregunté sonriendo.
-Pues...le decimos "eh chicos, que estamos juntos"-dijo poniendo voz fina- y ya está.
-Como quieras, pero yo no digo nada, que me da vergüenza ¿vale?
Rió
-Vale, vale.-dijo sonriendo- Hasta mañana.
-Adiós, buenas noches-dije acercándome a él.
Le di un pequeño beso y se fue.

Me siento tan feliz en estos momentos, estoy en una nube.
Sé que acabo de despedirme de él, pero lo echo de menos, quiero que me tome en brazos que me mire a los ojos y que me bese como nadie lo ha echo, necesito su amor por las noches, por las mañanas y todos los días de mi vida.
Quiero decirle te quiero en el oído y que se estremezca al escuchar mi voz y que él me diga cada día que me ama y nunca dejará de hacerlo.

Me quito el vestido, los tacones, me desmaquillo y me pongo mi pijama.
Cuando me iba a dormir ya, me sonó el móvil, era un mensaje.
Lo abrí y lo leí, era de Justin.
"Preciosa, ya te estoy echando de menos, no me ha dado tiempo decirtelo, pero ¿te gustaría que quedemos mañana y se lo contemos a los demás?
Buenas noches y que sueñes conmigo, te quiero.
Justin."
Me quedé mirando el móvil como una tonta. Hasta que le respondí.
"Hola precioso, yo también te echo de menos, y bueno respondiendo a tu pregunta...me encantaría. ¿Me recoges a las once de la mañana?
Te quiero, Laura."

Esperé con el móvil en las manos, hasta que recibí su mensaje.
"Vale, mañana nos vemos entonces a las once paso a recogerte, pero esta vez en mi moto haha.
Te quiero."

Solté mi móvil en la mesa y entonces pude dormir, tranquila.

|A la mañana siguiente|
Abro los ojos poco a poco, y se me vienen a la cabeza todos esos recuerdos de anoche, lo que provoca en mi una sonrisa de oreja a oreja.
Miro el reloj, son las diez de la mañana.
Me levanto corriendo, me metí en el baño, me aseé.
Luego me vestí ( http://www.polyvore.com/cgi/set?id=52845391&.locale=es ) y me maquillé un poco. Me eché colonia y desayuné.
Me hice un cola cao y dos tostadas y me lo tomé.
Me volví al baño, me lavé los dientes y esperé a que Justin me recogiese.
|Minutos después|
Llaman al telefonillo, me levanto de la cama donde antes estaba sentada y lo cojo.
-¿Dígame?
-Preciosa, soy Justin, ¿bajas?
-No, sube tú.
-Voy.
Colgué el telefonillo y esperé junto a la puerta a que llamasen y segundos mas tarde sonó.
Abro y entra la cosa mas bonita.
-Hola,-dije sonriendo.
-Hola, preciosa,-dijo agarrándome de la cintura y cogiéndome en brazos, yo me agarré a su cintura con mis piernas y mis brazos los pasé por su cuello- dime ¿para que querías que subiese?
-Pues, quiero saber ¿como se lo diremos a los chicos? Me da mucha vergüenza, me pondré como un tomate.-dije sonriendo.
-Yo lo digo, y bueno si quieres yo te abrazo para que no te vean,-sonrió pícaro.
-Bueno....me lo pensaré, ¿has quedado con ellos?
-Sí, lo he echo esta mañana, les he dicho que tenía que contarle una cosa y bueno todos accedieron, nos hemos visto en el parque en el que estuvimos el viernes.
-Oh, pues vamos ¿no?
Me bajó de sus brazos y me besó con mucha dulzura, en este caso no hubo lengua y sólo fue un pequeño beso, pero a la vez muy grande.
Salimos del piso, cogí lo necesario y me subí en la moto de Justin poniéndome en la misma posición de siempre.
Llegamos al parque, sólo estaban Ryan, Christian y Peyton.
Los demás seguramente vengan después.
-Hola,-gritó Justin saludando con la mano.
Nos acercamos a ellos e impacientes preguntaron.
-Venga dinos, ¿que querías decirnos tan importante?
-Espera a que lleguen los demás,-dijo Justin haciendo un gesto con la mano.

Unos minutos después fueron apareciendo uno a uno, a cuentagotas.
Yo que me había sentado en un banco me fui donde estaban todos y me puse junto a Justin. Y comenzó.
-Pues...haber...no sé por donde empezar...
-Por el principio hijo mío,-dijo Ryan.
-Es que no es tan fácil...-añadió y me miró, hizo mal en hacer eso.
-Oh, ya se de que va esto,-dijo Chaz arqueando las cejas seguidamente.
-Y yo...¿ estáis juntos?-preguntó esta vez Christian.
"Tierra trágame",-pensé.
-Bueno...sí, oficialmente,-sonrió y agachó la cabeza, a él también le daba corte.
-Entonces ¿funcionó?,-preguntó Peyton.
-Ah, o sea que tú lo sabías ¿no?-pregunté haciéndome la sorprendida.
-Pss, sí bueno,-rió.
-Bueno, pues ya que es oficial, daos un besito que lo veamos,-dijo Ryan, como no.
Miré a Justin, y este a continuación me miró a mí, no sería capaz, me pongo muy fácilmente roja, y me da corte besarme delante de gente, a no ser que sea algo importante. Como una despedida.
Me agarró de la cintura, y me acercó a él, me miró fijamente a los ojos y luego se lamió los labios, pum un golpe bajo, me pone cuando se moja los labios.
-No puedo, me da vergüenza...-dije diciendo esto en voz baja para que sólo lo escuchase Justin.
-Déjate llevar,-objetó Justin en voz baja.
Se acercó y bueno sus labios se juntaron con los míos y yo...yo me iba a morir. Cuando me terminase de besar iba a caer en redondo al suelo. Pero cerré los ojos que antes estaban abiertos, y me dejé llevar, tampoco era tan malo, miento, era malísimo. Y más cuando los chicos empezaron a decir tonterías, ya sabéis tipo burla.
Yo aunque besaba a Justin podía sentir como él y yo sonreíamos.
Acabó ese beso que para mí se hizo eterno pero que duró sólo unos segundos.
Y no supe hacer otra cosa que esconderme en el pecho de Justin, este se rió y me abrazó.

