Haber os explico todo esto.
Voy a dejar la novela, porque aparte de que esta no me convence....no me encajan las historias cuando las escribo.
Yo sólo quiero hacer otra, que ya tengo varias ideas y espero no perderos como lectoras.
Hay una chica en tuenti que no se cree nada de lo que le digo, se cree que esto es una broma, pero no es así. Voy a dejar la novela porque no me convence en absoluto.
Voy a crear otro blog, otra foto por donde os avisaré y la novela se llamará "As long as you love me (Mientras me amas)"
Espero que no me comáis a comentarios tipo "no la dejes, me encanta" porque esto aparte de ser decisión vuestra también es mía. Así que lo siento mucho.
Os adelanto cosas, voy a subir capítulo todos los domingos. Uno siempre. Si recibo comentarios que me motiven puede que haga maratón.
Así que espero que no os moleste esto...
Lo siento mucho de verdad, ya iré avisando cuando tenga mas novedades...
Muchos besos.
PD: En esta novela espero que participéis diciéndome que os gustaría que pasara, si queréis que os dedique capítulos....Y demás.
Att: Lau Bieberedition.
viernes, 24 de agosto de 2012
Capitulo 33
Durante el camino a casa, en el coche de Chaz, no dijimos nada, estábamos en silencio, pero claro, él decidió romperlo.
-Mira...sé que no debo meterme en esto, pero no eches cuenta a lo que te ha dicho Justin, sólo estaba enfadado,-dijo mirando al frente.
Lo miré, no tenía ninguna expresión en la cara.
-¿Te cuento algo?-volvió a decir.
Lo miré de nuevo y me encogí de hombros.
-Cuando tú no estas, él no para se hablar de ti, siempre que estamos entre chicos, siempre sale tu tema. Se le llenan la boca de palabras buenas sobre ti, y si no cambiamos de tema puede estar hablando hasta el fin del mundo. Te ama, y si ha dicho eso es porque estaba enfadado, nada más.
-Gracias por tu apoyo Chaz, de verdad, significa mucho para mi...pero si te soy sincera, eso no me sirve, me ha dolido lo que me ha dicho y es por eso por lo que lloro porque es posible que haya perdido a la persona mas importante de mi vida.
Después de esto ya no volvió a hablar, hasta que llegamos.
-Ya hemos llegado, hasta mañana,-me sonrió.
Abrí la puerta del coche y antes de ir a abrir la puerta principal y despedirme, grité su nombre.
-¡Chaz!
-Dime
Me acerqué al coche y me apoyé en la ventana.
-Mira...sólo quiero proponerte algo ¿vale? ¿Quieres quedarte conmigo? Es que en este momento no me apetece estar sola,-dije frunciendo el ceño.
Sonrió y asintió.
-Ahora vengo, voy a aparcar.
Y dicho esto salió a buscar un sitio donde aparcar, y en escasos minutos estaba viniendo hacía mi.
-Por cierto, no te he dicho nada, pero has ido guapísimo al baile,-sonreí.
-Yo ya te lo dije,-dijo rascándose la nuca- tú ibas preciosa,-me sonrió-aunque si no fuera por el rimel corrido, estarías mucho mas guapa.
Sonreí y me acompañó hasta mi apartamento.
Abrí la puerta y le di paso.
-Como si estuvieras en tu casa, yo voy a desmaquillarme un poco, y a quitarme este rimel corrido de la cara,-dije riéndome.
-Vale,-rió conmigo.
Cogí mi pijama y me metí en el baño, me desmaquillé y me desvestí, luego me coloqué el pijama, me quité el peinado, me peine un poco y salí tal y como estaba.
Busqué a Chaz el que estaba sentado en el sofá viendo la televisión, me acerqué y se giró para verme.
-Estas mucho mas guapa sin maquillaje ¿lo sabías?-me miró sonriendo.
-Muchas gracias,-dije un poco avergonzada- Si estas mas cómodo sin la chaqueta puedes quitártela ¿eh?
-Ahora que lo dices, me la voy a quitar,-rió, se levantó del sofá y se la quitó, se desabrochó un poco la pajarita y se volvió a sentar.
Yo me senté a su lado y estuvimos viendo la tele durante un rato.
|Narra Justin|
Un miserable, un rastrero, palabras similares que me definían ahora mismo. Me sentía roto por dentro. ¿Como pude decirle eso a Laura? Joder que inútil soy, la he echo llorar, la he echo sufrir cuando más me necesitaba, sólo quería abrazarla ahora mismo y sentir que sigue siendo un día antes del baile, yo sólo quería que esta noche fuese perfecta y mírame, cabreado con los nudillos llenos de sangre y llorando desconsoladamente mientras voy a mi casa. Esto no es de ser una noche perfecta como ella deseaba, quiero volver a la universidad, buscarla, disculparme por todo y poder empezar de nuevo.
Aparco en frente de la puerta del garaje y me bajo todo enfadado, pero sin hacerle ningún rasguño al coche ya que no es mío, sino de un vecino, que me mataría si le pasara algo a su "pequeña".
Pongo el seguro al coche y me dirijo a la puerta bastante cabreado, la abro y vigilo que mi madre no este dormida, pero claro son solo las diez y media de la noche, ¿como va a estar dormida? Entro y cierro la puerta detrás de mi, sin decirle hola a mi madre intento salir de allí lo más rápido que puedo.
-Hola hijo, ¿que ha ocurrido?-dijo intrigada.
Pero como aún seguía enfadado no me giré ni nada y seguí andando hacía delante.
-¿Estas bien Justin?-volvió a preguntar.
Por fin llegué a las escaleras y las subí de dos en dos. Tan rápido como mi cuerpo me permitía quería salir de allí, no merecía vivir. He sido tan inútil.
Entro en mi habitación de un portazo cierro la puerta, voy hacía mi cama y de la rabia comienzo a tirar peluches de encima de esta hacía la puerta, llorando como un crío. Gritando entre dientes y rabiando, ¿se puede ser mas imbécil? No yo soy el ejemplo.
Cuando ya no quedan peluches me caigo de rodillas al suelo y sigo llorando desconsoladamente, me cubro la cabeza entre las piernas y los brazos. Volviendo a llorar.
Entra mi madre por la puerta asustada de mi reacción y de los gritos ahogados que hice segundos antes.
Corrió hacía mi y se sentó a mi lado. Hizo que levantase la cabeza de entre las piernas y conseguir abrazarla, no me retuve y le seguí el abrazo, entonces volví a llorar.
-Eh, eh ¿que te ocurre Justin?-me preguntó aún abrazada a mi y acariciándome la cabeza con sus delicados dedos.
-Soy un imbécil mami,-dije volviendo a llorar más que antes.
-Ya esta, para de llorar, y cuéntame porque dices eso.
Me separé un poco de ella y me sequé las lágrimas con mis manos, ella se asustó al ver mis nudillos cubiertos de sangre, de la cara de ese gilipollas.
-¡Dios! ¿Que te ha pasado?-dijo cogiéndome de las manos.
-Me peleé con....-paré un segundo y luego añadí- Dallas.
-¿Otra vez? Justin no puedes estar continuamente maltratando a gente...
-Mamá, no lo he maltratado. ¡Abusó de Laura!-grité.
-¿De verdad!-dijo con los ojos como platos.
-Sí, estábamos hablando cuando me dijo que fuese a por refrescos, así que le hice caso, cuando volví no la vi y me asusté la busqué y un chico me dijo que salió al jardín acompañada de otra persona. Así que me temí lo peor y salí, los busqué y cuando me quise dar cuenta estaba abusando de ella, la estaba besando y me sentí muy mal, me enfadé muchísimo y me peleé con él, pero podía haber acabado mi faena si no me hubiera interrumpido Ryan.
-¿Como tu faena?
-Que lo habría matado si no me hubiera interrumpido Ryan separándome de él.
-Pero Justin,-me gritó- ¿se puede saber en que piensas? ¿Crees que eso sería lo mejor?
-¿Que? Le dije que no se acercase a ella y lo hizo y encima abusaba de ella, se lo merecía.
-¿Y es por eso por lo que estás llorando?
-No, porque le solté una bordería a Laura y me siento un inútil y un miserable.
Un nudo se formó en mi garganta.
-¿Que bordería Justin?
-Le dije que me dejase en paz, que si quería irse con él que adelante, y que me olvidara.
Pero ese nudo se volvió mas grande y no pude hacer otra cosa que echarme a llorar, aunque no quisiera.
Mi madre volvió a abrazarme, muy fuerte.
Me sentía tan mal conmigo mismo, necesitaba hablar con ella y explicarle todo, no quiero que me odie por lo que he dicho, sólo estaba cabreado, eso es todo.
|Narra Laura|
Estuvimos pasando el rato juntos, viendo la tele y de vez en cuando diciendo tonterías, tenía hambre, creo que pediré una pizza.
-Oye Chaz, tengo hambre ¿te apetece que pidamos pizza?
-Me parece bien,-sonrió.
Me levanté cogí el teléfono y pedí una pizza.
Luego volví a sentarme al sofá.
-Oye, Laura...
-Dime.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Sí, claro.
-Pues verás, sé que no tiene nada que ver pero...¿tu sientes algo por Dallas verdad?
¿Que?¿ Porque me pregunta eso? Yo amo a Justin y debería saberlo.
-No, que va. Yo amo a Justin.
-Sí lo sé, pero te gusta Dallas.
-Que no, que no me gustas, es más yo lo odio, es un imbécil y tiene el ego muy subido.
No respondió nada, pero como la curiosidad me podía le pregunté el porqué de su pregunta.
-¿Por que me preguntas eso?
-Por la manera que tienes de nombrarlo, no sé supongo que tiene algo que te atrae.
Pensé en su respuesta, puede que sea verdad lo que dice, pero sólo me atrae físicamente, tiene muy buen cuerpo todo hay que decirlo pero si tengo que elegir me quedo con Justin, es lógico.
-Sí bueno, sólo físicamente, por dentro es una persona odiosa.
-Pero te atrae...lo que yo pensaba.
Fruncí un poco el ceño.
-No se lo digas a Justin...por favor.
-No tranquila, no le voy a decir nada.-me sonrió.
-Gracias,-le sonreí.
Unos quince minutos mas tarde, llamaron a la puerta, sería el pizzero.
Me levanté cogí dinero y abrí, efectivamente era él.
-Muchas gracias, aquí tiene,-le sonreí y le pagué.
-Muchas gracias, que aproveche.
-A usted,-volví a sonreír y cerré la puerta.
Me acerqué a la mesa, puse la caja de pizza, y Chaz me ayudó a ponerla.
Durante la cena estuvimos charlando, haciendo tonterías, algo que causo que Chaz casi se ahogase, lo que me hizo bastante gracia, y ahora mismo estaba partiéndome el culo, de la cara que se le quedó a Chaz al ver pasar su vida en milésimas de segundos.
Chaz sólo comía como un cerdo y se enfadó por mi reacción al ver que moría.
Pero claro si tenéis a un cerdo delante vuestra comiendo y casi ahogándose la primera reacción es ayudarle y la segunda partirte el culo de risa.
Paré un segundo bebí un poco, me relajé y volví a comer el trozo de pizza que quedaba en la caja.
Y así entre risas y morisquetas, pasamos casi toda la noche, Chaz se marchó sobre las doce y media o una de la madrugada.
En ese instante me di cuenta de que era un buen amigo, que se podía confiar en él, y bueno que era el chico mas divertido que podías tener a tu alrededor, si alguna vez estas triste te recomiendo a este cerdito para olvidarte de todo lo que ocurre a tu alrededor y sumergirte en un mundo de risas y mas risas.
Es una buena medicina para el cabreo o la tristeza, nunca viene mal tener a alguien que te haga sonreír en estos momentos.
-Mira...sé que no debo meterme en esto, pero no eches cuenta a lo que te ha dicho Justin, sólo estaba enfadado,-dijo mirando al frente.
Lo miré, no tenía ninguna expresión en la cara.
-¿Te cuento algo?-volvió a decir.
Lo miré de nuevo y me encogí de hombros.
-Cuando tú no estas, él no para se hablar de ti, siempre que estamos entre chicos, siempre sale tu tema. Se le llenan la boca de palabras buenas sobre ti, y si no cambiamos de tema puede estar hablando hasta el fin del mundo. Te ama, y si ha dicho eso es porque estaba enfadado, nada más.
-Gracias por tu apoyo Chaz, de verdad, significa mucho para mi...pero si te soy sincera, eso no me sirve, me ha dolido lo que me ha dicho y es por eso por lo que lloro porque es posible que haya perdido a la persona mas importante de mi vida.
Después de esto ya no volvió a hablar, hasta que llegamos.
-Ya hemos llegado, hasta mañana,-me sonrió.
Abrí la puerta del coche y antes de ir a abrir la puerta principal y despedirme, grité su nombre.
-¡Chaz!
-Dime
Me acerqué al coche y me apoyé en la ventana.
-Mira...sólo quiero proponerte algo ¿vale? ¿Quieres quedarte conmigo? Es que en este momento no me apetece estar sola,-dije frunciendo el ceño.
Sonrió y asintió.
-Ahora vengo, voy a aparcar.
Y dicho esto salió a buscar un sitio donde aparcar, y en escasos minutos estaba viniendo hacía mi.
-Por cierto, no te he dicho nada, pero has ido guapísimo al baile,-sonreí.
-Yo ya te lo dije,-dijo rascándose la nuca- tú ibas preciosa,-me sonrió-aunque si no fuera por el rimel corrido, estarías mucho mas guapa.
Sonreí y me acompañó hasta mi apartamento.
Abrí la puerta y le di paso.
-Como si estuvieras en tu casa, yo voy a desmaquillarme un poco, y a quitarme este rimel corrido de la cara,-dije riéndome.
-Vale,-rió conmigo.
Cogí mi pijama y me metí en el baño, me desmaquillé y me desvestí, luego me coloqué el pijama, me quité el peinado, me peine un poco y salí tal y como estaba.
Busqué a Chaz el que estaba sentado en el sofá viendo la televisión, me acerqué y se giró para verme.
-Estas mucho mas guapa sin maquillaje ¿lo sabías?-me miró sonriendo.
-Muchas gracias,-dije un poco avergonzada- Si estas mas cómodo sin la chaqueta puedes quitártela ¿eh?
-Ahora que lo dices, me la voy a quitar,-rió, se levantó del sofá y se la quitó, se desabrochó un poco la pajarita y se volvió a sentar.
Yo me senté a su lado y estuvimos viendo la tele durante un rato.
|Narra Justin|
Un miserable, un rastrero, palabras similares que me definían ahora mismo. Me sentía roto por dentro. ¿Como pude decirle eso a Laura? Joder que inútil soy, la he echo llorar, la he echo sufrir cuando más me necesitaba, sólo quería abrazarla ahora mismo y sentir que sigue siendo un día antes del baile, yo sólo quería que esta noche fuese perfecta y mírame, cabreado con los nudillos llenos de sangre y llorando desconsoladamente mientras voy a mi casa. Esto no es de ser una noche perfecta como ella deseaba, quiero volver a la universidad, buscarla, disculparme por todo y poder empezar de nuevo.
Aparco en frente de la puerta del garaje y me bajo todo enfadado, pero sin hacerle ningún rasguño al coche ya que no es mío, sino de un vecino, que me mataría si le pasara algo a su "pequeña".
Pongo el seguro al coche y me dirijo a la puerta bastante cabreado, la abro y vigilo que mi madre no este dormida, pero claro son solo las diez y media de la noche, ¿como va a estar dormida? Entro y cierro la puerta detrás de mi, sin decirle hola a mi madre intento salir de allí lo más rápido que puedo.
-Hola hijo, ¿que ha ocurrido?-dijo intrigada.
Pero como aún seguía enfadado no me giré ni nada y seguí andando hacía delante.
-¿Estas bien Justin?-volvió a preguntar.
Por fin llegué a las escaleras y las subí de dos en dos. Tan rápido como mi cuerpo me permitía quería salir de allí, no merecía vivir. He sido tan inútil.
Entro en mi habitación de un portazo cierro la puerta, voy hacía mi cama y de la rabia comienzo a tirar peluches de encima de esta hacía la puerta, llorando como un crío. Gritando entre dientes y rabiando, ¿se puede ser mas imbécil? No yo soy el ejemplo.
Cuando ya no quedan peluches me caigo de rodillas al suelo y sigo llorando desconsoladamente, me cubro la cabeza entre las piernas y los brazos. Volviendo a llorar.
Entra mi madre por la puerta asustada de mi reacción y de los gritos ahogados que hice segundos antes.
Corrió hacía mi y se sentó a mi lado. Hizo que levantase la cabeza de entre las piernas y conseguir abrazarla, no me retuve y le seguí el abrazo, entonces volví a llorar.
-Eh, eh ¿que te ocurre Justin?-me preguntó aún abrazada a mi y acariciándome la cabeza con sus delicados dedos.
-Soy un imbécil mami,-dije volviendo a llorar más que antes.
-Ya esta, para de llorar, y cuéntame porque dices eso.
Me separé un poco de ella y me sequé las lágrimas con mis manos, ella se asustó al ver mis nudillos cubiertos de sangre, de la cara de ese gilipollas.
-¡Dios! ¿Que te ha pasado?-dijo cogiéndome de las manos.
-Me peleé con....-paré un segundo y luego añadí- Dallas.
-¿Otra vez? Justin no puedes estar continuamente maltratando a gente...
-Mamá, no lo he maltratado. ¡Abusó de Laura!-grité.
-¿De verdad!-dijo con los ojos como platos.
-Sí, estábamos hablando cuando me dijo que fuese a por refrescos, así que le hice caso, cuando volví no la vi y me asusté la busqué y un chico me dijo que salió al jardín acompañada de otra persona. Así que me temí lo peor y salí, los busqué y cuando me quise dar cuenta estaba abusando de ella, la estaba besando y me sentí muy mal, me enfadé muchísimo y me peleé con él, pero podía haber acabado mi faena si no me hubiera interrumpido Ryan.
-¿Como tu faena?
-Que lo habría matado si no me hubiera interrumpido Ryan separándome de él.
-Pero Justin,-me gritó- ¿se puede saber en que piensas? ¿Crees que eso sería lo mejor?
-¿Que? Le dije que no se acercase a ella y lo hizo y encima abusaba de ella, se lo merecía.
-¿Y es por eso por lo que estás llorando?
-No, porque le solté una bordería a Laura y me siento un inútil y un miserable.
Un nudo se formó en mi garganta.
-¿Que bordería Justin?
-Le dije que me dejase en paz, que si quería irse con él que adelante, y que me olvidara.
Pero ese nudo se volvió mas grande y no pude hacer otra cosa que echarme a llorar, aunque no quisiera.
Mi madre volvió a abrazarme, muy fuerte.
Me sentía tan mal conmigo mismo, necesitaba hablar con ella y explicarle todo, no quiero que me odie por lo que he dicho, sólo estaba cabreado, eso es todo.
|Narra Laura|
Estuvimos pasando el rato juntos, viendo la tele y de vez en cuando diciendo tonterías, tenía hambre, creo que pediré una pizza.
-Oye Chaz, tengo hambre ¿te apetece que pidamos pizza?
-Me parece bien,-sonrió.
Me levanté cogí el teléfono y pedí una pizza.
Luego volví a sentarme al sofá.
-Oye, Laura...
-Dime.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Sí, claro.
-Pues verás, sé que no tiene nada que ver pero...¿tu sientes algo por Dallas verdad?
¿Que?¿ Porque me pregunta eso? Yo amo a Justin y debería saberlo.
-No, que va. Yo amo a Justin.
-Sí lo sé, pero te gusta Dallas.
-Que no, que no me gustas, es más yo lo odio, es un imbécil y tiene el ego muy subido.
No respondió nada, pero como la curiosidad me podía le pregunté el porqué de su pregunta.
-¿Por que me preguntas eso?
-Por la manera que tienes de nombrarlo, no sé supongo que tiene algo que te atrae.
Pensé en su respuesta, puede que sea verdad lo que dice, pero sólo me atrae físicamente, tiene muy buen cuerpo todo hay que decirlo pero si tengo que elegir me quedo con Justin, es lógico.
-Sí bueno, sólo físicamente, por dentro es una persona odiosa.
-Pero te atrae...lo que yo pensaba.
Fruncí un poco el ceño.
-No se lo digas a Justin...por favor.
-No tranquila, no le voy a decir nada.-me sonrió.
-Gracias,-le sonreí.
Unos quince minutos mas tarde, llamaron a la puerta, sería el pizzero.
Me levanté cogí dinero y abrí, efectivamente era él.
-Muchas gracias, aquí tiene,-le sonreí y le pagué.
-Muchas gracias, que aproveche.
-A usted,-volví a sonreír y cerré la puerta.
Me acerqué a la mesa, puse la caja de pizza, y Chaz me ayudó a ponerla.
Durante la cena estuvimos charlando, haciendo tonterías, algo que causo que Chaz casi se ahogase, lo que me hizo bastante gracia, y ahora mismo estaba partiéndome el culo, de la cara que se le quedó a Chaz al ver pasar su vida en milésimas de segundos.
Chaz sólo comía como un cerdo y se enfadó por mi reacción al ver que moría.
Pero claro si tenéis a un cerdo delante vuestra comiendo y casi ahogándose la primera reacción es ayudarle y la segunda partirte el culo de risa.
Paré un segundo bebí un poco, me relajé y volví a comer el trozo de pizza que quedaba en la caja.
Y así entre risas y morisquetas, pasamos casi toda la noche, Chaz se marchó sobre las doce y media o una de la madrugada.
En ese instante me di cuenta de que era un buen amigo, que se podía confiar en él, y bueno que era el chico mas divertido que podías tener a tu alrededor, si alguna vez estas triste te recomiendo a este cerdito para olvidarte de todo lo que ocurre a tu alrededor y sumergirte en un mundo de risas y mas risas.
Es una buena medicina para el cabreo o la tristeza, nunca viene mal tener a alguien que te haga sonreír en estos momentos.
lunes, 20 de agosto de 2012
Capitulo 32
Haber antes de seguir con el capítulo quiero dejar claro una cosa....a la derecha tenéis una encuesta sobre la novela necesito que votéis.
Y bueno, sigo pensando en dejar esta novela...pero tengo que pensarlo mas tiempo y hasta ese momento seguiré escribiendo capítulos.
Otra cosa, si queréis que os dedique cualquier capítulo me lo decís, y si tenéis ideas pues también. Porque quiero que participéis en esta novela.
Eso es todo, ahora os dejo con el capítulo, y otra cosa también tengo en cuenta los tipos de comentarios que hacéis porque de ahí como he dicho antes saco la idea de si os gusta o no y si me encuentro un simple "siguiente, me encanta" no me motiva para nada, no os pido un testamento, pero algo mas que dos lineas.
Besos y aquí os dejo con el capítulo.
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|19:00 pm|
Ya son las siete de la tarde, Justin se fue para almorzar y no ha vuelto a aparecer por aquí. Ya seguro que no viene.
Las arcadas y los mareos se me han pasado un poco, ya no son tan abundantes, además me estoy tomando ibuprofenos en cápsulas.
Espero que se me pase y no me estropee este día.
Voy a esperar a que se haga un poco mas tarde para empezar a arreglarme, hace una hora he ido a la peluquería y me han echo un peinado bastante increíble.
Ya me había duchado antes de ir a la peluquería ya que sería más fácil así. Justin me recogerá a las nueve, así que tengo dos horas para prepararlo todo.
Saco el vestido y lo pongo encima de la cama y lo admiro.
"Es precioso"-pienso.
Saco los complementos que he comprado y también los pongo a un lado.
Voy poniéndome mientras los pendientes y casi todos los complementos.
(...)
Miro la hora son casi las ocho así que entro al baño.
Me maquillo en una media hora más y luego voy a por el vestido.
Vuelvo a mirar la hora son menos cuarto, me empiezo a desvestir, y me coloco el vestido. Me subo la cremallera como puedo, y vuelvo al espejo.
Me queda genial.
Vuelvo al salón y me siento en una silla para ponerme los tacones.
Unos que también me he comprado, y al final quedo así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_yo/set?id=55764958#stream_box )
Volví a mirar la hora ya eran menos cinco, esperé sentada a que mi príncipe llegara.
Y justos cinco minutos después llamaron al telefonillo.
-¿Sí?-dije sonriendo.
-¿Puede decirle a la princesa mas hermosa de este mundo que ya está su príncipe esperando?
-Enseguida baja,-reí y colgué.
Sus juegos me encantan.
Bajo por las escaleras, despacio y sin prisas. Cuando me faltan escasos escalones para bajar completamente, me agacho un poco para observar si está ahí, y evidentemente ahí estaba con la mirada hacía otro sitio, apoyado en un coche y vestido de esmoquin con su pajarita negra que le hacía adorable y claro sus supra, que no podían faltar.
Sonreí no lo pude evitar...
-Bajé los escalones que me quedaban y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, estaba nerviosa.
Me acerqué a la puerta principal y la abrí, atrayendo la mirada de Justin hacía mi.
Salí por completo, cerré la puerta detrás de mi, y él me miró de arriba a abajo y viceversa, con una sonrisa en su rostro.
Lo que me hizo sonreír a mi también. Se respiraba paz en el ambiente.
Me acerqué a él poco a poco y él hizo lo mismo, cogiéndome de la mano.
La besó mirándome a los ojos, es todo un caballero.
-Estas preciosa,-me sonrió.
Bajé mi mirada y volví a mirarle a los ojos sonriendo.
-Tu no te escapas,-reí.
-¿Vamos princesa?
Asentí.
Me llevó hasta el otro lado del coche, esta noche prometía ser perfecta.
(...)
De camino a la universidad no dijimos palabra, sólo había miradas y más miradas. El silencio no era incómodo.
Pero si tenía unas ganas de llegar tremendas.
Y por fin aparcó, se bajó y cuando quise bajarme él me abrió la puerta, lo que yo decía un caballero.
Me agarró la mano y salí del coche, cerró la puerta detrás de mi y pasé mi brazo por detrás del suyo, como si fuésemos al altar de la iglesia.
Entramos al gimnasio, todo lleno de gente, música a tope y todo el mundo dejándose los pies en la pista, el gran evento que marcará todo el año, lo que os decía.
Busqué con la mirada a las chicas, y pude ver a Peyton con Ryan, ella iba así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_peyton/set?id=55254206 ) a su lado vi a Chaz, que iba sólo, o no. No espera no iba sólo estaba al lado de... Saray. Sí era Saray efectivamente, iba así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_saray/set?id=55254366 ) Y al otro lado vi a Christian, que iba con Judit, la cual iba así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_judit/set?id=55272386 )
Todos tenían pareja, genial.
Nos acercamos a ellos, estaban bebiendo un refresco.
-Hola,-sonreí.
-Dios, estas preciosa,-dijo Peyton.
-Tu estas mejor,-sonreí.
-Desde luego coincido con Peyton, estás que te sales,-dijo Chaz.
-¡Eh, Chaz! Cierra esa boca que se te cae la baba,-gritó Justin- Es mía,-dijo poniendo cara de pocos amigos y yo me reí.
-¿Bailamos?-le pregunté.
-Vamos,-dijo contento.
