martes, 17 de septiembre de 2013

Capítulo 37

Estamos en la casa de Justin, acabamos de entrar.
Le he dicho que me acompañe y me de mi biquini para poder cambiarme y ha accedido a subir conmigo al baño.
He estado pensando en este tiempo y también he hablado con Ryan como unos diez minutos a solas sobre mi comportamiento. Me he pasado un poco al hacerle aquello, es una broma pero no he sido justa. Él me pidió perdón pese a que pasó aquello con Dallas y yo me "enfado" con él por hablar con otra chica. Veo más justo que él estuviera enfadado en mi lugar, pero ese no es el caso. Ryan me ha hecho pensar sobre ello, me ha dicho que estoy siendo un poco egoísta y en parte tiene razón, así que quiero cogerlo a solas para decirle y explicarle todo lo sucedido. Aunque creo que no me va a decir que es cierto que sea egoísta, tengo que decírselo. Tengo que pedirle perdón por mi comportamiento de niña pequeña. No estoy siendo justa con él ni con la situación.
—Aquí tienes el biquini,—me lo tiende en la mano.
—Gracias,—sonrío—. Tengo que hablar contigo.
—Dime.
—Verás, quería pedirte perdón por mi comportamiento, últimamente estoy siendo infantil y egoísta.
 —¿De que hablas?
—Justin....sé que no me estoy comportando bien, y tienes que darte cuenta. ¿Sabes lo que pensé cuando te fuiste después de lo que pasó con Dallas?
—¿Que?
—Que deberías de haberte quedado conmigo y no haberte ido. ¡Eso es muy egoísta!
—Bueno...un poco.
—Encima no te enfadaste, me viniste a pedir perdón por algo que tenias que haber hecho. Y yo voy y me enfado por haber hablado con una chica. Yo no tenia razones y sin embargo la pagué contigo.
—Eh cariño, tu no pagaste nada conmigo,—me susurra.
—Quizá no, pero no tenia razones para "enfadarme",—moví los dedos en el aire simulando las comillas—. En todo caso tendría que haberme enfadado con ella, y no fue así.
—Bueno, le hiciste saber que corría peligro si se acercaba a mi,—soltó una risita que me hizo sonreír.
—Quizás, pero no tendría que haberte negado el beso, ¿no?
—Solo estabas bromeando, nena,—me sonríe y me pasa un brazo por la cintura acercándome a él.
—Ya, pero quizás no debí hacer eso. Y también me he dado cuenta de otra cosa.
—¿De qué?—pregunta curioso aún agarrado a mi.
—Pues que no te demuestro que te quiero.
Vuelve a reír.
—¿Esto va en serio, nena?
—Sí, Justin,—sonrío pero con el ceño fruncido en preocupación.
—Me demuestras lo suficiente igual que yo a ti.
—No, tu haces muchas cosas por mi, me preparas una cena, tienes detalles conmigo, me salvas la vida, vienes a mi casa a pedirme perdón por algo que tenías que haber hecho...¿y yo? ¿Qué hago por ti?
—Pues me curas cuando me hago daño,—enseña sus nudillos—. Me das lo que necesito, me dices cada dos por tres que me amas y eso para mi es suficiente.
—Bueno, pues déjame que haga más cosas por ti como tú haces por mi ¿vale?
Sonríe en aceptación.
—Como quieras.
—Estupendo, porque he preparado una sorpresa para dentro de dos semanas.
—¿En serio?—abre los ojos.
—Sí,—asiento sonriendo.
—¿El qué?
Me encojo de hombros.
—Es una sorpresa,—sonrío.
Frunce los labios y ladea la cabeza.
—No me pongas esa cara, no te lo voy a decir,—río—. Voy a cambiarme.
Me doy la vuelta y me dirijo al baño.
Cierro la puerta y comienzo a desnudarme.
Cuando voy a quitarme el sujetador y ponerme la parte de arriba alguien entra en el baño.
Pego un grito al sentir unas manos en mi cuerpo.
Me giro tan rápido como puedo y es Justin.
—¡Imbécil, me asustaste!
—Lo siento,—ríe.
—¿Que haces aquí? Fuera que me voy a cambiar,—señalo la puerta.
—No, no me voy.
—Fuera, Justin.
—Si ya te he visto desnuda, qué mas te da.
Suspiro cansada y lo miro a los ojos.
—Fuera,—vuelvo a señalar la puerta.
Niega sonriendo.
—Por favor, fuera o no me cambiaré.
—No me iré, o te cambias conmigo o no te cambias,—se apoya en la puerta.
—Está bien, pero date la vuelta.
Eleva las cejas y se gira quedando frente a la puerta.
Me coloco de espaldas y me cambio.
Cuando me vuelvo a girar noto que Justin estaba dado la vuelta, ha estado observándome todo este tiempo.
—¿Eres idiota? Te dije que no mirarás,—golpeé su brazo levemente.
—Lo siento,—eleve las manos por encima de su cabeza en señal de rendición y se las coloca en la nuca apoyándose en la puerta—. No pude resistirme.
Niego con la cabeza.
Es de lo que no hay.
—¿Y tú, no te cambias?
—Sí, ahora cuando salgas me cambio.
—Ah, no. Yo me quedo.
—Como quieras.
Se desabrocha el cinturón y se quita el botón de los jeans a punto de bajárselos pero se lo impido.
—Vale, vale, espera. Me voy, no quiero que ocurra nada raro aquí,—río.
Él sonríe y espera a que me vaya.
Estoy a punto de salir y cerrar la puerta hasta que me coge del brazo y me giro hacia él por inercia.
—Me debes unos cuantos de besos ¿no?
Sonrío y me acerco a sus labios.
—¿Tiene que ser ahora?—lo miro a los ojos como puedo a milímetros de sus labios.
—Por favor...—suplica suspirando.
Sonrío de lado y lo beso, lo agarro de la nuca acercándolo todo lo posible a mi y él me agarra de la cintura apoyándome en el marco de la puerta.
Baja las manos de mi cintura hacia mi trasero y le da un apretón suavemente que me hace soltar un gemido ahogado. Eso le da la oportunidad de entrar en mi boca sin permiso.
Jamás me acostumbrare a que me haga eso, siempre me pilla con la guardia baja.
Giro mi cabeza hacia el lado contrario a la que estaba y sigo explorando lo que ya me sé como la palma de mi mano. Rozo su lengua y sonrío inconscientemente. Nos separamos un segundo para coger el aire que nos falta y volvemos a juntarnos, pero esta vez el beso es sólo movimiento.
Esto se está calentando demasiado y no es el lugar ni el momento adecuado para que pase nada. Así que intento como puedo separarme de él y hacerlo razonar.
—Hey, fiera, para,—río.
Sonríe y se pasa a mi cuello.
Pasando sus labios por él, sin darle ningún beso ni morderlo.
—Justin...—intento no gemir.
—Mhm,—murmura.
—Para,—susurro como puedo.
Que me haga eso en el cuello es superior a mis fuerzas.
—¿Por qué?—sube la mirada hasta encontrarse con la mía.
—Este no es el lugar, ni el momento.
Suspira desesperada y me mira con el ceño fruncido suplicando que deje de hacer eso. De cortar siempre el royo, pero me es imposible, no podría hacer nada con su madre en casa y los chicos a una planta más abajo.
—Por favor...ya tendremos tiempo de hacer lo que sea, ahora no ¿vale?—susurro con las manos en su nuca.
—Te necesito,—susurra con la voz ronca.
—Y yo, pero ahora no podemos hacer nada. Tu madre y los chicos están abajo, nos pueden oír o mucho peor...vernos,—le digo intentando que razone.
Asiente no muy convencido.
Sonrío de lado y le doy un pequeño beso.
—Cámbiate y...hazte algo ahí, no vayas a bajar así,—río mirando sus pantalones.
—Es todo culpa tuya,—me guiña el ojo y suelta una risita luego se mete en el baño.

Bajo las escaleras y me dirijo donde están todos, en el jardín.
—Cuanto habéis tardado, pensábamos que no veníais,—ríe Peyton.
—Estábamos hablando y luego nos cambiamos.
—¿Hablaste de lo que te dije?—pregunta Ryan.
—Así es.
—¿Y que tal?
—Bastante bien, al principio no estaba convencido pero luego pues lo pude hacer entrar en razón.
—Me alegro.
—¿De que habláis?—pregunta Judith.
—Oh, nada, cosas nuestras. Ya os contaré,—sonrío.
—Chicos, os he dejado unos paquetes de chuches para picar algo en la cocina, yo me tengo que ir. Si queréis algo ya sabéis donde están, y por favor no entrar mojados en casa anda,—sonríe Pattie de esa forma tan suya.
—Claro, Pattie,—respondemos casi al unísono.
Se gira y vuelve a meterse dentro de la casa.

