Sonó el mejor amigo del hombre, no el perro no, el despertador. Ese ser tan amable de despertarte en tus mejores sueños.
Me levanté como pude, abriendo poco a poco los ojos, me encontré a Jake abrazado a mi cintura lo que provocó en mi una risa, me separé de él y me fui al baño. Me fui quitando la ropa encendí el grifo, y mientras se calentaba el agua me miraba en el espejo, tenía ojeras, algo normal. Me metí en la ducha, mientras las gotas de agua recorrían cada parte de mi cuerpo me iba enjabonando. Terminé mi ducha que no me hizo despertarme, me fui a la habitación donde Jake seguía durmiendo, me puse ropa interior y me fui al armario a ver que me ponía. Al final me decanté por esto: http://www.polyvore.com/novela/set?id=49679251 me empecé a vestir y sentí unas manos agarrándome por la cintura, me giré y era Jake.
-Buenos días, mi amor.-dijo dándome un beso en la mejilla
-Buenos días, dormilón.-me reí y le devolví el beso
-¿Desayunamos?.-dijo mirando la puerta
-Enseguida, voy a terminar de vestirme.-dije intentando meterme el vestido, pero Jake no me dejó
-Estas mejor así,-dijo abrazándose a mi, con lo que no me podía poner el vestido.
-Lo sé, sé que te gusto mas así que vestida, pero se me va a hacer tarde y tengo que coger el avión dentro de una hora.-cuando terminé de decir esto, dejó de abrazarme, pude ponerme el vestido y vi como Jake se sentaba en la cama.
-No te vallas,-dijo triste
-No quiero irme,-dije sentándome junto a él.
-Pues quédate.-dijo cogiéndome las manos.
-Lo intento, pero no puedo, esta es una oportunidad para cumplir mi sueño de ir a Inglaterra, quisiera quedarme, pero tengo que marchar.-dije mirando hacia abajo.
-Lo sé, sé que es tu sueño, pero ¿yo no lo soy?,-dijo levantándome la cabeza y vi que tenía los ojos brillantes.
-Sí, sí lo eres pero no puedo dar marcha atrás, ya he aceptado la solicitud de ir allí y tengo que irme.
-Lo entiendo.-dijo intentando sonreír
-Pero Jake, no olvides que dentro de dos años volveré, y que sepas que te quiero mucho,-dije sonriéndole- que no se te olvide ¿vale?
Jake asintió y luego me besó.
-Bajemos, que tengo mucha hambre.-dije sonriendo
Bajamos a desayunar, mi padre nos hizo tostadas y un cola-cao me lo comí en cero coma y luego fui a ponerme los zapatos.
-Papi, falta media hora para que salga el avión, ¡date prisa!.-dije chillándole ya que él estaba arriba.
-¡Voy!
Por fin bajó, nos montamos en el coche, Jake, yo y mis hermanos, aparte de mi padre. Y nos fuimos en dirección al aeropuerto.
Llegamos, todo lleno de gente, no pude contener las lagrimas y abracé a mi padre, muy fuerte.
-Te echaré mucho de menos, papi, te quiero mucho.-dije llorando y con la voz ronca
-Y yo, te quiero mucho y portate bien.
-Descuida.-dije sonriendo.
Me dirigía a Jake para darle un abrazo pero alguien me llamó, desde lejos, chillando.
-¡Laura! ¡LAURA ESPERA!
Me giré y vi que eran mis amigos todos ellos, tiré las maletas y comencé a correr hacia ellos, lo primero que hice fue saltar encima de María, y los demás se abrazaron a mi. Todos nos abrazábamos, hasta que decidí bajarme de encima de María, la cual parecía que se ahogaba.
-Pero, ¿que hacéis aquí?,-dije bajándome de María y secándome las lagrimas, que momentos antes había soltado.
-Que no queríamos irnos sin despedirnos de ti,-dijo Sara abrazándome.
-Cuanto os voy a echar de menos,-dije abrazando a Sara.
-Te quiero, Laura, no te olvides de nosotros, por favor te lo pido, llámanos cuando llegues y envía postales, explicándonos lo que haces, como te va, etcétera, ¿va?-dijo María sonriéndome e intentando abrazarme.
-Claro, faltaría mas, yo también te quiero María,-dije abrazándola- por cierto vigila a Jake, con lo que hace ¿vale? Si se mete en problemas me lo dices.
-Tranquila, conmigo estará muy bien vigilado.
Me dirigía a Sara para decirle que me vigilase a María, porque como suele ser muy olvidadiza, seguro que no me dirá lo que hace, aunque con lo que le gusta a ella cotillear, no creo que eso se le olvide. Luego me fui hacia Tim, y lo abracé.
-Te echaré de menos, Tim. Cuídate mucho ¿vale?.-dije aún abrazándole.
-Descuida, hazlo tú también, y que no se te olvide llamarnos, que sepas que te quiero mucho y que si hay algún problema, un llama-cuelga que yo me cargo a quien te toque un sólo pelo ¿entendido?,-dijo guiñándome el ojo, a lo que le respondí con una sonrisa- Y a pesar de todo no olvides sonreír.