Nos acercamos al medio de la pista y junto al ritmo de la música comencé a bailar. Sonaron todo tipo de canciones, pinchadas y otras que no lo estaban, hasta que nos cansamos y decidimos salir de la pista, nos fuimos donde estábamos antes.
-¿Me traes algo de beber?-le pregunté- Estoy sedienta,-reí.
-Sí, espera un segundo.
Se alejó entre la multitud y yo me quedé allí sola bailando un poco al ritmo de la música, era muy pegadiza, te hacía volver a bailar una y otra vez. Cuando noto que alguien me roza la cintura atrayéndome a él, pensando que era Justin me di la vuelta y le abracé.
Pero alcé mi vista y no era él, en ese momento dije "tierra trágame".
Era Dallas. Si llego a darle un beso ese sería mi fin.
-Cualquiera diría que te alegras de verme,-dijo burlón.
-Pensé que eras Justin...
-¿Te ha dejado plantada?
-No sólo a ido a por unas bebidas.
-Pues hasta que venga tenemos tiempo de...-me cogió de la cintura y me acercó a él- abrazarnos todo lo que quieras,-sonrió.
-Suéltame, ya te he dicho que no lo hice aposta.
-Me da igual, pero me has abrazado y me lo tomo como que me quieres,-rió guiñándome un ojo.
-Mira Dallas, piérdete.
-Nos perderemos juntos si es lo que quieres.
Y dicho esto me agarró de la mano tan fuerte que era incapaz de zafarme de él, intenté que dejase de agarrarme pero era imposible.
Me sacó del gimnasio y me llevó al jardín de atrás. Me da miedo, no quiero imaginar lo que me puede hacer.
-¡Suéltame!-grité y me empujó y me soltó. No llegué a caerme pero me hice daño en un tobillo- ¡Eres imbécil o que!-volví a gritarle.
Se acercó a mi tanto que me hizo retroceder, tenía miedo. Y Justin no sabía que iba a estar aquí.
-Vamos Dallas, déjame en paz, si no quieres acabar mal,-le advertí, pero nada seguía andando hacía mi.
Se lanzó agarrándome de los brazos, impidiéndome el movimiento hacía atrás y hacía delante.
-¡Que me sueltes, joder!-volví a gritar.
Se acercó a mi cuello y lo besó, fue bajando hasta mi escote, el cual besó también. La impotencia que sentía en ese momento se transformó en lágrimas, una detrás de otra salían sin parar. Era horrible.
Me sentía sucia y utilizada contra mi voluntad, necesito que esto acabe si no moriré.
|Narra Justin|
Fui a por las bebidas que me pidió Laura, y mientras esperaba en la barra, ya que había mucha gente.
Por fin llegó mi turno, las pedí y volví al sitio de antes, pero no había nadie. La busqué con la mirada, pero no la encontré ¿donde estará?
Vi a los chicos bailando en la pista y me acerqué.
-¿Habéis visto a Laura?
Negaron con la cabeza, los tres a la vez.
Alguien detrás de mi dijo algo, me giré.
-¿Que decías?-grité, no se oía nada.
-¿Que si buscas a Laura?-gritó él también.
Asentí.
-Se la ha llevado un chico fuera, la tenía agarrada de la mano, y creo que no quería estar con él.
En ese momento se me calló el mundo encima, no joder, Dallas no por favor.
Tiré las bebidas al suelo y salí a correr hacía fuera, los busqué con la mirada pero no había nadie, hasta que escuché varios gritos.
-¡Suéltame, joder! ¡Me das asco!-gritaban
Deducí que sería Laura y corrí hacía donde me llevaron los gritos.
La vi, allí agarrada por ese imbécil, lloraba.
El gilipollas la besaba por todas partes, cerré mis puños, y apreté la mandíbula, este tío se ha buscado lo suyo.
Me entró una rabia por dentro, que no sé como no le maté, corrí hacía él y lo separé de ella, empujándole hacía atrás. Lo caí al suelo.
Me acerqué a él y le grité.
-¡TE DIJE QUE NO TE ACERCARAS!
Le pegué un puñetazo que lo dejé atónito, pero no paré ahí, le volví a pegar una y otra vez, se lo merecía por acosar a mi chica, por hacer eso contra su voluntad y por muchas más cosas, lo avisé, le dije que no tocara a mi chica y lo ha echo, se merece la muerte.
Y otro más se encajaba en su cara, me levanté del suelo y le pegué una patada en el costado, lo que hizo que se retorciese de dolor, se lo merecía ese cabrón.
|Narra Laura|
Le pegó, le pegó tan fuerte que estaba cubierto de sangre por todos lados, aunque se lo merecía tampoco es que lo matase.
-¡Para, Justin! ¡Para lo vas a matar!-le gritaba.
Pero hacía caso omiso a lo que le decía.
Estaba cegado de ira y lo estaba pagando con la cara de Dallas.
-¡Para, joder! ¡TE LO VAS A CARGAR!-intenté separarlo pero no podía, era imposible.
Grité el nombre de Ryan, pero nada, no venía nadie.
Salí a correr hacía dentro de la fiesta y grité el nombre de Ryan de nuevo, pararon la música y todas las miradas vinieron hacía mi, estaba llorando con el rimel corrido y agobiada.
Volví a gritar "Ryan" y corrió hacía mi.
-¿Que ocurre?-dijo asustado.
-Justin, va a matar a Dallas.
Salió a correr y yo detrás de él, y mas personas detrás de nosotros, se acercó donde estaban pegándose e intentó separarlos. Lo consiguió.
-Bro, eh, bro mírame,-dijo agarrándole la cara.
Estaba llorando.
-Es un cabrón, merece morir.-gritó, yo lloré.
-Para, para un segundo y mírame, bro.-volvió a responder haciendo que se calmase algo.
Mientras otros socorrían a Dallas yo seguía atónita de pie allí sin inmutarme apenas.
-¿Que ha ocurrido?-dijo Ryan.
-Ese cabrón estaba acosando a mi chica.-volvió a hacer el intento de ir a por Dallas pero Ryan lo impidió.
-Vale, ya la has pagado con él, fin del juego, él ha perdido.-dijo intentando calmarle.
Se echó a llorar y abrazó a Ryan, yo lloré también, no podía creer la que se había formado.
Me acerqué a él, le dije que podía irse a Ryan, él asintió y me dejó a solas con él, estaba cabizbajo, no me miraba seguía llorando.
-Justin...lo siento,-le dije intentando no llorar.
-Déjame, vete con ese gilipollas si es lo que quieres, a mi olvídame.-gritó y se marchó hacía los aparcamientos iría a por su coche.
Yo me eché a llorar ¿se puede saber que he echo yo? Yo no quería que esto pasase, no, yo no quería nada de esto, Peyton y los demás se acercaron a mi y me abrazaron, me volví a echar a llorar aún más fuerte, he perdido a lo que más quiero.
No puedo asimilarlo, es imposible, lo amo y se ha marchado con un "olvídame" pero ¿como quiere que haga eso? Él lo es todo para mi, es mi vida, si no está él no puedo vivir, lo amo y quiero que esté conmigo ahora mismo apoyándome, diciéndome que ya pasó todo y consolándome, estoy muy mal, fatal en este momento.
-Chaz....-dije llorando y entre sollozos.
-Dime bonita.
-Hazme el favor y sácame de aquí, te lo suplico,-lloré aún más.
-Sí claro vamos.
Agarró mi mano y me llevó a su coche.
Esto no me está pasando, la noche que quería que fuese perfecta no lo ha sido, ha sido un auténtico desastre, he perdido mi dignidad, a la mejor persona que ha aparecido en mi vida y ya no se podía haber puesto peor.
Y bueno, sigo pensando en dejar esta novela...pero tengo que pensarlo mas tiempo y hasta ese momento seguiré escribiendo capítulos.
Otra cosa, si queréis que os dedique cualquier capítulo me lo decís, y si tenéis ideas pues también. Porque quiero que participéis en esta novela.
Eso es todo, ahora os dejo con el capítulo, y otra cosa también tengo en cuenta los tipos de comentarios que hacéis porque de ahí como he dicho antes saco la idea de si os gusta o no y si me encuentro un simple "siguiente, me encanta" no me motiva para nada, no os pido un testamento, pero algo mas que dos lineas.
Besos y aquí os dejo con el capítulo.
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|19:00 pm|
Ya son las siete de la tarde, Justin se fue para almorzar y no ha vuelto a aparecer por aquí. Ya seguro que no viene.
Las arcadas y los mareos se me han pasado un poco, ya no son tan abundantes, además me estoy tomando ibuprofenos en cápsulas.
Espero que se me pase y no me estropee este día.
Voy a esperar a que se haga un poco mas tarde para empezar a arreglarme, hace una hora he ido a la peluquería y me han echo un peinado bastante increíble.
Ya me había duchado antes de ir a la peluquería ya que sería más fácil así. Justin me recogerá a las nueve, así que tengo dos horas para prepararlo todo.
Saco el vestido y lo pongo encima de la cama y lo admiro.
"Es precioso"-pienso.
Saco los complementos que he comprado y también los pongo a un lado.
Voy poniéndome mientras los pendientes y casi todos los complementos.
(...)
Miro la hora son casi las ocho así que entro al baño.
Me maquillo en una media hora más y luego voy a por el vestido.
Vuelvo a mirar la hora son menos cuarto, me empiezo a desvestir, y me coloco el vestido. Me subo la cremallera como puedo, y vuelvo al espejo.
Me queda genial.
Vuelvo al salón y me siento en una silla para ponerme los tacones.
Unos que también me he comprado, y al final quedo así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_yo/set?id=55764958#stream_box )
Volví a mirar la hora ya eran menos cinco, esperé sentada a que mi príncipe llegara.
Y justos cinco minutos después llamaron al telefonillo.
-¿Sí?-dije sonriendo.
-¿Puede decirle a la princesa mas hermosa de este mundo que ya está su príncipe esperando?
-Enseguida baja,-reí y colgué.
Sus juegos me encantan.
Bajo por las escaleras, despacio y sin prisas. Cuando me faltan escasos escalones para bajar completamente, me agacho un poco para observar si está ahí, y evidentemente ahí estaba con la mirada hacía otro sitio, apoyado en un coche y vestido de esmoquin con su pajarita negra que le hacía adorable y claro sus supra, que no podían faltar.
Sonreí no lo pude evitar...
-Bajé los escalones que me quedaban y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, estaba nerviosa.
Me acerqué a la puerta principal y la abrí, atrayendo la mirada de Justin hacía mi.
Salí por completo, cerré la puerta detrás de mi, y él me miró de arriba a abajo y viceversa, con una sonrisa en su rostro.
Lo que me hizo sonreír a mi también. Se respiraba paz en el ambiente.
Me acerqué a él poco a poco y él hizo lo mismo, cogiéndome de la mano.
La besó mirándome a los ojos, es todo un caballero.
-Estas preciosa,-me sonrió.
Bajé mi mirada y volví a mirarle a los ojos sonriendo.
-Tu no te escapas,-reí.
-¿Vamos princesa?
Asentí.
Me llevó hasta el otro lado del coche, esta noche prometía ser perfecta.
(...)
De camino a la universidad no dijimos palabra, sólo había miradas y más miradas. El silencio no era incómodo.
Pero si tenía unas ganas de llegar tremendas.
Y por fin aparcó, se bajó y cuando quise bajarme él me abrió la puerta, lo que yo decía un caballero.
Me agarró la mano y salí del coche, cerró la puerta detrás de mi y pasé mi brazo por detrás del suyo, como si fuésemos al altar de la iglesia.
Entramos al gimnasio, todo lleno de gente, música a tope y todo el mundo dejándose los pies en la pista, el gran evento que marcará todo el año, lo que os decía.
Busqué con la mirada a las chicas, y pude ver a Peyton con Ryan, ella iba así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_peyton/set?id=55254206 ) a su lado vi a Chaz, que iba sólo, o no. No espera no iba sólo estaba al lado de... Saray. Sí era Saray efectivamente, iba así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_saray/set?id=55254366 ) Y al otro lado vi a Christian, que iba con Judit, la cual iba así ( http://www.polyvore.com/baile_de_primavera_judit/set?id=55272386 )
Todos tenían pareja, genial.
Nos acercamos a ellos, estaban bebiendo un refresco.
-Hola,-sonreí.
-Dios, estas preciosa,-dijo Peyton.
-Tu estas mejor,-sonreí.
-Desde luego coincido con Peyton, estás que te sales,-dijo Chaz.
-¡Eh, Chaz! Cierra esa boca que se te cae la baba,-gritó Justin- Es mía,-dijo poniendo cara de pocos amigos y yo me reí.
-¿Bailamos?-le pregunté.
-Vamos,-dijo contento.
Nos acercamos al medio de la pista y junto al ritmo de la música comencé a bailar. Sonaron todo tipo de canciones, pinchadas y otras que no lo estaban, hasta que nos cansamos y decidimos salir de la pista, nos fuimos donde estábamos antes.
-¿Me traes algo de beber?-le pregunté- Estoy sedienta,-reí.
-Sí, espera un segundo.
Se alejó entre la multitud y yo me quedé allí sola bailando un poco al ritmo de la música, era muy pegadiza, te hacía volver a bailar una y otra vez. Cuando noto que alguien me roza la cintura atrayéndome a él, pensando que era Justin me di la vuelta y le abracé.
Pero alcé mi vista y no era él, en ese momento dije "tierra trágame".
Era Dallas. Si llego a darle un beso ese sería mi fin.
-Cualquiera diría que te alegras de verme,-dijo burlón.
-Pensé que eras Justin...
-¿Te ha dejado plantada?
-No sólo a ido a por unas bebidas.
-Pues hasta que venga tenemos tiempo de...-me cogió de la cintura y me acercó a él- abrazarnos todo lo que quieras,-sonrió.
-Suéltame, ya te he dicho que no lo hice aposta.
-Me da igual, pero me has abrazado y me lo tomo como que me quieres,-rió guiñándome un ojo.
-Mira Dallas, piérdete.
-Nos perderemos juntos si es lo que quieres.
Y dicho esto me agarró de la mano tan fuerte que era incapaz de zafarme de él, intenté que dejase de agarrarme pero era imposible.
Me sacó del gimnasio y me llevó al jardín de atrás. Me da miedo, no quiero imaginar lo que me puede hacer.
-¡Suéltame!-grité y me empujó y me soltó. No llegué a caerme pero me hice daño en un tobillo- ¡Eres imbécil o que!-volví a gritarle.
Se acercó a mi tanto que me hizo retroceder, tenía miedo. Y Justin no sabía que iba a estar aquí.
-Vamos Dallas, déjame en paz, si no quieres acabar mal,-le advertí, pero nada seguía andando hacía mi.
Se lanzó agarrándome de los brazos, impidiéndome el movimiento hacía atrás y hacía delante.
-¡Que me sueltes, joder!-volví a gritar.
Se acercó a mi cuello y lo besó, fue bajando hasta mi escote, el cual besó también. La impotencia que sentía en ese momento se transformó en lágrimas, una detrás de otra salían sin parar. Era horrible.
Me sentía sucia y utilizada contra mi voluntad, necesito que esto acabe si no moriré.
|Narra Justin|
Fui a por las bebidas que me pidió Laura, y mientras esperaba en la barra, ya que había mucha gente.
Por fin llegó mi turno, las pedí y volví al sitio de antes, pero no había nadie. La busqué con la mirada, pero no la encontré ¿donde estará?
Vi a los chicos bailando en la pista y me acerqué.
-¿Habéis visto a Laura?
Negaron con la cabeza, los tres a la vez.
Alguien detrás de mi dijo algo, me giré.
-¿Que decías?-grité, no se oía nada.
-¿Que si buscas a Laura?-gritó él también.
Asentí.
-Se la ha llevado un chico fuera, la tenía agarrada de la mano, y creo que no quería estar con él.
En ese momento se me calló el mundo encima, no joder, Dallas no por favor.
Tiré las bebidas al suelo y salí a correr hacía fuera, los busqué con la mirada pero no había nadie, hasta que escuché varios gritos.
-¡Suéltame, joder! ¡Me das asco!-gritaban
Deducí que sería Laura y corrí hacía donde me llevaron los gritos.
La vi, allí agarrada por ese imbécil, lloraba.
El gilipollas la besaba por todas partes, cerré mis puños, y apreté la mandíbula, este tío se ha buscado lo suyo.
Me entró una rabia por dentro, que no sé como no le maté, corrí hacía él y lo separé de ella, empujándole hacía atrás. Lo caí al suelo.
Me acerqué a él y le grité.
-¡TE DIJE QUE NO TE ACERCARAS!
Le pegué un puñetazo que lo dejé atónito, pero no paré ahí, le volví a pegar una y otra vez, se lo merecía por acosar a mi chica, por hacer eso contra su voluntad y por muchas más cosas, lo avisé, le dije que no tocara a mi chica y lo ha echo, se merece la muerte.
Y otro más se encajaba en su cara, me levanté del suelo y le pegué una patada en el costado, lo que hizo que se retorciese de dolor, se lo merecía ese cabrón.
|Narra Laura|
Le pegó, le pegó tan fuerte que estaba cubierto de sangre por todos lados, aunque se lo merecía tampoco es que lo matase.
-¡Para, Justin! ¡Para lo vas a matar!-le gritaba.
Pero hacía caso omiso a lo que le decía.
Estaba cegado de ira y lo estaba pagando con la cara de Dallas.
-¡Para, joder! ¡TE LO VAS A CARGAR!-intenté separarlo pero no podía, era imposible.
Grité el nombre de Ryan, pero nada, no venía nadie.
Salí a correr hacía dentro de la fiesta y grité el nombre de Ryan de nuevo, pararon la música y todas las miradas vinieron hacía mi, estaba llorando con el rimel corrido y agobiada.
Volví a gritar "Ryan" y corrió hacía mi.
-¿Que ocurre?-dijo asustado.
-Justin, va a matar a Dallas.
Salió a correr y yo detrás de él, y mas personas detrás de nosotros, se acercó donde estaban pegándose e intentó separarlos. Lo consiguió.
-Bro, eh, bro mírame,-dijo agarrándole la cara.
Estaba llorando.
-Es un cabrón, merece morir.-gritó, yo lloré.
-Para, para un segundo y mírame, bro.-volvió a responder haciendo que se calmase algo.
Mientras otros socorrían a Dallas yo seguía atónita de pie allí sin inmutarme apenas.
-¿Que ha ocurrido?-dijo Ryan.
-Ese cabrón estaba acosando a mi chica.-volvió a hacer el intento de ir a por Dallas pero Ryan lo impidió.
-Vale, ya la has pagado con él, fin del juego, él ha perdido.-dijo intentando calmarle.
Se echó a llorar y abrazó a Ryan, yo lloré también, no podía creer la que se había formado.
Me acerqué a él, le dije que podía irse a Ryan, él asintió y me dejó a solas con él, estaba cabizbajo, no me miraba seguía llorando.
-Justin...lo siento,-le dije intentando no llorar.
-Déjame, vete con ese gilipollas si es lo que quieres, a mi olvídame.-gritó y se marchó hacía los aparcamientos iría a por su coche.
Yo me eché a llorar ¿se puede saber que he echo yo? Yo no quería que esto pasase, no, yo no quería nada de esto, Peyton y los demás se acercaron a mi y me abrazaron, me volví a echar a llorar aún más fuerte, he perdido a lo que más quiero.
No puedo asimilarlo, es imposible, lo amo y se ha marchado con un "olvídame" pero ¿como quiere que haga eso? Él lo es todo para mi, es mi vida, si no está él no puedo vivir, lo amo y quiero que esté conmigo ahora mismo apoyándome, diciéndome que ya pasó todo y consolándome, estoy muy mal, fatal en este momento.
-Chaz....-dije llorando y entre sollozos.
-Dime bonita.
-Hazme el favor y sácame de aquí, te lo suplico,-lloré aún más.
-Sí claro vamos.
Agarró mi mano y me llevó a su coche.
Esto no me está pasando, la noche que quería que fuese perfecta no lo ha sido, ha sido un auténtico desastre, he perdido mi dignidad, a la mejor persona que ha aparecido en mi vida y ya no se podía haber puesto peor.
sábado, 18 de agosto de 2012
Capitulo 31
Mientras duraba ese beso tan especial, unas arcadas horribles se apoderaban de mi cuerpo. En un momento pensé que se pasaban pero luego me entraron ganas de vomitar y tuve que parar de besar a Justin y taparme la boca con la mano.
Aún seguía abrazada a él.
-Sé que no soy un experto, pero tampoco beso tan mal ¿no crees?
Sacudí la cabeza.
-No..no es eso...-me dejé de tapar la boca y me incorporé ya que estaba un poco agachada- es que me han entrado unas arcadas...
-¿Estas mejor?
Asentí.
Pero es de esperar que hablé demasiado pronto y otra vez volvieron esas ganas de vomitar, aunque ahora eran mas fuertes y abundantes. Corrí hacía el baño tapándome la boca. Me puse en cuclillas y me apoyé sobre la taza de váter. Pero nada, de mi boca no salía nada. Me mareé un poco, me senté en el suelo y encogí un poco las piernas, apoyando en ellas los codos y tapándome la cara con las manos.
Justin se acercó a mi corriendo. Se sentó a mi lado mirándome extrañado.
-¿Estas mejor ahora?
Negué rotundamente. Estaba mareada. Pero ¿por que esta sensación?
-¿Que te ocurre?
-No lo sé, estoy mareada.
Sentía un dolor tremendo en el estómago, y unos mareos y náuseas continuos.
No sé que ocurría. No entendía nada.
-¿Quieres que te lleve al médico?
Negué.
-¿Por que?-preguntó triste.
-No me gustan los médicos...
-Pero es por tu bien..
-Estoy bien de verdad,-me quité las manos de la cara, crucé los brazos sobre mis rodillas y apoyé mi cabeza en ellos.
Miré a Justin y le dediqué una sonrisa falsa.
-No estás bien, Laura.
¿Como puede darse cuenta? En serio me asusta.
-Sí lo estoy.-dije seca.
-No, mírame a los ojos y dime que estas bien. Entonces me lo creeré.
Miré sus ojos, los miré muy fijamente, y un bajón repentino se apoderó de mi. Lágrimas caían por mi mejilla, no se porque lloraba.
-Eh, eh...no llores.-dijo abrazándome de manera que mi cabeza estaba apoyada en su pecho.
-Shh, no llores mas por favor.-dijo mientras acariciaba mi espalda.
Seguía llorando, ¿el por que? No lo sé ni yo. Pero el caso es que lo hacía, no podía parar. Sequé mis lágrimas como pude. Y por un momento dejé de llorar.
Me sentía vacía. Sentía que algo en mi no iba bien. Estaba como decaída. Pero no sabía el porque de mi reacción.
Hasta que la bombillita se iluminó, recordé la noche en la que estuve en casa de Justin. La cena romántica y...bueno las dos veces. Y esas dos veces sin protección.
Los ojos que antes tenía cerrados se me abrieron como platos. No puede ser. Es imposible. Eso no por favor. Esto ahora me hundiría.
Me levanté y Justin me miró extrañado. Me asomé al espejo y levanté un poco mi chaleco dejando ver mi barriga. Me la toqué con la yema de mis dedos. Esto es imposible.
Sentí como Justin se levantó del suelo, se acercó al espejo y me miró a través de él, miró cada gesto que hacía y creo que se le pasó lo peor por la cabeza.
-No puede ser,-dijo tapándose la boca.
El miedo a quedarme ahora en este estado apareció en mi cara. Necesitaba saber si es esto verdad o no. Necesitaba comprobarlo.
Mordí mi labio inferior imaginándome lo peor. Y miré a Justin a través del espejo con cara asustada, él estaba atónito con la boca tapada aún. A él tampoco le haría nada de gracia tener un niño ahora. Es más creo que me dejaría y se lavaría las manos. Pero antes de crear un cuento hay que saber si es verdad o no esto del embarazo.
-Necesito saber una cosa.-dije girándome sobre mi misma y dirigiendo la mirada a Justin.
-¿Que?-dijo sin creérselo aún y con la voz entrecortada.
-Necesito saber si es verdad o no.
Salí del baño, cogí mis llaves y dinero.
-Vas a...
-Sí voy a comprarlo,-dije.
Salí de allí, seguida de Justin. Por el camino en busca de una farmacia no dijimos absolutamente nada. Estábamos callados. Era normal que miles de pensamientos se le pasaran por la cabeza al igual que me estaba pasando a mi.
Por fin llegamos, entramos y le pedimos un test de embarazo el mejor que tuviera. Nos lo dio y le pagué.
Y tal y como fuimos igual volvimos, igual de callados.
Ninguna rompía el silencio, era incómodo.
Entramos en mi casa y lo primero que hice fue mirar a Justin, estaba pálido.
Este se dio cuenta y me devolvió la mirada.
-¿No vas a decir nada?-exigí.
-Que quieres que diga...-pronunció entrecortado.
-Algo, joder. Necesito que me digas cualquier cosa. Me da igual por tonta que sea pero algo que me calme,-grité.
Respiró hondo.
-No tengo palabras,-sacudió la cabeza.
-Eres como todos,-susurré- si me quedo embarazada me dejarás, te lavarás las manos y nunca volverás a aparecer. Eres uno de esos imbéciles, eres como uno de ellos. ¿Sabías?-le grité enfadada.
Se acercó a mi, me agarró de los brazos mirándome fijamente, me asusté.
-Mira... Yo no soy como ellos, yo no pienso dejarte con este marrón si es así, esto ha sido culpa de los dos, y no me voy a lavar las manos. Me quedaré contigo si hace falta, si hay algo ahí,-dijo acariciándome la tripa- será nuestro.
El primer chico que me dice algo así.
-Siento haberte gritado,-susurré agachando mi cabeza.
-Me da igual,-dijo abrazándome.
No sabéis como necesitaba un abrazo en ese momento. Me separé mirando la caja del test.
-Hazlo,-exigió.
Lo miré de reojo.
-Hazlo, quítate la duda.
Me metí en el baño y antes de cerrar la puerta lo miré. A partir de este momento si da positivo, las cosas van a cambiar.
(...)
Esperaba sentada sobre la taza del váter. Esperaba y mientras más lo hacía más nerviosa me ponía. Necesitaba alguna respuesta. Pero antes de nada, dejé el test sobre el lavabo, boca abajo.
Salí de allí, busqué con la mirada a Justin y lo encontré en el sofá sentado, mordiéndose las uñas y con la mirada perdida.
Me acerqué poco a poco a él, hasta que se dio cuenta de mi presencia.
Se levantó corriendo y vino hacía mi.
-¿Que?
-No lo he hecho.
-¿No has hecho el test?
-Sí, eso sí.
-¿Entonces?
-No he mirado lo que salió.
-¿Por que?
-Porque tengo miedo...
-¿A que?
-A perderlo todo, ha perderte a ti.-lo miré.
-Te dije que no me ibas a perder.-dijo acariciándome los brazos.
-Lo sé. Pero...
-Pero ¿que?
-¿Y si estoy embarazada? ¿Y si de verdad lo estoy? ¿Que haría con mi vida? ¿Que sería de nosotros? ¿Que sería de nuestro "hijo"?