Cinco minutos después aparece Justin por la puerta.
—Ya estoy.
—Ya era hora, bro,—ríe Ryan.
—He tenido un pequeño problema,—se lleva la mano a la nuca y se rasca.
—¿Con que?
—Nada, cosas mías,—me mira de reojo y sonríe.
—Bueno, ¿nos bañamos?—sugiere Peyton.
—Vamos,—dice esta vez Chaz empujando a Saray con él.
Ella grita y ambos caen en la piscina.
Todos reímos ante la escena.
De repente siento unas manos alrededor de mi cintura. No puede ser.
Grito y me levantan del suelo.
Me coloca en su hombro y empiezo a gritar mas fuerte.
—¡No, Justin! ¡Para!,—río nerviosa.
Siento como el agua toca mi piel y un escalofrío me recorre el cuerpo. Está helada.
—Idiota,—golpeo su hombro con una sonrisa en la cara—. Esta helada.
Él ríe a carcajadas y yo lo observo.
No sé que gracia tiene. Pero está tan lindo así que me contagia la risa y suelto una risita.
Me hundo y buceo hasta el otro extremo de la piscina, para entrar un poco en calor.
Ryan y Peyton aún no se han metido, Judith y Chris sí.
Los busco con la mirada y los encuentro charlando en las tumbonas que tiene Justin.
Parecen una pareja. Tengo curiosidad ¿de que hablarán?

Noto unas manos alrededor de mi cintura, y un escalofrío me recorre la espina dorsal.
Me atrae hacia sí mismo y me agarro a sus brazos alrededor de mi.
Giro mi cabeza y lo miro. Está a unos pocos centímetros de mi. Observo sus facciones.
Sus enormes ojos marrones.
Su nariz perfilada.
Su boca, esa boca que provoca adicción.
Y ese lunar que tiene a la izquierda de sus labios. Ese jodido lunar.
Vuelvo arriba y observo su pelo, mojado y despeinado, que le da un aire muy sexy.
Vuelvo a sus ojos y me quedo colgada de su mirada.
Me vuelvo hacia él y coloco mis brazos alrededor de su cuello mientras juego con los pequeños pelos de su nuca.
Él baja sus manos desde mi cintura hasta por debajo de mi trasero. Me agarra de los muslos.
Yo enredo mis pies en su cintura y nos quedamos así sin ninguno decir palabra.
Nada un poco hacia lo bajo donde no cubre para estar más cómodo y se apoya en la pared de la piscina. Seguimos igual que antes. Yo lo miro a los ojos y él hace lo mismo.
—¡No queremos nada raro en la piscina, eh!—grita Ryan desde la tumbona originando risas de todos.
—Tranquilo, man. Arriba tenemos una cama,—grita esta vez Justin.
Lo que provoca otro ataque de risa, pero no el mío. No me gustan esas bromas, no quiero ser tratada como un trozo de carne.
Frunzo el ceño cuando parece que todo el mundo se ha callado, aunque sigan hablando de sus cosas.
Lo miro y él me aguanta la mirada.
—¿Que te ocurre?—pregunta.
—No, ¿qué te pasa a ti?
—¿A mi?—eleva las cejas.
—Sí, ¿es que no sabes callarte en vez de soltar esa grosería?
—¿Que he dicho?—murmura.
—Arriba tenemos una cama,—imito como puedo su voz moviendo la cabeza de un lado a otro.
—¿Era eso?—sonríe.
—Sí, no me gusta que digas esas cosas, y menos delante de tus amigos.
—Vamos, ¿que es lo que no saben ya?
—No lo sé, pero aún así no me gusta que "presumas" así,—acentúo la palabra presumir.
—No presumo, solo contesto a la bordería que dice Ryan.
—Pues no contestes de esa forma,—estallo.
—Está bien,—eleva las manos y yo apoyo los pies en el suelo—.
Desvío la mirada de sus ojos.
—No te enfades, anda,—murmura moviendo mi cara con su mano para que lo mire.
—No me enfado,—susurro.
—¿Tanto te ha molestado?
—¿La verdad? Sí.
—Era una broma.
—No me gustan esas bromas, me siento como un trozo de carne,—murmuro.
—Lo siento.
—No pasa nada,—sonrío tímidamente.
Se acerca a mi y deposita un beso en la comisura de mis labios.
—Creo que me voy a salir, tengo frío,—murmuro y le doy un beso en la mejilla para luego hundirme y nadar hasta las escaleras.
Me salgo y busco una toalla. Están encima de una mesa así que me dirijo a ella y me tapo con una.
Luego ando hasta una de las tumbonas libres y me siento en una al lado de Peyton.
Ryan se ha ido a bañarse.
—¿No te bañas?—digo cuando me siento.
—No tengo ganas,—dice un poco apagada.
—¿Que te ocurre?—me siento a su lado.
—Es Ryan...—susurra—. No sé como decirle que me gusta.
—¿Que te ha dicho él?
—Nada, no ha salido ese tema entre nosotros nunca.
—¿Y por qué no pruebas a pillarlo a solas y decirle lo que sientes?
—No sé que hacer, ¿y si no le gusto? ¿Y si arruino nuestra amistad? No me quiero arriesgar ¿sabes?
—Pero, ¿y si él también te quiere? ¿Y si consigues tener algo con él?
—Eso es cierto,—dice mirando hacia Ryan el cual estaba en la piscina.
De repente un escalofrío recorre mi espalda y hace que tiemble. Tengo frío. Pero hace una temperatura normal, no sé que me pasa últimamente.
—¿Estás bien?—me mira Peyton.
—Sí, tengo un poco de frío, nada mas.
—Tienes los labios morados. Ponte al sol o cambia de toalla que esa debe estar empapada.
—Da igual, tampoco quiero usar dos toallas.
—Coge la mía.
Asiento y me levanto.
Un mareo me hace volver a sentarme y unas náuseas tremendas se apoderan de mi. Justo como antes del baile.
Me vuelvo a levantar cuando me encuentro un poco mejor y me dirijo a la mesa a cambiar de toalla. Pero para cuando llego, vuelvo a marearme y pierdo el equilibrio cayendo de rodillas al suelo.
—¡Laura!—grita Peyton y viene corriendo hacia donde yo estoy.
—¿Que ha pasado?—oigo decir a ¿Ryan? No distingo bien, sigo mareada y estoy apoyada en la mesa con los ojos cerrados.
—¿Que te ha pasado, Dios mio?—dice Peyton cuando está a mi lado, cogiendo mi cabeza y poniéndola recta.
—No sé,—consigo decir en un susurro. Las náuseas vuelven, pero menos abundantes que antes.
De repente me encuentro tumbada en una de las tumbonas. Abro los ojos y veo a Justin a mi lado agarrando mi mano y observándome.
Miro a mi derecha y está Ryan con un teléfono andando de un lado a otro, lo que me marea más. Miro a mi izquierda y Peyton está en el lado contrario al de Justin, sentada y abanicándome.
Justo en frente están los demás, con caras de asustados. ¿Que ha pasado?
—¿Que ha pasado?—consigo articular.
—Te has desmayado,—me dice Peyton.
—Te dije que fuéramos al médico cuando te dieron esas náuseas y tú no quisiste. Casi me matas de un infarto,—responde Justin enfadado.
—Lo siento,—susurro.
—Oh, Dios...—susurra y se lanza a mi para darme un abrazo.
Le sigo el abrazo y escondo mi cabeza en su pecho.
—Vamos a ir al médico ahora,—oigo decir a Ryan.