jueves, 12 de julio de 2012

Capitulo 19 (Segunda parte)

Le hice caso y me llevó donde estaba la guitarra.
-Pues bien, como sabrás aparte de las motos, mi hobbie es la música. Y me encanta escribir canciones con mi guitarra.
Se agachó y la cogió.
-Y te he escrito una canción, ¿te gustaría escucharla?
Asentí, impresionada.
Se colgó la guitarra, y comenzó a cantar ( http://www.youtube.com/watch?v=axyfEusEuho&feature=results_video&playnext=1&list=PL57A9811A8321EB4B imaginaos que lo canta con guitarra y no suena música de fondo)
Cuando cantaba se me pasaban miles de pensamientos por la cabeza, que si cantaba muy bien, que si de verdad sería alguien que vale la pena, miles de pensamientos.
Lo miraba con anhelo, me sentía muy bien, me cantaba a mi, es increíble lo que hace por el amor de alguien, ¿debería hacer caso a mi corazón o a mi cerebro? Aunque los dos están de acuerdo en lo mismo, debería darle una oportunidad, se ve buen chico, muy dulce y no un prepotente como aparentaba.
No se puede juzgar por las apariencias, la personalidad es lo que de verdad enamora. Está comprobado.

Mientras me cantaba me miraba a los ojos, y yo le miraba a él. Podía ver quien era de verdad, cuando canta es como si no ocultara nada, es como si fuese totalmente sincero. Como si la mentira no existiese.
Y acabó, acabó de cantar esa canción tan preciosa con la que ha expresado todos sus sentimientos.
Se quedó mirándome esperando una respuesta. Algo que no tardó.
-No sé que decir, Justin.-dije sonriendo.
-¿Te gusto?
-No...me ha encantado, ¿como no me dijiste que cantabas?
-No lo sabe nadie, sólo mi madre,-dijo avergonzado y soltando la guitarra en el suelo.
-Pues, no es para avergonzarse,-dije poniéndome frente a él- cantas muy bien.
-En serio, gracias.
Sonrió y yo con él.
-Entonces, ¿me dirás que harás?-preguntó.
-¿Hacer que?
-Si salir conmigo o no,-dijo mirándome a los ojos y rascándose la nuca.
Cuando se rasca la nuca está nervioso.
Respiré profundo, no supe articular palabra, debía pensármelo muy bien, pero mi corazón me decía que le dijese que sí, que por lo que ha echo por mí se merece una oportunidad, pero por otra parte mi cuerpo me pedía que me lo pensase bien, que me han echo mucho daño y bueno aunque haya superado lo de Jake, sigo algo dolida, pero puede que él una los trozos de mi corazón, el cual rompió, por una rubia mal teñida, Jake.
-Justin...-es lo único que salió de mi boca, él esperaba con una sonrisa mi respuesta- mira, me han echo mucho daño, pero...no estoy segura, sé que tú eres diferente, sé que puedes cambiarme, puedes hacerme feliz, más de lo que me hacía mi ex. Y le voy ha hacer caso a mi corazón.-terminé con una sonrisa.
-Y...¿que te dice tu corazón?
-Que...debería darte una oportunidad, porque por lo que has echo por mí...vales la pena.-sonreí al acabar y una sonrisa de oreja a oreja se formó en la cara de Justin.
-No sabes el peso que me he quitado de encima, estaba muy nervioso, no sabía que ibas a decirme y....me sentía inseguro. Pero puedo asegurarte que valgo la pena, que yo jamás te haría daño. Confía en mi. Jamás volverás a sufrir.-sonrió.

¿Veis lo que decía? He echo bien. Me siento feliz, muy muy feliz. Las mariposas en mi estómago han salido de su escondite, pero esta vez no es una sensación insoportable, es la mejor sensación que he tenido.

Se acercó a mi, poco a poco. Me agarró de la cintura y me acercó a él.
-Sé que no debí hacer lo que hice el sábado pasado, me siento muy mal.-desvió su mirada de mis ojos.
-¿Por que?-pregunté preocupada- A mi no me pareció tan malo,-le sonreí dulcemente.
Me miró y sonrió pero la borró automáticamente.
-Pues, porque yo quería que tu primera vez fuese especial. ¿Por que era tu primera vez no?
Asentí avergonzada.
-Pero...puedes hacer que la segunda lo sea más que la primera.-sonreí.
Sonrió conmigo pero pícaramente, no me quiero imaginar lo que se le pasa por la cabeza en estos momentos.
Pasé mis brazos por su cuello, ya que antes los tenía apoyados en sus brazos.
-Necesito hacer algo.-dije mirando a sus ojos.
-Haz lo que quieras,-dijo mirándome.
Me acerqué a él, a su cara y él se acercó a la mía. Necesitaba sentir sus labios, a si que lo hice, me acerqué a su boca, pero antes de besarle, le miré a los ojos y su mirada se cruzó con la mía, sonrió y le besé.
Me siguió el beso dulcemente, no era con lengua, simplemente era dulce, sabroso y pasional.
El mejor beso que me han dado.
Me separé unos milímetros de él, nuestros labios casi se tocaban y yo aún seguía con mis ojos cerrados. Se estaba tan bien en sus brazos.
Me sentía muy segura, y ahora, el vacío que sentía ya no está, ha desaparecido, y era eso, el vacío que sentía era que me faltaba él a mi lado, me faltaba alguien.