-Mira...yo sólo sé que no me perderás. Sólo quítate esas dudas. Yo estoy igual que tú. Tengo mis dudas.
Asentí no muy convencida.
Fui de nuevo al baño, me acerqué al lavabo y miré el test que estaba boca abajo, sin cogerlo aún.
Me miré en el espejo y me dije a mi misma.
"Vamos hazlo quítate esa duda, sé fuerte, siempre estará contigo, tendrás apoyo de todo el mundo"
Así que suspiré hondo, me tragué los miedos y cogí despacio el test. Le di la vuelta y....
¡NO! No lo estaba, salió negativo. Salí del baño corriendo con una sonrisa en la cara, Justin me miró extrañado, y cuando vio la sonrisa supo porqué estaba así. Era un no. Era un rotundo no.
Negué con la cabeza, haciendo desaparecer los miedos.
Salté sobre él cayéndonos al suelo.
Me reía, sí por fin esa sensación de miedo desapareció.
-¿Entonces no?-preguntó sonriendo
-No.-grité feliz, y negando con la cabeza.
-No sabes lo mal que lo estaba pasando,-sonrió.
Pasó su mano por mi mejilla, haciendo que sonriera y suspirara.
Miré sus ojos.
De repente más preguntas se pasaron por mi cabeza. ¿Si no estaba embarazada que sería? ¿Por que me mareé o me entraron esas náuseas?
Me extrañé y me quité de encima de Justin. Me senté a su lado y este se incorporó. Se sentó a mi lado y me miró.
-Hay cosas que no me encajan,-le expliqué y le miré.
-Cuéntame.
-Si no estoy embarazada... ¿porque me entraron esas arcadas?
-No lo sé. Te dije que si íbamos al médico, pero no quisiste.
-No me gustan los médicos.-fruncí el ceño y los labios.
A Justin le salió una risa que me contagió poco después.
-De verdad, siento haberte gritado antes,-fruncí el ceño de nuevo algo disgustada.
-Que no me importa, sé por lo que pasabas y yo pues...estaba en shock, la verdad. Comprendía perfectamente las ganas de gritarme que tenías.-sonrió dulcemente.
-Enserio...¿te hubieras quedado a mi lado apoyándome si estuviera embarazada?
Asintió, me miró y me sonrió.
Le devolví la sonrisa, se acercó a mi y me dio un pequeño beso en los labios.
Se lo seguí, necesitaba uno en ese momento.
Me dí cuenta, que era él quien me correspondía.
Y otra vez, esa sensación. ¿Que pasa que no quiere que bese a mi novio o que?
Me levanté corriendo del suelo y fui al baño.
Me puse en la misma posición de antes, apoyándome en la taza. Pero nada, de nuevo no salía nada.
Me senté en el suelo del baño y miré hacia la puerta, donde se encontraba Justin apoyado en el marco de esta.
-¿Que? ¿Me tiene manía tu cuerpo?-rió.
Fruncí el ceño con una pequeña sonrisa.
-Puede ser...
-Cada vez que te beso te entran arcadas, voy a tener que besar mejor,-volvió a reír.
-Tu besas genial, lo que pasa es que no se que me ocurre...-volví la vista al frente.
Me levanté como pude del suelo y me puse frente a él.
-Abrázame...-susurré.
Me miró a los ojos y sonrió, luego pasó sus brazos alrededor mía acercándome a él y nos fundimos en ese abrazo que tanto necesitaba ahora mismo.
Aún seguía abrazada a él.
-Sé que no soy un experto, pero tampoco beso tan mal ¿no crees?
Sacudí la cabeza.
-No..no es eso...-me dejé de tapar la boca y me incorporé ya que estaba un poco agachada- es que me han entrado unas arcadas...
-¿Estas mejor?
Asentí.
Pero es de esperar que hablé demasiado pronto y otra vez volvieron esas ganas de vomitar, aunque ahora eran mas fuertes y abundantes. Corrí hacía el baño tapándome la boca. Me puse en cuclillas y me apoyé sobre la taza de váter. Pero nada, de mi boca no salía nada. Me mareé un poco, me senté en el suelo y encogí un poco las piernas, apoyando en ellas los codos y tapándome la cara con las manos.
Justin se acercó a mi corriendo. Se sentó a mi lado mirándome extrañado.
-¿Estas mejor ahora?
Negué rotundamente. Estaba mareada. Pero ¿por que esta sensación?
-¿Que te ocurre?
-No lo sé, estoy mareada.
Sentía un dolor tremendo en el estómago, y unos mareos y náuseas continuos.
No sé que ocurría. No entendía nada.
-¿Quieres que te lleve al médico?
Negué.
-¿Por que?-preguntó triste.
-No me gustan los médicos...
-Pero es por tu bien..
-Estoy bien de verdad,-me quité las manos de la cara, crucé los brazos sobre mis rodillas y apoyé mi cabeza en ellos.
Miré a Justin y le dediqué una sonrisa falsa.
-No estás bien, Laura.
¿Como puede darse cuenta? En serio me asusta.
-Sí lo estoy.-dije seca.
-No, mírame a los ojos y dime que estas bien. Entonces me lo creeré.
Miré sus ojos, los miré muy fijamente, y un bajón repentino se apoderó de mi. Lágrimas caían por mi mejilla, no se porque lloraba.
-Eh, eh...no llores.-dijo abrazándome de manera que mi cabeza estaba apoyada en su pecho.
-Shh, no llores mas por favor.-dijo mientras acariciaba mi espalda.
Seguía llorando, ¿el por que? No lo sé ni yo. Pero el caso es que lo hacía, no podía parar. Sequé mis lágrimas como pude. Y por un momento dejé de llorar.
Me sentía vacía. Sentía que algo en mi no iba bien. Estaba como decaída. Pero no sabía el porque de mi reacción.
Hasta que la bombillita se iluminó, recordé la noche en la que estuve en casa de Justin. La cena romántica y...bueno las dos veces. Y esas dos veces sin protección.
Los ojos que antes tenía cerrados se me abrieron como platos. No puede ser. Es imposible. Eso no por favor. Esto ahora me hundiría.
Me levanté y Justin me miró extrañado. Me asomé al espejo y levanté un poco mi chaleco dejando ver mi barriga. Me la toqué con la yema de mis dedos. Esto es imposible.
Sentí como Justin se levantó del suelo, se acercó al espejo y me miró a través de él, miró cada gesto que hacía y creo que se le pasó lo peor por la cabeza.
-No puede ser,-dijo tapándose la boca.
El miedo a quedarme ahora en este estado apareció en mi cara. Necesitaba saber si es esto verdad o no. Necesitaba comprobarlo.
Mordí mi labio inferior imaginándome lo peor. Y miré a Justin a través del espejo con cara asustada, él estaba atónito con la boca tapada aún. A él tampoco le haría nada de gracia tener un niño ahora. Es más creo que me dejaría y se lavaría las manos. Pero antes de crear un cuento hay que saber si es verdad o no esto del embarazo.
-Necesito saber una cosa.-dije girándome sobre mi misma y dirigiendo la mirada a Justin.
-¿Que?-dijo sin creérselo aún y con la voz entrecortada.
-Necesito saber si es verdad o no.
Salí del baño, cogí mis llaves y dinero.
-Vas a...
-Sí voy a comprarlo,-dije.
Salí de allí, seguida de Justin. Por el camino en busca de una farmacia no dijimos absolutamente nada. Estábamos callados. Era normal que miles de pensamientos se le pasaran por la cabeza al igual que me estaba pasando a mi.
Por fin llegamos, entramos y le pedimos un test de embarazo el mejor que tuviera. Nos lo dio y le pagué.
Y tal y como fuimos igual volvimos, igual de callados.
Ninguna rompía el silencio, era incómodo.
Entramos en mi casa y lo primero que hice fue mirar a Justin, estaba pálido.
Este se dio cuenta y me devolvió la mirada.
-¿No vas a decir nada?-exigí.
-Que quieres que diga...-pronunció entrecortado.
-Algo, joder. Necesito que me digas cualquier cosa. Me da igual por tonta que sea pero algo que me calme,-grité.
Respiró hondo.
-No tengo palabras,-sacudió la cabeza.
-Eres como todos,-susurré- si me quedo embarazada me dejarás, te lavarás las manos y nunca volverás a aparecer. Eres uno de esos imbéciles, eres como uno de ellos. ¿Sabías?-le grité enfadada.
Se acercó a mi, me agarró de los brazos mirándome fijamente, me asusté.
-Mira... Yo no soy como ellos, yo no pienso dejarte con este marrón si es así, esto ha sido culpa de los dos, y no me voy a lavar las manos. Me quedaré contigo si hace falta, si hay algo ahí,-dijo acariciándome la tripa- será nuestro.
El primer chico que me dice algo así.
-Siento haberte gritado,-susurré agachando mi cabeza.
-Me da igual,-dijo abrazándome.
No sabéis como necesitaba un abrazo en ese momento. Me separé mirando la caja del test.
-Hazlo,-exigió.
Lo miré de reojo.
-Hazlo, quítate la duda.
Me metí en el baño y antes de cerrar la puerta lo miré. A partir de este momento si da positivo, las cosas van a cambiar.
(...)
Esperaba sentada sobre la taza del váter. Esperaba y mientras más lo hacía más nerviosa me ponía. Necesitaba alguna respuesta. Pero antes de nada, dejé el test sobre el lavabo, boca abajo.
Salí de allí, busqué con la mirada a Justin y lo encontré en el sofá sentado, mordiéndose las uñas y con la mirada perdida.
Me acerqué poco a poco a él, hasta que se dio cuenta de mi presencia.
Se levantó corriendo y vino hacía mi.
-¿Que?
-No lo he hecho.
-¿No has hecho el test?
-Sí, eso sí.
-¿Entonces?
-No he mirado lo que salió.
-¿Por que?
-Porque tengo miedo...
-¿A que?
-A perderlo todo, ha perderte a ti.-lo miré.
-Te dije que no me ibas a perder.-dijo acariciándome los brazos.
-Lo sé. Pero...
-Pero ¿que?
-¿Y si estoy embarazada? ¿Y si de verdad lo estoy? ¿Que haría con mi vida? ¿Que sería de nosotros? ¿Que sería de nuestro "hijo"?
-Mira...yo sólo sé que no me perderás. Sólo quítate esas dudas. Yo estoy igual que tú. Tengo mis dudas.
Asentí no muy convencida.
Fui de nuevo al baño, me acerqué al lavabo y miré el test que estaba boca abajo, sin cogerlo aún.
Me miré en el espejo y me dije a mi misma.
"Vamos hazlo quítate esa duda, sé fuerte, siempre estará contigo, tendrás apoyo de todo el mundo"
Así que suspiré hondo, me tragué los miedos y cogí despacio el test. Le di la vuelta y....
¡NO! No lo estaba, salió negativo. Salí del baño corriendo con una sonrisa en la cara, Justin me miró extrañado, y cuando vio la sonrisa supo porqué estaba así. Era un no. Era un rotundo no.
Negué con la cabeza, haciendo desaparecer los miedos.
Salté sobre él cayéndonos al suelo.
Me reía, sí por fin esa sensación de miedo desapareció.
-¿Entonces no?-preguntó sonriendo
-No.-grité feliz, y negando con la cabeza.
-No sabes lo mal que lo estaba pasando,-sonrió.
Pasó su mano por mi mejilla, haciendo que sonriera y suspirara.
Miré sus ojos.
De repente más preguntas se pasaron por mi cabeza. ¿Si no estaba embarazada que sería? ¿Por que me mareé o me entraron esas náuseas?
Me extrañé y me quité de encima de Justin. Me senté a su lado y este se incorporó. Se sentó a mi lado y me miró.
-Hay cosas que no me encajan,-le expliqué y le miré.
-Cuéntame.
-Si no estoy embarazada... ¿porque me entraron esas arcadas?
-No lo sé. Te dije que si íbamos al médico, pero no quisiste.
-No me gustan los médicos.-fruncí el ceño y los labios.
A Justin le salió una risa que me contagió poco después.
-De verdad, siento haberte gritado antes,-fruncí el ceño de nuevo algo disgustada.
-Que no me importa, sé por lo que pasabas y yo pues...estaba en shock, la verdad. Comprendía perfectamente las ganas de gritarme que tenías.-sonrió dulcemente.
-Enserio...¿te hubieras quedado a mi lado apoyándome si estuviera embarazada?
Asintió, me miró y me sonrió.
Le devolví la sonrisa, se acercó a mi y me dio un pequeño beso en los labios.
Se lo seguí, necesitaba uno en ese momento.
Me dí cuenta, que era él quien me correspondía.
Y otra vez, esa sensación. ¿Que pasa que no quiere que bese a mi novio o que?
Me levanté corriendo del suelo y fui al baño.
Me puse en la misma posición de antes, apoyándome en la taza. Pero nada, de nuevo no salía nada.
Me senté en el suelo del baño y miré hacia la puerta, donde se encontraba Justin apoyado en el marco de esta.
-¿Que? ¿Me tiene manía tu cuerpo?-rió.
Fruncí el ceño con una pequeña sonrisa.
-Puede ser...
-Cada vez que te beso te entran arcadas, voy a tener que besar mejor,-volvió a reír.
-Tu besas genial, lo que pasa es que no se que me ocurre...-volví la vista al frente.
Me levanté como pude del suelo y me puse frente a él.
-Abrázame...-susurré.
Me miró a los ojos y sonrió, luego pasó sus brazos alrededor mía acercándome a él y nos fundimos en ese abrazo que tanto necesitaba ahora mismo.
martes, 14 de agosto de 2012
Capitulo 30
La luz entraba por mi ventana cegándome completamente. Froté mis ojos, hasta acostumbrarlos, recordé todo lo que pasó ayer.
Los insultos de Dallas hacía la persona que mas quiero, aunque alguna de esas cosas me hicieran reflexionar. Le dejé bastante claro que no quiero que se acerque a ella ni siquiera que la toque, es más como ponga un sólo dedo encima de Laura se las verá conmigo. Es así de simple.
Me levanto de la cama y me dirijo al baño. Me doy una ducha rápida y me pongo algo simple. Unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta blanca, una gorra roja y mis supras rojas.
Bajé a desayunar, donde estaba mi madre, en la cocina, preparando el desayuno.
-Hola mami,-dije dándole un beso en la mejilla.
-Hola Justin, ¿has dormido bien?-preguntó contenta.
-Sí, estupendamente,-sonreí- Mami....bonita...
-¿Que quieres Justin?
-Me conoces tan bien,-sonreí- ¿me preparas el desayuno tan rico que tu me haces siempre?
Suspiró pesadamente.
-Anda ve y siéntate en el salón ahora te lo preparo.
-Cuánto te quiero mami,-sonreí y le dí un beso en la mejilla.
Me dirigí al sofá me senté puse la tele y esperé a que viniera la mujer que me tuvo con mi desayuno preferido.
Tostadas con mantequilla, zumo de naranja natural y un cola cao.
Diez minutos después apareció la persona más maravillosa, con una bandeja y con mi desayuno preparado.
Si me pongo a pensarlo...no se que haría yo sin esta mujer. Es mi salvación, me cuida como una hermana, siento que se lo puedo contar todo como si fuera mi mejor amiga y aunque a veces peleamos siempre nos protegemos, sin ella no sería nada en este mundo.
Me acerco a la mesa del salón y me pongo a comer ese delicioso desayuno que tanto me gusta y que me recuerda a mis viejos tiempos.
|Narra Laura|
Abro los ojos lentamente, me los froto y me levanto de la cama. Hoy es un nuevo día, hoy es el día que tanto he esperado.
Tengo la necesidad de ponerme el vestido deseado, el vestido perfecto para esta noche, quiero ver como será el evento que marcará todo el año, quiero poder bailar junto a la persona que me da la vida, quiero besarlo bajo los focos, quiero al menos sentir que esta noche será mi noche, que nada lo va a estropear, quiero sentir como sus manos agarran mi cintura, quiero sentir como me guía mientras baila agarrado a mi. Quiero saber el significado de la palabra "felicidad". Porque sé que soy feliz ahora con lo que tengo, no puedo pedir más, pero si por alguna razón no consigo lo que quiero esta noche, toda esa felicidad que tenía se irá a tomar Fanta.
Me acerco a la encimera y me hago el desayuno, tostadas y un cola cao.
Me siento a la mesa a comer y enciendo la televisión. Hago algo de zapping para ver que echan en la tele y al final me decanto por los dibujos animados.
|Narra Justin|
-Mami, puedo ir ha hacerle una visita a Laura, tengo que regalarle algo,-sonreí tontamente.
Esto es lo que pasa cuando uno se enamora.
-¿Y esa sonrisa de enamorado?-sonrío ella burlona.
-La que me saca ella,-volví a sonreír.
-Te tiene loco ¿eh?
-Demasiado...
-Anda ve si quieres, pero antes recoge tu habitación.
-Sí mami.
Después de esta conversación algo embarazosa con mi madre, subí a mi habitación y la recogí un poco, dejé el esmoquin encima de la cama y cogí el ramito de flores que le compré y lo metí en una pequeña bolsa.
Volví al baño y me miré bien, me adecenté el pelo y me lo peiné en punta. Bajé y me despedí de mi madre con dos besos.
-Ahora vengo ¿vale?-sonreí.
-Claro.-me sonrió dulcemente.
Cogí las llaves de la moto y le dí vida.
|Narra Laura|
Después de desayunar, me metí en el baño, me lavé la cara, los dientes y me peiné. Luego cogí algo de ropa ( http://www.polyvore.com/cgi/set?.locale=es&id=56262518 ) y me vestí. En ese momento llamaron a la puerta, me puse rápido el pantalón y fui a abrir.
-¿Quien llama?
-Tu felicidad,-dijeron desde fuera, sonreí y abrí.
-¿Esperabas mi visita y por eso te has vestido tan guapa para mi?-dijo Justin sonriendo.
-No, la verdad, iba a la peluquería y ha comprar varios complementos para esta noche.
-Yo te he comprado esto,-me enseñó una pequeña bolsa.
-¿Que es?-pregunté confusa
-Mira dentro dela bolsa,-exigió con una sonrisa.
Abrí la bolsa y me encontré con una pulsera de flores que iban perfectamente con mi vestido.
Abrí la boca literalmente.
-¿Para mí?-sonreí.
-No es para mi madre, te le enseño para ver si te gusta...-dijo irónico-
Puse cara rara y le dí un leve golpe en el hombro, este rió.
-Claro que es para ti boba, ¿para quien si no?-me sonrió y se acercó a mí.
Pasó un brazo por mi cintura impidiéndome el movimiento hacía atrás.
Miré de reojo sus ojos los que me transmitían deseo. No se que tipo de deseo pero relacionado con la lujuria era.
Se me formó una pequeña sonrisa.
-No tenías por que.
-Sí tenía por que, quiero que esta noche seas el centro de atención. Que todas las miradas vallan hacía ti y quiero que esta noche sea la mejor de tu vida,-me sonrió.
-Por el camino que vas...lo será.-sonreí de lado.
-Y ahora quiero algo a cambio de esto.-me sonrió pícaro.
Negué con la cabeza, sabía que esto sólo no iba.
-¿Qué?
-Un beso tuyo que me haga tocar lo inalcanzable,-me miró mordiéndose el labio inferior.
Al menos es algo bueno, además necesitaba un beso suyo desde hace dos días.
-No se si te hará tocar lo inalcanzable, pero esto es lo que puedo hacer...-miré sus ojos llenos de deseos, de deseos de besarme y yo a él. Estar sin besar a esta persona mas de una hora es algo raro, sientes que algo dentro de ti falta, sientes un gran vacío y estoy empezando a pensar que esos labios son peor que la droga, son mucho peor, y más si dentro de dos años nunca volveré a verle, ni a besar esos labios tan jugosos, ni a sentir uno de esos abrazos tan cálidos que me da cuando más lo necesito.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, pasé mi mano por su mejilla, acercando mas y mas sus labios a los míos. Intentando saciar ese deseo que teníamos los dos por dentro, la otra mano que antes no agarraba nada pasó a agarrar mi cintura con fuerza, no quería dejarme escapar por nada del mundo y yo tampoco a él, pasé uno de mis brazos alrededor de su cuello, mientras con mi otra mano acariciaba su mejilla. Es tan dulce a veces que sientes que no es el mismo que ha cambiado tanto que a veces no le reconozco, pero me gusta este nuevo Justin. Es alguien en quien de verdad puedes confiar.
Y sin darme cuenta ese beso que tanto me hacía falta llegó, sus labios se camuflaron en los míos, encajaron perfectamente. Llevaba tiempo sin sentir esto, y es que cada vez que rozo esos carnosos labios me dan ganas de besarlos más y más sin cansarme.
Su lengua luchaba por entrar en mi boca, y como es lo normal no opuse resistencia, dejé que su perfecta lengua vagabundeara por mi boca, hasta que encontró la mía, metí mi lengua esta vez en su boca, con ansias de saciarme de este deseo que me consumía por dentro, del deseo de sentir sus labios más cerca de mi.
Me separé un poco buscando aire, pero Justin no se cansaba, buscaba ansioso mis labios de nuevo, seguía con los ojos cerrados, no le hice esperar y volví a juntarlos, si esta fuese la última vez que lo viese o que pudiese sentir esos labios, sería el beso perfecto.
Sigo sin saciar el deseo de sentir más de él, llevaba su sabor a mi boca, me alimentaba de las fuerzas que me trasmitía en cada beso. Es algo mágico lo que me hace alcanzar. Es algo diferente lo que siento con él.
|Narra Justin|
La besaba, besaba esos deliciosos labios, necesitaba sentirlos una vez más. Hacía horas que no probaba uno de sus besos y ya los extrañaba, quería que este momento no acabase.
Bajé mis manos hasta su trasero, ella se estremeció pero no paró de besarme, agarré con fuerza sus muslos, y ella me agarraba la cara, apretándome hacía ella.
Sabía que sentía lo mismo por mi, se notaba en cada beso que daba. Notaba como su presencia me hacía falta para vivir. Es mi princesa. Es la persona que estaba esperando desde hace tiempo. La persona de la que me habló mi madre.
|Flashback|
Sentados en el sofá frente a la chimenea encendida, con una manta echada encima al igual que mi madre, como todas las noches de navidad.
-Hijo mío, quiero decirte algo, que quiero que tengas muy en cuenta.
Asentí.
-Verás sé que ahora no te tomas las relaciones en serio, todo esto te parece un juego, pero no es así... Cuando menos lo esperes es cuando aparecerá una persona en tu vida que lo cambiará todo, que entrará en tu corazón y en tu vida de lleno y lo pondrá todo patas arriba. Quiero que sepas que si esa persona te corresponde, no la trates como un juguete más, porque algún día te darás cuenta de que su estado de ánimo afectará al tuyo fácilmente. Sé que esto ahora no pinta nada, pero quiero que lo tengas muy en cuenta. Que cuides a la persona que te corresponderá, que no la dejes ir, porque si la dejas marchar jamás la olvidarás. Que si dos personas sienten lo mismo no podrán estar separados. Y si alguna vez llega ese día, ten en cuenta esto que te estoy diciendo. Porque una vez que veas a esa persona caerás en el amor, y jamás podrás olvidarla. Aunque no sea tu primer amor.-me sonrió y sorbió de su chocolate caliente.
Esas palabras marcaron mi vida por siempre.
-Lo sé mamá, lo tendré en cuenta.-sonreí.
|Fin flashback|
Y hoy en día, lo que decía mi madre me ha servido de lección. Esa persona que ha entrado en mi corazón de lleno a sido ella. Y como decía mi madre. La cuidaré y no la trataré como a un juguete más, porque ella es mi pequeña.
Los insultos de Dallas hacía la persona que mas quiero, aunque alguna de esas cosas me hicieran reflexionar. Le dejé bastante claro que no quiero que se acerque a ella ni siquiera que la toque, es más como ponga un sólo dedo encima de Laura se las verá conmigo. Es así de simple.
Me levanto de la cama y me dirijo al baño. Me doy una ducha rápida y me pongo algo simple. Unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta blanca, una gorra roja y mis supras rojas.
Bajé a desayunar, donde estaba mi madre, en la cocina, preparando el desayuno.
-Hola mami,-dije dándole un beso en la mejilla.
-Hola Justin, ¿has dormido bien?-preguntó contenta.
-Sí, estupendamente,-sonreí- Mami....bonita...
-¿Que quieres Justin?
-Me conoces tan bien,-sonreí- ¿me preparas el desayuno tan rico que tu me haces siempre?
Suspiró pesadamente.
-Anda ve y siéntate en el salón ahora te lo preparo.
-Cuánto te quiero mami,-sonreí y le dí un beso en la mejilla.
Me dirigí al sofá me senté puse la tele y esperé a que viniera la mujer que me tuvo con mi desayuno preferido.
Tostadas con mantequilla, zumo de naranja natural y un cola cao.
Diez minutos después apareció la persona más maravillosa, con una bandeja y con mi desayuno preparado.
Si me pongo a pensarlo...no se que haría yo sin esta mujer. Es mi salvación, me cuida como una hermana, siento que se lo puedo contar todo como si fuera mi mejor amiga y aunque a veces peleamos siempre nos protegemos, sin ella no sería nada en este mundo.
Me acerco a la mesa del salón y me pongo a comer ese delicioso desayuno que tanto me gusta y que me recuerda a mis viejos tiempos.
|Narra Laura|
Abro los ojos lentamente, me los froto y me levanto de la cama. Hoy es un nuevo día, hoy es el día que tanto he esperado.
Tengo la necesidad de ponerme el vestido deseado, el vestido perfecto para esta noche, quiero ver como será el evento que marcará todo el año, quiero poder bailar junto a la persona que me da la vida, quiero besarlo bajo los focos, quiero al menos sentir que esta noche será mi noche, que nada lo va a estropear, quiero sentir como sus manos agarran mi cintura, quiero sentir como me guía mientras baila agarrado a mi. Quiero saber el significado de la palabra "felicidad". Porque sé que soy feliz ahora con lo que tengo, no puedo pedir más, pero si por alguna razón no consigo lo que quiero esta noche, toda esa felicidad que tenía se irá a tomar Fanta.
Me acerco a la encimera y me hago el desayuno, tostadas y un cola cao.
Me siento a la mesa a comer y enciendo la televisión. Hago algo de zapping para ver que echan en la tele y al final me decanto por los dibujos animados.
|Narra Justin|
-Mami, puedo ir ha hacerle una visita a Laura, tengo que regalarle algo,-sonreí tontamente.
Esto es lo que pasa cuando uno se enamora.
-¿Y esa sonrisa de enamorado?-sonrío ella burlona.
-La que me saca ella,-volví a sonreír.
-Te tiene loco ¿eh?
-Demasiado...
-Anda ve si quieres, pero antes recoge tu habitación.
-Sí mami.
Después de esta conversación algo embarazosa con mi madre, subí a mi habitación y la recogí un poco, dejé el esmoquin encima de la cama y cogí el ramito de flores que le compré y lo metí en una pequeña bolsa.
Volví al baño y me miré bien, me adecenté el pelo y me lo peiné en punta. Bajé y me despedí de mi madre con dos besos.
-Ahora vengo ¿vale?-sonreí.