-No lo olvidaré,-dije sonriéndole.
Luego me fui a Alex, el hermano de Sara y le dije.
-Cuida de tu hermana, que no me entere que te pelea con ella, que vengo aquí volando y te crujo.-dije acabando con una carcajada.
-Tranquila, Laura. Te tengo miedo, no me pelearé con ella,-dijo riéndose.
Lo abracé y luego me fui a mis hermanos y les dije con lágrimas.
-Sé que os quedaréis solos con papá pero cuidarlo por mí, y no os portéis mal con él, que sabéis que yo no estaré aquí para ayudarle, os quiero mucho chicos.-dije abrazándolos, un abrazo en grupo como en los viejos tiempos.
Me fui hacia Jake, él me agarró de la cintura y yo por su cuello, pero antes de besarle miré a mi padre, el que solo me asintió, como supiese lo que le estaba preguntando. Miré de nuevo a Jake y lo besé, con dulzura, con pasión y con lagrimas en los ojos, ese fue el mejor beso de mi vida, sin duda el mejor de los mejores. Aunque en ese momento sólo estuviésemos él y yo, escuchaba como los chicos se ponían "ooh", "vamos, vamos", "iiiuuu, iiiuuu" y silbaban, algo que provocó una sonrisa en mí, y en Jake.
Cuando mejor estaba una voz dijo.
-Señores pasajeros del vuelo 564-A con dirección a Inglaterra, que vallan embarcando por la puerta 37.
Después de escuchar eso, lo primero que se me vino a la cabeza fue.
-Bueno chicos, ese es mi vuelo.-dije mirando la pantalla donde estaban puestos los vuelos que habían en las próximas horas- Ah, papi, dile a Blas que le voy a echar mucho de menos, y cuídalo muy bien que es lo único que me queda de recuerdo, de mamá,-dije intentando sonreír.
-Hija, tengo algo para ti,-dijo sacándose algo del bolsillo, yo me acerqué a él- Es un colgante, de tu madre, me lo dio en el hospital y me dijo que te lo diese cuando creyese oportuno, y creo que este será el mejor recuerdo que te puedas llevar de nosotros, ven te lo pongo.
Me giré me aguanté el pelo y él me abrochó el colgante de mi madre, justo después de soltarme el pelo, mis ojos se cristalizaron, y en ese momento se llenaron de lágrima. Todos vinieron ha abrazarme, no duró mucho ya que no tenía mucho tiempo.
-Bueno me voy, os quiero a todos, cuidaros.-dije despidiéndome con la mano.
Anduve hasta la puerta 37, me monté en el avión, había un sitio libre al lado de la ventanilla, y lo ocupé, saqué los cascos y me puse a escuchar música, cuando mis ojos de tanto llorar y gastar energías, se cerraron sin más.
miércoles, 30 de mayo de 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
Capitulo 3
Después de un rato de estar en el Mc Donnald's salimos de aquel infierno, lleno de gente.
-Chicos, me tengo que ir, si queréis podéis ir al aeropuerto a despediros de mi.-dije intentado sonreír pero no pude y agaché la cabeza, intentando ocultar las lagrimas.
-Eh, no llores cielo, te volveremos a ver, no te preocupes seguiremos aquí cuando vengas.-dijo Sara, abrazandome
-Chicos os quiero un montón que lo sepais.-dije con las lagrimas saltadas, miré a Jake ya que no lo iba a volver a ver, pero me miró con cara triste y se fue, yo me quedé ¿sorprendida? no sé si esa era la palabra pero me impactó esa reacción, las lagrimas me volvieron a salir más que antes, al verle irse por donde había venido, me quería morir era mi vida y le quiero no le quiero dejar aquí, no sabía el por que de su huida.
Los chicos me vieron llorar y todos vinieron a abrazarme no era uno de esos abrazos que no te dejan respirar, no. Simplemente era un abrazo tierno con cariño, sabía que ese momento no me lo podría sacar de mi cabeza. Cuando terminó el abrazo, miré mi reloj eran las 21:50 me despedí con un abrazo de todos y me dirigí a mi casa.
-Hola, papi.-dije cerrando la puerta detrás de mi.
-Hola, hija. ¿Que tal estas?.-dijo mirándome, al ver que tenía los ojos hinchados.
-Pues fatal papi, no me quiero ir de aquí, quiero quedarme con mis amigos y mi familia, no me quiero separar de vosotros. Lo sois todo para mi y encima Jake se ha ido sin despedirse, un tanto triste la verdad, eso es lo que me pasa.-dije volviendo a llorar.
-Pero hija, no te preocupes,-dijo levantándose del sofá- no puedes echarte atrás piensa que esta será tu única oportunidad de estar donde siempre has soñado, no mires atrás porque siempre sabrás que ellos estarán ahí siempre al igual que nosotros, anda sube a tu cuarto que tienes una sorpresa.-dijo sonriéndome.