Ahora mismo me siento ¿feliz? no creo que defina mis sentimientos, ¿perfectamente? mucho más que eso... Y es todo gracias a una persona, a Justin. Él me hace sentir así.
-Deseaba que esto ocurriese,-susurró en mi oído.
Mostré una pequeña sonrisa que salió inconscientemente de mis labios.
-No te lo he dicho, pero desde que te vi sacar la cabeza en el taxi, supe que serías parte de mi vida, supe que me había enamorado, otra vez. Tú eras la única que pudo derretir el hielo con el que congelé mi corazón, para no sentir más, para no sentir nada por nada ni nadie.
-Yo en ese momento...pensé que eras un imbécil, pero me di cuenta con él tiempo, que no se juzga por las apariencias.-dije mirando sus ojos.
Los que tenían un brillo natural, un brillo que desprendía sinceridad y amor.
-Te lo dije una vez, el sábado concretamente, y te lo vuelvo a decir.... Te quiero.-dijo tragando saliva, suspiré, nadie me lo había dicho, bueno en realidad sí, pero esto sé que es verdad, que dice toda la verdad, lo veo en sus ojos.
-Yo también, mucho en realidad,-dije escondiendo mi cabeza entre su cuello y su hombro.
-Quiero llevarte a un sitio, al que solo voy yo cuando me siento triste.-dijo haciendo que levantase la cabeza.
-¿Donde?
-Ven.
Me cogió de la mano, bajamos las escaleras y Justin le dijo adiós al dueño del restaurante, subimos al coche y me llevó como a las afueras de Londres.

Capitulo 19 (Primera parte)

Hoy es el día en que mi suerte va ha cambiar.
Hoy todo lo que me parecía imposible, se hará probable.

Abro lentamente los ojos, razono que hoy es un nuevo día y sonrío, quiero que llegue esta noche, se que nunca la olvidaré.
Me levanto de la cama con una sonrisa, la hago, recojo un poco la casa y me visto, me pongo algo simple ( http://www.polyvore.com/dia_con_justin/set?id=52864467 ), voy a dar una vuelta.

Me peino con una cola alta, quiero buscarme una peluquería por aquí cerca.
Cojo mis llaves, el móvil, dinero y salgo.

Llamé a Peyton, para que me dijese donde había una pelquería. Me dijo que dos calles hacia delante de donde vivía.
Decidí ir allí. Y sí la encontré, entré y le dije que me peinasen con tirabuzones, y bueno como se les ocurriese.
Como 10 minutos después o incluso mas acabaron, me hicieron este peinado:











Les pagué por el peinado y luego me fui a mi casa.

El día se me pasó rápido, no hice mucho, limpié la casa y me puse a repasar un poco de materia.
Miré el reloj, eran las ocho y media de la tarde, a las nueve me recogía Justin así que me pude a prepararme.
Me duché, pero me recogí el pelo para no estropeármelo, después de la ducha me sequé y luego me maquillé. Sombra de ojos, raya, colorete, y demás y por último el gloss, para marcar mis labios.

Me escogí el vestido que compré ayer y me lo puse ( http://www.polyvore.com/cena_con_justin/set?id=52942170 )
Me puse los tacones, volví a mirar la hora eran las nueve menos diez, ya casi llegará.