-Claro.-me sonrió dulcemente.
Cogí las llaves de la moto y le dí vida.
|Narra Laura|
Después de desayunar, me metí en el baño, me lavé la cara, los dientes y me peiné. Luego cogí algo de ropa ( http://www.polyvore.com/cgi/set?.locale=es&id=56262518 ) y me vestí. En ese momento llamaron a la puerta, me puse rápido el pantalón y fui a abrir.
-¿Quien llama?
-Tu felicidad,-dijeron desde fuera, sonreí y abrí.
-¿Esperabas mi visita y por eso te has vestido tan guapa para mi?-dijo Justin sonriendo.
-No, la verdad, iba a la peluquería y ha comprar varios complementos para esta noche.
-Yo te he comprado esto,-me enseñó una pequeña bolsa.
-¿Que es?-pregunté confusa
-Mira dentro dela bolsa,-exigió con una sonrisa.
Abrí la bolsa y me encontré con una pulsera de flores que iban perfectamente con mi vestido.
Abrí la boca literalmente.
-¿Para mí?-sonreí.
-No es para mi madre, te le enseño para ver si te gusta...-dijo irónico-
Puse cara rara y le dí un leve golpe en el hombro, este rió.
-Claro que es para ti boba, ¿para quien si no?-me sonrió y se acercó a mí.
Pasó un brazo por mi cintura impidiéndome el movimiento hacía atrás.
Miré de reojo sus ojos los que me transmitían deseo. No se que tipo de deseo pero relacionado con la lujuria era.
Se me formó una pequeña sonrisa.
-No tenías por que.
-Sí tenía por que, quiero que esta noche seas el centro de atención. Que todas las miradas vallan hacía ti y quiero que esta noche sea la mejor de tu vida,-me sonrió.
-Por el camino que vas...lo será.-sonreí de lado.
-Y ahora quiero algo a cambio de esto.-me sonrió pícaro.
Negué con la cabeza, sabía que esto sólo no iba.
-¿Qué?
-Un beso tuyo que me haga tocar lo inalcanzable,-me miró mordiéndose el labio inferior.
Al menos es algo bueno, además necesitaba un beso suyo desde hace dos días.
-No se si te hará tocar lo inalcanzable, pero esto es lo que puedo hacer...-miré sus ojos llenos de deseos, de deseos de besarme y yo a él. Estar sin besar a esta persona mas de una hora es algo raro, sientes que algo dentro de ti falta, sientes un gran vacío y estoy empezando a pensar que esos labios son peor que la droga, son mucho peor, y más si dentro de dos años nunca volveré a verle, ni a besar esos labios tan jugosos, ni a sentir uno de esos abrazos tan cálidos que me da cuando más lo necesito.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, pasé mi mano por su mejilla, acercando mas y mas sus labios a los míos. Intentando saciar ese deseo que teníamos los dos por dentro, la otra mano que antes no agarraba nada pasó a agarrar mi cintura con fuerza, no quería dejarme escapar por nada del mundo y yo tampoco a él, pasé uno de mis brazos alrededor de su cuello, mientras con mi otra mano acariciaba su mejilla. Es tan dulce a veces que sientes que no es el mismo que ha cambiado tanto que a veces no le reconozco, pero me gusta este nuevo Justin. Es alguien en quien de verdad puedes confiar.
Y sin darme cuenta ese beso que tanto me hacía falta llegó, sus labios se camuflaron en los míos, encajaron perfectamente. Llevaba tiempo sin sentir esto, y es que cada vez que rozo esos carnosos labios me dan ganas de besarlos más y más sin cansarme.
Su lengua luchaba por entrar en mi boca, y como es lo normal no opuse resistencia, dejé que su perfecta lengua vagabundeara por mi boca, hasta que encontró la mía, metí mi lengua esta vez en su boca, con ansias de saciarme de este deseo que me consumía por dentro, del deseo de sentir sus labios más cerca de mi.
Me separé un poco buscando aire, pero Justin no se cansaba, buscaba ansioso mis labios de nuevo, seguía con los ojos cerrados, no le hice esperar y volví a juntarlos, si esta fuese la última vez que lo viese o que pudiese sentir esos labios, sería el beso perfecto.
Sigo sin saciar el deseo de sentir más de él, llevaba su sabor a mi boca, me alimentaba de las fuerzas que me trasmitía en cada beso. Es algo mágico lo que me hace alcanzar. Es algo diferente lo que siento con él.
|Narra Justin|
La besaba, besaba esos deliciosos labios, necesitaba sentirlos una vez más. Hacía horas que no probaba uno de sus besos y ya los extrañaba, quería que este momento no acabase.
Bajé mis manos hasta su trasero, ella se estremeció pero no paró de besarme, agarré con fuerza sus muslos, y ella me agarraba la cara, apretándome hacía ella.
Sabía que sentía lo mismo por mi, se notaba en cada beso que daba. Notaba como su presencia me hacía falta para vivir. Es mi princesa. Es la persona que estaba esperando desde hace tiempo. La persona de la que me habló mi madre.
|Flashback|
Sentados en el sofá frente a la chimenea encendida, con una manta echada encima al igual que mi madre, como todas las noches de navidad.
-Hijo mío, quiero decirte algo, que quiero que tengas muy en cuenta.
Asentí.
-Verás sé que ahora no te tomas las relaciones en serio, todo esto te parece un juego, pero no es así... Cuando menos lo esperes es cuando aparecerá una persona en tu vida que lo cambiará todo, que entrará en tu corazón y en tu vida de lleno y lo pondrá todo patas arriba. Quiero que sepas que si esa persona te corresponde, no la trates como un juguete más, porque algún día te darás cuenta de que su estado de ánimo afectará al tuyo fácilmente. Sé que esto ahora no pinta nada, pero quiero que lo tengas muy en cuenta. Que cuides a la persona que te corresponderá, que no la dejes ir, porque si la dejas marchar jamás la olvidarás. Que si dos personas sienten lo mismo no podrán estar separados. Y si alguna vez llega ese día, ten en cuenta esto que te estoy diciendo. Porque una vez que veas a esa persona caerás en el amor, y jamás podrás olvidarla. Aunque no sea tu primer amor.-me sonrió y sorbió de su chocolate caliente.
Esas palabras marcaron mi vida por siempre.
-Lo sé mamá, lo tendré en cuenta.-sonreí.
|Fin flashback|
Y hoy en día, lo que decía mi madre me ha servido de lección. Esa persona que ha entrado en mi corazón de lleno a sido ella. Y como decía mi madre. La cuidaré y no la trataré como a un juguete más, porque ella es mi pequeña.
jueves, 9 de agosto de 2012
Capítulo 29
Viernes por la tarde, por fin. Hoy de compras con las chicas, ya esta todo organizado, todo preparado, mañana el mejor evento del año. Música, bebidas, comida, baile, comida, baile de nuevo, besos caricias... Todo será perfecto.
(...)
Suena la puerta y voy a abrir, son las chicas. Todas juntas.
Van así: (Judit http://www.polyvore.com/cgi/set?.locale=es&id=55765679 ) (Saray http://www.polyvore.com/de_compras_saray/set?.locale=es&id=55765462 ) (Peyton http://www.polyvore.com/de_compras_peyton/set?.locale=es&id=55765339 )
Yo voy así ( http://www.polyvore.com/dia_de_compras_yo/set?.locale=es&id=55764651 )
-¿Vamos?-dice Peyton entusiasmada.
-Sí,-río.
Salimos de allí y nos dirigimos a la boutique donde vi mi vestido, y también hay otros tipos. Son de gala perfectos todos, así que nos lo compramos. Mil libras costaba el mío y el de las chicas por el mismo camino iba.
Íbamos a salir de la boutique cuando nos encontramos con los chicos. Justin, Chaz, Ryan y Christian. Todos juntos.
-Hombre.-gritó Ryan alargando la "e"
Reímos.
-Hola preciosa,-me dijo en un susurro Justin.
-Hola hermoso,-sonrío.
-¿Que? ¿Comprando ropa para mañana?-preguntó Chaz.
-Sí bueno...los vestidos son preciosos,-respondió Saray.
-¿Damos una vuelta?-preguntó Christian.
-Vamos.-gritamos las cuatro a la vez.
(....)
Estuvimos en el Starbucks, charlando y pasándolo bien.
Estoy deseando de que sea mañana, va a ser muy especial, le pediré una lenta al DJ y bailaré con Justin. Espero que mañana no lo interrumpa ningún problema o algo parecido porque sería mi ruina. Así que fuera los pensamientos negativos y hola a los positivos.
Miro la hora, son las siete de la tarde. Creo que voy a irme ya. Pero estoy tan bien ahora mismo que me es imposible.
-Chicos, yo me tengo que ir ya...-dije levantándome de la silla.
-¿Ya?-me preguntó Justin.
-Sí...lo siento,-sonreí.
-Vale, mañana nos vemos entonces,-dijo Peyton.
Sonreí.
-¿Te recojo mañana yo no?-me pregunta Justin.
Asentí.
-A las nueve en mi casa, te espero.
Me despedí de todos y salí de allí. Anduve hasta girar dos calles mas adelante, donde por "casualidad" volví a chocar con Dallas. Me estoy empezando a asustar ya.
-Hola ¿eh?-dijo.
-Y adiós.-dije caminando hacía delante.
-Oye, espera ¿no?
-¿A que?
-Quiero volver a hablar contigo, quiero hacer buenas migas, y no estar así, no me gusta nada.
-Mira yo no te soporto y tu a mi tampoco, ¿por que ser amigos?
-¿Quien dice que yo no te soporto?
Suspiré resignada.
-Haber, ¿que quieres ahora?
-¿Irás al baile conmigo?
-No.
-¿Tienes pareja ya?
-Sí.
-¿Quien? ¿El imbécil?-rió cínico.
-Sí ¿algún problema?
-No muñeca, es sólo que....-pasó una mano por mi cintura acercándome a él- prefiero que vengas conmigo. Lo pasaremos muy bien,-sonrió de una manera pícara.
Me zafé de su agarre y le dejé las cosas claras.
-Mira, primero; no me llames muñeca, no me gusta. Segundo; el único que puede llamarme ese tipo de cosas es mi novio y tercero; cuando los cerdos vuelen, las ranas críen pelos y tu dejes de tener el ego tan subido, entonces saldría contigo.
-Bueno puedo solucionar todas esas cosas menos lo de los cerdos y las ranas.
-Pues hasta que no lo soluciones todo, hasta nunca Dallas.
-¿Como sabes mi nombre?-pregunta confuso.
-Me lo dijo Justin...
-Así que habláis de mi ¿no?-dijo riendo.
-No...sólo me dijo que tuviera cuidado contigo...
-¿Enserio eso dijo? Parece ser que tiene miedo...-rió cínico.
-Miedo no, porque sabe que jamás me va a perder ni por todo el oro del mundo, porque él me ama y yo a él...-dije bastante cabreada.
-¿Enserio niñata? ¿Crees que el motero te ha declarado amor eterno? ¿Crees todavía que no se ha acostado con otra estando contigo? ¿Enserio lo crees? Eres muy inocente ¿sabías?-carcajeó.
-Lo creo, sí que lo creo. Porque jamás me haría eso. Y tú eres un despreciable ¿sabías?
-Pues sigue soñando nena, porque te darás cuenta de que ese imbécil no vale la pena... Y te darás cuenta de que tienes unos cuernos que no cabes por la calle, porque si piensas que no se ha acostado ya con otra es que no sabes lo que es ser un mentiroso.
Eso de los cuernos me dejó bastante tocada, es imposible que me los haya puesto, lo sé porque creo en él cuando me mira a los ojos diciéndome que me quiere noto su sinceridad en sus ojos. Aunque por dentro después de esto esté dudándolo.
-Piérdete gilipollas.
Me giré y seguí andando, ese no sabe con quien está metiéndose. Y como se lo cuente a Justin lo mata. Así que mantendré la boca cerrada por mi bien.
[Narra Justin]
Cuando Laura se fue seguimos charlando allí cuando decidimos irnos cada uno por su lado.
Caminé para llegar a mi casa y preparar lo que me pondré en el baile de mañana, pero antes pasé por una floristería y encargar un ramito pequeño de flores, de esos que se ponen las chicas en la muñeca para algo especial. No sabía de que color era el traje de ella, para que las flores fuesen a conjunto y llamé a Peyton para que me lo dijese.
Me dijo que era verde agua así que compré el esencial, ese ramito de flores era perfecto. Lo compré y lo guardé en una bolsa.
(...)
Estuve caminando durante un largo rato evadiéndome en mis pensamientos, quería ver como iría mañana, quiero verla y saciarme del deseo que me come por dentro, quiero sentir su cuerpo de nuevo y quiero rozar sus labios hasta desgastarlos.
Sonará egoísta pero el echo de que alguien la toque o la haya besado antes que yo me jode y me pone celoso, sí celoso lo que oís. No he sido nunca celoso pero con ella es diferente, el sentimiento es totalmente distinto. Me hace sentir especial a su manera. Y pensar que alguien como Dallas está jodiéndome la vida para intentar quitármela me pone enfermo. Ojalá se perdiese y no volviese jamás, lo agradecería.
Por casualidad me lo encontré andando en dirección contraria a mi. Pasé de él, pero me paró, quería hablar conmigo.
-Sabes que no tengo nada de que hablar, ¿vale?
-Para máquina, sí que tenemos que hablar... De tu "novia"
Estaba empezando a cabrearme y no me haría responsable de mis actos.
-¿Que quieres de ella? Mira si crees que puedes quitármela entonces sigue soñando.
-¿Te ha contado que le pedí que viniera al baile conmigo?
-Sí.
-¿Y te ha contado también que se ha dejado tocar por mi?-rió cínico.
Mi respiración se agita cada vez más, me saca de quicio. ¿Que se ha dejado tocar? ¿De que va? ¿De guay por la vida?
-Mira te estoy avisando, déjala en paz. No quiero ver que te acercas un pelo a ella y como lo hagas...
-Como lo haga ¿qué?-me desafió.
-Acabarás muy mal...
-Ella no ha visto esa faceta de duro que tienes, ella cree que eres sensible, porque no ha visto tu comportamiento animal, si te peleas conmigo delante de ella te dejará, por mucha ira que tengas,-rió cínico.
Lleva razón, ella no conoce ese lado que tengo, ella conoce sólo mi faceta de romántico, atento, sensible y cariñoso. Y no quiero pensar en que si me peleo delante de ella con Dallas me deje, aunque no lo crea. Pero me da rabia y celos ver que este imbécil la toca, es sólo mía. ¿Alguien mas no lo sabe? Porque puedo explicárselo.
-Pero ¿y si ella no ve ese lado?
-Se lo enseñaré yo,-mostró una media sonrisa malévola.
-Olvídalo Dallas, no me voy a pelear contigo delante de ella, y si lo hago jamás me dejará, porque ella me ama. Y pongo la mano en el fuego si hace falta.-apreté mi mandíbula.
-Lo que tu digas, pero tú no conoces tampoco el lado de tu novia.
-¿Que lado?
-El de puta,-recalcó lo último que dijo.
Mi corazón se paró, si he oído bien ha dicho "puta" sí eso mismo, ahora sí que me ha enfadado. La vena de mi cuello empieza a aumentar de tamaño, no me hago dueño de mis actos. Me está tocando bastante lo que no tiene que tocar. Y creo que sabe que ahora que estoy en el gimnasio puedo pegarle la paliza de su vida.
Me acerco todo lo que me permite mi cuerpo a él, lo agarro del cuello de la camiseta y le digo en cuatro palabras todo.
-No la llames puta.
Ríe cínico y me alejo de él.
-¿Piensas que no se ha enrollado con otro más que tú?
-No eso no lo pienso, porque tuvo otro novio antes que yo.
-No digo eso, digo cuando estás ahora con ella...
-Pues sí que pienso eso, porque ella no me haría eso jamás. Ahora olvídame de una vez.
Dije girándome para irme.
-La imbécil de tu novia es una calientapollas.
¿Lo mato ya? ¿O espero?
Me giro sobre mí mismo, ya estoy demasiado cabreado, si fuera por mi lo mataría aquí mismo y con mis propias manos.
-No te metas con mi novia, ¿te queda claro? Si no te gusta pírate. Nadie quiere tu opinión y lo primero de todo es decirte que porque las demás sean así ella no lo es. Por eso la quiero, porque es totalmente diferente y si lo niego miento. Métete en tu miserable vida que lo único que estás es amargado, y para no estarlo te metes en la vida de los demás. Muérete Dallas.
Me giro y avanzo sin mirar atrás.
Odio que se metan con gente a la que quiero en mis narices, y lo que mas odio es que le digan eso a la mejor persona que he conocido. Intenta separarme de ella, pero jamás lo hará. Su amor y el mio lo pueden todo.
(...)
Suena la puerta y voy a abrir, son las chicas. Todas juntas.
Van así: (Judit http://www.polyvore.com/cgi/set?.locale=es&id=55765679 ) (Saray http://www.polyvore.com/de_compras_saray/set?.locale=es&id=55765462 ) (Peyton http://www.polyvore.com/de_compras_peyton/set?.locale=es&id=55765339 )
Yo voy así ( http://www.polyvore.com/dia_de_compras_yo/set?.locale=es&id=55764651 )
-¿Vamos?-dice Peyton entusiasmada.
-Sí,-río.
Salimos de allí y nos dirigimos a la boutique donde vi mi vestido, y también hay otros tipos. Son de gala perfectos todos, así que nos lo compramos. Mil libras costaba el mío y el de las chicas por el mismo camino iba.
Íbamos a salir de la boutique cuando nos encontramos con los chicos. Justin, Chaz, Ryan y Christian. Todos juntos.
-Hombre.-gritó Ryan alargando la "e"
Reímos.
-Hola preciosa,-me dijo en un susurro Justin.
-Hola hermoso,-sonrío.
-¿Que? ¿Comprando ropa para mañana?-preguntó Chaz.
-Sí bueno...los vestidos son preciosos,-respondió Saray.
-¿Damos una vuelta?-preguntó Christian.
-Vamos.-gritamos las cuatro a la vez.
(....)
Estuvimos en el Starbucks, charlando y pasándolo bien.
Estoy deseando de que sea mañana, va a ser muy especial, le pediré una lenta al DJ y bailaré con Justin. Espero que mañana no lo interrumpa ningún problema o algo parecido porque sería mi ruina. Así que fuera los pensamientos negativos y hola a los positivos.
Miro la hora, son las siete de la tarde. Creo que voy a irme ya. Pero estoy tan bien ahora mismo que me es imposible.
-Chicos, yo me tengo que ir ya...-dije levantándome de la silla.
-¿Ya?-me preguntó Justin.
-Sí...lo siento,-sonreí.
-Vale, mañana nos vemos entonces,-dijo Peyton.
Sonreí.
-¿Te recojo mañana yo no?-me pregunta Justin.
Asentí.
-A las nueve en mi casa, te espero.
Me despedí de todos y salí de allí. Anduve hasta girar dos calles mas adelante, donde por "casualidad" volví a chocar con Dallas. Me estoy empezando a asustar ya.
-Hola ¿eh?-dijo.
-Y adiós.-dije caminando hacía delante.
-Oye, espera ¿no?
-¿A que?
-Quiero volver a hablar contigo, quiero hacer buenas migas, y no estar así, no me gusta nada.
-Mira yo no te soporto y tu a mi tampoco, ¿por que ser amigos?
-¿Quien dice que yo no te soporto?
Suspiré resignada.
-Haber, ¿que quieres ahora?
-¿Irás al baile conmigo?
-No.
-¿Tienes pareja ya?
-Sí.
-¿Quien? ¿El imbécil?-rió cínico.
-Sí ¿algún problema?
-No muñeca, es sólo que....-pasó una mano por mi cintura acercándome a él- prefiero que vengas conmigo. Lo pasaremos muy bien,-sonrió de una manera pícara.
Me zafé de su agarre y le dejé las cosas claras.
-Mira, primero; no me llames muñeca, no me gusta. Segundo; el único que puede llamarme ese tipo de cosas es mi novio y tercero; cuando los cerdos vuelen, las ranas críen pelos y tu dejes de tener el ego tan subido, entonces saldría contigo.
-Bueno puedo solucionar todas esas cosas menos lo de los cerdos y las ranas.
-Pues hasta que no lo soluciones todo, hasta nunca Dallas.
-¿Como sabes mi nombre?-pregunta confuso.
-Me lo dijo Justin...
-Así que habláis de mi ¿no?-dijo riendo.
-No...sólo me dijo que tuviera cuidado contigo...
-¿Enserio eso dijo? Parece ser que tiene miedo...-rió cínico.
-Miedo no, porque sabe que jamás me va a perder ni por todo el oro del mundo, porque él me ama y yo a él...-dije bastante cabreada.
-¿Enserio niñata? ¿Crees que el motero te ha declarado amor eterno? ¿Crees todavía que no se ha acostado con otra estando contigo? ¿Enserio lo crees? Eres muy inocente ¿sabías?-carcajeó.
-Lo creo, sí que lo creo. Porque jamás me haría eso. Y tú eres un despreciable ¿sabías?
-Pues sigue soñando nena, porque te darás cuenta de que ese imbécil no vale la pena... Y te darás cuenta de que tienes unos cuernos que no cabes por la calle, porque si piensas que no se ha acostado ya con otra es que no sabes lo que es ser un mentiroso.
Eso de los cuernos me dejó bastante tocada, es imposible que me los haya puesto, lo sé porque creo en él cuando me mira a los ojos diciéndome que me quiere noto su sinceridad en sus ojos. Aunque por dentro después de esto esté dudándolo.
-Piérdete gilipollas.
Me giré y seguí andando, ese no sabe con quien está metiéndose. Y como se lo cuente a Justin lo mata. Así que mantendré la boca cerrada por mi bien.
[Narra Justin]
Cuando Laura se fue seguimos charlando allí cuando decidimos irnos cada uno por su lado.
Caminé para llegar a mi casa y preparar lo que me pondré en el baile de mañana, pero antes pasé por una floristería y encargar un ramito pequeño de flores, de esos que se ponen las chicas en la muñeca para algo especial. No sabía de que color era el traje de ella, para que las flores fuesen a conjunto y llamé a Peyton para que me lo dijese.
Me dijo que era verde agua así que compré el esencial, ese ramito de flores era perfecto. Lo compré y lo guardé en una bolsa.
(...)
Estuve caminando durante un largo rato evadiéndome en mis pensamientos, quería ver como iría mañana, quiero verla y saciarme del deseo que me come por dentro, quiero sentir su cuerpo de nuevo y quiero rozar sus labios hasta desgastarlos.
Sonará egoísta pero el echo de que alguien la toque o la haya besado antes que yo me jode y me pone celoso, sí celoso lo que oís. No he sido nunca celoso pero con ella es diferente, el sentimiento es totalmente distinto. Me hace sentir especial a su manera. Y pensar que alguien como Dallas está jodiéndome la vida para intentar quitármela me pone enfermo. Ojalá se perdiese y no volviese jamás, lo agradecería.
Por casualidad me lo encontré andando en dirección contraria a mi. Pasé de él, pero me paró, quería hablar conmigo.
-Sabes que no tengo nada de que hablar, ¿vale?
-Para máquina, sí que tenemos que hablar... De tu "novia"
Estaba empezando a cabrearme y no me haría responsable de mis actos.
-¿Que quieres de ella? Mira si crees que puedes quitármela entonces sigue soñando.
-¿Te ha contado que le pedí que viniera al baile conmigo?
-Sí.
-¿Y te ha contado también que se ha dejado tocar por mi?-rió cínico.
Mi respiración se agita cada vez más, me saca de quicio. ¿Que se ha dejado tocar? ¿De que va? ¿De guay por la vida?
-Mira te estoy avisando, déjala en paz. No quiero ver que te acercas un pelo a ella y como lo hagas...
-Como lo haga ¿qué?-me desafió.
-Acabarás muy mal...
-Ella no ha visto esa faceta de duro que tienes, ella cree que eres sensible, porque no ha visto tu comportamiento animal, si te peleas conmigo delante de ella te dejará, por mucha ira que tengas,-rió cínico.
Lleva razón, ella no conoce ese lado que tengo, ella conoce sólo mi faceta de romántico, atento, sensible y cariñoso. Y no quiero pensar en que si me peleo delante de ella con Dallas me deje, aunque no lo crea. Pero me da rabia y celos ver que este imbécil la toca, es sólo mía. ¿Alguien mas no lo sabe? Porque puedo explicárselo.
-Pero ¿y si ella no ve ese lado?
-Se lo enseñaré yo,-mostró una media sonrisa malévola.
-Olvídalo Dallas, no me voy a pelear contigo delante de ella, y si lo hago jamás me dejará, porque ella me ama. Y pongo la mano en el fuego si hace falta.-apreté mi mandíbula.
-Lo que tu digas, pero tú no conoces tampoco el lado de tu novia.
-¿Que lado?
-El de puta,-recalcó lo último que dijo.
Mi corazón se paró, si he oído bien ha dicho "puta" sí eso mismo, ahora sí que me ha enfadado. La vena de mi cuello empieza a aumentar de tamaño, no me hago dueño de mis actos. Me está tocando bastante lo que no tiene que tocar. Y creo que sabe que ahora que estoy en el gimnasio puedo pegarle la paliza de su vida.
Me acerco todo lo que me permite mi cuerpo a él, lo agarro del cuello de la camiseta y le digo en cuatro palabras todo.
-No la llames puta.
Ríe cínico y me alejo de él.
-¿Piensas que no se ha enrollado con otro más que tú?
-No eso no lo pienso, porque tuvo otro novio antes que yo.
-No digo eso, digo cuando estás ahora con ella...
-Pues sí que pienso eso, porque ella no me haría eso jamás. Ahora olvídame de una vez.
Dije girándome para irme.
-La imbécil de tu novia es una calientapollas.
¿Lo mato ya? ¿O espero?
Me giro sobre mí mismo, ya estoy demasiado cabreado, si fuera por mi lo mataría aquí mismo y con mis propias manos.
-No te metas con mi novia, ¿te queda claro? Si no te gusta pírate. Nadie quiere tu opinión y lo primero de todo es decirte que porque las demás sean así ella no lo es. Por eso la quiero, porque es totalmente diferente y si lo niego miento. Métete en tu miserable vida que lo único que estás es amargado, y para no estarlo te metes en la vida de los demás. Muérete Dallas.
Me giro y avanzo sin mirar atrás.
Odio que se metan con gente a la que quiero en mis narices, y lo que mas odio es que le digan eso a la mejor persona que he conocido. Intenta separarme de ella, pero jamás lo hará. Su amor y el mio lo pueden todo.
sábado, 4 de agosto de 2012
Capitulo 28
|Dos semanas después|
Pronto será el baile, será perfecto. Ya casi está todo organizado, se hará en el gimnasio de la universidad, ya que es muy grande, habrá un DJ que será un chico que se ofreció personalmente, creo que se llamaba Liam. Sí, Liam. Nunca lo había visto por la universidad, bueno es normal apenas conozco a nadie aún.
Dentro de una semana será el evento que marcará todo un año.
Y bueno ahora vuelvo a la realidad, estoy en mi habitación provando algunos decorados, como será de primavera supongo que tendrá que ser con flores, y colores vivos, propios del campo.