Yo la verdad no tenía ganas de nada, de ninguna sorpresa, solo quería desaparecer, Jake no me habla, no se despidió de mi, voy a dejar a mis amigos aquí después de lo que me costó hacerlos. Mi familia se queda sin mi y yo me voy a Inglaterra muy muy lejos de aquí. Entre en mi habitación y allí estaba de pie mirando mi habitación detenidamente, todo lo perfecto que podía ser, él me miró me sonrío tal como él sabía. Corrí hacia él me tiré encima y lo abracé muy muy fuerte, no se de donde sacó la fuerza de aguantarse de pie, yo estaba enredada en su cintura y el me agarraba para que no me callese, por la mía.
-¿Pero que haces aquí Jake?.-dije mirándole entusiasmad.
-Pues, que no quería dejarte así, a si que decidí quedarme contigo a dormir sólo por última vez.-dijo volviendo a sonreír.
-Me alegra mucho que seas así, lo vamos a pasar muy bien.-dije sonriendo.
-Yo también lo creo.-sonrió
Me bajé de encima suya y directamente le abrecé. Lo iba a echar mucho de menos y sé que en dos años no lo iba a volver a ver, pero era bueno por una parte esto de irme. Sólo sonreía durante ese abrazo tan cálido que me dio.
-Te voy a echar mucho de menos, te amo.-soltó, aun seguíamos abrazados.
-Tan solo ámame y que sea para siempre.-le dije en un susurro en su oído.
-Seré tuyo eternamente ¿vale?.-me dio un beso en la mejilla.
-Estoy de acuerdo.-dije mientras me separaba de él.-Tengo que ir a ducharme.
-Ve mi vida.-dijo sonriéndome.
Me fui directa al baño, pero antes me cogí el pijama. Me duche como ¿en 15 minutos? si era un record, nunca había tardado tan poco. Pero no podía hacerle esperar. Me vestí y cuando salí se levantó de la cama y me miró de arriba a abajo.
-Estas guapísima.-dijo con un tono pícaro diría yo.
-Muchas gracias, ¿tu no te duchas?
-Sí, ahora voy a ducharme.-dijo sonriéndome cogió su maleta, la abrió y cogió el pijama, se dirigía al baño pero antes me dio un beso en la mejilla.
Después de que Jake se metiese en el baño, me senté en mi cama mirando al techo, pensando en todo lo que dejaría aquí en Boston, mis amigos, mis hermanos, mis Blas que por cierto estaba conmigo sentado en la cama, a mi padre y a mi niño pequeño.
Me giré y quedé en frente de Blas, lo miré y el levantó su cabecita mirándome.
-Sí mi niño me voy y te tengo que deja aquí solito, con los gamberros de mis hermanos. Pero te lo pasarás muy bien.-dije sonriéndo o eso creía yo, cuando me calló una lagrima, Blas miró mi reacción y creo que me entendió y apoyó su cabeza encima de mi, yo lloré aún mas.
Cuando Jake salió del baño vino hacia mí corriendo.
-¿Que te pasa Laura?.-dijo preocupado
-Que me he decaido un poco no es nada.-dije aún llorando, él solo me abrazó.
-¿Por que? Sabes que siempre vamos a estar aquí, y yo como te he dicho antes nunca me voy a ir.-dijo sonriéndome.
-Ya pero es que aunque lo admitas, siempre voy a tener ese miedo y no es porque me valláis a dejar es porque me voy muy lejos y no quiero dejaros aquí.-dije llorando.
-No te preocupes, pon tu mano aquí,-dijo cogiendo mi mano y poniéndola en mi corazón,- y cuando te sientas sola, vuelve ha hacerlo, y siempre nos tendrás a tu lado.-dijo sonriendo.
Simplemente le sonreí a pesar de las lagrimas de tristeza que tenía en mi rostro.
-No llores mas Laura, por favor, porque si no me harás llorar a mi.-dijo suplicándome.
-Lo siento, sólo pretendo desahogarme.-dije apoyándome en su pecho.
-Vida mia, desahógate todo lo que necesites, si quieres llorar, hazlo, si quieres comer, hazlo, si tienes ganas de gritar, de salir corriendo, de perderte, hazlo, pero conmigo.-dijo sonriéndome.
Me limité a sonreír y después de esa sonrisa tan bonita que había en su rostro, le agarré por su cuello y le besé.
-Mírame a los ojos un segundo Laura.-dijo levantando mi cara con su mano.
-Dime.-dije mirándole a los ojos.
-¿Tú eres feliz si te vas?.-dijo intrigado
Hubo un silencio, no era incómodo al menos para mí, él estaba poniéndose nervioso a la espera de mi respuesta, por fin contesté.
-Yo soy feliz, si estoy aquí, pero es mi sueño ir a Inglaterra, y creo que allí también lo seré.-dije desviando la mirada de sus ojos.
-Pues si te sientes feliz, es la decisión correcta.-dijo sonriéndome
-Entonces....¿debo irme?, si soy feliz en Inglaterra ¿debería irme?.-dije preocupada
-Si me prometes que a pesar de todo lo malo tendrás una sonrisa en la cara, entonces sí.-dijo sonriente
Yo sonreí al igual que él, y automáticamente me abrazó.
-Pueden pasar mil años y para mí siempre serás lo mejor que he conocido Jake.-dije sonriendo y aún abrazada a él.