Y así fue, diez minutos después llamaron al telefonillo, lo cogí.
-¿Si?
-¿Esta la chica mas preciosa del mundo? Es que la espera un chico estupendo y que vale la pena, en la puerta.-dijo.
Sonreí inconscientemente, era perfecto, joder.
-Sí, dile a ese chico que no se preocupe, que enseguida baja.-añadí y colgué el teléfono.
Salí como una bala, pero con cuidado de no caerme y estropearme el tobillo, el vestido y todo.
Abrí la puerta principal que daba a la calle, y ¿que me encontré? A un chico totalmente cambiado, ya no iba con una chupa de cuero negra, iba con una chaqueta de esmoquin, unos pantalones largos negros y una camiseta roja larga y unas supras rojas.
Iba precioso.
Me miró y se quedó con la boca abierta, esa es la expresión que intentaba causar y lo he conseguido.
-Es...estás preciosa,-dijo con los ojos abiertos.
-¿Y tu? ¿Te has visto? Vas mejor que yo. Por cierto....¿a quien le has robado ese cochazo?-dije preguntándole irónicamente, ya que no traía su moto sino un coche. Y valla coche.
-No lo he robado, lo he cogido prestado, de un amigo,-dijo riendo.
-¿Y quien sería tan tonto como para dejarte ese coche?
-Un amigo de mi madre,-sonrió- le dije tío préstame tu coche que tengo que llevar a....una amiga.
-Te creo,-reí y él conmigo- Y ¿donde vamos?
-A McDonnald's.-respondió.
-¿En serio? ¿A McDonnald's? Yo me he vestido así para ir a McDonnald's, muy bien,-dije irónicamente.
-Que no, que es broma, he preparado una cosa que espero que te guste, pero antes, date la vuelta.
Me dí la vuelta, noté como se acercó hacia mí, pasó su mano por mi brazo y luego colocó un pañuelo en mis ojos.
-Para qué me habré maquillado yo,-dije riéndome.
La verdad no podía dejar de sonreír, iba a ser un día inolvidable.
-¿Y como llego ahora al coche?-pregunté confusa.
-Yo te guío, no te preocupes,-dijo cogiéndome de la cintura y ayudándome a llegar a la puerta del coche.
Me abrió la puerta y me metí en él.
-Para que conste, todo lo que vas a ver lo he echo yo todo esta mañana.
-Haber que has echo.-pregunté aún sonriendo.
Estuvimos como unos cinco minutos en coche, hasta que nos paramos, habríamos llegado ya.
Escuché como se habría la puerta y se cerraba, luego se abrió la de mi lado y pude salir.
-Vale, vienen escaleras, cuando te avise es cuando han acabado ¿vale?
Asentí.
Anduvimos hasta que me dijo.
-Vale, ahora vienen las escaleras, ten cuidado, yo te aviso cuando acaben.
Estuvimos subiendo un rato, ya me dolían los pies de subir.
-Ya hemos llegado. Te voy ha quitar el pañuelo, pero no abras los ojos hasta que te diga.
Volví a asentir.
Me quitó la venda y esperé a que me avisará, luego soltó un "ya".
Abrí los ojos lentamente y no podía ser mejor, era precioso lo que había echo, y él solo.
Era la terraza de un restaurante con una mesa justo en frente de la puerta por donde entramos, dos sillas una enfrente de la otra, dos velas en el medio separadas formando un espacio para poder vernos, mas a la izquierda de la mesa una radio y una guitarra, me pregunto ¿para que será?
Y bueno las vistas que había desde allí eran preciosas. Se veía el Big Ben a la otra orilla del río Thames.
-Justin...esto...esto es precioso, de verdad. Me encanta,-dije flipando todavía.
-Me alegro de que te guste,-sonrió.
-Y...¿para que es la guitarra y la radio?
-Es una sorpresa.-dijo encogiéndose de hombros- Sentémonos.
Así hice, me senté y frente a mí, Justin.
Estuvimos hablando durante un pequeño rato, que es lo que nos gustaba y tal, hasta que apareció el camarero.
-¿Que desean?-preguntó.
-Yo quiero unos espaguetis.-dije
-Y yo otros.
-Tenemos tres tipos, con tomate, a la boloñesa y con nata.
-A la boloñesa,-dije finalmente.
-Yo también,-sonrió.
El camarero asintió y se fue.
-¿Me estás copiando?.-le pregunté con una sonrisa.
-No que va, eres tú, que te gusta lo mismo que a mi,-respondió con otra sonrisa.
Al rato nos llegó la comida.
-Esta muy buena,-dije volviendo a meterme espaguetis en la boca.
-Sí, la verdad.
-Tengo que decirte algo.
-Dime.-preguntó levantando la mirada hasta mis ojos.
-Te has molestado mucho en hacer esto, de verdad.
-No ha sido nada, he recibido un poco de ayuda, pero por tí....-dejó la frase en el viento.
-O sea, que esto lo has echo por mi ¿no?
Asintió.
-Pues he de decirte que de verdad, me has sorprendido.
-Eso intentaba, pero tampoco es para tanto.
-¿En serio? Mira la que has formado para intentar salir conmigo, nadie en la vida lo había echo por mi. Y repito nadie.
-Pues yo sí. Y haría esto y mas cosas por conseguir salir contigo.-dijo desviando la mirada hacia sus espaguetis.
Sonreí.
¿Se puede ser mas perfecto? Para nada, él es único en el mundo.
-Y...¿la guitarra?
-¿Has terminado de comer?-preguntó cambiando de tema.
-Sí, pero contéstame a la pregunta.
-Vale,-dijo levantándose- levántate.
Le hice caso y me llevó a donde estaba la guitarra....

Capitulo 18

Un nuevo día, y hoy es el día en que me prepararé para ir de compras y para comprar algunas cosillas para mañana sábado, es genial. No puedo esperar más la intriga me corroe. Quiero saber que me ha preparado.

Me levanto de la cama me meto al baño, hago mis necesidades y me peino un poco. Me visto, me pongo el uniforme y espero a que el telefonillo suene.
Cinco minutos después así es, suena y bajo, sin necesidad de cogerlo.
-Hola,-dije cerrando la puerta del piso, detrás de mi.
-Hola,-dijo con voz seductora- sube vamos.
Subí a la moto, y cogí la misma posición de siempre. Llegamos a la universidad, y nos fuimos con los chicos que estaban sentados bajo un árbol del jardín.
-Hola, parejita,-dijo gracioso Christian.
-Ja, ja,-reí falsamente- que gracioso eres, Christian.-nótese el sarcasmo.
-Bueno, pronto llevará razón,-dijo Justin agarrándome la cintura y acercándome a él.
-Tu sigue así, y lo que parecía realidad se quedará en un sueño,-le dije en el oído.
-Uh, parejita ¿que susurráis?-dijo Peyton.
-Nada, pesada,-dije sentándome a su lado.
Tocó el timbre que anunciaban que empezaban las clases, entramos y estuvimos dando materia sin descanso hasta el final, incluso en el descanso había libros por el medio, esto me agobia demasiado. Menos mal que es viernes.
Por fin volvió a tocar el timbre, el fin, por fin es fin de semana, hoy de compras y mañana será un día muy especial.
Recojo de prisa mis cosas y salgo de allí, espero a que salga Justin, el cual sale hablando con Christian, riéndose, ¿de que hablarán?
-Hola, ¿eh? llevo esperando aquí tres horas.
-Exagerada, anda sube,-dijo subiéndose encima de la moto.
Me subí en aquel trasto con motor, y me agarré a él, arrancó la moto y me llevo a mi casa.
-Bueno, aquí te dejo, mañana nos veremos,-dijo sonriendo.
-Sí, ya nos veremos, estoy impaciente,-dije sonriendo.
-Nos vemos.
-Adiós,-le hice un gesto con la mano cuando se fue.
Entré subí a mi apartamento, dejé las cosas, y me preparé una cosa simple, un sandwich vegetal y me serví un zumo de naranja.