viernes, 16 de agosto de 2013

Capítulo 36

-Eh, peque,-noto como alguien me mueve.
-Mmm,-me revuelvo.
-Hey,-ríe-despierta o llegaremos tarde.
Abro los ojos poco a poco hasta que se acostumbran a la luz y veo el rostro de mi más amado hombre. Con una sonrisa observándome.
-¿Que pasa?-pregunto adormilada.
-Que son las cuatro y te has quedado dormida viendo la tele,-sigue con su deslumbrante sonrisa.
Está feliz.
-¿Que te ocurre?-pregunto sonriendo y pasando un brazo por encima de mi frente y observándole a través de las pestañas.
-¿A mi?-se señala-. Nada.
-Te noto....feliz,-sonrío aún mas.
-Soy feliz,-sigue sonriendo.
-¿Y puedo preguntar, por qué?-me inclino en su regazo, hacia su cara.
-Porque te tengo a ti. ¿No es suficiente?-pasa una mano por detrás de mi espalda y un escalofrío recorre mi espina dorsal.
Vuelvo a sonreír más que antes y me siento en su regazo, pasando los brazos por su cuello y apoyando mi frente contra la suya.
-Te quiero,-susurro contra sus labios.
-Yo también te quiero, preciosa.-se abraza más a mi y me atrae hacia si mismo.
-¿Vamos a casa? Tengo que cambiarme.
-Claro,-sonríe y me da un pequeño beso.
Me incorporo y recojo mi móvil.
-Mamá-grita-, nos vamos.
-Vale,-dice desde arriba.
-Vamos, nena,-me agarra la mano, pero me paro antes de salir.
Él se gira.
-¿Que ocurre?
-Dijimos que íbamos a ir a un parque de skate ¿no?
Justin asiente.
-¿Tienes skate?
-Sí, ¿por qué?
-¿Me lo prestas?-pongo la cara mas dulce que me sale.
-¿Tu sabes hacer skate?-pregunta abriendo los ojos en tono de sorpresa.
¿Que pasa? ¿No puedo saber?
-Sí, ¿es que acaso no puedo saber hacer skate?-ladeo la cabeza.
-Sí, por supuesto. Pero me ha parecido extraño,-sonríe de lado, sin creérselo.
-¿Me lo dejas o qué?
-Solo....-levanta un dedo-, si me dejas verte.
Responde elevando una ceja.
Sonrío satisfecha.
-Adelante, traelo.
Me suelta de la mano y se dirige hacia dentro de la casa, unos minutos después vuelve con el skate en la mano.
Lo deja en el suelo y lo lanza hacia mi, lo paro con el pie y me cruzo de brazos.
-Cuando quieras.
-¿Aquí?-señalo.
-¿Donde entonces?
-En el parque.
-Vale, vamos.
Me vuelve a coger la mano para llevarme a la moto, me agacho para coger el skate del suelo y me fijo en su mano.
Tiene los nudillos rajados y parecen heridas recientes.
Me levanto lentamente y noto como me mira.
En ese momento cae en la cuenta de qué estoy mirando y aparta la mano rápidamente.
Levanto la cabeza y lo miro a los ojos, los tiene abiertos y me mira con la expresión triste.
-Eso...-balbuceo-, ¿eso fue de ayer?
Asiente.
-¿Fue porque pegaste a Dallas?
Vuelve a asentir.
-Déjame verlo,-intento cogerle la mano, en un momento duda pero luego me la tiende.
Sus heridas están abiertas, y parece que necesiten que las curen.
-¿Te has curado?
-No, me quité la sangre, sólo....-susurra.
Lo miro y dirijo la mirada de nuevo a su mano, está bastante dañada.
-¿Te duele?
-Un poco.
Me la llevo a la boca y beso cada herida, delicadamente.
-Necesitas que te curen,-le dirijo una mirada.
-No,-susurra y muestra una tímida sonrisa.
-Vamos a mi casa, pienso curarte allí, te guste o no.-tiro de él y lo llevo hacia la moto.
Se sube delante y luego me subo yo detrás apoyando el skate en el espacio entre su cuerpo y el mío y luego me agarro a su cintura y apoyo la mejilla contra su espalda.
Le da vida a la moto y salimos de allí en dirección a mi casa.

(...)
-Vamos,-me agarra la mano una vez bajamos de la moto y subimos las escaleras hasta mi apartamento.
Cojo las llaves y abro la puerta, enciendo la luz y le doy paso.
-Siéntate.
Me mira con una ceja levantada.
-Vamos,-le empujo hasta el sofá-, siéntate voy a curarte las manos.
Resopla y hace lo que le digo.
Me dirijo al baño y busco el botiquín.

Vuelvo al salón y lo veo mirándose las manos extrañado.
Coloco el botiquín a su lado y me arrodillo frente a él.
-A ver,-le cojo delicadamente una mano y la observo.
Noto como me mira sin apartar sus ojos de mi.
-Abro el botiquín y saco un poco de algodón y yodo para curarle los cortes.
Inspira fuertemente por la boca, haciendo un gesto de dolor.
-Lo siento,-susurro mientras sigo posando suavemente el algodón por sus heridas y cortes.
Cuando acabo con una mano, cojo la otra, es la izquierda y se ve que tiene más heridas que en la otra. Claro, es zurdo, me replica mi subconsciente.
Vuelvo a echar un poco más de yodo en el algodón y se lo paso suavemente por las heridas, observo sus expresiones de reojo y tiene el ceño fruncido en un gesto de dolor.
-Perdón,-vuelvo a susurrar.
-No pasa nada,-susurra ahora él.

Unos minutos después acabo y recojo las cosas.
Las dejo en su sitio y vuelvo al armario, para coger algo de ropa y cambiarme.
La dejo encima de la cama y comienzo a quitarme la camiseta.
-Vaya, ¿piensas desnudarte aquí?-susurra con la voz ronca y una sonrisa perversa que asoma sus labios.
-No voy a desnudarme, voy a cambiarme de ropa,-digo mientras juego con la camiseta que tenía antes.
-¿No sabes que no puedes desnudarte nunca delante de un Bieber?-habla mientras se acerca a mi a paso lento y cuando me doy cuenta lo tengo frente a mi, lo que hace que pegue un respingo.
-¿Y eso por qué?-pregunto con inocencia.
-Porque no nos hacemos dueños de nuestros actos,-agarra mi cintura desnuda y me acerca a él tan lentamente que produce escalofríos en mi espalda.
-Pero, sabrás que hemos quedado ¿no?
-Es verdad,-dice en voz baja mientras desliza las manos hasta mi culo y le da un suave apretón-, vístete rápido si no queremos llegar tarde.-me da un rápido beso y me suelta.
¿Qué se supone que hace?
Lo observo con los ojos abiertos y la boca del mismo modo.
-Pensé que ibas a decir "pueden esperar, nena" como sueles hacer,-digo colocando un brazo en mi cadera y haciendo un mohín con los labios.
Suelta una pequeña carcajada y se apoya contra el sofá observándome.
-Ya habrá tiempo nena, ahora vístete o llegaremos tarde,-sonríe.

Resignada me giro a por mi camiseta pero luego pienso; esto es un juego y pueden jugar dos así que...
Me tiro suavemente del borde de las mayas y las voy bajando poco a poco por cada pierna dejando mi culo hacia Justin. Lo observo como puedo por entre las piernas y noto como se pone tenso. Sonrío y me levanto lentamente y salgo de aquellas mayas.
me giro y le dirijo una mirada cuando noto que no me está mirando a la cara sino de arriba a abajo y viceversa.
Vuelvo a sonreír y cojo la camiseta nueva y me la coloco con toda la sensualidad que reúno y hago lo mismo con los pantalones.
Me vuelvo a agachar quedando en la misma posición de antes y busco mis Supra rojas. Me las coloco y me vuelvo ( http://www.polyvore.com/baloncesto_enchanted_to_meet_you/set?id=82051095 )
Sigue mirándome de arriba a abajo con total fascinación.
-¿Disfrutando las vistas?
-Sé a qué juegas,-responde con la voz ronca.
Trago saliva.
-¿A qué?-pregunto inocentemente.
-Deja de hacerlo o te juro,-hace una pausa mientras me mira a los ojos que se han vuelto un tono más oscuro por el deseo- que no saldremos de allí,-señala a la cama, mientras sus ojos se clavan en mi lentamente.
Está serio, muy serio, y no lo he visto así en mi vida. ¿Me he pasado?
-¿Estás enfadado?-pregunto en un susurro mientras me voy acercando lentamente.
Niega con la cabeza aún serio.
-Pues relaja la mandíbula,-digo mientras le paso la mano por ella y se relaja ante mi tacto.
-No estoy enfadado, estoy...-hace una pausa mientras sigue mirándome-,frustrado.-finaliza.
-¿Frustrado?-pregunto un poco perdida.
-Sí.
-¿Por qué?-sigo con la mano en su mandíbula, la cual no ha vuelto a apretar.
Me agarra de la cintura acercándome a él y me abraza escondiendo la cabeza en mi vientre.
Noto como respira profundamente. No puedo soportar esta tensión.
Lo necesito.
-Porque hace un momento estaba apunto de tumbarte en esa cama y me cortaste el royo diciendo que nos esperaban,-hace una pausa y sigue con la cabeza escondida- yo no quería parar y lo sabes. Y luego te pones ha moverte de esa manera, ¿sabes lo que he tenido que resistirme para no ponerte contra la pared? Estoy frustrado, muy frustrado, te necesito.-dice con la voz cada vez más bajo hasta que aquello último queda en un susurro.
-Yo también,-susurro pasando mi mano por su pelo.
Levanta la cabeza, me mira y se levanta de aquel sofá hasta quedar de pie delante de mi, aún con sus manos en mi cintura, las que van bajando lentamente hasta mi culo.
-Vámonos ya, o será demasiado tarde,-sonríe.
Le da un suave apretón a mi trasero y lego me besa, pero no me deja ir.
Sigue moviendo sus labios junto a los míos.
Subo mis manos hasta su cuello y lo acerco más a mi.
Necesito saciarme de este hombre. Pero nunca lo consigo.
Aprieta más fuerte mi culo esta vez sobresaltándome lo que me hace abrir la boca y eso le da paso para adentrarse en ella.
Hago lo mismo y me adentro en su boca, explorando lo que ya me conozco como la palma de mi mano.
Cierra su boca junto a la mía y luego la abre y me muerde el labio inferior tirando hacia él, lo que hace que sonría.
-Vamos, si no quieres que nos echen la bronca,-dice cogiendo mi mano.
-Espera,-me paro, le suelto la mano y me giro hacia el armario, busco dentro y cojo la gorra que me faltaba, me la coloco. Cojo las llaves y el skate, y me vuelvo hacia él-. Ya.
-Estás preciosa,-sonríe y vuelve a darme un beso.
Salimos del apartamento y cierro la puerta, me giro sobre mis talones y vuelvo a agarrarme la mano.
Y bajamos hasta el portal.
Cierro la puerta de cristal enorme detrás de mi y luego me subo a la moto.
-Me vas a enseñar como haces skate que lo sepas,-me levanta el dedo.
-Te lo prometo,-río.