Mi padre nos llamó desde abajo para cenar, bajamos sonriendo, nos sentamos en la mesa había filetes de pollo y patatas, mis favoritos. Acabé de comer y Jake todavía no. Me levanté de la silla donde estaba sentada cogí mi plato y lo llevé al fregadero, me dirigí al frigorífico a por algo de postre y como una tonta estuve mirando un minuto el frigorífico, lo cerré y al rato lo volví a abrir, no se si será porque no habría revisado cada rincón. A lo que me decidí por un yogur de fresa. Seré tonta podría haberlo cogido antes de abrir dos veces el frigorífico, en fin seguro que a vosotros os a pasado lo mismo alguna vez. Me fui al sofá a tomarme el yogur donde estaban mis hermanos que hacía rato que habían acabado de comer.
-Jake, ¿has acabado?.-dije desde el salón.
-Sí, ahora voy.-dijo gritando
Subí a mi habitación después de mi postre, abrí la cama y me metí en ella. Puse el despertador a las 5. Cuando estaba poniendo el despertador en hora entró por la puerta Jake.
-Hola.-dije sonriéndole
-Hola.-dijo entrando en la cama y acercándose a mi.
Me abrazó la cintura por detrás.
-Eh, ¿que haces?.-dije sonriendo
-Nada abrazarte, será la última vez que te vea ¿no?.-dijo dándome besitos en el lóbulo de la oreja.
-Para Jake sabes que me vuelve loca que me des besos ahi.-dije encogiéndome
-Lo sé por eso lo hago.-dijo riéndose
-Eres malo.-dije poniéndole cara rara
-Lo sé y tu lo sabes.-dijo guiñándome un ojo
-Jake, buenas noches.-dije riéndome y dándole unos toques en el hombro.
-Oye,-dijo poniendo pucheros- eres mas mala que yo.
-Jake, no es por aguarte la fiesta pero mañana soy yo la que se despierta a las 5 de la mañana para ir al aeropuerto con tan sólo 5 minutos para despedirme de mis familiares hasta dos años después, así que si no te importa voy a dormir que,-miré el reloj detenidamente- son las 23:00 de la noche.-acabé con un beso en la mejilla y luego me giré y me acosté.
-Vale, Laura, me acabas de cortar todo el royo.-dijo dándose la vuelta hacia el lado contraria al que yo estaba mirando.
Yo mientras me reía por lo bajo, por fin concilié el sueño. Aunque no pude dormir mucho serían por los nervios.
-Chicos, me tengo que ir, si queréis podéis ir al aeropuerto a despediros de mi.-dije intentado sonreír pero no pude y agaché la cabeza, intentando ocultar las lagrimas.
-Eh, no llores cielo, te volveremos a ver, no te preocupes seguiremos aquí cuando vengas.-dijo Sara, abrazandome
-Chicos os quiero un montón que lo sepais.-dije con las lagrimas saltadas, miré a Jake ya que no lo iba a volver a ver, pero me miró con cara triste y se fue, yo me quedé ¿sorprendida? no sé si esa era la palabra pero me impactó esa reacción, las lagrimas me volvieron a salir más que antes, al verle irse por donde había venido, me quería morir era mi vida y le quiero no le quiero dejar aquí, no sabía el por que de su huida.
Los chicos me vieron llorar y todos vinieron a abrazarme no era uno de esos abrazos que no te dejan respirar, no. Simplemente era un abrazo tierno con cariño, sabía que ese momento no me lo podría sacar de mi cabeza. Cuando terminó el abrazo, miré mi reloj eran las 21:50 me despedí con un abrazo de todos y me dirigí a mi casa.
-Hola, papi.-dije cerrando la puerta detrás de mi.
-Hola, hija. ¿Que tal estas?.-dijo mirándome, al ver que tenía los ojos hinchados.
-Pues fatal papi, no me quiero ir de aquí, quiero quedarme con mis amigos y mi familia, no me quiero separar de vosotros. Lo sois todo para mi y encima Jake se ha ido sin despedirse, un tanto triste la verdad, eso es lo que me pasa.-dije volviendo a llorar.
-Pero hija, no te preocupes,-dijo levantándose del sofá- no puedes echarte atrás piensa que esta será tu única oportunidad de estar donde siempre has soñado, no mires atrás porque siempre sabrás que ellos estarán ahí siempre al igual que nosotros, anda sube a tu cuarto que tienes una sorpresa.-dijo sonriéndome.
Yo la verdad no tenía ganas de nada, de ninguna sorpresa, solo quería desaparecer, Jake no me habla, no se despidió de mi, voy a dejar a mis amigos aquí después de lo que me costó hacerlos. Mi familia se queda sin mi y yo me voy a Inglaterra muy muy lejos de aquí. Entre en mi habitación y allí estaba de pie mirando mi habitación detenidamente, todo lo perfecto que podía ser, él me miró me sonrío tal como él sabía. Corrí hacia él me tiré encima y lo abracé muy muy fuerte, no se de donde sacó la fuerza de aguantarse de pie, yo estaba enredada en su cintura y el me agarraba para que no me callese, por la mía.