Cuando terminé de comer me puse la alarma, para empezar a prepararme a esa hora y me puse a ver la tele, al rato me caí dormida en la cama. Era de esperar.

(...)
PI PI PI.... PI PI PI.... PI PI PI.-el puñetero reloj del móvil, alargo mi mano, lo cojo y apago la alarma.
Me despejo un poco, me meto en el baño a ducharme.
Quince minutos después, me seco, me pongo la ropa interior y me plancho el pelo. Me maquillo un poco y luego me visto ( http://www.polyvore.com/dia_de_compras_yo/set?id=52933449 )
Espero a que llamen a la puerta, sentada en la cama viendo la tele y a las siete pasadas suena el "toc, toc"
Me levanto y abro, son Judit ( http://www.polyvore.com/dia_de_compras_judit/set?id=52932617&.locale=es ) y Peyton ( http://www.polyvore.com/d%C3%ADa_de_compras_peyton/set?id=52932898&.locale=es )


Subimos en busca de Saray ( http://www.polyvore.com/dia_de_compras_saray/set?id=52932976 )

Salimos del piso y fuimos a todos los centro comerciales que podíamos conocer en Londres, no lo pasé mejor en mi vida y para nuestra suerte, nos encontramos con los chicos en un parque, haciendo tonterías como siempre, nos acercamos a ellos como si nada y en lo primero que se fijaron fueron en las bolsas, llevábamos tantas que no nos cabían en los brazos.
-Valla, te has preparado para lo del sábado ¿te lo vas a poner todo?-pregunto Justin mirando fijamente mis bolsas.
-No, idiota, todo no, sólo lo especial que he escogido.-dije sonriéndole
-Y que especial...-dijo riéndose Peyton.
-Sí, te vas a caer de espaldas cuando la veas,-dijo esta vez Judit.
-Bueno, entonces me llevaré un colchón,-dijo haciéndose el gracioso.
Estuvimos un rato juntos, y luego decidimos ir al Starbucks Coffee.
A las ocho y media decidí ir a mi casa, estaba cansada de todo el día.
-Chicos, yo me despido, me voy a casa que estoy agotada,-dije cogiendo mis bolsas del suelo.
-¿Ya? Que pronto ¿no?-dijo Justin.
-Pobre, mírale, quiere que te quedes,-dijo Ryan acariciándole la cabeza como un perro, a lo que él le dio una colleja.
-Lo siento,-dije mientras me encogía de hombros- pero tengo que irme, mañana nos vemos.
Me despedí de todos con dos besos y de Justin con un gesto con la mano, el se extrañó, me reí por su cara y los demás conmigo, me acerqué a él y le dí un beso en la mejilla, y le dije al oído.
-Tonto, ¿que te creías, que te iba a dejar así?.-dije mientras en él aparecía una sonrisa.
-Adiós,-dije saliendo de allí.
Estuve andando hasta cruzar la calle, pero no duré mucho sola ya que alguien vino detrás de mi.
-Eh, espera, espera.,-dijo tocándome el hombro.
Me giré y vi que era Justin.
-¿Que quieres?-dije girándome.
-Que te llevo en mi moto, que desde aquí hasta tu casa...
-Hay como tres manzanas.
-Ya, pero mejor en moto ¿no?
-Como quieras.
La verdad me vendría bien, estaba cansada de andar.
Me llevó hasta su moto que estaba aparcada un poco mas adelante, me subí en ella y en menos que canta un gallo me llevo a mi apartamento.
-Muchas gracias por traerme,-dije sonriéndole mientras me bajaba de la moto.
-No hay que darlas,-dijo sonriéndome.
-Bueno adiós, nos vemos mañana otra vez,-dije riéndome.
-Sí, adiós.-dijo arrancando la moto y yéndose.
Entré en mi apartamento, me siento vacía, me falta algo, pero no se el qué.
Creo que necesitaba a alguien a mi lado, bueno eso no es exactamente.

Entré en el piso, solté las cosas y caí en la cama, mirando al techo.
Sigo pensando en lo que me falta, pero no consigo saber el que, pienso y sigo pensando, pero nada, tengo un vacío dentro de mi, que se llena con algo, pero no es ni con helado, ni con nada. Es algo material, que no se come, y tampoco es alguien, es algo.
Algo que necesito sentir, algo que me hace falta, algo que no puedo dejar de sentir, no son los abrazos, pero se acerca, necesito.....sí creo que es eso, necesito sus besos, un beso suyo y estaría contenta, pero no un beso en la mejilla en señal de amigos, un beso con pasión, como los que le dí el sábado, sé que con eso debería aguantarme pero es imposible, llevan razón, él es una droga, sus besos son una droga, una vez que pruebas sus labios o mucho antes, una vez que ves su sonrisa caes en sus redes, caes en las redes del amor.
Aunque no lo admitas, aunque te pongas bipolar a veces, en el fondo sabes que ya te has enamorado, que él te hace falta como el aire.