(...)
Llegamos al parque y ya están todos allí.
-Menos mal, bro, pensábamos que no llegabas,-habla Ryan.
-Lo siento, tío. Nos entretuvimos,-me mira con una sonrisa.
-Oh,-ríe descaradamente- ya se por donde vas.
-Oh, joder, Ryan, que mal pensado eres,-respondo yo esta vez.
-A ver, si te mira de esa manera ¿que cojones quieres que piense? ¿Que jugáis al parchís cuando estáis solos?
Río ante su comentario y todos se unen.
-¿Vamos?-responde Peyton-. Tengo que hablar con Laura.
-No, ahora mismo no, iros a la cancha vosotros, nosotros vamos a la rampa de skate que me va a enseñar unos trucos,-dice esta vez Justin.
-Como quieras, pero luego la quiero,-le señala con el dedo.
-Claro,-sonríe.
Ellos se van hacia delante y nosotros hacia la derecha a la zona de skate.
Menos mal que no había nadie. Estábamos solos, al menos nadie me vería hacer el ridículo, solo Justin.

Cojo el skate y me subo a la rampa.
Subo la cuesta y me coloco en el filo de esta.
-¿Estás segura de esto?-responde un poco asustado-, a ver si va a pasarte algo y me quedo sin ti.
Sonrío pero a la vez a borro. ¿Le da miedo perderme?
-Tranquilo,-respondo con indiferencia-, me quedan aún años dando por culo.-río y él conmigo lo que hace que me relaje.
-¿Hace mucho que lo practicas?
-Hace como un año que dejé de hacerlo,-respondo sincera.
-¿Y piensas mostrarme como te caes y te rompes los dientes?-ríe.
-Siempre que tenga la oportunidad, Bieber,-río con él.
Allá vamos.
Me inclino hacia delante con miedo y de repente veo que no he perdido la práctica, aún me acuerdo de cosas. Subo hasta el otro filo, giro y vuelvo a bajar para luego subir en el lado contrario.
Me inclino y le pongo más fuerza que antes y cuando llego al otro lado el skate sale volando hacia delante lo que me da pase para girarlo sobre mis pies en tiempo récord, un paso que jamás me salió y por suerte hoy sí.
-Por Dios santo, ten cuidado,-grita Justin desde abajo.
Llevo con el skate desde pequeña y aún sigo sabiendo como moverme sobre él, incluso después de casi un año.
Vuelvo a subir la cuesta y me paro en ella, me bajo del skate y lo cojo sobre las manos.
-¿Que tal?-le digo.
-Impresionado,-responde con la boca abierta.
Le guiño el ojo y bajo con cuidado de ahí arriba.
-No sabia que pudieras hacer eso,-me coge de la cintura acercándome a él.
-Puedo hacer más cosas de las que tú piensas,-vuelvo a guiñarle el ojo.
-Lo sé nena, nunca me decepcionas,-sonríe pícaro.
Se gira quedando a mi lado y me agarra de la cintura pegándome a su costado. Paso mi brazo por la cintura suya y caminamos hasta la cancha de baloncesto donde están todos jugando, menos las chicas, que están en un banco.
-Me voy con las chicas,-le susurro en su oído.
Él asiente me da un beso en la mejilla para luego irse con los chicos y pedirles un pequeño partido.
Me siento en el banco y todas me bombardean a preguntas.
-Parad, parad, joder,-río.
-Lo siento,-responde Peyton.
-Es que estamos ansiosas por saber que pasó, nos teníais muy preocupados,-responde esta vez Saray.
Les cuento todo lo que ocurrió hasta hoy.
-Tienes mucha suerte,-dice Judith.
-Lo sé, es lo mejor que me ha pasado.
-¿Así que fue a tu casa a pedirte perdón por el numerito que formó?-pregunta Peyton.
-Así es.
-No me lo creo,-responde con una sonrisa-. El chico malo Justin tiene un lado vulnerable.
-Él es vulnerable en todos los sentidos.
-¿Y tú también le pediste perdón?-dice Saray.
-Sí,-asiento sonriendo.
-¿Y que le dijiste exactamente?
-Pues que lo sentía por dejar que aquello pasase y que lo perdonaba, que era mi vida,-sonrío-, y que lo amo.
-Oh,-dicen todas a la vez.
Lo que me hace reír.

Hablamos durante unos minutos más hasta que Peyton rompió la risa.
-¿Sabes? Yo tendría cuidado con las demás tías, Laura.
-¿Qué?
-Allí hay una que intenta quitarte a tu chico,-responde señalando hacía una rubia plástica disimuladamente.
-Hija de puta,-susurro.
Observo qué hace y noto como tontea, pero por lo que se ve desde aquí Justin no parece que le esté siguiendo el juego. Oh vaya, creo que he hablado demasiado pronto.
En ese momento Justin se acerca a su oído y le susurra algo que hace que ella niegue y se ría.
-Yo haría algo,-dice esta vez Judith sacándome de mis pensamientos.
-A ello voy.
Me levanto de aquel banco y noto como Ryan, Chaz y Christian me miran y luego miran a Justin.
Sí, queridos, voy a decirle cuatro palabras a esta rubia.
-¿Que cojones haces?-le respondo cuando le está tocando el brazo y la empujo fuera de su alcance.
-Eh, ¿de que vas?-me responde.
-De puta como tú, no, eso seguro.
-¿Que hablas, imbécil?
-Que te pires de al lado de mi chico, ¿te enteras?
-¿Y si no me da la gana?
-¿Quieres ser estéril?
Ella retrocede un poco.
Eso es guarra, aléjate de mi chico.
-¿Me estás amenazando?-se señala.
-Vaya, parece que te ha costado pillarlo, normal, eres rubia ¿que esperaba?
-¿Eres gilipollas o qué?
-No, nena, ahora largo,-le señalo detrás de ella.
-Me voy porque yo quiero, no porque tú me lo digas.
-Claro que sí,-le sonrío con maldad.
Se gira sobre sus tacones de trece centímetros y se va contoneándose. ¿A que juega?
Me giro para ver a Justin el cual está mirándome y sonriendo.
-¿Te hace mucha gracia no?
-Un poco,-suelta una risita.
-Pues a mi no me hace ninguna, ¿que cojones hacías?
-Hey, nena, baja los humos que no he hecho nada, ha sido ella.
-¿Y que hacías hablándole al oído?
-¿Estás celosa?-responde con una sonrisa.
-Respóndeme,-ignoro su pregunta.
-Respóndeme tú a mi.
-Yo pregunté primero.
-¿Quieres saber que le dije?
Asiento con los brazos cruzados sobre mi pecho.
-Le dije...-se acerca poco a poco a mi oído, si me roza he perdido el control sobre mi cuerpo-. ¿Ves a esa chica del banco que lleva una gorra? Es mi chica, y como te vea tonteando conmigo vas a tener que usar una peluca a partir de ahora.-se aleja de mi oído sin rozarme lo mas mínimo.
Me he quedado helada.
-¿En serio?-lo miro a los ojos.
-Completamente,-responde acercándose de nuevo a mi-. Ahora respondeme tú. ¿Estás celosa?-vuelve a sonreír.
-¿Tú que crees? Una imbécil estaba tonteando con mi chico, ¿por qué no iba a estarlo?-respondo sinceramente.
Se acerca más a mi pero sigue sin tocarme, y lo prefiero así porque estoy enfadada y si me toca produce un efecto en mi que hace que se me olvide todo.
-Sabes que esa no te llega ni a la suela de tus Supra, nena,-responde mirándome a los ojos con una sonrisa.
Eso me hace sonreír, y el sabe que se me ha pasado el cabreo, por lo que me pasa las manos por la cintura y me atrae hacia él.
-¿Sigues enfadada?-susurra con su mejor cara a la que soy débil.
Niego sonriendo.
-Pues dame un beso,-susurra de nuevo.
-¿Uno?
-O dos...
-¿Sólo?
-Todos los que quieras,-sonríe.
Llevo mis manos a su cuello y me acerco a su boca, el cierra los ojos y espera a que lo bese, pero ese beso nunca llega.
Abre los ojos y me mira.
-¿A que esperas?
Sonrío victoriosa esperando reacción, no lo voy a besar.
-No lo vas a hacer ¿verdad?-tuerce el gesto en disgusto.
Sonrío y niego.
Me acerco a su oído.
-Eso por ponerme celosa,-le susurro-. Es mi venganza,-me separo de él con una sonrisa victoriosa.
Me llevo los dedos índice y corazón a la frente y le hago ese gesto que él tanto hace, en forma de despedida y me giro sobre mis talones para irme al banco donde antes estaba sentada.

|Narra Justin|
Me quedo observándola, es de lo que no hay, pero la quiero con locura.
Se me va formando una sonrisa a medida que se va.
Ryan me pega un leve empujón y me hace bajar de las nubes.
-Te ha dejado tirado ¿eh?-dice burlón.
-Cállate Ryan,-lo empujo.
-Eh tío, no la pagues conmigo,-ríe-. Yo no soy el que te ha negado el beso. Al revés, yo te doy uno ¿quieres?-pone morritos.
-¿Me lo darías?-bromeo.
-Ven aquí, amor mío,-abre los brazos poniendo morritos para que le de un beso.
Río y le paso la mano por la cara.
-Dámelo después que si no mi chica se pone celosa,-carcajeo.
-Vale, prefieres mantenerlo en secreto ¿no?-ríe conmigo.
-Eh, tortolitos, ¿vamos a jugar ya o vamos a estar así toda la tarde?-responde Chaz tirándonos el balón, el cual cojo yo para que no se escape.
-Eso, tío, dejaros de gilipolleces,-ríe Christian.
-Chaz, lo nuestro es imposible, no te pongas celoso,-responde Ryan riendo.
-Vale, vale, vamos a jugar,-río.
Todos carcajeamos y comenzamos a jugar otro partido de baloncesto.

|Narra Laura|
Estoy en el banco sentada, hablando con las chicas sobre lo que acaba de pasar.
-¿Y por qué no se lo diste?-pregunta Judith.
-Porque me puso celosa, y supuestamente estaba enfadada.
-Pero no lo estabas ¿no?
Niego.
-Le has dado una lección,-ríe Peyton.
Lo que me hace reír con ella.