Tengo papeles por todas partes, que si globos, que si haremos un concurso para ver quien será la reina y el rey del baile... En fin como las películas de pijos de toda la vida.
He quedado esta tarde con las chicas para aclarar al final ya todo. Supongo que tendremos que ir a comprar ropa, un vestido apropiado y zapatos a juego.
No sé que comprarme pero vi un vestido muy bonito en una boutique.
Era apropiado para este evento, debo decirle a Justin también que debe ir a juego conmigo si va a ser mi pareja en el baile, aunque no me lo ha pedido. Es lógico que somos novios y debemos ir juntos sin necesidad de pedírmelo pero me hace ilusión que me lo pida, es algo que siempre he esperado de un chico. Siempre he sido yo la que se ha lanzado a preguntarlo.
Y diréis ¿has vuelto ha hablar con Dallas? Pues sinceramente sí, esta mañana. Iba a comprar comida para almorzar.
|Flashback|
Voy caminando por la calle principal de Londres, en busca de un supermercado, y como siempre veo a Dallas caminando en dirección contraria a mi. Vuelvo a econtrarmelo ¿casualidad? No lo creo.
Choca su hombro con el mío echándome hacia atrás por la fuerza del golpe.
-Un perdón bastaría ¿no?-dije frotándome el hombro.
-Perdón..no te había visto,-dijo sonriendo.
-Si ya...claro.-dije por lo bajo.
-¿Puedo volver ha hablar contigo?
-Si me vas a volver a decir, que porque estoy saliendo con Justin, ahórrate la saliva.-dije andando hacía delante.
-No es eso...-dijo agarrándome el brazo.
Me giré y lo miré.
-Entonces ¿que?
-¿Quieres venir conmigo al baile de primavera?
Haber, ¿este niño es tonto o se lo hace? ¿No sabe ya que estoy con Justin? ¿Por que me lo pregunta? Vale que Justin no me lo ha pedido, pero haber tengo novio, y voy a ir con él lo quiera o no.
-Lee mis labios. ¡NO!
-¿Por?
-Porque primero; tengo novio y segundo...-me interrumpió.
-Pero ¿te ha pedido que vallas con él al baile?
-Pues...no, pero voy a ir con él.
-Esto se trataba de pedírselo a las chicas, si no te lo ha pedido...no es mi culpa.
-Pero me lo pedirá ¿vale? Me voy, no tengo tiempo suficiente para perderlo contigo.
Me giré y volví a andar hacía delante.
-Espera un segundo...-gritó.
Me volví a girar y se acercó corriendo a mi.
-Yo te quiero....
-¿A cuantas se lo has dicho?
-A ti sólo.... Quiero ir al baile contigo, lo pasaremos bien,-dijo sonriendo dulcemente.
Espera un segundo, ¿su sonrisa me parece dulce? Oh dios...estoy muy mal.
-No quiero ir al baile contigo, ¿te queda claro ya?
Me giré y por fin pude deshacerme de ese momento incómodo.
|Fin flashback|
Cuando dijo que me quería por un momento lo creí, sus ojos transpiraban sinceridad pero hay chicos que eso lo disimulan muy bien.
Sólo quiere que Justin me pierda, pero no lo hará, su truco no funcionará conmigo. Eso debe saberlo ya. Yo no soy de esas tías que van a lo que van con los tíos. Yo quiero a Justin y nada ni nadie me hará cambiar de opinión.
(...)
Llaman a la puerta y me levanto de la cama ha abrir.
Es Justin.
-¿Que haces tú aquí?-pregunté sonriendo.
-Yo también me alegro de verte ¿eh?-dijo dándome un pequeño beso en los labios.
-No esperaba tu visita.-sonreí.
-Pues aquí me tienes, ¿puedo pasar?-preguntó.
Asentí dejándole espacio para pasar.
Se acercó a la cama mientras yo cerraba la puerta.
-Dios mio...la que tienes aquí formada,-dijo tocando los papeles de encima de la cama.
-¡No toques nada!-grité corriendo hacia él.
-Perdón,-rió.
-Siento gritarte, pero es que estoy liada con todo esto y lo que me hace falta es que me pierdas los papeles,-dije recogiéndolos de la cama. Justin se acercó por detrás de mi agarrándome de la cintura, me puse nerviosa a sentir su tacto en mi piel, ya que me levantó un poco la camiseta.
Cojo casi todos los papeles en mi mano, me pongo derecha ya que antes estaba agachada hacia adelante y me giro hacía Justin, el que me mira pícaro.
-Todo lo que se te esté pasando por esa cabeza tuya, te lo niego,-dije señalándole con mi dedo índice.
-¿Ni un besito?-puso cara de cachorrito.
Puse los ojos en blanco.
-Eso sí,-sonreí dulcemente.
Se acercó a mi cara, pero antes de juntar mis labios y los suyos, me eché hacía atrás y no lo besé.
-Antes voy a recoger esto.-sonreí victoriosa.
Me fulminó con la mirada pero a la vez tenía una sonrisa en la cara.
Recogí todos los papeles y mientras los guardaba Justin se sentó en la cama y se tumbó hacía atrás.
-Tengo que hablar contigo,-digo mientras guardo los papeles en la mochila.
-¿Sobre que?
Me levanté del suelo donde antes estaba agachada y voy a la cama.
-¿No tienes nada que decirme?-le pregunto mientras me siento a su lado, sin echarme hacía atrás.
Justin gira su cabeza y me mira.
-No que yo sepa...-lo noto preocupado.
-Piensa, ¿que ocurre dentro de una semana?-le ayudo un poco.
-¿Tu cumple?-dice arqueando las dos cejas.
-No idiota,-pongo los ojos en blanco- Piensa, un evento muy importante que organizo yo y las chicas....
-Ah, ya. El baile ¿no?
-¡Sí!-grito sonriente.
-¿Que se supone que tengo que decirte?-me mira extrañado.
-Eres un poco cortito ¿cierto?
Niega con la cabeza aún extrañado.
-Va, piensa un poco, no quiero ser yo la que te lo diga...
-Dímelo ya, porque no se a lo que te refieres,-dijo agarrando mi cintura y besando mi cuello.
-Pues quería que me pidieses si quería ir al baile contigo,-dije levantándome.
-Pero...yo pensé que no tenía que preguntártelo.
-Pues te equivocaste, sí tenías. ¿Sabes lo que me ha pasado esta mañana?-dije arqueando las cejas.
O se lo decía o me moriría.
-No, ¿que?-pregunta poniendose derecho.
Me vuelvo a sentar a su lado, y comiendo a contarlo.
-Esta mañana me he encontrado a Dallas, y me ha preguntado si quería ir con él al baile...-dije mirando hacía abajo.
-Por eso querías que te lo pidiese ¿no?
Asentí.
-¿Que te dijo más?
-Que me quería...que porque no quería ir con él y cosas como esas...
-Ese gilipollas lo está volviendo ha hacer, joder. Estoy harto, harto de ese imbécil. Sólo quiere arruinarme la vida,-dijo enfadado y levantándose de golpe de la cama- Quiere quitarme lo que más quiero, pero esta vez no será así. Me prometí que no volvería a caer, y por encima de mi cadáver me apartará de la gente que quiero.
Cuando terminó de decir eso se me formó una pequeña sonrisa, mostrando mis dientes. Pero la borré. Me levanté de mi cama y me puse frente a Justin el que volvía a tener la mandíbula apretada y se notaba tensión en él. No me gusta cuando hace eso porque significa que está enfadado y no me gusta nada cuando se enfada. Porque puede ser peligroso.
-Confía en mi palabra, jamás me separará de ti. Por más que lo intente, ¿de acuerdo?-le sonrío y enredo mis brazos en su cuello.
Sonríe, deja la mandíbula floja, se acerca a mi me mira a los ojos mientras me pasa sus brazos por mi cintura.
-Lo eres todo para mi, lo sabes ¿no?-sonríe.
Asiento.
-Besame,-le susurro.
Se acerca a mis labios lentamente, haciéndome sufrir por lo que le hice antes, necesitaba sentir de nuevo sus labios en mi, necesito saber que está ahí para mi.
Así que así hizo se acercó a mi boca y rozó sus labios con los míos, no llegó a besarlos. Sabía que esto lo hacía para vengarse y me salió una pequeña sonrisa, a la que me correspondió.
-Vamos-susurré insistiendo en que me besara.
¿No entiende que quiero sentirlo de nuevo?
-Esta es mi venganza,-sonríe.
-Lo sé, lo suponía,-sonreí con él.
Esta vez sí, se lanzó a mis labios, besándolos o mejor dicho, devorándolos. Posó su mano en mi nuca acercándome a él más y más. Ahora ese deseo que tenía se estaba haciendo mas grande. Necesitaba sentir mas de él que sólo un beso. Necesitaba volver a sentirlo, pero ahora no era el momento adecuado ni el lugar.
Abrió su boca y rozó su lengua en mis labios, los que estaban cerrados, incitándolos a abrirse. Se rindieron y terminaron por dejar pasar a su lengua, la que vagabundeaba por mi boca, hice lo mismo con la mía y exploré cada sitio de su preciosa boca, arrastrando el sabor de esta a la mía, mezclábamos salivas, hasta que su lengua encontró la mía y se unían, se separaban y se volvían a unir.
La otra mano que estaba en mi cintura subía, llevándose la camiseta con ella, metió su mano por debajo de la camiseta sintiendo el tacto frío de su mano. Mi piel se erizó y mi corazón se aceleró.
Enredé mis dedos en su pelo peinado, haciendo que se estremeciera aveces ya que no soporta que haga eso en su pelo, pero me gusta ver como rabia.
Seguíamos así besándonos como si no existiese un mañana, aprovechando cada sentimiento que trasmitíamos y cada cosa que teníamos cada uno. Me sentía bien conmigo misma, después de contarle lo de este mediodía sentía que me había quitado un peso de encima.
Lo que no quiero que ocurra es que esto que está pasando sea sólo un sueño que cuando menos me lo espere sonará ese irritante sonido que es el despertador. Siento que esto que está pasando en este instante se va a esfumar, que todo lo que había vivido y estaba viviendo ahora se iría con ese sueño, que me despertaría en mi cama de Boston y todo lo que había ocurrido no existiese.
Siento ese miedo, de perderle, de perder a la persona perfecta que había entrado en mi vida, y no es algo que me guste mucho.
Pronto será el baile, será perfecto. Ya casi está todo organizado, se hará en el gimnasio de la universidad, ya que es muy grande, habrá un DJ que será un chico que se ofreció personalmente, creo que se llamaba Liam. Sí, Liam. Nunca lo había visto por la universidad, bueno es normal apenas conozco a nadie aún.
Dentro de una semana será el evento que marcará todo un año.
Y bueno ahora vuelvo a la realidad, estoy en mi habitación provando algunos decorados, como será de primavera supongo que tendrá que ser con flores, y colores vivos, propios del campo.
Tengo papeles por todas partes, que si globos, que si haremos un concurso para ver quien será la reina y el rey del baile... En fin como las películas de pijos de toda la vida.
He quedado esta tarde con las chicas para aclarar al final ya todo. Supongo que tendremos que ir a comprar ropa, un vestido apropiado y zapatos a juego.
No sé que comprarme pero vi un vestido muy bonito en una boutique.
Era apropiado para este evento, debo decirle a Justin también que debe ir a juego conmigo si va a ser mi pareja en el baile, aunque no me lo ha pedido. Es lógico que somos novios y debemos ir juntos sin necesidad de pedírmelo pero me hace ilusión que me lo pida, es algo que siempre he esperado de un chico. Siempre he sido yo la que se ha lanzado a preguntarlo.
Y diréis ¿has vuelto ha hablar con Dallas? Pues sinceramente sí, esta mañana. Iba a comprar comida para almorzar.
|Flashback|
Voy caminando por la calle principal de Londres, en busca de un supermercado, y como siempre veo a Dallas caminando en dirección contraria a mi. Vuelvo a econtrarmelo ¿casualidad? No lo creo.
Choca su hombro con el mío echándome hacia atrás por la fuerza del golpe.
-Un perdón bastaría ¿no?-dije frotándome el hombro.
-Perdón..no te había visto,-dijo sonriendo.
-Si ya...claro.-dije por lo bajo.
-¿Puedo volver ha hablar contigo?
-Si me vas a volver a decir, que porque estoy saliendo con Justin, ahórrate la saliva.-dije andando hacía delante.
-No es eso...-dijo agarrándome el brazo.
Me giré y lo miré.
-Entonces ¿que?
-¿Quieres venir conmigo al baile de primavera?
Haber, ¿este niño es tonto o se lo hace? ¿No sabe ya que estoy con Justin? ¿Por que me lo pregunta? Vale que Justin no me lo ha pedido, pero haber tengo novio, y voy a ir con él lo quiera o no.
-Lee mis labios. ¡NO!
-¿Por?
-Porque primero; tengo novio y segundo...-me interrumpió.
-Pero ¿te ha pedido que vallas con él al baile?
-Pues...no, pero voy a ir con él.
-Esto se trataba de pedírselo a las chicas, si no te lo ha pedido...no es mi culpa.
-Pero me lo pedirá ¿vale? Me voy, no tengo tiempo suficiente para perderlo contigo.
Me giré y volví a andar hacía delante.
-Espera un segundo...-gritó.
Me volví a girar y se acercó corriendo a mi.
-Yo te quiero....
-¿A cuantas se lo has dicho?
-A ti sólo.... Quiero ir al baile contigo, lo pasaremos bien,-dijo sonriendo dulcemente.
Espera un segundo, ¿su sonrisa me parece dulce? Oh dios...estoy muy mal.
-No quiero ir al baile contigo, ¿te queda claro ya?
Me giré y por fin pude deshacerme de ese momento incómodo.
|Fin flashback|
Cuando dijo que me quería por un momento lo creí, sus ojos transpiraban sinceridad pero hay chicos que eso lo disimulan muy bien.
Sólo quiere que Justin me pierda, pero no lo hará, su truco no funcionará conmigo. Eso debe saberlo ya. Yo no soy de esas tías que van a lo que van con los tíos. Yo quiero a Justin y nada ni nadie me hará cambiar de opinión.
(...)
Llaman a la puerta y me levanto de la cama ha abrir.
Es Justin.
-¿Que haces tú aquí?-pregunté sonriendo.
-Yo también me alegro de verte ¿eh?-dijo dándome un pequeño beso en los labios.
-No esperaba tu visita.-sonreí.
-Pues aquí me tienes, ¿puedo pasar?-preguntó.
Asentí dejándole espacio para pasar.
Se acercó a la cama mientras yo cerraba la puerta.
-Dios mio...la que tienes aquí formada,-dijo tocando los papeles de encima de la cama.
-¡No toques nada!-grité corriendo hacia él.
-Perdón,-rió.
-Siento gritarte, pero es que estoy liada con todo esto y lo que me hace falta es que me pierdas los papeles,-dije recogiéndolos de la cama. Justin se acercó por detrás de mi agarrándome de la cintura, me puse nerviosa a sentir su tacto en mi piel, ya que me levantó un poco la camiseta.
Cojo casi todos los papeles en mi mano, me pongo derecha ya que antes estaba agachada hacia adelante y me giro hacía Justin, el que me mira pícaro.
-Todo lo que se te esté pasando por esa cabeza tuya, te lo niego,-dije señalándole con mi dedo índice.
-¿Ni un besito?-puso cara de cachorrito.
Puse los ojos en blanco.
-Eso sí,-sonreí dulcemente.
Se acercó a mi cara, pero antes de juntar mis labios y los suyos, me eché hacía atrás y no lo besé.
-Antes voy a recoger esto.-sonreí victoriosa.
Me fulminó con la mirada pero a la vez tenía una sonrisa en la cara.
Recogí todos los papeles y mientras los guardaba Justin se sentó en la cama y se tumbó hacía atrás.
-Tengo que hablar contigo,-digo mientras guardo los papeles en la mochila.
-¿Sobre que?
Me levanté del suelo donde antes estaba agachada y voy a la cama.
-¿No tienes nada que decirme?-le pregunto mientras me siento a su lado, sin echarme hacía atrás.
Justin gira su cabeza y me mira.
-No que yo sepa...-lo noto preocupado.
-Piensa, ¿que ocurre dentro de una semana?-le ayudo un poco.
-¿Tu cumple?-dice arqueando las dos cejas.
-No idiota,-pongo los ojos en blanco- Piensa, un evento muy importante que organizo yo y las chicas....
-Ah, ya. El baile ¿no?
-¡Sí!-grito sonriente.
-¿Que se supone que tengo que decirte?-me mira extrañado.
-Eres un poco cortito ¿cierto?
Niega con la cabeza aún extrañado.
-Va, piensa un poco, no quiero ser yo la que te lo diga...
-Dímelo ya, porque no se a lo que te refieres,-dijo agarrando mi cintura y besando mi cuello.
-Pues quería que me pidieses si quería ir al baile contigo,-dije levantándome.
-Pero...yo pensé que no tenía que preguntártelo.
-Pues te equivocaste, sí tenías. ¿Sabes lo que me ha pasado esta mañana?-dije arqueando las cejas.
O se lo decía o me moriría.
-No, ¿que?-pregunta poniendose derecho.
Me vuelvo a sentar a su lado, y comiendo a contarlo.
-Esta mañana me he encontrado a Dallas, y me ha preguntado si quería ir con él al baile...-dije mirando hacía abajo.
-Por eso querías que te lo pidiese ¿no?
Asentí.
-¿Que te dijo más?
-Que me quería...que porque no quería ir con él y cosas como esas...
-Ese gilipollas lo está volviendo ha hacer, joder. Estoy harto, harto de ese imbécil. Sólo quiere arruinarme la vida,-dijo enfadado y levantándose de golpe de la cama- Quiere quitarme lo que más quiero, pero esta vez no será así. Me prometí que no volvería a caer, y por encima de mi cadáver me apartará de la gente que quiero.
Cuando terminó de decir eso se me formó una pequeña sonrisa, mostrando mis dientes. Pero la borré. Me levanté de mi cama y me puse frente a Justin el que volvía a tener la mandíbula apretada y se notaba tensión en él. No me gusta cuando hace eso porque significa que está enfadado y no me gusta nada cuando se enfada. Porque puede ser peligroso.
-Confía en mi palabra, jamás me separará de ti. Por más que lo intente, ¿de acuerdo?-le sonrío y enredo mis brazos en su cuello.
Sonríe, deja la mandíbula floja, se acerca a mi me mira a los ojos mientras me pasa sus brazos por mi cintura.
-Lo eres todo para mi, lo sabes ¿no?-sonríe.
Asiento.
-Besame,-le susurro.
Se acerca a mis labios lentamente, haciéndome sufrir por lo que le hice antes, necesitaba sentir de nuevo sus labios en mi, necesito saber que está ahí para mi.
Así que así hizo se acercó a mi boca y rozó sus labios con los míos, no llegó a besarlos. Sabía que esto lo hacía para vengarse y me salió una pequeña sonrisa, a la que me correspondió.
-Vamos-susurré insistiendo en que me besara.
¿No entiende que quiero sentirlo de nuevo?
-Esta es mi venganza,-sonríe.
-Lo sé, lo suponía,-sonreí con él.
Esta vez sí, se lanzó a mis labios, besándolos o mejor dicho, devorándolos. Posó su mano en mi nuca acercándome a él más y más. Ahora ese deseo que tenía se estaba haciendo mas grande. Necesitaba sentir mas de él que sólo un beso. Necesitaba volver a sentirlo, pero ahora no era el momento adecuado ni el lugar.
Abrió su boca y rozó su lengua en mis labios, los que estaban cerrados, incitándolos a abrirse. Se rindieron y terminaron por dejar pasar a su lengua, la que vagabundeaba por mi boca, hice lo mismo con la mía y exploré cada sitio de su preciosa boca, arrastrando el sabor de esta a la mía, mezclábamos salivas, hasta que su lengua encontró la mía y se unían, se separaban y se volvían a unir.
La otra mano que estaba en mi cintura subía, llevándose la camiseta con ella, metió su mano por debajo de la camiseta sintiendo el tacto frío de su mano. Mi piel se erizó y mi corazón se aceleró.
Enredé mis dedos en su pelo peinado, haciendo que se estremeciera aveces ya que no soporta que haga eso en su pelo, pero me gusta ver como rabia.
Seguíamos así besándonos como si no existiese un mañana, aprovechando cada sentimiento que trasmitíamos y cada cosa que teníamos cada uno. Me sentía bien conmigo misma, después de contarle lo de este mediodía sentía que me había quitado un peso de encima.
Lo que no quiero que ocurra es que esto que está pasando sea sólo un sueño que cuando menos me lo espere sonará ese irritante sonido que es el despertador. Siento que esto que está pasando en este instante se va a esfumar, que todo lo que había vivido y estaba viviendo ahora se iría con ese sueño, que me despertaría en mi cama de Boston y todo lo que había ocurrido no existiese.
Siento ese miedo, de perderle, de perder a la persona perfecta que había entrado en mi vida, y no es algo que me guste mucho.
jueves, 2 de agosto de 2012
Capitulo 27
|Dos meses después|
Mi padre ya está en casa, le dieron el alta hace un mes, ya casi esta recuperado.
Sabía que se pondría bien, y todo este tiempo me han apoyado mis amigos mucho, sobre todo Justin, que no se ha despegado de mi lado ni un segundo. Estaba a mi lado siempre, si iba a comprar él venía conmigo. Es un buen chico.
He podido hablar con mi padre y le he explicado lo de Justin...y lo de que Jake me dejó y él fue el único que me ayudo a superarlo, no le ha gustado mucho la idea de que esté con él, ya que dentro de dos años lo tendré que dejar aquí e irme otra vez a Boston. Y esa idea no me gusta nada.
Ahora mismo estamos todos tomando un helado en la misma heladería de siempre.
Tengo que explicarles algo que hemos echo entre las chicas y yo.
-Tenemos que deciros algo...-añadí cortando un poco el royo.
-¿Quienes?-pregunta Chaz.
-Las chicas y yo.
-¿El que?-preguntó Justin extrañado.
-Hemos hablado con la subdirectora, y hemos acordado hacer un baile de primavera.-dije.
-¿Que es eso?-pregunta Ryan.
-Es un baile, que se organiza por estas fechas...en Boston se suele hacer siempre.
-Eso mola,-dijo Christian.
-¿Es de parejas?-dijo Chaz.
-Sí...bueno...-sonreí- Podéis pedírselo a chicas.
-Puf, eso se me da muy mal.-dijo Chaz.
-Tampoco es tan malo...-dije riéndome.
-¿Que lo preparáis vosotras?-dijo Justin.
-Sí, nosotras nos encargamos de todo, yo del decorado, Peyton de la música, de la gente que viene... Judit se encarga del decorado conmigo y Saray del presupuesto.
-Que grupo de chicas más trabajadoras,-dijo Justin dándome un beso en la mejilla.
-Muchas gracias,-reí.
-¿Cuando es el baile?-pregunta Christian.
-Dentro de tres semanas. Para que nos de tiempo a preparar todo.
-¿Donde será?-volvió a preguntar.
-Eso no lo tenemos claro, hay que pensarlo y ya avisamos con carteles por la Universidad.
-¿Sólo van los alumnos de Oxford?-pregunta Ryan.
Asentí.
-Va a ser el mejor evento del año, ya verás,-dijo Peyton sonriendo.
-Ahora vengo, un momento,-dije levantándome de la silla.
Me metí dentro de la heladería, iba a ir al baño. Entré en él e hice lo que se me antojó en ese momento. Me lavé las manos y justo cuando iba a salir, me encontré a Dallas.
Otra vez ese imbécil en la heladería, Justin no me veía desde donde estaba, así que salí de allí como pude, pero no me dio tiempo cuando me agarró del brazo haciendo que girara unos ciento ochenta grados.
-Suéltame,-dije intentando zafarme de su agarre.
-Oye, tranquila, no voy ha hacerte nada ¿vale? Quiero hablar contigo.
-No tengo por qué hacerlo, así que déjame en paz.
-Sí tienes, sino no saldrás del baño.-me amenazó.
-¿Me estás amenazando?-dije cruzándome de brazos.
¿Qué se creía ese inútil?
-No,-dijo en tono chulo y negando con la cabeza.
-Haber, ¿que quieres?
-Saber que haces saliendo con ese imbécil,-dijo gracioso.
Desvié mi mirada y volví a mirarlo.
-Mira chaval, métete jabón en la boca y ciérrala un poquito.-dije poniéndole el chaleco.
-Mira, pero si tenemos una chulita,-dijo riendo cínico.
-No....el chulito aquí eres tú, ahora si no te importa...me voy.-dije girándome.
-Mira niñata, conmigo poquito royo, ¿te enteras?-me paré en seco sin girarme a mirarlo, levanté mi mano y le hice un corte de manga, sonreí victoriosa y salí de allí.
Me senté donde estaba antes, con la mirada fija en Dallas el cual estaba en la puerta del baño observándome, ese niñato se cree demasiado, tiene el ego muy subido hay que bajárselo un poquito con una buena hostia bien dada.
-Cielo ¿que miras?-dijo Justin sonriéndome, lo miré un segundo y él desvió la mirada donde momentos antes estaba mirando yo. Vio a Dallas observándonos y se le quitó la sonrisa de la cara.
-Tranquilo Justin,-dije en voz baja.
-¿Has hablado con él?-me dijo aún mirándolo.
-Sí...
-¿Que te ha dicho?
-Que, qué hacía saliendo con un imbécil como tú.-dije mirándolo.
Apretó las mandíbulas fuertemente y tragó saliva, se estaba alterando.
-Lo va a volver ha hacer.-dijo serio.
-No...jamás me separará de ti y lo sabes.-dije seria.
Aflojó las mandíbulas y me miró con los ojos cristalizados.
-Sé que estás aguantando demasiado...siento todo esto...pero me pone enfermo.-dijo volviendo a mirar hacia abajo.
-Lo sé, pero me da igual jamás me va a separar de ti.-sonreí dulcemente.
Me sonrió y me ofreció a irnos de allí, yo acepté necesitaba salir de allí también.
-Chicos, nosotros nos vamos ya, Justin está incómodo aquí,-dije.
-Vale adiós,-dijo Peyton sonriente.
Nos levantamos de la silla y nos fuimos a dar una vuelta.
Llevábamos andando un buen rato, Justin no se trajo su moto.
-Oye, ¿que te parece si te llevo a un sitio?
Sonreí y asentí.
-Vamos a mi casa a por la moto y te llevo.-dijo besándome la frente.
(...)
Llegamos a su casa después de un rato andando, cogió las llaves de la moto, nos montamos en ella y le dio vida.
Aquel cacharro comenzó a moverse, y estuvimos subido en él durante unos minutos bastantes largos, pero valió la pena esperar.
Llegamos a la playa y como estaba anocheciendo el mar se veía precioso. (ANTES DE NADA SÍ QUE HAY PLAYAS EN LONDRES, LO HE VISTO EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS)
-Me encanta,-dije sentándome en la arena fría, se sienta bien una al notar la arena fría entre los dedos.
Justin se sentó a mi lado cruzando uno de sus brazos por detrás de mi.