-¿Pero que haces aquí Jake?.-dije mirándole entusiasmad.
-Pues, que no quería dejarte así, a si que decidí quedarme contigo a dormir sólo por última vez.-dijo volviendo a sonreír.
-Me alegra mucho que seas así, lo vamos a pasar muy bien.-dije sonriendo.
-Yo también lo creo.-sonrió
Me bajé de encima suya y directamente le abrecé. Lo iba a echar mucho de menos y sé que en dos años no lo iba a volver a ver, pero era bueno por una parte esto de irme. Sólo sonreía durante ese abrazo tan cálido que me dio.
-Te voy a echar mucho de menos, te amo.-soltó, aun seguíamos abrazados.
-Tan solo ámame y que sea para siempre.-le dije en un susurro en su oído.
-Seré tuyo eternamente ¿vale?.-me dio un beso en la mejilla.
-Estoy de acuerdo.-dije mientras me separaba de él.-Tengo que ir a ducharme.
-Ve mi vida.-dijo sonriéndome.
Me fui directa al baño, pero antes me cogí el pijama. Me duche como ¿en 15 minutos? si era un record, nunca había tardado tan poco. Pero no podía hacerle esperar. Me vestí y cuando salí se levantó de la cama y me miró de arriba a abajo.
-Estas guapísima.-dijo con un tono pícaro diría yo.
-Muchas gracias, ¿tu no te duchas?
-Sí, ahora voy a ducharme.-dijo sonriéndome cogió su maleta, la abrió y cogió el pijama, se dirigía al baño pero antes me dio un beso en la mejilla.
Después de que Jake se metiese en el baño, me senté en mi cama mirando al techo, pensando en todo lo que dejaría aquí en Boston, mis amigos, mis hermanos, mis Blas que por cierto estaba conmigo sentado en la cama, a mi padre y a mi niño pequeño.
Me giré y quedé en frente de Blas, lo miré y el levantó su cabecita mirándome.
-Sí mi niño me voy y te tengo que deja aquí solito, con los gamberros de mis hermanos. Pero te lo pasarás muy bien.-dije sonriéndo o eso creía yo, cuando me calló una lagrima, Blas miró mi reacción y creo que me entendió y apoyó su cabeza encima de mi, yo lloré aún mas.
Cuando Jake salió del baño vino hacia mí corriendo.
-¿Que te pasa Laura?.-dijo preocupado
-Que me he decaido un poco no es nada.-dije aún llorando, él solo me abrazó.
-¿Por que? Sabes que siempre vamos a estar aquí, y yo como te he dicho antes nunca me voy a ir.-dijo sonriéndome.
-Ya pero es que aunque lo admitas, siempre voy a tener ese miedo y no es porque me valláis a dejar es porque me voy muy lejos y no quiero dejaros aquí.-dije llorando.
-No te preocupes, pon tu mano aquí,-dijo cogiendo mi mano y poniéndola en mi corazón,- y cuando te sientas sola, vuelve ha hacerlo, y siempre nos tendrás a tu lado.-dijo sonriendo.
Simplemente le sonreí a pesar de las lagrimas de tristeza que tenía en mi rostro.
-No llores mas Laura, por favor, porque si no me harás llorar a mi.-dijo suplicándome.
-Lo siento, sólo pretendo desahogarme.-dije apoyándome en su pecho.
-Vida mia, desahógate todo lo que necesites, si quieres llorar, hazlo, si quieres comer, hazlo, si tienes ganas de gritar, de salir corriendo, de perderte, hazlo, pero conmigo.-dijo sonriéndome.
Me limité a sonreír y después de esa sonrisa tan bonita que había en su rostro, le agarré por su cuello y le besé.
-Mírame a los ojos un segundo Laura.-dijo levantando mi cara con su mano.
-Dime.-dije mirándole a los ojos.
-¿Tú eres feliz si te vas?.-dijo intrigado
Hubo un silencio, no era incómodo al menos para mí, él estaba poniéndose nervioso a la espera de mi respuesta, por fin contesté.
-Yo soy feliz, si estoy aquí, pero es mi sueño ir a Inglaterra, y creo que allí también lo seré.-dije desviando la mirada de sus ojos.
-Pues si te sientes feliz, es la decisión correcta.-dijo sonriéndome
-Entonces....¿debo irme?, si soy feliz en Inglaterra ¿debería irme?.-dije preocupada
-Si me prometes que a pesar de todo lo malo tendrás una sonrisa en la cara, entonces sí.-dijo sonriente
Yo sonreí al igual que él, y automáticamente me abrazó.
-Pueden pasar mil años y para mí siempre serás lo mejor que he conocido Jake.-dije sonriendo y aún abrazada a él.
Mi padre nos llamó desde abajo para cenar, bajamos sonriendo, nos sentamos en la mesa había filetes de pollo y patatas, mis favoritos. Acabé de comer y Jake todavía no. Me levanté de la silla donde estaba sentada cogí mi plato y lo llevé al fregadero, me dirigí al frigorífico a por algo de postre y como una tonta estuve mirando un minuto el frigorífico, lo cerré y al rato lo volví a abrir, no se si será porque no habría revisado cada rincón. A lo que me decidí por un yogur de fresa. Seré tonta podría haberlo cogido antes de abrir dos veces el frigorífico, en fin seguro que a vosotros os a pasado lo mismo alguna vez. Me fui al sofá a tomarme el yogur donde estaban mis hermanos que hacía rato que habían acabado de comer.