Unos minutos después los chicos se acercan y se ponen a nuestro lado. Justin me mira, pero yo a él no.
-Eh, man, ¿por qué no vamos a tu piscina?-pregunta Ryan.
-Mi madre está en mi casa, tío.
-Es igual, ni que fuéramos ha hacer una orgía,-ríe Chaz.
-Ah, ¿no queréis hacer eso?-contraataco.
-Si os dejáis...-dice Christian lo que hace reír a todos los demás.
-No, en serio, ¿por qué no vamos? Yo lo veo bien,-dice Judith.
-Bueno, pues vale. ¿Tendréis que cambiaros, no?-responde Justin.
-Mmm, sí, yo sí,-dice Peyton.
-Yo también,-responde Saray.
-Y yo,-comenta Judith.
-¿Y tú?-me pregunta Ryan.
-Yo tengo allí mi biquini, ¿no?-miro hacia Justin.
Él asiente.
-Pues os esperamos aquí,-responde Chris.
-Ahora venimos,-dice Peyton y se despiden de todos.


sábado, 11 de mayo de 2013

Capítulo 35

-Hey pequeña,-alguien susurra.
-¿Mmm?-murmuro.
-Despierta,-vuelven a susurrar.
Abro poco a poco los ojos y miro hacia arriba, encontrándome con la cara de Justin. Sonrío instantáneamente.
-¿Has dormido bien?-sonríe.
Asiento estirando mis brazos hacia arriba.
-Te quedaste dormida viendo la peli,-ríe.
-Lo siento, estaba cansada,-susurro elevando mi espalda que estaba apoyada en su regazo y sentándome cual indio.
Él tenía uno de sus brazos alrededor de mi cintura.
-No te tienes que disculpar,-sonríe inocentemente.
-¿Cómo estuvo la peli?
-Bien, supongo.
-¿Supones? ¿No te gustó?
-Sí, pero si no te hubieras quedado dormida...quizás hubiera estado mejor,-sonríe de lado y desvía la mirada de mis ojos.
-¡Oh!,-río.
Reina un silencio entre nosotros, no es nada incómodo, porque todo lo que tenemos que decir está dicho. Permanecemos con las miradas puestas el uno en el otro.
Hasta que decidí romper el silencio.
-Pues yo tengo hambre ¿y tú?-digo levantándome del sofá, pero Justin no me dejó.
-¿Dónde crees que vas?
-Ay, pues a levantarme,-río.
-Tu no te mueves de aquí, ¿eh?-ríe besando mi cuello.
-Ay, no, eso no por favor,-suplico intentando zafarme de su agarre.
-¿Por qué?-susurra aún en mi cuello.
-Porque no me hago dueña de mis actos,-susurro.
-Eso me gusta,-vuelve a besar mi cuello.
Me senté como pude sobre su regazo, quedando a horcajadas sobre él, con ambas piernas a los lados. Él agarraba mi cintura, bajando sus manos hasta mis caderas, dando pequeños masajes mientras paseaba sus manos por mi cuerpo.
-No me gusta estar enfadada contigo, ¿lo sabes?-digo en un susurro, con mi frente puesta en la suya y observando sus ojos, sus delicados ojos miel.
-A mi tampoco me gusta,-cruza sus manos por mi espalda acercándome a él- te amo, mucho.
-Yo también te amo,-sonrío.
-¿Vamos a comer?
-Claro, tengo hambre,-río.
Me levanto como puedo de encima de él. Giro sobre mis talones y me dirijo a la cocina.
-¿Que te parece si comemos en casa de mamá?-pregunta pasando sus manos alrededor de mi cintura y abrazándome por detrás.
-¿Voy a ir así?,-me señalo.
-Estás preciosa.
-Mentira,-susurro mirándolo de reojo.
-No miento, y lo sabes.
-Tendré que creerte entonces,-suspiro de broma.
Justin ríe y besa mi mejilla.
-Te amo,-vuelve a susurrar mientras me gira sobre mi misma para ponerme frente a él.
Paso mis brazos alrededor de su cuello.
-Yo te amo más,-sonrío.
Apoya su frente contra la mía, adoro esto. Esta sensación, le tengo, me tiene, nos tenemos.
Lame sus labios incitando a los míos. Me muerdo el labio inferior.
-No hagas eso,-gruñe con voz ronca.
-¿Por qué?-sonrío victoriosa.
-Porque ese es mi trabajo, ¿recuerdas?-eleva una ceja.
Vuelvo a mordérmelo pero esta vez mas lento, y sin haberme dado tiempo a soltar el labio, él ya lo había agarrado.
Gime, tirando de él hacia si mismo.
-Ah-grito aunque un poco bajo, lo que automáticamente hace que Justin deje de tirar y lo suelte.
-Te avisé,-ríe.
-Idiota,-le pego un leve golpe en su hombro.
-Lo sé,-se vuelve a acercar a mi.
-Te odio, me has echo daño,-pongo pucheros.
-Oh,-me imita- ¿me perdonas?
Me cruzo de brazos e hincho los mofletes como una niña pequeña.
-No,-ladeo la cabeza de un lado a otro.
-Porfi,-suplicaba poniendo morritos.
Negaba con la cabeza.
-Vale,-se echó hacia atrás y miró hacia un lado. Lo miré extrañada por su reacción.
Cuando vi que me miraba de reojo y una media sonrisa le salía. Conocía esa cara, y no trae buenas noticias.
Y sin esperármelo comenzó a matarme a cosquillas, me retorcía de la risa, no podía parar de reír.
Caí al suelo y él se colocó encima de mi, sin parar un segundo.
-Para,-grité- ¡Para, por favor!-reía.
-Dime "te perdono, Justin".
-No,-grité mientras me retorcía en el suelo.
-Dilo.
-No.
Volvió a hacerme cosquillas.
-Ay, para, no,-reía- me quedo sin aire,-volvía a reír.
-Dilo.
-Vale, vale,-cedí y él paró.
-Te perdono, Justin.
-No, ahora quiero que digas "Te perdono amor mio de mi vida, eres el mejor. Te quiero".
-¿Qué?-elevé las cejas en total sarcasmo.
-Que lo digas o....-agitó los dedos de su mano.
-Vale, vale,-lo interrumpí.
-Te perdono amor mio de mi vida, eres el mejor. Te quiero. ¿Contento?
-Sí,-sonríe como un niño pequeño.
-Genial,-rodé los ojos y me elevé hasta sentarme.
Justin estaba sentado a mi lado con las rodillas hacía arriba y la espalda apoyada en las puertas de los armarios de la cocina.
Miraba al suelo y pasé un mechón de pelo detrás de mi oreja.
-¿Estás enfadada?-decía mientras se acercaba a mi.
Negué con la cabeza.
-Estas rara,-susurra-. ¿Que te ocurre?
Lo miré con la peor de mis caras, pero no pude contenerme y me reí.
-Me has asustado, idiota,-ríe conmigo.
-Lo siento,-sonrío.
-Ahora no te perdono yo,-hace pucheros.
-No me importa,-río y me levanto del suelo.
-¡Oye!,-grita.
-¿Qué?-río.
-¡Ven aquí!,-dice levantándose y corriendo hacia mi.
Salí a correr alrededor de todo el apartamento y me encerré en el baño.
-Vamos abre, no te voy a hacer nada,-decía al otro lado.
-Mientes muy mal,-grité.
Giró el pomo y empujó hacia donde se abría la puerta, obviamente es más fuerte que yo y no pude resistir ante sus empujones, por lo que me quité de la puerta y él entró en el baño.
-No me hagas nada, por favor,-suplicaba con las manos delante de mi, pero con una sonrisa.
-No, no te voy ha hacer nada,-sonreía maliciosamente.
Fruncí el ceño en preocupación y justo cuando pude darme cuenta estaba en sus hombros, boca abajo.
-Suéltame, Justin,-gritaba mientras daba golpes en su espalda.
-No,-reía.
-Suéltame,-volvía a gritar.
-No, nena, no lo voy ha hacer, deja de pegarme,-volvía a reír.
Me cansé y me rendí.
-¿Ya estás cansada? ¡Que vaga eres!,-reía a carcajadas.
-Idiota,-susurré.
-¿Que dijiste?
-¿Eh? Nada,-sonreí.
-Dijiste algo, lo escuché.
-No dije nada, de verdad,-reía bajo.
-¿Quieres morir?
-¿Que me vas a hacer?-amenacé.
-Quizás lo mismo de antes, pero no pararé,-hizo una pausa para luego susurrar-, nunca.
-No, no, no por favor.
-Oh sí,-reía.
Me soltó en la cama y volvió a hacerme cosquillas, no podía parar de reír, las lágrimas caían por los lados de mis ojos y ya me estaba quedando sin aire.
-Para, para,-reía-, para por favor,-volvía a reír-. Me haces daño.
-Esta bien, supongo que ya paro por hoy,-reía.
-No me gustan tantas cosquillas, me asfixia.
-Oh, ¿en serio?-decía sarcásticamente.
-Mhm,-asentía como niña pequeña.
Justin soltó una carcajada.
-¿Sabes cuanto te quiero?-sonreía.
Asentí.
-Me gusta que me quieras,-digo jugando con mis dedos.
-¿De verdad?-se acerca a mi.
Asiento lentamente observando sus movimientos.
-¿Y tú?
-Yo ¿qué?
-¿Me quieres?
-No,-negué. Me miró extrañado-. Te amo mucho.
Una sonrisa se formó en sus labios, una sonrisa enamorada, como la que estaba ahora asomándose por los míos.
-Yo también te amo.
-Pero no más que yo,-sonrío.
-Más que tú, seguro.
-Hm hm,-niego.
-Bueno tú sabrás,-dice colocándose a mi lado.
-Tengo hambre,-susurro en su oído.
-Y yo,-sonríe.
-¿Vamos a tu casa?
-Vamos,-sonríe levantándose y ayudándome a mi.
-Voy a peinarme ahora vengo.
Me dirigí al baño y desenredé mi pelo, dejándolo suelto.
Me eché un poco de polvos y máscara de pestañas.
Salí del baño y me acerqué a Justin el cual estaba apoyado a la pared del lado del baño.
-Ya estoy,-sonrío.
-Preciosa, como siempre,-me devuelve la sonrisa y agarra mi cintura acercándome a él.
-Gracias,-noto como un calor sube por mi cuello.
Justin suelta una carcajada, supongo que me puse roja.
Me abrazó y susurró en mi oído.
-Amo cuando te sonrojas.
Eso me hizo ponerme más roja de lo que estaba y agaché mi cabeza.
No quería mostrar el efecto que aún tenía en mi.
-Hey, nena, no agaches la cabeza,-dijo levantándola con su pulgar y su dedo índice.
Apoyó su cabeza contra mi frente y sonreí.
Llevé mis brazos hacia su cuello y él agarró aún mas fuerte mi cintura atrayéndome lo más que podía hacia él.
Lamió sus labios.
Subí un poco mi cabeza y llevé mis labios hasta los suyos, los junté y se fundieron en un beso. Mojado, intenso, pasional. Todo se definía.