lunes, 9 de julio de 2012

Capitulo 17

Llevo unos días comiéndome la cabeza, para saber o intentar averiguar que es lo que me ha preparado para este sábado. Pero el desgraciado se lo tiene muy callado, ni sus amigos me lo dicen, ni nadie con quien haya podido hablar de ello.
Pero bueno lo importante es que me guste, que lo que me haya preparado me impresione, aunque conociéndole supongo que sí, que me sorprenderá bastante.
-Oye, ¿que os parece si vamos de compras mañana, chicas?-les pregunté.
-Por mí bien, siempre puedo hacer un hueco en mi agenda,-dijo sonriendo.
-Yo iré, ¿a que hora?-contestó Judit
-No sé, las siete de la tarde ¿que os parece?
-Vale, yo voy,-dijo Saray.
-Pues decidido, mañana a pasear por los centros de Londres,-dije sonriendo.
Pues eso, mañana viernes hemos quedado para ir de compras, necesito algo para ponerme el sábado, quiero dejarle con la boca abierta, quiero deslumbrar, y eso no es tan fácil.
-Eh, eh, ¿a donde te crees que vas?-dijo agarrándome la mano alguien, eso hizo que girase automáticamente.
Era el ser humano mas precioso que hay en este planeta.
-Hola,-sonreí- ¿que quieres?
-Bueno, lo primero, un buenos días ya que me has visto y lo segundo...¿estás impaciente por lo del sábado?-me preguntó con una sonrisa pícara.
-Bueno, algo nerviosa, ¿me puedes decir que me has preparado? Que no puedo con la intriga.-dije suplicándole, pero nada... ¿que pasa? ¿Es de piedra y no tiene sentimientos?
-No, no, lo siento, es información confidencial, no te lo voy ha decir hasta mañana. Que por cierto te paso a recoger a las nueve de la noche, ya sabes lo que tienes que hacer.-dijo sonriendo.
-¿El que?-dije confusa
-Arreglarte y ponerte guapa, para mí,-dijo sonriéndome.
-Ya, ya.-dije girándome para irme a clase.
El me siguió y corrió a ponerse junto a mí.
El día paso rápido, las horas se hacían minutos, y en el descanso nos juntábamos con "Justin and compani". Lo pasábamos genial.

Tocó el timbre que indicaba que acababan las clases, un alivio. Recogí mis cosas, esta vez me quedé la última recogiendo, y cuando todo el mundo se había ido alguien volvió a entrar en el aula. Miré hacia la puerta, era Justin. ¿Que hacía aquí?
-¿Que haces tú aquí?-dije colocándome la mochila.
-Pues que tardabas mucho y decidí entrar a buscarte.
-Lo siento, estaba recogiendo,-dije sonriendo.
-¿Acabaste?
Asentí.
-Pues andando,-dijo saliendo por la puerta y yo detrás de él.
Me llevó hasta su moto, me subí en ella, y volvimos a la misma posición de siempre. Me llevó a mi casa, y se despidió con un beso en la mejilla. Era tan lindo, ya me estaba convenciendo incluso antes de lo del sábado. ¿Como se podría ser tan perfecto?
-Oye, haciendo estas cosas, me convences antes del sábado.-dije sonriendole.
Sonrió y respondió.
-Es lo que intento, pero lo que te tengo preparado este sábado te va a hacer alucinar.-dijo guiñándome un ojo.
Sonreí.
-Bueno me despido,-dijo arrancando su moto.
-Adiós.-me despedí.
Emprendió el camino a su casa y yo entré a la mía. Era de alucinar como me trataba. Era una persona perfecta, es increíble que me trate mejor que Jake, sin haberme conocido, y yo salí con él casi 2 años. Tiempo suficiente para conocerme, y aún así me trataba como un trapo viejo y usado, cuando le convenía arrimaba la pata y cuando no, se alejaba de mí.

Pero yo sé que Justin no es así ni mucho menos, es el príncipe que toda princesa quiere, es alguien que trata bien a cualquier persona, es una de las pocas personas decentes que quedan en este mundo.

Subí a mi casa, y cogí mi teléfono, tenía que hablar con mi padre, mis hermanos y por supuesto con María. Que ya la estaba echando mucho de menos.

Hablé con ellos, me contaron que estaban muy bien, que los chicos cada vez crecían mas rápido, que estudiaban mucho, que eran muy obedientes...eso me extrañó pero bueno. Y hablé con María, le conté todo lo que pasó ese fin de semana, ese sábado que no se me va a olvidar en la vida, y ahora que lo pienso bien, creo que le he vendido mi virginidad a un hombre que no conocía de nada, no podía creer lo que hice, era lo menos normal que he echo en mi vida, pero lo hecho, hecho está, y lo pasado, pasado es.
Tengo que vivir en el presente, y en que puede que salga con el amor de mi vida.
Puede......no estoy segura.

domingo, 8 de julio de 2012

Capitulo 16

Abro los ojos, pero los cierro rápidamente, la luz que proviene de las ventanas me ciega, y hace que mi cabeza de vueltas.
Abro primero un ojo y espero a que se acostumbre a la luz y lo mismo con el otro.
La habitación que estoy observando no me suena y si nos ponemos en plan geográficos, tampoco creo que sea mi habitación.
Estoy abrazada a alguien, alguien que conozco seguro sino no estaría abrazada a él. Subo un poco la mirada, observando mas la habitación en la que me encuentro. Ahora me acuerdo de todo, esa habitación es la de Justin, y el ser al que estoy abrazada es él, supongo.
Busco con la mirada la cara de Justin, hasta que la encuentro, encima de su cuello, en su sitio, donde debería estar, lógico.
Le observo y está dormido profundamente, debe tener una resaca del alcohol que bebió a palo seco ayer. Me observo y sí estoy desnuda, tal y como recordaba. Anoche tuvimos una de esas noches de lujuria, gracias al "verdad o atrevimiento",-me río en tono bajo al recordar aquella escena-.