-Me encantan las vistas, se ve precioso el mar.-dije contemplándolo.
-No más que tú,-dijo Justin mirándome.
Desvié mi mirada a él, sonreí y me sonrojé. Él se rió de mi.
-No te rías idiota,-dije dándole un leve empujón.
-Ay, que duele,-puso pucheros.
-Oh, lo siento mi amor,-dije agarrando su cara entre mis manos.
Le dí un beso en sus maravillosos y deliciosos labios.
-Ya estoy mucho mejor,-sonrió pícaro.
Estuvimos observando en silencio el mar, el movimiento de las olas rompiendo en la arena, el subir de la marea, el viento movía mi cabello hacia mi izquierda donde estaba Justin, el que se rascaba la nariz porque le hacía cosquilla con mis pelos, reía al verle, ponía caras raras y se rascaba como un niño pequeño.
Me eché hacia atrás para tumbarme en la arena, cerré los ojos y sentí una relajación inmensa, las inseguridades, el dolor, la tristeza, y todos los malos pensamientos desaparecían y venía la felicidad, la alegría, los pensamientos positivos y me sentía libre.
Como volar por el cielo, sin rumbo fijo, siguiendo al sol. Sin importar la sociedad ni la civilización, me sentía como una pluma, libre de todo y sin pensar, un objeto inanimado pero con sentimientos. Y lo que sentía ahora era felicidad, alegría y amor.
Sentí como Justin se tumbó a mi lado, lo miré por un momento y vi como cerraba los ojos, era tan dulce.
Su perfil era perfecto, todo en él destaca, a veces pienso como puedo tener el privilegio de tener a alguien así a mi lado, no me lo merezco, es mucho para mi, pienso que se merece algo mejor que yo, pero el destno quiere esto, yo para él y él para mi. Y esto es así.
Mi padre ya está en casa, le dieron el alta hace un mes, ya casi esta recuperado.
Sabía que se pondría bien, y todo este tiempo me han apoyado mis amigos mucho, sobre todo Justin, que no se ha despegado de mi lado ni un segundo. Estaba a mi lado siempre, si iba a comprar él venía conmigo. Es un buen chico.
He podido hablar con mi padre y le he explicado lo de Justin...y lo de que Jake me dejó y él fue el único que me ayudo a superarlo, no le ha gustado mucho la idea de que esté con él, ya que dentro de dos años lo tendré que dejar aquí e irme otra vez a Boston. Y esa idea no me gusta nada.
Ahora mismo estamos todos tomando un helado en la misma heladería de siempre.
Tengo que explicarles algo que hemos echo entre las chicas y yo.
-Tenemos que deciros algo...-añadí cortando un poco el royo.
-¿Quienes?-pregunta Chaz.
-Las chicas y yo.
-¿El que?-preguntó Justin extrañado.
-Hemos hablado con la subdirectora, y hemos acordado hacer un baile de primavera.-dije.
-¿Que es eso?-pregunta Ryan.
-Es un baile, que se organiza por estas fechas...en Boston se suele hacer siempre.
-Eso mola,-dijo Christian.
-¿Es de parejas?-dijo Chaz.
-Sí...bueno...-sonreí- Podéis pedírselo a chicas.
-Puf, eso se me da muy mal.-dijo Chaz.
-Tampoco es tan malo...-dije riéndome.
-¿Que lo preparáis vosotras?-dijo Justin.
-Sí, nosotras nos encargamos de todo, yo del decorado, Peyton de la música, de la gente que viene... Judit se encarga del decorado conmigo y Saray del presupuesto.
-Que grupo de chicas más trabajadoras,-dijo Justin dándome un beso en la mejilla.
-Muchas gracias,-reí.
-¿Cuando es el baile?-pregunta Christian.
-Dentro de tres semanas. Para que nos de tiempo a preparar todo.
-¿Donde será?-volvió a preguntar.
-Eso no lo tenemos claro, hay que pensarlo y ya avisamos con carteles por la Universidad.
-¿Sólo van los alumnos de Oxford?-pregunta Ryan.
Asentí.
-Va a ser el mejor evento del año, ya verás,-dijo Peyton sonriendo.
-Ahora vengo, un momento,-dije levantándome de la silla.
Me metí dentro de la heladería, iba a ir al baño. Entré en él e hice lo que se me antojó en ese momento. Me lavé las manos y justo cuando iba a salir, me encontré a Dallas.
Otra vez ese imbécil en la heladería, Justin no me veía desde donde estaba, así que salí de allí como pude, pero no me dio tiempo cuando me agarró del brazo haciendo que girara unos ciento ochenta grados.
-Suéltame,-dije intentando zafarme de su agarre.
-Oye, tranquila, no voy ha hacerte nada ¿vale? Quiero hablar contigo.
-No tengo por qué hacerlo, así que déjame en paz.
-Sí tienes, sino no saldrás del baño.-me amenazó.
-¿Me estás amenazando?-dije cruzándome de brazos.
¿Qué se creía ese inútil?
-No,-dijo en tono chulo y negando con la cabeza.
-Haber, ¿que quieres?
-Saber que haces saliendo con ese imbécil,-dijo gracioso.
Desvié mi mirada y volví a mirarlo.
-Mira chaval, métete jabón en la boca y ciérrala un poquito.-dije poniéndole el chaleco.
-Mira, pero si tenemos una chulita,-dijo riendo cínico.
-No....el chulito aquí eres tú, ahora si no te importa...me voy.-dije girándome.
-Mira niñata, conmigo poquito royo, ¿te enteras?-me paré en seco sin girarme a mirarlo, levanté mi mano y le hice un corte de manga, sonreí victoriosa y salí de allí.
Me senté donde estaba antes, con la mirada fija en Dallas el cual estaba en la puerta del baño observándome, ese niñato se cree demasiado, tiene el ego muy subido hay que bajárselo un poquito con una buena hostia bien dada.
-Cielo ¿que miras?-dijo Justin sonriéndome, lo miré un segundo y él desvió la mirada donde momentos antes estaba mirando yo. Vio a Dallas observándonos y se le quitó la sonrisa de la cara.
-Tranquilo Justin,-dije en voz baja.
-¿Has hablado con él?-me dijo aún mirándolo.
-Sí...
-¿Que te ha dicho?
-Que, qué hacía saliendo con un imbécil como tú.-dije mirándolo.
Apretó las mandíbulas fuertemente y tragó saliva, se estaba alterando.
-Lo va a volver ha hacer.-dijo serio.
-No...jamás me separará de ti y lo sabes.-dije seria.
Aflojó las mandíbulas y me miró con los ojos cristalizados.
-Sé que estás aguantando demasiado...siento todo esto...pero me pone enfermo.-dijo volviendo a mirar hacia abajo.
-Lo sé, pero me da igual jamás me va a separar de ti.-sonreí dulcemente.
Me sonrió y me ofreció a irnos de allí, yo acepté necesitaba salir de allí también.
-Chicos, nosotros nos vamos ya, Justin está incómodo aquí,-dije.
-Vale adiós,-dijo Peyton sonriente.
Nos levantamos de la silla y nos fuimos a dar una vuelta.
Llevábamos andando un buen rato, Justin no se trajo su moto.
-Oye, ¿que te parece si te llevo a un sitio?
Sonreí y asentí.
-Vamos a mi casa a por la moto y te llevo.-dijo besándome la frente.
(...)
Llegamos a su casa después de un rato andando, cogió las llaves de la moto, nos montamos en ella y le dio vida.
Aquel cacharro comenzó a moverse, y estuvimos subido en él durante unos minutos bastantes largos, pero valió la pena esperar.
Llegamos a la playa y como estaba anocheciendo el mar se veía precioso. (ANTES DE NADA SÍ QUE HAY PLAYAS EN LONDRES, LO HE VISTO EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS)
-Me encanta,-dije sentándome en la arena fría, se sienta bien una al notar la arena fría entre los dedos.
Justin se sentó a mi lado cruzando uno de sus brazos por detrás de mi.
-Me encantan las vistas, se ve precioso el mar.-dije contemplándolo.
-No más que tú,-dijo Justin mirándome.
Desvié mi mirada a él, sonreí y me sonrojé. Él se rió de mi.
-No te rías idiota,-dije dándole un leve empujón.
-Ay, que duele,-puso pucheros.
-Oh, lo siento mi amor,-dije agarrando su cara entre mis manos.
Le dí un beso en sus maravillosos y deliciosos labios.
-Ya estoy mucho mejor,-sonrió pícaro.
Estuvimos observando en silencio el mar, el movimiento de las olas rompiendo en la arena, el subir de la marea, el viento movía mi cabello hacia mi izquierda donde estaba Justin, el que se rascaba la nariz porque le hacía cosquilla con mis pelos, reía al verle, ponía caras raras y se rascaba como un niño pequeño.
Me eché hacia atrás para tumbarme en la arena, cerré los ojos y sentí una relajación inmensa, las inseguridades, el dolor, la tristeza, y todos los malos pensamientos desaparecían y venía la felicidad, la alegría, los pensamientos positivos y me sentía libre.
Como volar por el cielo, sin rumbo fijo, siguiendo al sol. Sin importar la sociedad ni la civilización, me sentía como una pluma, libre de todo y sin pensar, un objeto inanimado pero con sentimientos. Y lo que sentía ahora era felicidad, alegría y amor.
Sentí como Justin se tumbó a mi lado, lo miré por un momento y vi como cerraba los ojos, era tan dulce.
Su perfil era perfecto, todo en él destaca, a veces pienso como puedo tener el privilegio de tener a alguien así a mi lado, no me lo merezco, es mucho para mi, pienso que se merece algo mejor que yo, pero el destno quiere esto, yo para él y él para mi. Y esto es así.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Capitulo 26
Estuve toda la clase sin prestar atención alguna, estaba pensando continuamente en mi padre, en porque no me llamaban, si le había pasado algo y tal. Había veces que me hablaban los profesores pero no les respondía estaba absorta en mi mundo.
Justin me acompañó hasta mi casa, estuvo muy cariñoso toda la mañana, me preguntó si se quedaba, pero le dije que no, que prefería estar sola y pensar.
Se fue no muy convencido.
Ahora mismo estoy viendo la tele evadiéndome un poco del problema, todavía no había recibido ninguna llamada.
Empieza a vibrar el móvil a sonar esa música, sí me están llamando.
Lo cojo rápidamente.
|Llamada|
-¿Sí?
-Laura...
-Tío, ¿como está papa?
-Bueno...
-¿Que ha pasado?-grité.
-Nada...acaba de salir de quirófano.
-¿Como de quirófano? ¿Que ha pasado?
-Le han operado, para quitarle los cristales que tenía incrustados en el abdomen y el brazo, son los de la luna del coche.
-Y...¿como está, salió bien?
-Sí, está en su habitación...sedado aún.
-Cuando despierte me avisas por favor...
-Sí cariño no te preocupes.
-Adiós, os hecho de menos.
-Y nosotros también, te quiero.
-Y yo.
|Fin llamada|
Otra vez...otra vez esas lágrimas, volvieron a salir. Me las sequé, no debía preocuparme se iba a poner bien.
Justo en ese momento llamaron a la puerta. Me levanté de la cama y fui a abrir.
-¿Quien es?
Pregunté desde dentro, nadie me contestaba, abrí la puerta, nadie en la puerta, miré abajo y había un oso de peluche, con una nota.
"No estés triste, queremos verte sonreír"
Me salió una sonrisa sin pensarlo. ¿Quien habría tenido este detalle?
-Oh, ¿quien habrá sido?-dije en voz alta.
-Nosotros,-dijeron los chicos saliendo de los laterales de la puerta.
Puse pucheros, y todos vinieron a abrazarme con un "Oh" alargado.
-¿Que puedo pedir mas?-sonreí al terminar ese abrazo.
-Queremos que sepas que te queremos, y que queremos verte sonreír,-dijo Saray.
-Sí, no nos guste verte triste,-dijo Chaz.
-Y bueno, a idea de comprarte este oso ha sido de....Justin.-sonrió Judit.
-¿Has sido tú?-dije señalandole.
Asintió sonriendo.
-Ven,-dije abriendo los brazos.
Me dio un abrazo muy fuerte, sonreí ante aquello.
Ahora sí estaba feliz.
Aunque por otra parte estaba triste.
-¿Has recibido noticia?-pregunta Christian.
-Sí, bueno...acababa de salir de quirófano.-dije agachando la cabeza.
-Seguro que está bien, y que se recuperará, es fuerte,-dijo Justin acariciándome el hombro.
-Eso sí lo sé.
-Y con nuestro apoyo y sobretodo el tuyo, se recuperará muy pronto, ya verás,-dijo sonriéndome dulcemente.
Sonreí a la vez que él y lo abracé, me separé un poco de él.
-Venid,-dije haciendo sitio para un abrazo en grupo.
Todos nos abrazamos.
Son el mejor apoyo, aunque en la vida estemos solo. La amistad y el amor simulan que no lo estamos, pero en la realidad, nacemos solos, vivimos solos, y morimos solos.
Justin me acompañó hasta mi casa, estuvo muy cariñoso toda la mañana, me preguntó si se quedaba, pero le dije que no, que prefería estar sola y pensar.
Se fue no muy convencido.
Ahora mismo estoy viendo la tele evadiéndome un poco del problema, todavía no había recibido ninguna llamada.
Empieza a vibrar el móvil a sonar esa música, sí me están llamando.
Lo cojo rápidamente.
|Llamada|
-¿Sí?
-Laura...
-Tío, ¿como está papa?
-Bueno...
-¿Que ha pasado?-grité.
-Nada...acaba de salir de quirófano.
-¿Como de quirófano? ¿Que ha pasado?
-Le han operado, para quitarle los cristales que tenía incrustados en el abdomen y el brazo, son los de la luna del coche.
-Y...¿como está, salió bien?
-Sí, está en su habitación...sedado aún.
-Cuando despierte me avisas por favor...
-Sí cariño no te preocupes.
-Adiós, os hecho de menos.
-Y nosotros también, te quiero.
-Y yo.
|Fin llamada|
Otra vez...otra vez esas lágrimas, volvieron a salir. Me las sequé, no debía preocuparme se iba a poner bien.
Justo en ese momento llamaron a la puerta. Me levanté de la cama y fui a abrir.
-¿Quien es?
Pregunté desde dentro, nadie me contestaba, abrí la puerta, nadie en la puerta, miré abajo y había un oso de peluche, con una nota.
"No estés triste, queremos verte sonreír"
Me salió una sonrisa sin pensarlo. ¿Quien habría tenido este detalle?
-Oh, ¿quien habrá sido?-dije en voz alta.
-Nosotros,-dijeron los chicos saliendo de los laterales de la puerta.
Puse pucheros, y todos vinieron a abrazarme con un "Oh" alargado.
-¿Que puedo pedir mas?-sonreí al terminar ese abrazo.
-Queremos que sepas que te queremos, y que queremos verte sonreír,-dijo Saray.
-Sí, no nos guste verte triste,-dijo Chaz.
-Y bueno, a idea de comprarte este oso ha sido de....Justin.-sonrió Judit.
-¿Has sido tú?-dije señalandole.
Asintió sonriendo.
-Ven,-dije abriendo los brazos.
Me dio un abrazo muy fuerte, sonreí ante aquello.
Ahora sí estaba feliz.
Aunque por otra parte estaba triste.
-¿Has recibido noticia?-pregunta Christian.
-Sí, bueno...acababa de salir de quirófano.-dije agachando la cabeza.
-Seguro que está bien, y que se recuperará, es fuerte,-dijo Justin acariciándome el hombro.
-Eso sí lo sé.
-Y con nuestro apoyo y sobretodo el tuyo, se recuperará muy pronto, ya verás,-dijo sonriéndome dulcemente.
Sonreí a la vez que él y lo abracé, me separé un poco de él.
-Venid,-dije haciendo sitio para un abrazo en grupo.
Todos nos abrazamos.
Son el mejor apoyo, aunque en la vida estemos solo. La amistad y el amor simulan que no lo estamos, pero en la realidad, nacemos solos, vivimos solos, y morimos solos.
martes, 31 de julio de 2012
Capitulo 25
Estaba en el aula de siempre, dando filosofía, algo aburrida la clase, cuando entra la subdirectora.
-Perdón por interrumpir, busco a Laura Britt Jones.
Me extrañé, me buscaba a mi.
Levanté la mano, en señal de que soy yo a quien busca.
-Acompáñeme señorita Britt.
Asentí algo asustada.
-¿Que has echo?-me preguntó Justin.
No le respondí, recogí mis cosas y bajé hasta salir del aula.
-Venga conmigo.
Seguí a la subdirectora, hasta su despacho.
Se sentó en su sillón.
-Tome asiento, señorita Britt.
Me senté en una de las sillas a la espera de que me dijera que ocurría.
-Haber he recibido una llamada al centro de un familiar suyo, exigiendo que le comunicásemos que su padre está hospitalizado.
Me llevé las manos a la boca.
-Y como no pudo contactar con usted ya que el móvil no se puede usar en horarios escolares, llamó al centro.
Tragué saliva, otra vez no por favor, otro disgusto no.
-Y tiene dos opciones, puede volver a clase como si nada de esto pasara o tomarse un descanso en la cafetería y hacer una llamada.
-Un...descanso,-dije sin apenas fuerza.
-Pues valla a la cafetería tómese lo que quiera y haga una llamada desde el teléfono de allí.
Asentí, me levanté de la silla aún en estado de shock.
Esto no estaba pasando, no, esto no me puede pasar ahora.
Ahora que estaba bien que por fin había encontrado mi sitio, mi padre está hospitalizado.
Me dirigía a la cafetería, estaba todo vacío. Me acerco al mostrador donde está la cocinera que se extraña al verme.
Normal, soy la única que está aquí.
-Hola chica, ¿que haces aquí?-preguntó amable.
-La...la subdirectora, me ha dicho que me tome un descanso.-dije sin fuerzas.
Las ganas de romper a llorar me podían.
-Ah...¿que a ocurrido? Ella no suele decir eso.
-Nada...es algo personal,-dije intentando asimilar esto.
Caso imposible.
-¿Quieres algo de beber? Te noto algo pálida.
-Sí...ponme un vaso de agua por favor.
Asintió y se metió en la cocina.
Mis lágrimas acechan en los ojos, quieren salir, pero no puedo derrumbarme ahora, ni siquiera se como está.
La cocinera me trajo el agua y bebí un poco.
-Perdón..¿donde está el teléfono? necesito hacer una llamada.
-Allí,-me sonrió señalando a mi derecha.
Me dirigí al teléfono, marqué el número de mi padre.
|Llamada|
-¿Dígame?
-¿Papá?
-No, soy Félix, su hermano.
-¿Tío? Soy yo Laura.
-Dios mio. ¿Te lo han dicho ya?
-Sí,-dije sin fuerzas- ¿Como está?
-Bueno está en observación...
-¿Pero como ha pasado?
-Yo sólo sé que estaba con el coche. Iba a recoger a tus hermanos, y fue a parar en un semáforo, no le funcionaron los frenos y provocó un accidente.
Ahora sí, las lágrimas salieron disparadas de mis ojos, una tras otra, sin parar. Me las secaba pero volvían a salir, una y otra y así continuamente. Mi corazón se encogió. Lloraba como una niña desconsolada.
-No llores, Laura. Se pondrá bien.
-Ya...pero es que esto ahora...-dije entre sollozos.
-Ya te llamaré cuando tenga mas noticias.
-Vale...si se despierta me llamas al móvil. Lo voy a tener encendido, por si acaso. Cualquier noticia me llamas.-dije sin fuerzas.
-Vale cariño. Tranquila que se pondrá bien ¿vale?
-Sí...
-Adiós.
-Adiós.
|Fin Llamada|
Justo cuando colgué el teléfono, sonó el timbre que anunciaba el descanso.
Me sequé un poco las lágrimas, respiré hondo y me fui a coger el desayuno.
Elegí lo simple, tostada con mantequilla y un cola cao.
Me senté en una mesa y pronto se llenó todo el comedor de alumnos. Los chicos me vieron y se acercaron sonriente.
-Eh malota, ¿que te ha dicho la subdirectora?-dijo Ryan en tono gracioso.
Le miré, aún lloraba la sonrisa se le quitó de la cara.
-¿Que ha ocurrido?-dijo Justin sentándose a mi lado y acariciándome el hombro.
-Mi padre....
-¿Que pasa?
-Mi padre está en el hospital ha tenido un accidente con el coche...-dije volviendo a llorar.
-Ven..-dijo acercándome a él.
Me abrazó muy fuerte, en ese momento me venía muy bien uno de esos abrazos. Volví a decaerme y me eché otra vez a llorar. Con un abrazo como ese es normal que vuelva a llorar, no se porqué pero os habrá pasado alguna vez.
Me siento segura en sus brazos, sé que va a estar ahí cuando le necesite.
-Creo que me voy a ir a mi casa...-dije sin ganas y entre sollozos.
-¿A casa?-preguntó Peyton.
-Sí...no tengo el cuerpo para estar aquí y tampoco creo que me entere de nada de lo que expliquen.
-¿Y que vas a hacer? ¿Quedarte en casa aburrida, mirando la pantalla del móvil en busca de información?-dijo Justin.
-Puede ser... Pero tampoco me puedo quedar aquí, estoy muy mal.
-Quédate con tus amigos, es mejor que estar sola llorando en un rincón de tu casa y con el móvil en la mano, aquí puedes evadirte de ese tema.-dijo Peyton sonriéndome.
-Sí vamos Laura quédate aquí,-dijo Ryan sonriendo.
-Bueno, pero porque me lo pedís así...que quede claro que prefiero quedarme en casa...aburrida.
Justin me volvió a abrazar fuerte. Saber que voy a tener a alguien como él ahí cuando lo necesite...me pone feliz. Hace que me sienta segura...porque sé que a cualquier problema puedo contar con ellos.
Ya son parte de mi familia.
-Perdón por interrumpir, busco a Laura Britt Jones.
Me extrañé, me buscaba a mi.
Levanté la mano, en señal de que soy yo a quien busca.
-Acompáñeme señorita Britt.
Asentí algo asustada.
-¿Que has echo?-me preguntó Justin.
No le respondí, recogí mis cosas y bajé hasta salir del aula.
-Venga conmigo.
Seguí a la subdirectora, hasta su despacho.
Se sentó en su sillón.
-Tome asiento, señorita Britt.
Me senté en una de las sillas a la espera de que me dijera que ocurría.
-Haber he recibido una llamada al centro de un familiar suyo, exigiendo que le comunicásemos que su padre está hospitalizado.
Me llevé las manos a la boca.
-Y como no pudo contactar con usted ya que el móvil no se puede usar en horarios escolares, llamó al centro.
Tragué saliva, otra vez no por favor, otro disgusto no.
-Y tiene dos opciones, puede volver a clase como si nada de esto pasara o tomarse un descanso en la cafetería y hacer una llamada.
-Un...descanso,-dije sin apenas fuerza.
-Pues valla a la cafetería tómese lo que quiera y haga una llamada desde el teléfono de allí.
Asentí, me levanté de la silla aún en estado de shock.
Esto no estaba pasando, no, esto no me puede pasar ahora.
Ahora que estaba bien que por fin había encontrado mi sitio, mi padre está hospitalizado.
Me dirigía a la cafetería, estaba todo vacío. Me acerco al mostrador donde está la cocinera que se extraña al verme.
Normal, soy la única que está aquí.
-Hola chica, ¿que haces aquí?-preguntó amable.
-La...la subdirectora, me ha dicho que me tome un descanso.-dije sin fuerzas.
Las ganas de romper a llorar me podían.
-Ah...¿que a ocurrido? Ella no suele decir eso.
-Nada...es algo personal,-dije intentando asimilar esto.
Caso imposible.
-¿Quieres algo de beber? Te noto algo pálida.
-Sí...ponme un vaso de agua por favor.
Asintió y se metió en la cocina.
Mis lágrimas acechan en los ojos, quieren salir, pero no puedo derrumbarme ahora, ni siquiera se como está.
La cocinera me trajo el agua y bebí un poco.
-Perdón..¿donde está el teléfono? necesito hacer una llamada.
-Allí,-me sonrió señalando a mi derecha.
Me dirigí al teléfono, marqué el número de mi padre.
|Llamada|
-¿Dígame?
-¿Papá?
-No, soy Félix, su hermano.
-¿Tío? Soy yo Laura.
-Dios mio. ¿Te lo han dicho ya?
-Sí,-dije sin fuerzas- ¿Como está?
-Bueno está en observación...
-¿Pero como ha pasado?
-Yo sólo sé que estaba con el coche. Iba a recoger a tus hermanos, y fue a parar en un semáforo, no le funcionaron los frenos y provocó un accidente.
Ahora sí, las lágrimas salieron disparadas de mis ojos, una tras otra, sin parar. Me las secaba pero volvían a salir, una y otra y así continuamente. Mi corazón se encogió. Lloraba como una niña desconsolada.
-No llores, Laura. Se pondrá bien.
-Ya...pero es que esto ahora...-dije entre sollozos.
-Ya te llamaré cuando tenga mas noticias.
-Vale...si se despierta me llamas al móvil. Lo voy a tener encendido, por si acaso. Cualquier noticia me llamas.-dije sin fuerzas.
-Vale cariño. Tranquila que se pondrá bien ¿vale?
-Sí...
-Adiós.
-Adiós.
|Fin Llamada|
Justo cuando colgué el teléfono, sonó el timbre que anunciaba el descanso.
Me sequé un poco las lágrimas, respiré hondo y me fui a coger el desayuno.
Elegí lo simple, tostada con mantequilla y un cola cao.
Me senté en una mesa y pronto se llenó todo el comedor de alumnos. Los chicos me vieron y se acercaron sonriente.
-Eh malota, ¿que te ha dicho la subdirectora?-dijo Ryan en tono gracioso.
Le miré, aún lloraba la sonrisa se le quitó de la cara.
-¿Que ha ocurrido?-dijo Justin sentándose a mi lado y acariciándome el hombro.
-Mi padre....
-¿Que pasa?
-Mi padre está en el hospital ha tenido un accidente con el coche...-dije volviendo a llorar.
-Ven..-dijo acercándome a él.
Me abrazó muy fuerte, en ese momento me venía muy bien uno de esos abrazos. Volví a decaerme y me eché otra vez a llorar. Con un abrazo como ese es normal que vuelva a llorar, no se porqué pero os habrá pasado alguna vez.
Me siento segura en sus brazos, sé que va a estar ahí cuando le necesite.
-Creo que me voy a ir a mi casa...-dije sin ganas y entre sollozos.
-¿A casa?-preguntó Peyton.
-Sí...no tengo el cuerpo para estar aquí y tampoco creo que me entere de nada de lo que expliquen.
-¿Y que vas a hacer? ¿Quedarte en casa aburrida, mirando la pantalla del móvil en busca de información?-dijo Justin.
-Puede ser... Pero tampoco me puedo quedar aquí, estoy muy mal.
-Quédate con tus amigos, es mejor que estar sola llorando en un rincón de tu casa y con el móvil en la mano, aquí puedes evadirte de ese tema.-dijo Peyton sonriéndome.
-Sí vamos Laura quédate aquí,-dijo Ryan sonriendo.