Sólo se separó de mi para girar la cabeza y volvió a unir sus labios con los míos.
Lo saboreaba intensamente, amo esta sensación.


(...)
Llegamos a casa de Justin y bajamos de la moto.
Entramos en la casa.
-Hola, mamá, ya estoy aquí.
-Hola, hijo,-contestó una mujer desde la cocina.
Salió asomándose a la puerta de esta.
-Veo que salió todo bien,-sonrió dulcemente.
-Si, bueno,-sonrió Justin rascándose la nuca.
Pattie miró nuestras manos, las que estaban entrelazadas.
-Hola hija,-se acercó a mi-. ¿Como estás?-decía mientras me daba uno de sus abrazos cariñosos.
-Hola, Pattie. Muy bien, gracias. ¿Y tú?
-Muy bien, cariño,-sonrió-. Me alegro de que os hayáis reconciliado. No sabes cuanto odiaba veros mal, a él y a ti,-sonreía dulcemente.
-Yo también lo odio,-le devuelvo la sonrisa.
-Y bueno ¿que hacéis aquí?
-Hemos venido a comer,-dice esta vez Justin, agarrando de nuevo mi mano y llevándome detrás de Pattie hasta la cocina.
-Pues yo estoy haciendo pasta para comer y un poco de fritos.
-Que bien huele,-inspiro el dulce aire de la cocina.
-Sí, mamá, deben estar muy buenos, por el olor.
-Justin...-dijo alargando la "i" yo no entendía a que se refería. Y fruncí el ceño.
Miré a Justin y él me susurró en el oído.
-Cuando era pequeño me decía que no comiese por los ojos,-sonreía.
Ahora lo entendía todo.

(...)
Estamos comiendo entre risas y algún que otro comentario de Pattie.
En serio, esta mujer es muy linda, demasiado.
Una persona estupenda.
-Aún recuerdo cuando Justin de pequeño no quería bañarse y salía corriendo desnudo de mis brazos y corría por toda la casa gritando "no quiero bañarme, soy muy pequeño podría ahogarme",-imitaba la voz de un niño pequeño.
Reí a carcajadas por su comentario, eso fue demasiado divertido.
-¡Mamá!-dijo agachando la cabeza avergonzado.
Reí ante su expresión, es tan mono.
-Lo siento hijo,-reía conmigo.
-Sois muy malas ¿lo sabíais?-hizo pucheros.
-Oh, mi niño,-digo pasando su brazo por sus hombros y acercándolo a mi.
Él se agarró a mi cintura y apoyó su cabeza en mi hombro cerrando los ojos y sonriendo.
Acariciaba su hombro de arriba a abajo.
Miré a Pattie la que compartía una sonrisa y una mirada de adoración hacia nosotros.
-Vamos, come,-le dije apartándolo.
Se alejó y volvió a comer de su plato de pasta.


Ayudé a Pattie a recoger la mesa mientras Justin estaba en el sofá viendo la televisión.
-Hacéis muy buena pareja,-rompió el silencio que reinaba en el ambiente.
-Gracias,-sonreí de lado.
-¿Sabes algo? Nunca vi a Justin así.
-¿Así como?-pregunté desconcertada.
-Así de feliz. Cuando está contigo es como que se le olvida de todo y todos. Es como un niño pequeño en una tienda de chuches. Tú haces que se centre y que se mantenga con los pies en la tierra.
-Vaya,-mordí mi labio ligeramente.


|Narra Justin|
Estaba sentado en el sofá viendo la tele y como veía que tardaban me levanté y me dirigí a la cocina, pero algo me hizo pararme en seco.
Estaban hablando y aunque esté haciendo lo correcto decidí espiar. Me apoyé a la pared y escuché todo lo que decían.
-Así de feliz. Cuando está contigo es como que se olvida de todo y todos. Es como un niño pequeño en una tienda de chuches. Tú haces que se centre y que se mantenga con los pies en la tierra.
-Vaya,-escuché a Laura decir-. No se que decirte a eso. Sólo sé que él tiene el mismo efecto en mi. No sabes cuanto lo amo, Pattie.
-Sí que lo sé, porque lo veo en tus ojos, y en los de él. Ambos sentís lo mismo el uno por el otro, y no hay nada más bonito,-pude ver a mi madre sonriendo.
-Sé que él me quiere, porque me lo demuestra. Así que he pensado una cosa.
-¿El qué?-pregunta mi madre.
-Ven.
A partir de ahí no escuché nada, supongo que se lo estaría diciendo al oído.
-¿Sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?-pregunta alguien y me giro inconscientemente.
Es mi madre.
-¿Perdón?-sonrío inocentemente.
-¿Lo escuchaste todo?-pregunto otra voz femenina a mi lado.
-Lo último no.
-Eres increíble,-dice Laura con cara de incrédula.
-Lo sé, gracias,-sonrío.
-Eso no era un cumplido,-elevó una ceja.
Me encogí de hombros.
-¿Alguien me puede decir que es lo que has pensado?-me dirigí a Laura.
Negó con la cabeza.
-Oh, vamos, ¿por qué?-supliqué.
-Porque escuchaste la conversación, y eso es una sorpresa así que no te lo diré.
Dijo girándose y mostrándome su espalda.
Mientras andaba hacia el sofá.
Dirigí una mirada a mi madre de súplica pero sólo se encogió de hombros.
-Es cosa de ella,-sonreía mientras entraba de nuevo en la cocina.
Anduve hasta el sofá y me senté al lado de Laura.
-¿Me lo dirás?-susurré en su oído.
Negó con la cabeza.
-Oh, vamos no quise escuchar, pero estabais hablando de mi y no pude resistirme a ver que es lo que decíais,-sonreí.
Ella sólo ignoraba.
Me puse frente a ella, agachándome y poniéndome en cuclillas frente a frente.
-¿Me vas a hablar?
No contestó, pero mantenía la mirada en mi.
-Ya te dije que lo siento.
Encogió un hombro.
-Vamos, por favor.
Hizo una mueca.
Hice pucheros y ella sonrió.
Es débil a esa cara.
-Sé que no estás enfadada,-sonrío, volviéndome a sentar a su lado y pasando un brazo alrededor de su hombro acercándola a mi.
Ella apoyó su cabeza en mi hombro y cogió el mando de la televisión buscando un canal.
La observaba, observaba cada movimiento que hacía.