Aunque no le conozca, aunque no sepa nada de su historia, sólo su nombre, me he dado cuenta de lo que es querer de verdad, de lo que es saber lo que se siente por una persona, de lo que se siente cuando te habla, cuando tu piel se te eriza si te toca, cuando las típicas mariposas del estómago revolotean cuando te mira.  Por fin, me he dado cuenta de que aunque no conozca nada de esa persona, estoy enamorada hasta las trancas. De que la persona que he estado buscando siempre, estaba ahí, sólo era cuestión de encontrarla.


Me levanto de la cama lentamente para no despertar al ser que está profundamente dormido. Busco desesperadamente mi ropa interior, estaban en una punta de la habitación, el sujetador a una esquina y las bragas en otra. Dios, que movida.
Busco mi pijama, pero es un caso nulo, porque no sé donde está, el pantalón no lo encuentro y ahora que recuerdo la camiseta está en la cocina.
Bajo con cuidado por las escaleras, con miedo a que haya alguien, pero recuerdo que su madre no viene hasta por la noche. Bajo corriendo hasta la cocina y allí encuentro mi camiseta y la de Justin, tiradas en el suelo.
Cojo la mía, me la pongo y pongo la de Justin a un lado.
Quiero desayunar, me suena el estómago pero no se donde está la tostadora.
Decido buscar y registrar cada una de las puertas de la cocina y por fin la encuentro, la enchufo y hago dos tostadas.
Mientras se hacen, cojo dos vasos y el zumo de la nevera. Me sirvo un zumo y espero a que las tostadas estén echas.
-Valla, que bien huele a tostadas,-escuché a alguien decir con voz ronca.
Me giré y vi que era Justin, en boxers, rascándose la nuca y con los ojos entreabiertos.
Se acercó a mi y se agarró a mi cintura, dándome un beso en la mejilla.
-Te ves muy sexy así,-dijo mirándome.
Giré mi cara hacia él con una sonrisa y le dije.
-Así, como.
-Sin pantalones,-dijo sonriendo.
-No los encuentro,-dije volviendo a lo mío, en este caso, mis tostadas.
Justin rió ante mi comentario, yo bebí un poco de zumo pero con una sonrisa, no era capaz de reírme.
-Pues a mi no me hace gracia, es mi pijama ¿sabes?-dije haciéndome la tonta.
-Pues te has reído,-dijo volviendo a sonreír.
-No me he reído, sólo...he sonreído.
-Eso significa que sí que te hace gracia,-dijo mirándome y sin apartarse de mi cintura.
-¿Te importa?,-dije señalándo sus brazos, para que dejáse de agarrarse a mi.
-No,-dijo sin soltarse, me parece que no entendió la indirecta.
-Necesito moverme hacia mis tostadas, tengo hambre,-dije intentado zafarme de su agarre.
-Hazlo conmigo.
-¿Otra vez?-dije sorprendida.
-No tonta, que te muevas conmigo, si quieres.-dijo sonriendo.
Y así hice, me moví con Justin agarrado a mi cintura, cogí las tostadas y las unté en mantequilla.
Me fui a sentar pero con Justin agarrado a mi, ¿como lo hago?
-Eh...Justin, necesito sentarme, ¿te importa dejar de agarrarme?
-Siéntate, ¿que problema tienes?
-Pues, tú.
-Vale, espera.
Se acercó agarrado a mi, se sentó en la silla y dijo.
-Ahora, siéntate encima de mí,-dijo sonriendo.
-Esto es de locos,-dije intentando zafarme de nuevo, caso nulo otra vez.
-No te me vas a ir, o te sientas encima de mi, o no te sientas,-dijo poniéndome entre la espada y la pared.
"Vale, comienza de nuevo el juego".-pensé
Me acerqué a Justin, sentándome encima y frente a él. Me acerqué a su cuello, le dí un pequeño beso y luego subí a su oído, diciéndole en voz baja y sensual.
-Bieber, no tengo ganas de juego, pero tengo que decirte algo,-hice una pausa y él respiró profundo- eres muy predecible.-y me quité corriendo de su agarre, sentándome en otra silla.
Justin me miró con cara de pocos amigos, le había provocado para zafarme de él.
Comía mis tostadas en silencio sin decir ninguna palabra, ni él ni yo. Hasta que el señorito Bieber tuvo que romper el silencio.
-Oye tengo una duda...-dijo esperando a que le dijese cual era.
-Valla, ya decía yo que esto era demasiado bonito para ser cierto,-dije refiriendome al silencio que había roto- y ¿cual es?-dije interesada.
-¿Estamos juntos o lo de anoche...?
-Lo de anoche solo fue un calentón,-dije metiendome un trozo de tostada en la boca.
-¿Que?-preguntó desconcertado.
-Oye, no creas que soy de esas típicas niñatas que al primer polvo quedan conquistadas, a mí así no me consigue ni Dios,-dije dejándoselo clarito, aunque por dentro estuviese diciendo lo contrario.
-Vale, y ¿que tengo que hacer para conseguirte?
"Nada ya me robate el corazón con tu dulzura".-pensé. Dios que cursi me ha sonado.
-Dos cosas....la primera, sorprenderme y la segunda, convencerme que salir contigo es uno de los privilegios de la vida.-dije sonriendo.
-Eso ya te lo digo yo, salir conmigo es uno de los privilegios de la vida, y no miento,-dijo acercándose a mí.
-Eso no me vale, guapo.
-Vale, vamos progresando, me has llamado guapo,-dijo volviendo a su sitio.