-Bueno, pero porque me lo pedís así...que quede claro que prefiero quedarme en casa...aburrida.
Justin me volvió a abrazar fuerte. Saber que voy a tener a alguien como él ahí cuando lo necesite...me pone feliz. Hace que me sienta segura...porque sé que a cualquier problema puedo contar con ellos.
Ya son parte de mi familia.
lunes, 30 de julio de 2012
Capítulo 24
Seguíamos allí tumbados, en aquella cama, estábamos abrazados, yo apoyada en su pecho y él abrazado a mí.
Esto que había ocurrido hace cinco minutos ha sido perfecto.
-Estoy feliz,-dijo Justin.
-Yo más,-sonreí y lo miré.
-No, yo mucho más,-me sonrió.
Negué con la cabeza.
-Tengo preparado otra cosa,-dijo sonriéndome.
-¿Otra cosa?
Asintió.
-Esta casa es muy grande, como sabrás. Y bueno en uno de los baños hay un jacuzzi. ¿Te apetece bañarte?
Asentí con los ojos abiertos.
Me levanté corriendo de la cama y me puse mi ropa interior.
-Valla, te gustan los jacuzzis ¿no?-rió.
-Un poco,-reí.
Se puso su ropa interior, salimos de la habitación y me llevó hasta aquel baño.
Llegamos, y abrió la puerta sonriéndome. Estaba todo preparado, flores, velas, música otra vez.
Se me formó una sonrisa enorme en la cara, he tenido suerte de encontrar a alguien como él, mucha suerte.
-Me meto yo primero ¿te parece?-me dijo.
Asentí, se quitó la ropa interior y se metió en el agua, luego fui yo.
Me puse de espaldas a Justin, apoyando mi cabeza en su hombro. Me abrazó por la cintura acercándome a él, después de tanto movimiento y sudor, viene bien un baño como este. Y más si es con una persona como él.
Sonreía, no podía dejar de hacerlo. Este día no se me olvidará, jamás.
Comenzó a besarme el cuello, cerré los ojos. Acariciaba mi cuerpo con una de sus manos, agarró mi boca con su mano y me besó, apoyé mi mano en su nuca, acercándolo a mi.
Me giró y me puso frente a él, me siento en su regazo, aún besando esos deliciosos labios, es algo que no te cansas de hacer.
Noto algo debajo de mí lo que provoca un risita en mi y Justin sonríe.
¿Sabéis lo que era no? Si no lo sabéis no lo voy a decir....es algo delicado.
Volví a besarle, enredé mis dedos en su pelo mojado, mientras él me acariciaba la espalda, había veces que bajaba más abajo de la cintura, volvían a unirse mi cuerpo y el suyo, por tercera vez.
Me echó hacia atrás, y volvió a penetrarme lentamente.
Dos veces en un mismo día...dios como estamos.
Seguía insistiendo en llegar otra vez al climax, pero sin prisas, lentamente. Haciendo esto por tercera vez perfecto.
Lo conseguía, todas las veces que se lo propone lo consigue.
Mis ojos que estaban cerrados se abrieron, buscaron su boca y la besaron. Dirigí esta vez los labios a su oído, y pronuncié con la voz entrecortada lo que quería decirle desde que le vi.
-Te amo.
Sonrió y volvió a besarme.
Movía sus caderas de una manera muy sexy.
Se cansó y se echó hacia atrás, esta vez me toca a mi. Moví las caderas de arriba hacía abajo, a un ritmo lento y constante.
Él cerró los ojos, y se mordía el labio, gemía bajo.
Llegamos al climax, otra vez. me tumbé encima de él y lo abracé, muy fuerte.
Me puse derecha y Justin hizo los mismo, me miró y sonrió. A continuación me besó.
-¿Y esto?-sonreí.
-Que te quiero,-sonrió.
-Yo también, ahora voy a salirme ya, que me tengo que volver a casa. Mañana hay clase.
-Dios, es cierto, se me fue el santo al cielo, bueno pues... salgámonos y nos vamos.
-Venga.
Salimos del jacuzzi, nos enrollamos en una toalla, y volvimos a la habitación de Justin.
Recogí mi ropa, y me vestí con ella.
Justin hizo lo mismo y me acompañó abajo.
Me monté en la moto y me llevó a casa.
-Bueno...hasta mañana entonces,-le sonrío.
-Adiós, descansa.-me sonrió y me besó en la mejilla.
Me metí dentro del piso, antes de cerrar la puerta principal le hice un gesto con la mano, despidiéndome.
Me metí en casa, me quité la ropa y me puse el pijama. Me desmaquillé, y me acosté en la cama.
(...)
Sonó ese irritante sonido, el despertador. Alargué mi mano y lo apagué. Dios que dolor de cabeza.
Me metí en el baño, me lavé la cara y me despejé un poco, luego me puse a desayunar.
Me puse el uniforme y me metí de nuevo al baño, me lavé los dientes, me peiné y me pinté un poco, más o menos como ayer.
Preparé las cosas y bajé a esperar a Justin.
Este a los minutos apareció por la esquina como solía hacer, cuando me vio sonrió al igual que hice yo.
-Vamos sube,-me sonrió.
-Buenos días a ti también,-le dije.
Rió.
Me subí a la moto giró su cabeza mirándome y dijo.
-Buenos días princesa,-me besó.
Sonreí, ya iba contenta a clase.
Llegamos a la Universidad, me bajé de la moto y me fui con Justin, agarrada a su mano, donde estaban los demás, al mismo árbol.
-Buenos días a todos,-dije con buen humor.
-¿Te has levantado con el pie derecho?-me dijo Peyton levantándose a darme dos besos.
-Sí...bueno..-reí.
En ese momento sonó el timbre, otra vez a clase.
Esto que había ocurrido hace cinco minutos ha sido perfecto.
-Estoy feliz,-dijo Justin.
-Yo más,-sonreí y lo miré.
-No, yo mucho más,-me sonrió.
Negué con la cabeza.
-Tengo preparado otra cosa,-dijo sonriéndome.
-¿Otra cosa?
Asintió.
-Esta casa es muy grande, como sabrás. Y bueno en uno de los baños hay un jacuzzi. ¿Te apetece bañarte?
Asentí con los ojos abiertos.
Me levanté corriendo de la cama y me puse mi ropa interior.
-Valla, te gustan los jacuzzis ¿no?-rió.
-Un poco,-reí.
Se puso su ropa interior, salimos de la habitación y me llevó hasta aquel baño.
Llegamos, y abrió la puerta sonriéndome. Estaba todo preparado, flores, velas, música otra vez.
Se me formó una sonrisa enorme en la cara, he tenido suerte de encontrar a alguien como él, mucha suerte.
-Me meto yo primero ¿te parece?-me dijo.
Asentí, se quitó la ropa interior y se metió en el agua, luego fui yo.
Me puse de espaldas a Justin, apoyando mi cabeza en su hombro. Me abrazó por la cintura acercándome a él, después de tanto movimiento y sudor, viene bien un baño como este. Y más si es con una persona como él.
Sonreía, no podía dejar de hacerlo. Este día no se me olvidará, jamás.
Comenzó a besarme el cuello, cerré los ojos. Acariciaba mi cuerpo con una de sus manos, agarró mi boca con su mano y me besó, apoyé mi mano en su nuca, acercándolo a mi.
Me giró y me puso frente a él, me siento en su regazo, aún besando esos deliciosos labios, es algo que no te cansas de hacer.
Noto algo debajo de mí lo que provoca un risita en mi y Justin sonríe.
¿Sabéis lo que era no? Si no lo sabéis no lo voy a decir....es algo delicado.
Volví a besarle, enredé mis dedos en su pelo mojado, mientras él me acariciaba la espalda, había veces que bajaba más abajo de la cintura, volvían a unirse mi cuerpo y el suyo, por tercera vez.
Me echó hacia atrás, y volvió a penetrarme lentamente.
Dos veces en un mismo día...dios como estamos.
Seguía insistiendo en llegar otra vez al climax, pero sin prisas, lentamente. Haciendo esto por tercera vez perfecto.
Lo conseguía, todas las veces que se lo propone lo consigue.
Mis ojos que estaban cerrados se abrieron, buscaron su boca y la besaron. Dirigí esta vez los labios a su oído, y pronuncié con la voz entrecortada lo que quería decirle desde que le vi.
-Te amo.
Sonrió y volvió a besarme.
Movía sus caderas de una manera muy sexy.
Se cansó y se echó hacia atrás, esta vez me toca a mi. Moví las caderas de arriba hacía abajo, a un ritmo lento y constante.
Él cerró los ojos, y se mordía el labio, gemía bajo.
Llegamos al climax, otra vez. me tumbé encima de él y lo abracé, muy fuerte.
Me puse derecha y Justin hizo los mismo, me miró y sonrió. A continuación me besó.
-¿Y esto?-sonreí.
-Que te quiero,-sonrió.
-Yo también, ahora voy a salirme ya, que me tengo que volver a casa. Mañana hay clase.
-Dios, es cierto, se me fue el santo al cielo, bueno pues... salgámonos y nos vamos.
-Venga.
Salimos del jacuzzi, nos enrollamos en una toalla, y volvimos a la habitación de Justin.
Recogí mi ropa, y me vestí con ella.
Justin hizo lo mismo y me acompañó abajo.
Me monté en la moto y me llevó a casa.
-Bueno...hasta mañana entonces,-le sonrío.
-Adiós, descansa.-me sonrió y me besó en la mejilla.
Me metí dentro del piso, antes de cerrar la puerta principal le hice un gesto con la mano, despidiéndome.
Me metí en casa, me quité la ropa y me puse el pijama. Me desmaquillé, y me acosté en la cama.
(...)
Sonó ese irritante sonido, el despertador. Alargué mi mano y lo apagué. Dios que dolor de cabeza.
Me metí en el baño, me lavé la cara y me despejé un poco, luego me puse a desayunar.
Me puse el uniforme y me metí de nuevo al baño, me lavé los dientes, me peiné y me pinté un poco, más o menos como ayer.
Preparé las cosas y bajé a esperar a Justin.
Este a los minutos apareció por la esquina como solía hacer, cuando me vio sonrió al igual que hice yo.
-Vamos sube,-me sonrió.
-Buenos días a ti también,-le dije.
Rió.
Me subí a la moto giró su cabeza mirándome y dijo.
-Buenos días princesa,-me besó.
Sonreí, ya iba contenta a clase.
Llegamos a la Universidad, me bajé de la moto y me fui con Justin, agarrada a su mano, donde estaban los demás, al mismo árbol.
-Buenos días a todos,-dije con buen humor.
-¿Te has levantado con el pie derecho?-me dijo Peyton levantándose a darme dos besos.
-Sí...bueno..-reí.
En ese momento sonó el timbre, otra vez a clase.
viernes, 27 de julio de 2012
Capitulo 23 (Segunda parte)
Me bajé de la moto, deseando saber que nos deparará esto que está pasando.
Abrió la puerta de su casa, me dejó paso y luego la cerró detrás de él.
Tragué saliva, estoy muy nerviosa, demasiado nerviosa. ¿La razón? No lo sé.
Me agarró la cintura y me llevó hasta la puerta del jardín, la que tapaba con una cortina traslúcida que dejaba ver algo del jardín.
Se puso frente a mi agarrándome las dos manos y dijo.
-Espero que te sorprenda, he recibido ayuda, pero no me han ayudado nada,-dijo poniendo los ojos en blanco.
Suspiró profundo y yo con él, me arrastró hasta estar completamente fuera de la casa, en el jardín. Lo observé bien.
Había una mesa, con velas, y el jardín estaba lleno de pequeñas bombillas, que rodeaban esa mesa.
Estaba todo perfectamente decorado.
-Te molestas demasiado.
-Sabes que por ti lo que sea, si me tengo que tirar de una montaña abajo, lo haría si tu estás allí esperándome.
Sonreí, era...ya no se como explicarlo.
-¿Por que haces esto?-le sonreí mientras me agarraba a él.
-Porque quiero que sepas que te quiero, más de lo que tú piensas, y quiero demostrártelo de todas las maneras posibles.-me miró dulcemente y sonrió.
-Es que siempre me dejas sin palabras,-negué con la cabeza- sabes que yo también te quiero, mucho mas que tú a mi.-objeté.
Elevó las cejas.
-¿En serio? ¿Tu crees?-mostró una media sonrisa.
Asentí.
-Pues te equivocas, sabes que yo te quiero mucho más, y eso no lo cambiará nadie.
-Vale,...tú me quieres...pero yo te amo,-sonreí.
La sonrisa que tenía se le quitó por un momento y suspiró, ¿que dije?
Me extrañé pero justo en ese momento me abrazó muy fuerte, eso no me lo esperaba.
Le seguí ese abrazo tan cálido y sonreí, me sentía viva, joven y por supuesto enamorada.
Me llevó hasta la mesa, me separó la silla y me senté, era todo un caballero.
Volvió dentro de la casa, iría a por la comida, esperé y esperé, hasta que lo vi llegar, con dos platos, obviamente el mio y el suyo.
Luego volvió dentro y cogió la bebida, traía dos coca colas.
Una cena romántica con coca colas, que estilo. Nótese la ironía.
Sonaba una música de fondo, muy romántica.
Mientras comíamos esa comida tan deliciosa, que no se que es lo que era pero estaba para chuparse los dedos, nuestras miradas se cruzaban, intercambiábamos sonrisas.
Terminé de comer, y volvió a levantarse de la mesa, mientras yo seguía pensando que esto es lo mejor que me ha pasado.
Volvió a la mesa con un helado de postre, un helado de chocolate y sirope, como una sensación de mousse de chocolate.
Estaba riquísimo.
-¿Has terminado?-me dijo sonriéndome.
Asentí lamiéndome los labios.
-Esto estaba riquísimo, ¿lo has echo tú?
-He tenido ayuda,-me sonrió- Ahora ven conmigo.
Se levantó de su silla y me cogió de la mano, ayudándome a levantarme y me la besó.
Entramos dentro de la casa, subimos las escaleras, sé donde me lleva. Y me gusta la idea.
Llegamos a su habitación, la cual estaba cerrada, me miró y sonrió.
-¿Lista?
Asentí muy pero que muy nerviosa.
Respiraba muy seguidamente, no podía parar de hacerlo como parase vomitaría. Tengo esa sensación en el estómago como me ocurría al principio, eran nervios, era una sensación horrible.
Abrió esa puerta que molestaba, y para mi sorpresa, había preparado aquello como un lugar de citas.
Su cama, llena de flores; la habitación, alumbrada por velas de distintos tamaños; música de fondo, que le daba un toque sensual y romántico.
Esto para una segunda vez, es perfecto.
Abrí la boca en señal de alucinación. Mis ojos se cristalizaron. Miré a Justin el que me sonreía de una manera pícara, sabía lo que pasaba por su cabeza en ese momento.
Entré mas a la habitación ya que estaba fuera, Justin cerró la puerta detrás de sí mismo, y yo que estaba de espaldas a él, me giré mirándole, aún seguía con esa sonrisa en la cara.
Lo que provocó que yo también sonriera.
-Ponte cómodo,-le dije.
"Esta vez empezaré yo el juego".-pensé.
Se acercó a la cama, se sentó en ella, mientras yo le seguía con la mirada.
Sonreí y él conmigo, me acerqué a él lentamente, apoyé mis manos en sus hombros y lo eché hacia atrás.
Le besé el cuello, el cerraba los ojos y se mordía los labios. Acaricié sus labios con mis dedos, y los besé, lentamente y continuamente, su lengua y la mía se unían, se separaban, se buscaban y se volvían a unir.
Me quitó de encima suya, y se puso encima de mi. Hizo lo mismo que le hice, me besó el cuello, me bajaba un poco la camiseta y seguía besando hacia abajo, pero la camiseta le impedía, así que volvió a subir hasta mis labios, besándolos nuevamente. Juntando su lengua con la mía, varias veces.
Bajó su mano hasta donde termina mi camiseta, metió su mano por debajo de esta, sentía su mano fría por mi piel, me estremece su contacto.
Me subió la camiseta hasta quitármela completamente, volvió a mis labios y los besó.
Lo quité de encima de mí y me subí encima suya, acaricié con mi mano su pecho, sonriéndole, le quité su camiseta, le besé el cuello, y así hasta bajar por sus abdominales definidos hasta el límite de su pantalón.
Volví a su cara, lo besé de nuevo, pero me quitó de encima suya, sin dejar de besarme. Sus manos subieron por mis brazos y sus manos se entrelazaron con las mías, seguía besando esos labios, deliciosos labios.
No podía moverme, me tenía acorralada, sus manos hacían fuerzas contra la cama, atrapando mis manos. Besaba mi cuello, gemía insonóramente.
Bajó hasta mi pantalón, desabrochándome el botón de este. Pero antes me quitó los zapatos, me puse de rodillas frente a él, le agarré el pantalón acercándolo a mí y volviendo a juntar sus labios con los míos. Me quitó el pantalón, el que molestaba desde hace tiempo.
Me miró y sonrió, volvió a mis labios, son el centro.
Me conseguí poner encima suya le quité el botón de los pantalones, y se los quité, no me gustó quitarle los boxers, así que subí de nuevo a su boca, no la besé pero besé alrededor de ella, besé su cuerpo, él sólo quería que bajase a su miembro, pero no lo hice y se colocó encima de mí. Me quitó las braguitas que llevaba, cerré los ojos fuertemente. Noté algo húmedo adentrando se en mí, se movía de un lado a otro, era su lengua, su perfectísima lengua, gemí fuertemente, me daba tal placer que cogí la cabeza de Justin, este sonrió quitó su lengua y metió un dedo en mi feminidad.
Me daba tanto placer que no paraba de gemir, Justin movía sus dedos en círculos y los sacaba y metía seguidamente, los sacó y luego volvió a besarme, necesitaba sentirle dentro de mí. Necesitaba ver como se movía dentro de mi.
Así que sin mas dilación le quité los boxers, me tumbé encima de él, y comencé a masajear su miembro, el gemía no tan alto como yo, pero lo hacía, decidí probarlo, me lo metí en la boca y lamí, pero no le dí mas espera. Me senté sobre él, y gemimos los dos, me movía de arriba a abajo, primero lentamente, no tenía prisa, Justin agarraba fuertemente las sábanas, agarró mi cintura, sus manos se fundían con mi piel.
Me quitó de encima suya, sacó su miembro y volvió a penetrarme lentamente, mientras se mordía el labio inferior. Hacía pequeños movimientos de caderas, se tumbó encima de mí, escondió su cabeza entre mi cuello y mi hombro, yo le agarraba la espalda con fuerza juntandolo más a mí, incluso puede que le clavase las uñas.
Ya casi estábamos llegando, nos costó un poco, incluso estábamos sudando, pero no podía parar, ni yo ni él.
De un momento a otro, sin darnos cuenta, llegamos al climax.
Calló encima de mí, tal y como estábamos hace un momento, sin ningún cambio. Su respiración agitada sonaba en mi oído, lo que me estremecía, su corazón y él mío latían a un ritmo rápido, esto era perfecto.
-¿Te ha gustado?-pronunció aún cansado.
-Más que eso,-sonreí.
-Te amo,-dijo pronunciando una risa casi insonora.
-Y yo, mi amor,-dije.
Calló a mi lado, se tapó con la sábana y yo igual, nos miramos y nos sonreíamos, no hubo palabras por el medio, estaba todo dicho, todo lo que teníamos que decir, ya estaba dicho y todo lo que sentíamos lo habíamos hecho hoy, en este instante. Agarró mi mano, enlazó sus dedos con los míos, se la llevó a los labios y me dio un beso.
Abrió la puerta de su casa, me dejó paso y luego la cerró detrás de él.
Tragué saliva, estoy muy nerviosa, demasiado nerviosa. ¿La razón? No lo sé.
Me agarró la cintura y me llevó hasta la puerta del jardín, la que tapaba con una cortina traslúcida que dejaba ver algo del jardín.
Se puso frente a mi agarrándome las dos manos y dijo.
-Espero que te sorprenda, he recibido ayuda, pero no me han ayudado nada,-dijo poniendo los ojos en blanco.
Suspiró profundo y yo con él, me arrastró hasta estar completamente fuera de la casa, en el jardín. Lo observé bien.
Había una mesa, con velas, y el jardín estaba lleno de pequeñas bombillas, que rodeaban esa mesa.
Estaba todo perfectamente decorado.
-Te molestas demasiado.
-Sabes que por ti lo que sea, si me tengo que tirar de una montaña abajo, lo haría si tu estás allí esperándome.
Sonreí, era...ya no se como explicarlo.
-¿Por que haces esto?-le sonreí mientras me agarraba a él.
-Porque quiero que sepas que te quiero, más de lo que tú piensas, y quiero demostrártelo de todas las maneras posibles.-me miró dulcemente y sonrió.
-Es que siempre me dejas sin palabras,-negué con la cabeza- sabes que yo también te quiero, mucho mas que tú a mi.-objeté.
Elevó las cejas.
-¿En serio? ¿Tu crees?-mostró una media sonrisa.
Asentí.
-Pues te equivocas, sabes que yo te quiero mucho más, y eso no lo cambiará nadie.
-Vale,...tú me quieres...pero yo te amo,-sonreí.
La sonrisa que tenía se le quitó por un momento y suspiró, ¿que dije?
Me extrañé pero justo en ese momento me abrazó muy fuerte, eso no me lo esperaba.
Le seguí ese abrazo tan cálido y sonreí, me sentía viva, joven y por supuesto enamorada.
Me llevó hasta la mesa, me separó la silla y me senté, era todo un caballero.
Volvió dentro de la casa, iría a por la comida, esperé y esperé, hasta que lo vi llegar, con dos platos, obviamente el mio y el suyo.
Luego volvió dentro y cogió la bebida, traía dos coca colas.
Una cena romántica con coca colas, que estilo. Nótese la ironía.
Sonaba una música de fondo, muy romántica.
Mientras comíamos esa comida tan deliciosa, que no se que es lo que era pero estaba para chuparse los dedos, nuestras miradas se cruzaban, intercambiábamos sonrisas.
Terminé de comer, y volvió a levantarse de la mesa, mientras yo seguía pensando que esto es lo mejor que me ha pasado.
Volvió a la mesa con un helado de postre, un helado de chocolate y sirope, como una sensación de mousse de chocolate.
Estaba riquísimo.
-¿Has terminado?-me dijo sonriéndome.
Asentí lamiéndome los labios.
-Esto estaba riquísimo, ¿lo has echo tú?
-He tenido ayuda,-me sonrió- Ahora ven conmigo.
Se levantó de su silla y me cogió de la mano, ayudándome a levantarme y me la besó.
Entramos dentro de la casa, subimos las escaleras, sé donde me lleva. Y me gusta la idea.
Llegamos a su habitación, la cual estaba cerrada, me miró y sonrió.
-¿Lista?
Asentí muy pero que muy nerviosa.
Respiraba muy seguidamente, no podía parar de hacerlo como parase vomitaría. Tengo esa sensación en el estómago como me ocurría al principio, eran nervios, era una sensación horrible.
Abrió esa puerta que molestaba, y para mi sorpresa, había preparado aquello como un lugar de citas.
Su cama, llena de flores; la habitación, alumbrada por velas de distintos tamaños; música de fondo, que le daba un toque sensual y romántico.
Esto para una segunda vez, es perfecto.
Abrí la boca en señal de alucinación. Mis ojos se cristalizaron. Miré a Justin el que me sonreía de una manera pícara, sabía lo que pasaba por su cabeza en ese momento.
Entré mas a la habitación ya que estaba fuera, Justin cerró la puerta detrás de sí mismo, y yo que estaba de espaldas a él, me giré mirándole, aún seguía con esa sonrisa en la cara.
Lo que provocó que yo también sonriera.
-Ponte cómodo,-le dije.
"Esta vez empezaré yo el juego".-pensé.
Se acercó a la cama, se sentó en ella, mientras yo le seguía con la mirada.
Sonreí y él conmigo, me acerqué a él lentamente, apoyé mis manos en sus hombros y lo eché hacia atrás.
Le besé el cuello, el cerraba los ojos y se mordía los labios. Acaricié sus labios con mis dedos, y los besé, lentamente y continuamente, su lengua y la mía se unían, se separaban, se buscaban y se volvían a unir.
Me quitó de encima suya, y se puso encima de mi. Hizo lo mismo que le hice, me besó el cuello, me bajaba un poco la camiseta y seguía besando hacia abajo, pero la camiseta le impedía, así que volvió a subir hasta mis labios, besándolos nuevamente. Juntando su lengua con la mía, varias veces.
Bajó su mano hasta donde termina mi camiseta, metió su mano por debajo de esta, sentía su mano fría por mi piel, me estremece su contacto.
Me subió la camiseta hasta quitármela completamente, volvió a mis labios y los besó.
Lo quité de encima de mí y me subí encima suya, acaricié con mi mano su pecho, sonriéndole, le quité su camiseta, le besé el cuello, y así hasta bajar por sus abdominales definidos hasta el límite de su pantalón.
Volví a su cara, lo besé de nuevo, pero me quitó de encima suya, sin dejar de besarme. Sus manos subieron por mis brazos y sus manos se entrelazaron con las mías, seguía besando esos labios, deliciosos labios.
No podía moverme, me tenía acorralada, sus manos hacían fuerzas contra la cama, atrapando mis manos. Besaba mi cuello, gemía insonóramente.
Bajó hasta mi pantalón, desabrochándome el botón de este. Pero antes me quitó los zapatos, me puse de rodillas frente a él, le agarré el pantalón acercándolo a mí y volviendo a juntar sus labios con los míos. Me quitó el pantalón, el que molestaba desde hace tiempo.
Me miró y sonrió, volvió a mis labios, son el centro.
Me conseguí poner encima suya le quité el botón de los pantalones, y se los quité, no me gustó quitarle los boxers, así que subí de nuevo a su boca, no la besé pero besé alrededor de ella, besé su cuerpo, él sólo quería que bajase a su miembro, pero no lo hice y se colocó encima de mí. Me quitó las braguitas que llevaba, cerré los ojos fuertemente. Noté algo húmedo adentrando se en mí, se movía de un lado a otro, era su lengua, su perfectísima lengua, gemí fuertemente, me daba tal placer que cogí la cabeza de Justin, este sonrió quitó su lengua y metió un dedo en mi feminidad.
Me daba tanto placer que no paraba de gemir, Justin movía sus dedos en círculos y los sacaba y metía seguidamente, los sacó y luego volvió a besarme, necesitaba sentirle dentro de mí. Necesitaba ver como se movía dentro de mi.
Así que sin mas dilación le quité los boxers, me tumbé encima de él, y comencé a masajear su miembro, el gemía no tan alto como yo, pero lo hacía, decidí probarlo, me lo metí en la boca y lamí, pero no le dí mas espera. Me senté sobre él, y gemimos los dos, me movía de arriba a abajo, primero lentamente, no tenía prisa, Justin agarraba fuertemente las sábanas, agarró mi cintura, sus manos se fundían con mi piel.
Me quitó de encima suya, sacó su miembro y volvió a penetrarme lentamente, mientras se mordía el labio inferior. Hacía pequeños movimientos de caderas, se tumbó encima de mí, escondió su cabeza entre mi cuello y mi hombro, yo le agarraba la espalda con fuerza juntandolo más a mí, incluso puede que le clavase las uñas.