Cogí su mandíbula con mi dedo índice y pulgar y la giré hacia mi, quedando a centímetros de distancia el uno del otro.
Planté un beso en sus delicados labios al que ella me correspondió.
-¿Me perdonas?-susurro cerca de ella, aún.
Sonríe en mis labios y asiente.
Me vuelve a besar, esta vez ella y yo no me niego.
Agarra mi nuca con sus dedos y me acerca más a ella, pero eso es imposible pues no hay más distancia entre nosotros.
Abre su boca incitándome a adentrarme en ella y explorar. Me conozco cada uno de sus rincones pero sin embargo no me niego.
-Hay gente mayor delante de vosotros ¿podéis parar?-grita una mujer, la mujer que me tuvo.
Ambos nos separamos al instante y sonreímos.
-Perdón,-anuncié con una sonrisa.
Rodó sus ojos y subió a su habitación.
Miré a Laura la que tenía un color rojizo sobre sus mejillas.
-Eh, pequeña, no pasa nada,-río.
-Dios...que vergonzoso ha sido es,-dice tapándose la cara.
-Eres tonta, tampoco ha sido para tanto.
-Justin,-hace una pausa y me mira-, que me pille tu madre, y hablando mal, metiéndole la lengua a su hijo, es muy vergonzoso,-recalcó el "muy" y se volvió a tapar con las manos.
No pude evitar reírme ante su comentario, me hizo bastante gracia.
-No te rías, imbécil, sabes que es verdad,-seguía diciendo mientras seguía tapada.
-Tampoco es para tanto, si supiera lo que hacemos, daría más vergüenza,-río de nuevo.
-Ah, cállate, por favor,-reía.
-Anda ven, que ya se fue,-digo acercándola a mi con mi brazo.
Ella sigue mis movimientos y se acurruca en mi pecho.
-Yo había pensado otra cosa, pero, en fin, esto también me gusta,-sonrío y noto como ríe por lo bajo.

-Oye, ¿y si quedamos con los chicos?,-dice Laura.
-Me parece bien.
-¿Llamas o llamo?
-Llamo a Ryan y que llame él a los demás.
-Yo entonces llamo a Peyton.
Saco el teléfono del bolsillo del pantalón, lo desbloqueo y deja a la vista el fondo de pantalla, una foto de Laura y mía. Mirándonos a los ojos, uno frente al otro. Sonrío ante el recuerdo de aquel día.
Busco en la agenda el número de mi amigo y lo llamo.

|Llamada telefónica|
-Eh, bro,-responden tras el teléfono.
-¿Que pasa, tío?
-Nada, ¿que querías?
-Que si os apetecía quedar.
-Claro, tío, a que hora y donde.
-Espera,-tapo el altavoz del teléfono y le pregunto a Laura que hora es, ella lo mira y me la dice-, pues a las cinco y media si te parece, en el parque de skate en el que hay también canchas de baloncesto,-finalizo.
-Hecho, ahora llamo a estos.
-Vale, bro.
-Por cierto, ¿que tal con...Laura?
-Bien, muy bien.
-¿Lo arreglasteis?
-Sí,-sonrío aunque él no pueda verme.
-Me alegro, bro.
-Y yo,-vuelvo a sonreír.
-Bueno, luego nos vemos, tío.
-Claro, llama a estos y dile donde y cuando, ¿va?
-Sí.
-Adiós, colega.
-Adiós.
|Fin llamada|

-¿Que dijo?-pregunta Laura elevando la vista.
-Que ahora llama a los demás.
-¿Nada más?-agacha de nuevo la cabeza a la misma posición de antes.
-Preguntó por nosotros.
Noto como sonríe.
-Eso es bueno por su parte,-responde.
-Sí,-sonrío.
-Voy a llamar a Peyton, entonces. ¿Donde le digo y a que hora?
-Cinco y media en el parque de skate que tiene canchas. Ella sabrá donde está seguro, y dile que se pase a por las otras dos que seguro que no saben.
-Claro.
Observo como saca el móvil de la cintura de sus mayas y lo desbloquea.
Me fijo bien y tiene otra foto, pero no es la misma, además...
-¿A ver?-le quito el móvil.
-Eh,-responde intentando quitármelo.
-¿Y esa foto?-lo aparto de su alcance.
Sonríe avergonzada.
-Te la eché yo.
-¿Cuando?
Se encoge de hombros.
-Oh, vamos, dímelo,-insisto.
-El mismo día que nos echamos esa foto que tienes tú de fondo,-sonríe humildemente pero también con un poco de travesura en su sonrisa.
-Pues está muy bien, me gusta mucho,-sonrío observándola.
-Bueno déjame que llame a Peyton ¿no?-alza su mano para alcanzar el teléfono y se lo entrego.
Busca en la agenda y observo lo que hace.
-Por curiosidad...¿que me tienes puesto?
-¿Justin?-dice sarcásticamente.
-¿Me dejas ver?-sonrío sin creerme lo que me dijo.
Me mira y mira el móvil.
Posteriormente busca mi número y me lo enseña.
Ponía "mi pequeño :)". Sonreí ante ese nombre. Es muy lindo.
-Oh,-sonreí como un tonto.
Ella rió.
-¿Y tú?
-¿Yo?
-¿Qué me tienes puesto?
Vuelvo a sacar el teléfono y busco su número.
Se lo enseño y sonríe como una enamorada.
Ponía "mi pequeña princesa :)".
-Oh, Justin, eso es precioso,-fruncía el ceño y los labios, como intentando no llorar.
Se lanza sobre mi y me abraza fuertemente.
-Tampoco es para tanto,-sonrío y le devuelvo el abrazo.
-Es precioso, jo,-se separa de mi-. Cuanto te quiero, joder.
Vuelvo a sonreír más que antes y la vuelvo a abrazar.
-Yo también te quiero, pequeña,-le susurro-. Anda, llama, que al final se te olvida.
-Sí,-sonríe echando un mechón de pelo detrás de su oreja y buscando en su agenda el teléfono de su amiga.
Se lo coloca en el oído y espera a que lo cojan.
-Hola, cariño,-prosigue-. Bien ¿y tú?... Me alegro. Oye que he pensado que podíamos quedar hoy... A las cinco y media en el parque de skate que tiene canchas... Si puedes recoger a las demás te lo agradezco... No, porque no estoy allí... Gracia, cielo... Pues bien, la verdad, gracias por preguntar,-sonríe-. Sí, cielo,-vuelve a sonreír-. Y yo... Adiós. Te quiero...-cuelga el teléfono.
-¿Que dijo?
-Que sí y lo mismo que Ryan,-sonríe y deja el teléfono sobre la mesa del salón.
-Se preocupan mucho,-respondo.
-Eso hacen los amigos,-me mira sonriendo.
-Lo sé.
Me acerco a ella y la atraigo a mi para encajar mis labios con los de ella. Muevo mi mano hacia su cintura y hago que se siente encima de mi.
Pero se separa rápidamente. La miro extrañado.
-Tu madre está arriba,-susurra.
-Está en su habitación y no bajará, nena.
Frunce el ceño esperando que comprenda la situación. Asiento y ella se quita de encima para colocarse a mi lado.
-En otro momento que estemos más solos ¿vale?-sonríe dulcemente.
Asiento sonriéndole.
Se acerca a mi y me besa dulcemente, pero no dura mucho.
-¿Vemos algo?-me dice.
-Claro,-sonrío y la atraigo hacia mi con mi brazo, ella apoya su cabeza en mi hombro y se acomoda.

miércoles, 3 de abril de 2013

Capítulo 34

Me despierto con la esperanza de que todo lo ocurrido fuese un sueño. Me desperezo y miro hacía el techo, vuelvo a recordar cada minuto que pasó ayer, y varias lágrimas acechaban con salir, tenía un gran nudo en la garganta, pero me lo tragué. Hoy no tenía ganas de salir, así que me levanté a coger el mando de la televisión y me dispuse a ver la tele.
Novela.
Telediario.
Teletienda.
Dibujos.
Lo dejé ahí, puede que me evada un poco del tema.
Ahora mismo necesitaba a María, la necesitaba a mi lado, apoyándome, consolándome. Pero a la vez lo necesito a él. Necesito a Justin, aquí conmigo, mimándome, besándome, abrazándome. Lo necesito como el aire para respirar.
Sin él no soy nada.
Decido llamar a María...pero luego pienso que puede que esté dormida. Por el cambio horario.
Así que le mando un SMS.
"Maria, cielo, necesito hablar. Si lees este mensaje y estas despierta llámame, sea la hora que sea. Te quiero"
<<SMS enviado>>
Me vuelvo a tumbar en la cama, mirando hacía el techo. Vuelve ese nudo, aún más fuerte y profundo, no puedo más y rompo a llorar. ¿Por qué a mi?
Me levanto aún llorando desconsolada, lo necesito.
No soy nada sin él.
Me acerco al baño, me miro en el espejo.
Estoy horrible.
Vuelvo a llorar aún mas fuerte, joder, por qué a mi.
Me apoyo en el lavabo con la cabeza entre mis brazos y caigo al suelo de rodillas.
Me siento en una esquina y rodeo mis piernas con los brazos. Apoyo mi cabeza sobre estos y vuelvo a llorar.
¿Alguien me ayuda? Necesito un abrazo, de él. Cálido, embriagador, como los que él da.
Lo necesito a mi lado joder.