Sonreí ante su comentario, me gusta ver como se curra las cosas, y también me gusta hacerlo sufrir un poco.
-Y ¿como puedo conseguirte?
-Sorprendeme,-dije mientras me levantaba de la silla, y recogía mis cosas.
-Así no ayudas ¿sabes?.-dijo frustrado.
Me reí por lo bajo. Terminé de recoger todo y le dije.
-Voy a darme una ducha, y a vestirme para dar una vuelta ¿quieres venir o te quedarás aquí pensando en como sorprenderme?-dije apoyando una mano en mi cintura y mirádole.
-Voy a dar una vuelta contigo, yo también me voy a duchar, después de ti.-concluyó.
Me fui arriba, me cogí una muda de ropa interior y una ropa limpia que me traje ayer.
Me metí en el baño, decidí no lavarme el pelo, encendí el grifo y me metí en la ducha.
Al cabo de unos 15 minutos, salí, me sequé y me vestí ( http://www.polyvore.com/asdfghj/set?id=52123264 )
Me peiné un poco el pelo, no quise hacerme nada, y luego salí del baño dirigiendome a la habitación de Justin. El cual estaba allí.
-Mira, he encontrado tus pantalones,-dijo enseñándomelos.
-Gracias,-sonreí y me ruboricé.
Dios la que puedo llegar a formar.
Los cogí y los metí en una bolsa donde estaba todo lo que me traje ayer.
Justin se metió en la ducha y yo me bajé abajo al sofá, a esperar al Señorito presumido, repeinado, prepotente y con gomina.
A los 5 minutos ya estaba abajo, vestido con unos pantalones largos vaqueros, unas supras blancas, una camiseta blanca de mangas cortas. Con su pelo peinado hacia arriba.
Fuimos a dar una vuelta, en su moto. Y nos quedamos con sus amigos. Ryan, Christian y otro chico más. Que no me lo presentó.
-Laura, ven, te presento a Chaz.-dijo señalándome a ese chico.
-Hola Chaz, yo soy Laura, encantada,-dije dándole dos besos a los que me correspondió.
Sus amigos aveces eran unos estúpidos e idiotas, pero a pesar de eso eran muy buenas personas, me caían muy bien, te reías mucho con ellos, aunque no echasen cuenta de tus sentimientos, cuando les daba la gana te insultaban de buen royo, a mi no, pero se insultaban entre ellos.
-Oye chicos, sé que no nos conocemos mucho, pero ¿ podrían venirse mis amigas con nosotros?-dije cortando el royo como suempre.
-Sí, que se vengan haber si estan igual de buenas que la parienta de Bieber,-contestó Ryan. Justin y yo le fulminamos con la mirada.
-Por mí encantado,-dijo Chaz con una sonrisa matante.
-A mi me gustaría conocerlas,-dijo esta vez Christian- quiero buscarme una novia,-y todos reímos.
-Pues si queréis las llamo,-dije sacando el móvil.
-Llámalas, llámalas,-dijo impaciente Ryan.
Cogí mi teléfono y las llamé. Todas me digeron que se acercarían. A los cinco minutos ya las tenía conmigo.
-Hola.-dijo Peyton alargando la 'a'
-Hola, Peyton,-le conteste- Haber, os presento, este es Christian, este Ryan, este Chaz y este Justin, que creo que le conocéis.
-Sí a Justin sí,-dijo Peyton sonriéndole.
-Y buen chicos, esta es Peyton, esta Judit, y esta Saray.
-Encantado,-dijeron todos.
-Bueno a tontear se ha dicho,-dije riéndome a lo que Justin me correspondió.
-Oye, tenemos que hablar contigo,-me dijo Peyton en un susurro.
Me llevaron a una esquina y me dijeron.
-Tía, ¿como te fue ayer?-dijo Peyton interesada.
-Pues, bueno.... Es que no se si contároslo, me da vergüenza.-dije
-Vamos tía, ni que te lo hubieras tirado,-dijo Judit.
-Bueno.....-dije mirando a otro lado.
-NO-ME-LO-PUEDO-CREER, ¿¡te lo has tirado!? ¿Al tío mas popular de la universidad, al tío que toda tía quiere?-dijo Peyton con la boca abierta.
-Puede ser, pero tengo una explicación...creo.
-Pues ya sabes, cuenta con todo detalle,-dijo Saray.
-Bueno,...-se lo conté todo con cada detalle- y estuvimos tonteando y pasó, pasó lo que no debía haber pasado.
-¿Y estáis juntos?-pregunto Judit
-Aún no lo sé, bueno la verdad no, le dije que tenía que convencerme.
-Tú eres tonta, eres la única tía que se ha acostado con el hombre mas deseado del planeta, y tú vas y lo rechazas, ¿pero no le querías?-dijo Peyton
-Sí, y lo quiero, pero no quiero salir con él, así como así, quiero saber si él siente lo mismo que yo siento por él.
-Bueno, es tú vida, procura no malgastar la oportunidad que tienes,-me dijo Peyton.
-Hoy te has levantado filosófica ¿verdad?-le pregunté a Peyton, y ella sonrió.
Volvimos donde estaban los chicos, que se estaban riendo.
Pasamos una mañana muy divertida, y decidimos ir a comer a un restaurante, a un italiano.
-Oye, tengo que hablar contigo después,-me dijo Justin alejándome del grupo.
-Dime.
-He hablado con los chicos y ya se como conseguirte,-dijo guiñándome el ojo.
-¿Y bien?
-El próximo sábado te recojo en tu casa, te prepararé una cosa,-dijo volviendo al grupo.
Me quedé comiéndome la cabeza, en que podría ser lo que me ha preparado, siempre me deja con la intriga.
Estoy deseando que llegue el próximo sábado, para ver su "sorpresa" espero que no sea como la de ayer.