-Jake, ¿has acabado?.-dije desde el salón.
-Sí, ahora voy.-dijo gritando
Subí a mi habitación después de mi postre, abrí la cama y me metí en ella. Puse el despertador a las 5. Cuando estaba poniendo el despertador en hora entró por la puerta Jake.
-Hola.-dije sonriéndole
-Hola.-dijo entrando en la cama y acercándose a mi.
Me abrazó la cintura por detrás.
-Eh, ¿que haces?.-dije sonriendo
-Nada abrazarte, será la última vez que te vea ¿no?.-dijo dándome besitos en el lóbulo de la oreja.
-Para Jake sabes que me vuelve loca que me des besos ahi.-dije encogiéndome
-Lo sé por eso lo hago.-dijo riéndose
-Eres malo.-dije poniéndole cara rara
-Lo sé y tu lo sabes.-dijo guiñándome un ojo
-Jake, buenas noches.-dije riéndome y dándole unos toques en el hombro.
-Oye,-dijo poniendo pucheros- eres mas mala que yo.
-Jake, no es por aguarte la fiesta pero mañana soy yo la que se despierta a las 5 de la mañana para ir al aeropuerto con tan sólo 5 minutos para despedirme de mis familiares hasta dos años después, así que si no te importa voy a dormir que,-miré el reloj detenidamente- son las 23:00 de la noche.-acabé con un beso en la mejilla y luego me giré y me acosté.
-Vale, Laura, me acabas de cortar todo el royo.-dijo dándose la vuelta hacia el lado contraria al que yo estaba mirando.
Yo mientras me reía por lo bajo, por fin concilié el sueño. Aunque no pude dormir mucho serían por los nervios.
domingo, 13 de mayo de 2012
Capitulo 2
|Un mes
después|
Mañana,
sí, ese día que tanto he esperado por fin ha llegado, me voy de aquí de Boston
para ir a Inglaterra, el cual siempre ha sido mi sueño, aunque el motivo por el
que me voy no me haga mucho chiste, mañana sale mi avión, tal y como he dicho
antes, ha Inglaterra.
Este mes
has sido el mejor de mi vida, he estado todo este tiempo saliendo y
divirtiéndome como nunca con mis amigos. Ahora estoy terminando de hacer mi
maleta aunque la verdad no hay mucho que hacer. Por fin he acabado y dentro de
10 minutos voy a quedar con mis amigos para salir y dar una última vuelta.
-Papi, me
tengo que ir ¿vale?, me cambio y bajo.- mientras gritaba desde mi habitación.
-Vale,
hija ¿quieres dinero?- dijo desde abajo.
-Sí, por
favor.-dije metiéndome en el baño.
-Encima
de la mesa te lo dejo, yo me voy con tus hermanos al parque para que corran,
que te diviertas cariño.
-Descuida.-escuché
como la puerta se abría y al rato se cerraba. Se había ido.
Me metí
en la bañera me di una ducha rápida y me puse esto: http://www.polyvore.com/novela/set?id=48698867 hacía
demasiada calor.
Cogí el
dinero de la mesa, donde momentos antes mi padre lo había dejado. Salgo cierro
la puerta detrás de mi y voy a casa de María.
Cuando
llego, llamo y me abre su madre.
-Hola
Laura, pasa está en su cuarto.-dijo con una sonrisa.
-Gracias.-dije
mientras le devolvía la sonrisa.
Subí las
escaleras hasta su cuarto, llamé a la puerta.
-¿Sí?.-contestaron
desde dentro.
-¿Se
puede?.-dije desde detrás de la puerta.
-Pasa.
Abrí la
puerta y me la encontré con su portátil en su cama tumbada.
-Estarás
cómoda ¿no?.-dije riéndome.
-Ah, hola
Laura, no sabía que eras tú, si no me hubiese levantado.-dijo dejando su
portátil en su cama.-Me voy a vestir y ahora salgo ¿vale?.-dijo metiéndose en
el baño.
Cuando
salió iba vestida así: http://www.polyvore.com/cgi/set?id=48865984&.locale=es
-¿Voy
bien?.-dijo mirándose y frunciendo el ceño.
-Vas
perfecta ¿vamos?.-dije haciéndole un gesto.
-¿Donde?.-dijo
intrigada.
-Donde
crees María, hemos quedado en el parque con los chicos.
-Ah, pues
no lo sabía.-dijo saliendo de la habitación y yo la seguía por detrás.
Salimos
de su casa y nos fuimos al parque, como era de esperar estaban allí todos.
-Hola mi
vida.-dijo abrazándome Jake.
-Hola mi
amor.-dije devolviéndole el abrazo.
Salude a
todos con un abrazo y luego me senté con Jake, el cual me rodeó con el brazo.
-Que
hacemos hoy, que yo me aburro.-dijo Sara.