Llaman a la puerta.
Ahora no tengo ganas de ver a nadie.
Vuelven a llamar.
Pero ¿y si es Justin?
Me levanto y me miro al espejo, me lavo la cara y suspiro muy hondo.
Salgo fuera del baño y lentamente abro la puerta.
Para mi sorpresa, era él. Lo que ahora mismo necesitaba.
-Hola,-dice tímido.
Vuelve a formarse ese nudo en mi garganta, pero no puedo tragármelo y tampoco voy a llorar.
-Hola,-consigo decir, con dificultad.
-¿Puedo?,-señala dentro de la casa.
-Pasa,-me aparto un poco y él así hace.
-Quiero hablar contigo...-dice de golpe.
Cierro la puerta y me acerco a él. Comienza a hablar.
-Laura, de verdad que lo siento mucho. No quise decir lo que dije, estaba cegado de ira, no podía hacer otra cosa que gritar y la pagué contigo sin tener nada que ver. Me he llevado toda la noche despierto al lado de cuatro vasos de tila,-sonríe- pensando en todo esto, en lo que pasó ayer y de verdad necesitaba decirte que lo sentía que me siento un puto miserable ahora mismo, no quería decirte aquello, no quería hablarte de esa manera, de verdad que no quería. Lo eres todo para mi,-me coge de la mano- Laura, eres lo más importante en mi vida, eres lo mejor que me ha pasado y por culpa de lo que pasó ayer....no quiero perderte, no estoy dispuesto a ello. Porque no me imagino una vida sin ti, ¿me perdonarías? ¿Por todo lo que dije y te hice? ¿Por haberte dejado abandonada allí? ¿Por haberte gritado aquello?
No aguanté más y rompí a llorar. Pero ahora él estaba aquí, conmigo. Abrazándome.

-No llores por favor, se me rompe el alma cada vez que te veo llorar. Tranquilízate,-decía mientras me apretaba aun mas contra él- por favor, tranquilízate.
-Justin, joder, claro que te perdono, ¿como no lo voy ha hacer? Eres mi vida,-digo mientras lo miro a los ojos. A esos preciosos ojos miel con un brillo de sinceridad- pero pérdoname tú a mi también, no tenía que haber dejado que aquello pasase. No tenía que haber dejado que te pegases con él. Joder me siento sucia por todo lo que ha pasado y siento que es mi culpa todo, perdóname tú a mi.
-Tú no tienes que pedir disculpas, no las tienes que pedir.
-Eres el mejor,-lo vuelvo a abrazar.
-Te amo,-susurra mientras me abraza.
-Y yo te amo a ti,-susurro.
-Pero yo más,-sonríe.
-No, que va,-sonrío yo esta vez.
-Que si.
-Que no.
-Que si.
-Que no.
-Que si.
-Cállate,-me separo de él aún sonriendo.
-Cállame,-dice tentándome.
Ambos nos acercamos lentamente, rozo mis labios con los suyos, sin llegar a besarlos. Él se agarra a mi cintura acercándome a él.
Sonrío en su boca y él me imita.
Se agacha un poco y me levanta, haciendo que enrosque mis piernas en su cintura.
-Sabes que te amo, ¿no?-le digo.
-Sabes que yo más.
-Sabes que no.
-Sabes que llevo razón.
-Que no, que yo te amo más.
-Lo discutimos.
-Sí, pero a besos.
Agarro su nuca con mis dos manos, jugándo a la vez con su pelo, sonrío. Necesitaba tenerlo cerca, y ya lo está, aquí, conmigo. Como quiero que sea.
Moja sus labios con su lengua, es tan perfecto.
Me acerco a él y mientras él aprieta sus manos sobre mi cintura.
Se gira y me apoya en la pared, dejando libre una mano y apoyándola en mi mejilla, la que acaricia suavemente.
-Bésame,-susurro cerca de sus labios.
Se acerca a mi, y por fin junta sus labios con los mios.
Saboreo cada centímetro de su boca, como necesitaba esto.
Él se abre paso en mi boca con su lengua y yo hago lo mismo en la suya, ambas sincronizadas.
Me separo un poco de él y muerdo su labio inferior, él aún con los ojos cerrados sonríe.
-Te amo,-susurra de nuevo.
Me vuelve a besar aún mas apasionadamente, me separa de la pared y me acerca a la cama.
Sin separarse de mi, me deja en ella y continúa besandome.
-Yo te amo más,-susurro esta vez yo.
Se separa un poco de mi y me mira a los ojos, con una sonrisa dulce.
-¿Puedo decirte algo?
Justin asiente.
-¿Te quedas y vemos una peli?-le pongo pucheros.
Él sonríe y asiente empujándome hacía atrás y abrazándome.
Quedando encima mia.
Esconde su cabeza en mi cuello y noto como respira. Me pone la carne de gallina.
Lo besa delicadamente.
-Justin...
-¿Mmm?,-susurra aún en mi cuello.
-¿Que peli quieres ver?
-Me da igual, no te voy a dejar verla,-ríe.
-¿Una de miedo?-acaricio su pelo.
-¿Te gustan las de miedo?
Niego sonriendo.
-¿Entonces?
-Es por ti.
-¿Por mi?
-No te gustará ver una de esas ñoñas,-río.
-Te dije que me daba igual,-sonríe.
-¿Entonces cual alquilamos?
-El grito.
-¿Esa es de miedo?
Asiente sonriendo.
-Menos mal que no querías una de miedo...
De repente me suena el móvil.
-Ten cuidado,-le digo apartándolo para coger el móvil.
·Llamada telefónica·
-¿Si?
-¿Que querías? Acabo de ver tu mensaje.
-Ah, bueno, ya nada. Ya esta todo bien.
-Pero explicame hija mía, que me has asustado.
-Es que bueno...estaba con Justin,-me rasco la nuca.
-Oh, bien, luego hablamos,-ríe tras el teléfono.
-Adios, enana. Te quiero.
-Y yo cielo, adiós.
·Fin llamada·
-¿Quien era?-pregunta Justin acercandose a mi.
-María,-sonrío pasando mis brazos alrededor de su cuello.
Él pasa los suyos por mi cintura acercándome a él.
-¿Vamos a por la peli?-susurra.
-Tengo que vestirme, si quieres ir tu...-dejé caer la frase.
-Va ya voy yo, ¿entonces cual cojo? ¿El grito?-ríe.
-La niña del exhorcista.
-Vale,-sonríe.
Quito mis brazos de su cuello y él se aparta de mi besándo mi mejilla y saliendo por la puerta para alquilar la película.
Yo mientras me arreglo un poco, me peino el pelo y me recojo el pelo en una cola mal hecha.
Luego me acerco al armario y me visto: http://www.polyvore.com/enchanted_to_meet_you/set?id=77616299
Me visto lo mas ligera y sencilla que puedo, preparo un poco la casa. Alejo el sofá y saco una manta.
Miro en los armarios para ver si hay palomitas y encuentro un paquete al fondo.
Lo saco y miro la fecha de caducidad, está bueno, así que lo meto en el microondas a tres minutos para que se hagan.
Espero mientras a que se hagan y Justin aún no ha venido.
Llaman a la puerta y me acerco a abrir.
-Traigo dos películas,-dice entrando y enseñándomelas.
-A ver...
Las cojo y las miro, una romántica y otra de miedo.
-Esta es "La última canción" y esta "Possesion infernal". ¿Cual vemos?
-Prefiero la última canción,-digo dejándo la otra a un lado de la cama, incluso la carátula daba miedo. Mucho miedo.
-Lo sabía,-sonríe.
De repente suena el "clin" del microondas que indicaba que las palomitas deberían estar hechas.
-Mmm, que bien huele.
Me acerco al microondas y saco las palomitas, las pongo en un recipiente y las coloco encima de la mesa.
-¿Vamos a ver la peli en la mesa?-dice confundido.
-No, sientáte en el sofá.
-No me hagas cosas malas,-ríe.
-Tranquilo,-río con él.
Me hace caso y se sienta en el sofá con un brazo por encima de los cojines.
Cojo las palomitas y la manta, me siento y enciendo la pelicula.
Me abraza acercándome a él y apoyo mi cabeza en su hombro.

domingo, 24 de marzo de 2013

Buenas noticias.

Bueno sé que dejé esta novela, pero quiero seguirla, ahora que he pensado mas o menos que puede pasar.
Sólo quiero recuperar a mis lectoras de esta novela. Y ya que estamos leed la nueva :)
http://mientrasmeama.blogspot.com.es/

Bueno era eso, pronto la recuperaré.
Para más información mi tuenti: http://www.tuenti.com/#m=Profile&func=index&user_id=78473981
Mi twitter: https://twitter.com/ItsLauBiebs
Mi ask: http://ask.fm/LauLoveBieber
Yo creo que eso es todo.
Preguntadme lo que queráis estoy dispuesta a responderos.
Con dios <3