-¿Jugamos
a piedra papel o tijeras?.-dijo Tim de broma, claro esta.
Empezamos
a reírnos y luego dijo Alex.
-Por mi
bien, siempre que gane yo.-dijo riéndose el cual nos contagió la risa.
-Vale ya
enserio, me voy mañana y quiero pasar el ultimo día con vosotros, quiero hacer
algo mas que jugar a piedra, papel o tijera.-dije mirando a Jake.
-¡Una
orgia!.-saltó de repente Alex, al que le correspondió una colleja de su hermana
Sara.
Todos
reímos, al ver la reacción de Alex, el cual se masajeaba la nuca.
-Ya
enserio chicos que hacemos porque yo me aburro.-dije
-Te doy
besitos.-dijo Jake poniendo morritos.
-Sí
cariño pero en un lugar menos público.-dije tapándole la boca con mi mano.
-¡Ya sé!
Podemos ir al parque de atracciones que han puesto aquí.-dijo María.
-Pues a
que estamos esperando, vamos.-dijo con una sonrisa Tim.
Fuimos
dirección al parque de atracciones, nos montamos en la noria, en el péndulo, en
la olla que mas de uno acabó vomitando, en todas las atracciones posibles menos
en el túnel del terror, odio ese túnel nunca me ha gustado, pero como los
chicos son tan graciosos, ironia modo on, pues nos montamos. Eramos Jake y yo
en un asiento, Sara y Tim en otro y María y Alex en otro. Aquello comenzó a
andar y era de esperar que saliera algo extraño, y así fue pegué un grito y me
tapé con el brazo de Jake, el cual parecía muy tranquilo.
-¿No
tienes miedo?.-dije mirándolo
-No.-dijo
con aires de superioridad.
-Pues
protégeme porque yo si tengo miedo.-dije cerrando los ojos.
Él me
abrazó fuerte.Cuando acabó el estresante viaje y por fin nos bajamos de esa atracción, me sonó el móvil.
|Llamada telefónica|
-Dime
-¿Donde estas?.-dijo mi padre.
-En el parque de atracciones
-Pues vente ya a casa que si no mañana no estas descansada
-Pero déjame que coma con ellos ¿no?.-dije poniendo voz de niña pequeña.
-Bueno, pero a las diez en casa ¿vale?
-Vale, gracias papi, te quiero.
|Fin llamada|
-¿Que quería?.-me preguntó Jake.
-Que me fuese ha casa pero me deja ir a comer con vosotros.-dije besando a Jake.
-¿Vamos a McDonnald's?.-dijo María.
-Por mi bien.-dijo Tim
-Pues vamos.-dijo Sara entusiasmada.
Emprendimos el camino hasta el Mc Donnald's donde había una cola impresionante. Tuvimos que esperar como 45 minutos hasta que nos tocó a nosotros pedir. Sara se pidió un Happy Meal al igual que yo y María. Los chicos se pidieron una hamburguesa con una coca cola grande. Terminamos de comer y Las chicas y yo estábamos jugando con los muñequitos que nos había tocado de regalo.
-Míralas, como niñas pequeñas jugando con sus juguetes.-dijo Jake.
Yo le miré y sonreí, lo que me correspondió con una sonrisa encantadora de él.
CONTINUARÁ
martes, 8 de mayo de 2012
Capitulo 1
Dentro de un mes estoy en Inglaterra, Universidad de Oxford, esta tarde voy a quedar con mis amigos para hablar y contarles, que me han aceptado en la universidad, y que dentro de un mes me iré, me da pena dejar aquí a una familia entera, padre, hermanos, amigos, y a mi Blas. Pero es lo que le hubiese gustado a mi madre.
-Laura, hija baja a desayunar- dijo desde abajo mi padre.
-Ahora bajo, un segundo papi- dije gritando desde mi habitación.
Bajaba escalón a escalón añorando mi casa, sé que aunque quede un mes echaré de menos esto. Llegué a la cocina donde estaban mis hermanos sentados como cerdos comiendo, y otra vez me quede sin comida.
-Papi, no es justo estos niños se lo comen todo- dijo voz de niña pequeña-
-Toma anda, 5 euros para que te compres algo, que yo ahora tengo que irme- me dio un beso y se fue con mis hermanos a llevarlos al colegio.
Me subí a mi cuarto a retocarme un poco y a coger mi skate, con el que iría a clase. Salí de mi casa y cerré detrás de mi la puerta. Puse el skate en el suelo y salí en dirección a clase, hoy es el último día de clase.
Por el camino me encontré a Jake.
-Hola, mi amor- dijo dándome un beso.
-Hola- dije esbozando una sonrisa.
-¿Te ocurre algo?- dijo al parecer un tanto preocupado.
-No nada, luego hablaré con vosotros, mejor te lo cuento luego, cuando estemos todos juntos ¿vale?- le dije con mis mejores sonrisas.
-Esta bien como quieras- me devolvió la sonrisa.
Me bajé del skate y seguí andando junto a Jake. Llegamos por fin al instituto y en la puerta nos encontramos a Caitlin, María y Mery.
-Hola, chicos- gritaron las tres a la vez.
-Hola- añadí yo
-Hola- dijo Jake con una sonrisa en la cara.
-¿Que pasa parejita?- dijo Caitlin.
-Pues nada mi vida- le dije siguiéndole el royo.
Entramos en clase, cuando llegó el profesor yo me senté en mi sitio al lado de María.
-Profe, no vallamos a hacer nada que hoy es el último día ¿no?- dijo uno de mis compañeros concretamente el de detrás de mi.
-Bueno pero quiero veros haciendo algo y en silencio- soltó el profesor.
Así nos llevamos las tres primeras horas, sin hacer nada hasta que tocó el timbre que anunciaba el recreo.
Cogí me desayuno y bajé junto a María, estaban todos juntos, era mi oportunidad de decirles que dentro de un mes me iría a Oxford.
-Hola Laura- dijo Tim con unas de sus sonrisas matadoras.
-Hola, Tim- le devolví la sonrisa -chicos tengo que hablar con vosotros, tengo una noticia buena y una mala, la buena es que me han aceptado en Oxford y la mala es que me voy dentro de un mes.
-Pero tía, ¿y así sin mas nos lo dices?- agregó Sara.
-Tía, te vamos a echar mucho de menos- dijo María dándome un abrazo -te quiero un montón no nos olvides ¿vale? y de vez en cuando llámanos- sonrió.
-Os llamaré y que sepáis que yo también os echaré un montón de menos- dije abrazando a cada uno de ellos.
-Te quiero mucho Laura, te voy a echar mas que toda esta gente de menos- me dijo con una sonrisa matadora, Jake.
-Yo te quiero mas Jake, yo si que te voy a echar de menos- le di el mejor de los besos que nunca le había dado.
De nuevo volvió a sonar la campana y entramos en clase. No hicimos nada hasta que acabó la jornada y por fin era fiesta.
-Laura, hija baja a desayunar- dijo desde abajo mi padre.
-Ahora bajo, un segundo papi- dije gritando desde mi habitación.
Bajaba escalón a escalón añorando mi casa, sé que aunque quede un mes echaré de menos esto. Llegué a la cocina donde estaban mis hermanos sentados como cerdos comiendo, y otra vez me quede sin comida.
-Papi, no es justo estos niños se lo comen todo- dijo voz de niña pequeña-
-Toma anda, 5 euros para que te compres algo, que yo ahora tengo que irme- me dio un beso y se fue con mis hermanos a llevarlos al colegio.
Me subí a mi cuarto a retocarme un poco y a coger mi skate, con el que iría a clase. Salí de mi casa y cerré detrás de mi la puerta. Puse el skate en el suelo y salí en dirección a clase, hoy es el último día de clase.
Por el camino me encontré a Jake.
-Hola, mi amor- dijo dándome un beso.
-Hola- dije esbozando una sonrisa.
-¿Te ocurre algo?- dijo al parecer un tanto preocupado.
-No nada, luego hablaré con vosotros, mejor te lo cuento luego, cuando estemos todos juntos ¿vale?- le dije con mis mejores sonrisas.
-Esta bien como quieras- me devolvió la sonrisa.
Me bajé del skate y seguí andando junto a Jake. Llegamos por fin al instituto y en la puerta nos encontramos a Caitlin, María y Mery.
-Hola, chicos- gritaron las tres a la vez.
-Hola- añadí yo
-Hola- dijo Jake con una sonrisa en la cara.
-¿Que pasa parejita?- dijo Caitlin.
-Pues nada mi vida- le dije siguiéndole el royo.
Entramos en clase, cuando llegó el profesor yo me senté en mi sitio al lado de María.
-Profe, no vallamos a hacer nada que hoy es el último día ¿no?- dijo uno de mis compañeros concretamente el de detrás de mi.
-Bueno pero quiero veros haciendo algo y en silencio- soltó el profesor.
Así nos llevamos las tres primeras horas, sin hacer nada hasta que tocó el timbre que anunciaba el recreo.
Cogí me desayuno y bajé junto a María, estaban todos juntos, era mi oportunidad de decirles que dentro de un mes me iría a Oxford.
-Hola Laura- dijo Tim con unas de sus sonrisas matadoras.
-Hola, Tim- le devolví la sonrisa -chicos tengo que hablar con vosotros, tengo una noticia buena y una mala, la buena es que me han aceptado en Oxford y la mala es que me voy dentro de un mes.
-Pero tía, ¿y así sin mas nos lo dices?- agregó Sara.
-Tía, te vamos a echar mucho de menos- dijo María dándome un abrazo -te quiero un montón no nos olvides ¿vale? y de vez en cuando llámanos- sonrió.
-Os llamaré y que sepáis que yo también os echaré un montón de menos- dije abrazando a cada uno de ellos.
-Te quiero mucho Laura, te voy a echar mas que toda esta gente de menos- me dijo con una sonrisa matadora, Jake.
-Yo te quiero mas Jake, yo si que te voy a echar de menos- le di el mejor de los besos que nunca le había dado.
De nuevo volvió a sonar la campana y entramos en clase. No hicimos nada hasta que acabó la jornada y por fin era fiesta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)