Ya casi estábamos llegando, nos costó un poco, incluso estábamos sudando, pero no podía parar, ni yo ni él.
De un momento a otro, sin darnos cuenta, llegamos al climax.
Calló encima de mí, tal y como estábamos hace un momento, sin ningún cambio. Su respiración agitada sonaba en mi oído, lo que me estremecía, su corazón y él mío latían a un ritmo rápido, esto era perfecto.
-¿Te ha gustado?-pronunció aún cansado.
-Más que eso,-sonreí.
-Te amo,-dijo pronunciando una risa casi insonora.
-Y yo, mi amor,-dije.
Calló a mi lado, se tapó con la sábana y yo igual, nos miramos y nos sonreíamos, no hubo palabras por el medio, estaba todo dicho, todo lo que teníamos que decir, ya estaba dicho y todo lo que sentíamos lo habíamos hecho hoy, en este instante. Agarró mi mano, enlazó sus dedos con los míos, se la llevó a los labios y me dio un beso.
Capitulo 23 (Primera parte)
Estuvimos comiendo la pizza, y Justin rompió el silencio que había.
-¿Has acabado?-preguntó.
Asentí retirando la caja de pizza, la cual estaba vacía.
-Quiero hablar contigo,-dijo mirándome.
-Dime,-dije extrañada.
-Haber, llevamos dos semanas...-hizo una pausa.
-Y ya te has cansado de mi ¿no?-dije confusa
-¡No! No eso nunca, al contrario me gustas cada día mas, es que, bueno....lo que ha pasado hoy en la ducha...pues me ha dado una idea,-dijo sonriendo pero con miedo.
-Dímela.
-Pues, puedo prepararte mañana una comida, que mi madre no está, y acabar lo que empezamos,-sonrió pícaro.
-Es que si me lo dices así....
-¿Así como?-preguntó.
-Sin pelos en la lengua,-reí.
-Porque tú no quieres,-me miró de reojo y rió.
-¡Justin!,-dije dándole un leve golpe en el hombro.
Rió y yo con él.
-¿Entonces que? ¿Quieres?-me preguntó sonriendo.
-Sí, me encantará,-dije terminando con un beso.
-Ay dios,-se levantó corriendo de la silla y se puso de pie dándome la espalda.
-¿Que ocurre?
-Se ha levantado.
-¿Quien?-dije confusa.
-Mi colega,-dijo girando la cara y riéndose.
Reí fuertemente, pero se sitió incómodo y paré.
-Date la vuelta,-le exigí.
-No.-negó con la cabeza a la vez.
-Vamos, no me voy a reír, te lo prometo.
-Que no, que me da vergüenza.
-Vamos, Justin.-le volví a exigir y aceptó se giró tapándose con la mano.
Sonreí y me levanté de la silla.
-Ven acércate.
Se acercó a mí y yo a él, entrelacé mis brazos por su cintura. Me pegué a él todo lo que pude, y me quedé mirando a su cara.
-No me importa que tu amigo, se haya levantado,-sonreí- haber eres adolescente a todo el mundo le puede pasar, como si te falla mañana, me da igual, yo no te voy a querer menos, no por eso te tienes que sentir avergonzado. Hombre, yo si fuera tú también me hubiera dado corte, pero es algo normal,-le sonreí- ya bajará cuando quiera.
-Si es que te tengo que querer,-me sonrió.
Se agachó un poco y me cogió en brazos, le agarré la cara con mis manos y le dí un beso como nunca se lo dí. Quiero que sepa que jamás me va a perder, que le voy a querer igual, haga lo que haga.
-Vamos a dormir,-sonreí.
Asintió y se acercó a la cama tumbandome en ella delicadamente, como una muñeca de porcelana.
Destapé yo misma la cama y él se acostó a mi lado derecho, me tapé con las sábanas y él se tapó después.
Estiró uno de sus brazos pasándolo por detrás de mi cabeza, quería que me acercase a él. Así hice, apoyé mi cabeza en su pecho y él pasó su brazo acariciándome así la espalda.
Yo acariciaba su pecho, esto es maravilloso, y de pensar tanto en él, me quedé profundamente dormida.
(....)
Abrí los ojos lentamente, la luz me cegaba, pero me acostumbré un poco y pude ver con más claridad.
A mi lado no estaba Justin, ni a mi izquierda ni a mi derecha, grité su nombre pero la única respuesta que recibí fue silencio y más silencio. ¿Se habría ido sin despedirse?
Escucho como alguien encaja una llave en la cerradura, la gira y consigue entrar. Al segundo escucho una voz.
-Valla, te has despertado,-dijo él, me giré y estaba cerrando la puerta con una sonrisa mañanera en la cara- siento haberme ido así había ido a por algo de desayunar.
Cuando dijo esto me fijé en sus manos, traía una bolsa y churros.
Sonreí.
-Huele muy bien. ¿Que es eso de la bolsa?
-Chocolate.
-¿Has metido el chocolate en una bolsa?
-No,-rió- es chocolate ya preparado, viene en una caja como las de leche, esto lo echas en un vaso y lo calientas y listo.
-Ah, ¿tu ya has desayunado?
-No, me desperté y te vi tan dormida que dije, voy a por algo de desayunar antes de que se despierte,-dijo andando hacia mí y dándome un beso.
-Pues gracias,-sonreí.
Me quise levantar para ayudarle, pero no me dejó.
-No te levantes, esto va a ser un desayuno en la cama, espera un poco.
-Pero vamos a manchar la cama...
-No, lo pongo en una bandeja.-me sonrió mientras metía los dos vasos de chocolate en el microondas.
Me senté y dejé sitio para que se sentase a mi lado Justin. Al minuto vino con la bandeja, los churros y el chocolate, y con una sonrisa en el rostro.
Estaba contento.
Se sentó a mi lado puso la bandeja encima suya y luego me dio un beso en la mejilla.
-Que aproveche,-objeté y sonreí.
Empecé a comer, estaba todo muy rico, esto era de cuento de hadas.
(....)
Son las ocho de la tarde, y Justin se fue después de desayunar, me dijo que me recogería a las nueve. Así que estoy duchándome.
Me dijo que me vistiese arreglada pero informal.
Termino de ducharme, me coloco una toalla por debajo de las axilas y me peino.
Luego me sequé y me vestí ( http://www.polyvore.com/cena_con_justin/set?id=54382486 )
Después de vestirme me pinté un poco; gloss, raya y rimel.
Miré la hora, las nueve menos cuarto, me puse a ver la tele, a cada minuto miraba el reloj, se me hacían eternos los minutos hasta que por fin escuché el sonar del telefonillo.
Me levanté corriendo, los nervios me entraron de repente sin razón aparente.
-¿Sí?-contesté
-Baja hermosa.
Colgué el telefonillo y se me formó una sonrisa de tonta, volví al baño me miré bien, sí, estaba perfecta.
Bajé por el ascensor aún con los nervios a flor de piel.
Cuando la puerta del ascensor se abrió, el corazón se me puso a mil por hora, ¿por que me ponía tan nerviosa?
Respiré profundo hasta que sentí como llegaba el aire a mis pulmones y salía el dióxido de carbono por mi boca, salí del ascensor antes de que la puerta se cerrase.
Abrí la puerta principal y para mi sorpresa sólo vi su moto, me extrañé ¿donde estaba?
Sentí una respiración fría pero constante en mi nuca, y como una mano se entrelazaba con los dedos de la mía, cerré los ojos. Sentí esa misma respiración cerca de mi oído, produciendo un sonido muy dulce.
-Te ves preciosa,-me dijo alguien detrás de mi, obviamente era la misma persona que respiró en mi oído.
Giré mi cabeza aún con los ojos cerrados, los abrí lentamente y me lo encontré con una sonrisa formada en la cara, una sonrisa que trasmitía seguridad, y por supuesto felicidad.
Amo cuando pone una de esas sonrisas, no son forzadas, salen de él naturalmente.
Agarré su cara con la mano libre que me quedaba, haciendo que se acercase a mis labios, los besé dulcemente.
Se puso frente a mí, bajé los dos escalones hasta apoyar los pies en la acera, Justin sonrió y me hizo dar una vuelta sobre mi misma.
Me agarró de la cintura y me volvió a acercar a él. Sus labios y los míos se separaban por centímetros.
-Sube a la moto, espero que te guste lo que te he preparado.-sonrió y me besó.
-Sabes que me encantará,-le sonreí.
Me subí a la moto y me llevó a su casa.
-¿Has acabado?-preguntó.
Asentí retirando la caja de pizza, la cual estaba vacía.
-Quiero hablar contigo,-dijo mirándome.
-Dime,-dije extrañada.
-Haber, llevamos dos semanas...-hizo una pausa.
-Y ya te has cansado de mi ¿no?-dije confusa
-¡No! No eso nunca, al contrario me gustas cada día mas, es que, bueno....lo que ha pasado hoy en la ducha...pues me ha dado una idea,-dijo sonriendo pero con miedo.
-Dímela.
-Pues, puedo prepararte mañana una comida, que mi madre no está, y acabar lo que empezamos,-sonrió pícaro.
-Es que si me lo dices así....
-¿Así como?-preguntó.
-Sin pelos en la lengua,-reí.
-Porque tú no quieres,-me miró de reojo y rió.
-¡Justin!,-dije dándole un leve golpe en el hombro.
Rió y yo con él.
-¿Entonces que? ¿Quieres?-me preguntó sonriendo.
-Sí, me encantará,-dije terminando con un beso.
-Ay dios,-se levantó corriendo de la silla y se puso de pie dándome la espalda.
-¿Que ocurre?
-Se ha levantado.
-¿Quien?-dije confusa.
-Mi colega,-dijo girando la cara y riéndose.
Reí fuertemente, pero se sitió incómodo y paré.
-Date la vuelta,-le exigí.
-No.-negó con la cabeza a la vez.
-Vamos, no me voy a reír, te lo prometo.
-Que no, que me da vergüenza.
-Vamos, Justin.-le volví a exigir y aceptó se giró tapándose con la mano.
Sonreí y me levanté de la silla.
-Ven acércate.
Se acercó a mí y yo a él, entrelacé mis brazos por su cintura. Me pegué a él todo lo que pude, y me quedé mirando a su cara.
-No me importa que tu amigo, se haya levantado,-sonreí- haber eres adolescente a todo el mundo le puede pasar, como si te falla mañana, me da igual, yo no te voy a querer menos, no por eso te tienes que sentir avergonzado. Hombre, yo si fuera tú también me hubiera dado corte, pero es algo normal,-le sonreí- ya bajará cuando quiera.
-Si es que te tengo que querer,-me sonrió.
Se agachó un poco y me cogió en brazos, le agarré la cara con mis manos y le dí un beso como nunca se lo dí. Quiero que sepa que jamás me va a perder, que le voy a querer igual, haga lo que haga.
-Vamos a dormir,-sonreí.
Asintió y se acercó a la cama tumbandome en ella delicadamente, como una muñeca de porcelana.
Destapé yo misma la cama y él se acostó a mi lado derecho, me tapé con las sábanas y él se tapó después.
Estiró uno de sus brazos pasándolo por detrás de mi cabeza, quería que me acercase a él. Así hice, apoyé mi cabeza en su pecho y él pasó su brazo acariciándome así la espalda.
Yo acariciaba su pecho, esto es maravilloso, y de pensar tanto en él, me quedé profundamente dormida.
(....)
Abrí los ojos lentamente, la luz me cegaba, pero me acostumbré un poco y pude ver con más claridad.
A mi lado no estaba Justin, ni a mi izquierda ni a mi derecha, grité su nombre pero la única respuesta que recibí fue silencio y más silencio. ¿Se habría ido sin despedirse?
Escucho como alguien encaja una llave en la cerradura, la gira y consigue entrar. Al segundo escucho una voz.
-Valla, te has despertado,-dijo él, me giré y estaba cerrando la puerta con una sonrisa mañanera en la cara- siento haberme ido así había ido a por algo de desayunar.
Cuando dijo esto me fijé en sus manos, traía una bolsa y churros.
Sonreí.
-Huele muy bien. ¿Que es eso de la bolsa?
-Chocolate.
-¿Has metido el chocolate en una bolsa?
-No,-rió- es chocolate ya preparado, viene en una caja como las de leche, esto lo echas en un vaso y lo calientas y listo.
-Ah, ¿tu ya has desayunado?
-No, me desperté y te vi tan dormida que dije, voy a por algo de desayunar antes de que se despierte,-dijo andando hacia mí y dándome un beso.
-Pues gracias,-sonreí.
Me quise levantar para ayudarle, pero no me dejó.
-No te levantes, esto va a ser un desayuno en la cama, espera un poco.
-Pero vamos a manchar la cama...
-No, lo pongo en una bandeja.-me sonrió mientras metía los dos vasos de chocolate en el microondas.
Me senté y dejé sitio para que se sentase a mi lado Justin. Al minuto vino con la bandeja, los churros y el chocolate, y con una sonrisa en el rostro.
Estaba contento.
Se sentó a mi lado puso la bandeja encima suya y luego me dio un beso en la mejilla.
-Que aproveche,-objeté y sonreí.
Empecé a comer, estaba todo muy rico, esto era de cuento de hadas.
(....)
Son las ocho de la tarde, y Justin se fue después de desayunar, me dijo que me recogería a las nueve. Así que estoy duchándome.
Me dijo que me vistiese arreglada pero informal.
Termino de ducharme, me coloco una toalla por debajo de las axilas y me peino.
Luego me sequé y me vestí ( http://www.polyvore.com/cena_con_justin/set?id=54382486 )
Después de vestirme me pinté un poco; gloss, raya y rimel.
Miré la hora, las nueve menos cuarto, me puse a ver la tele, a cada minuto miraba el reloj, se me hacían eternos los minutos hasta que por fin escuché el sonar del telefonillo.
Me levanté corriendo, los nervios me entraron de repente sin razón aparente.
-¿Sí?-contesté
-Baja hermosa.
Colgué el telefonillo y se me formó una sonrisa de tonta, volví al baño me miré bien, sí, estaba perfecta.
Bajé por el ascensor aún con los nervios a flor de piel.
Cuando la puerta del ascensor se abrió, el corazón se me puso a mil por hora, ¿por que me ponía tan nerviosa?
Respiré profundo hasta que sentí como llegaba el aire a mis pulmones y salía el dióxido de carbono por mi boca, salí del ascensor antes de que la puerta se cerrase.
Abrí la puerta principal y para mi sorpresa sólo vi su moto, me extrañé ¿donde estaba?
Sentí una respiración fría pero constante en mi nuca, y como una mano se entrelazaba con los dedos de la mía, cerré los ojos. Sentí esa misma respiración cerca de mi oído, produciendo un sonido muy dulce.
-Te ves preciosa,-me dijo alguien detrás de mi, obviamente era la misma persona que respiró en mi oído.
Giré mi cabeza aún con los ojos cerrados, los abrí lentamente y me lo encontré con una sonrisa formada en la cara, una sonrisa que trasmitía seguridad, y por supuesto felicidad.
Amo cuando pone una de esas sonrisas, no son forzadas, salen de él naturalmente.
Agarré su cara con la mano libre que me quedaba, haciendo que se acercase a mis labios, los besé dulcemente.
Se puso frente a mí, bajé los dos escalones hasta apoyar los pies en la acera, Justin sonrió y me hizo dar una vuelta sobre mi misma.
Me agarró de la cintura y me volvió a acercar a él. Sus labios y los míos se separaban por centímetros.
-Sube a la moto, espero que te guste lo que te he preparado.-sonrió y me besó.
-Sabes que me encantará,-le sonreí.
Me subí a la moto y me llevó a su casa.
martes, 24 de julio de 2012
Capitulo 22
Seguía preocupada, ¿que ocurría con ese chico y Justin?
-Justin, mírame.-este así hizo- ahora dime ¿confías en mi?
Asintió.
-Pues entonces, cuéntame que esta pasando.
-Ese idiota, se llama Dallas, ese idiota me desafió.
-¿Como?
-Me dijo que él podría conseguir todo lo que se proponga, y que si quería me podría levantar a mi novia, la que tenía en ese momento. Yo como idiota le dije que no era capaz, y estuvo detrás de ella, se lió delante de mi, y días después me dijo que se la había tirado, me quedé destrozado, y luego quise hacerle lo mismo a su novia, pero en secreto sin que él lo supiese, quería ver como sufría al igual que yo lo hice, pero cuando por fin había quedado con la novia de Dallas, este apareció por sorpresa y me hizo la vida imposible, me ridiculizaba delante de todos, me quitó los amigos, los que por aquel entonces tenía, y yo le juré que jamás le hablaría, que no me cruzaría con él. Rehíce mi vida, conseguí amigos nuevos, y cuando se mudó un año de aquí le arrebaté el puesto. El de ser tan popular, pero ha vuelto y ahora quiere volver a hacerme la vida imposible.-después de contarme esto desvió la mirada de mis ojos.
-Pues sabrás que no podrá ¿verdad? Jamás perderás a tus amigos, ni a tu novia.-dije sonriéndole.
-Lo sé,-sonrió.
-Eso es lo que quiero ver,-dije sonriéndole.
-¿El que?
-Que sonríes.
Volvió a sonreír.
-Ahora volvamos con los demás,-dije cogiéndole la mano.
Nos acercamos a los demás, y para calmar la tensión propuse algo.
-Oye chicos, ¿que os parece si montamos en el Ojo de Londres? Nunca he montado en él.
-A mi me gustaría también,-contestó Saray.
-Pues vamos, a que esperamos,-dijo Chaz contento.
Nos levantamos de la mesa y anduvimos hasta la noria.
Era uno de mis sueños, poder ver Londres desde lo alto de aquella noria, era gigantesca y ahora podré cumplir uno de mis sueños.
En unos cinco minutos o mas llegamos allí, nos pusimos a la cola y esperamos.
La espera se hizo eterna, pero al fin llegó nuestro turno.
Nos montamos todos en una misma cápsula de esa. Era muy grande.
Justin se sentó en los asientos pero yo me quedé de pie. Observando las vistas al igual que los demás.
-Ven Justin,-grité emocionada.
Negó con la cabeza, estaba extraño.
Me acerqué a él.
-¿Que te pasa?
-Nada,-respiró agitadamente.
-¿Tienes miedo?
-No,-dijo limpiándose el sudor que caía de su frente.
Obviamente si que lo tenía, pero ¿a las alturas?
-¿Tienes vértigo?,-dije preocupada.
-No...tengo claustrofobia y encima estamos demasiado alto, me da miedo,-dijo tragando saliva.
-Haber, mírame,-dije cogiéndole la cara con mis dos manos- piensa en tu moto, en un cuadro...
-¿Un cuadro?-dijo extrañado.
-O algo que te guste...-dije sonriéndole.
Cerró los ojos, los abrió lentamente.
-Ya,-sonrió.
-Ahora levántate,-le cogí de la mano y se levantó- ¿te sientes mejor?
Asintió.
-Gracias,-objetó.
Nos asomamos de nuevo al cristal para ver Londres ahora que estábamos en lo mas alto, Justin me agarró de la cintura, seguía asustado.
-Es precioso esto ¿eh?,-dijo apoyando su cabeza en mi hombro.
-Si, ya ves,-sonreí.
-Nunca había subido aquí, no me había fijado nunca en lo hermosas que son las vistas,-dijo dándome un beso en la mejilla.
-Venga un besito,-dijo Ryan, riéndose.
Lo miré con cara de pocos amigos pero con una media sonrisa en la cara.
Miré a Justin, él que me sonreía en tono pícaro. Respiré profundo, me giré y pasé mis brazos por su cuello, él paso los suyos por mi cintura, nos acercamos el uno al otro y nuestros labios se juntaron, un beso dulce, mojado, y cariñoso.
Nos separamos y sonreímos a la vez, se estaba tan bien entre sus brazos.
-¡Que bonito es el amor!-gritó Christian.
Todos reímos.
Bajamos de la noria, ya estaba anocheciendo.
-Podemos ir a un restaurante, ¿que os parece?-dijo Chaz.
-Por mi bien,-sonrió Christian.
-Yo no tengo muchas ganas de comer fuera,-dije- comeré en casa y me pediré una pizza.
-No, tu te vienes con nosotros,-dijo Justin pasando su brazo por mis hombros
-No, de verdad, no tengo ganas, Justin,-le dije mientras le pasaba un brazo por la cintura.
Me acerqué a su oído y le susurré.
-Pero si tu quieres, te vienes conmigo,-dije sonriendo pícaramente.
Me miró y en su rostro apareció una sonrisa matadora.
-Pues si no va Laura, yo tampoco.-objetó Justin.
-Por que sera....-dijo Ryan mirando raro a Justin.
-Pues nosotros nos vamos,-sonreí.
Me despedí con un beso, de cada uno y nos fuimos a mi apartamento agarrada de la mano de Justin.
Subimos por las escaleras, yo delante y detrás Justin.
Llegamos a la puerta y entramos.
Justin se sentó en el sofá que había.
-Llama y pide una pizza, por favor, que me voy a duchar,-le sonreí y le di un pequeño beso.
-Yo llamo,-sonrió.
Me cogí el pijama, la ropa interior y me metí en el baño.
Estaba enjabonandome el pelo cuando siento algo extraño.
No le doy importancia hasta que unas manos se apoderan de mi, y me arrastran hacia atrás, pego un grito y me giro rápidamente.
-¡¿Eres idiota?!-dijo pegándole un leve golpe en el hombro.
-Oye, que duele,-dijo poniendo pucheros- me sentía sólo y digo voy ha hacerle compañía,-rió.
-Voy a ponerle un pestillo a la puerta del baño,-dije riéndome.
-No, que si no, no puedo entrar,-dijo sonriendo.
-Esa es la idea,-reí- Dime listo, ¿que te vas a poner?
-Lo mismo de hoy, soy muy limpio ¿lo sabías?, ya me cambio mañana en mi casa.
-¿Como mañana?-pregunté
-Me voy a quedar aquí a dormir ¿o no?
-No había pensado eso,-reí.
-¿Me puedo quedar?-dijo poniendo pucheros.
Suspiré.
-Vale,-sonreí y él conmigo.
Me quedé mirando sus ojos, ese color marrón miel los hace preciosos, baje mi mirada hasta su boca, la que mostraba una sonrisa encantadora, podía ver sus dientes perfectamente alineados, y blancos.
Me giré para quitarme el jabón de la cabeza, y justo cuando iba a acabar Justin me agarró del brazo haciendo que me girase unos 180º, la otra mano que le quedaba libre la paso por mi cintura, sonreí inconscientemente, se acercó a mi cara y me besó, casi mejor decir que me devoró los labios, me daba pequeños mordiscos en el labio inferior, eso me ponía bastante, la mano que tenía en la cintura la bajo hasta quedar agarrada en mi trasero, volví a sonreír en su boca.
La ducha que tenía en mis manos calló en la bañera, produciendo un ruido muy fuerte, pero lo ignoré ya que sólo me centraba en los labios de Justin.
Pasé mi mano por su pelo medio mojado, entrelazando su cabello entre mis dedos, él seguía acariciándome la espalda, subiendo y bajando las manos, mi corazón iba a cien por hora o más.
Me separé un segundo de sus labios para articular palabra.
-¿Vamos ha hacerlo aquí?-sonreí.
-Si tu quieres,-rió.
En ese momento sonó el timbre, mierda la pizza.
-Joder, esa es la pizza, ya nos ha cortado el royo,-reí.
-Voy a abrir,-rió.
Salió de la bañera se colocó una toalla y salió del baño, yo pude terminar de ducharme, me salí de la ducha para secarme y cuando me puse la toalla entró Justin.
-La pizza ya está en la mesa, voy a ducharme en nada y ahora salgo y acabamos,-rió, se acercó a mí y me dio un pequeño beso.
Me puse mi pijama y salí fuera, esperé sentada en la mesa, a que Justin saliera, a los cinco minutos después salió en boxers, ni más ni menos.
-Estarás cómodo ¿no?-reí.
-No del todo,-rió y se sentó a mi lado.
Estuvimos comiendo, riendo y entre cada bocado siempre había un beso o una sonrisa.
Se estaba tan bien con él, su compañía era perfecta, es necesaria para la vida.
-Justin, mírame.-este así hizo- ahora dime ¿confías en mi?
Asintió.
-Pues entonces, cuéntame que esta pasando.
-Ese idiota, se llama Dallas, ese idiota me desafió.
-¿Como?
-Me dijo que él podría conseguir todo lo que se proponga, y que si quería me podría levantar a mi novia, la que tenía en ese momento. Yo como idiota le dije que no era capaz, y estuvo detrás de ella, se lió delante de mi, y días después me dijo que se la había tirado, me quedé destrozado, y luego quise hacerle lo mismo a su novia, pero en secreto sin que él lo supiese, quería ver como sufría al igual que yo lo hice, pero cuando por fin había quedado con la novia de Dallas, este apareció por sorpresa y me hizo la vida imposible, me ridiculizaba delante de todos, me quitó los amigos, los que por aquel entonces tenía, y yo le juré que jamás le hablaría, que no me cruzaría con él. Rehíce mi vida, conseguí amigos nuevos, y cuando se mudó un año de aquí le arrebaté el puesto. El de ser tan popular, pero ha vuelto y ahora quiere volver a hacerme la vida imposible.-después de contarme esto desvió la mirada de mis ojos.
-Pues sabrás que no podrá ¿verdad? Jamás perderás a tus amigos, ni a tu novia.-dije sonriéndole.
-Lo sé,-sonrió.
-Eso es lo que quiero ver,-dije sonriéndole.
-¿El que?
-Que sonríes.
Volvió a sonreír.
-Ahora volvamos con los demás,-dije cogiéndole la mano.
Nos acercamos a los demás, y para calmar la tensión propuse algo.
-Oye chicos, ¿que os parece si montamos en el Ojo de Londres? Nunca he montado en él.
-A mi me gustaría también,-contestó Saray.
-Pues vamos, a que esperamos,-dijo Chaz contento.
Nos levantamos de la mesa y anduvimos hasta la noria.
Era uno de mis sueños, poder ver Londres desde lo alto de aquella noria, era gigantesca y ahora podré cumplir uno de mis sueños.
En unos cinco minutos o mas llegamos allí, nos pusimos a la cola y esperamos.
La espera se hizo eterna, pero al fin llegó nuestro turno.
Nos montamos todos en una misma cápsula de esa. Era muy grande.
Justin se sentó en los asientos pero yo me quedé de pie. Observando las vistas al igual que los demás.
-Ven Justin,-grité emocionada.
Negó con la cabeza, estaba extraño.
Me acerqué a él.
-¿Que te pasa?
-Nada,-respiró agitadamente.
-¿Tienes miedo?
-No,-dijo limpiándose el sudor que caía de su frente.
Obviamente si que lo tenía, pero ¿a las alturas?
-¿Tienes vértigo?,-dije preocupada.
-No...tengo claustrofobia y encima estamos demasiado alto, me da miedo,-dijo tragando saliva.
-Haber, mírame,-dije cogiéndole la cara con mis dos manos- piensa en tu moto, en un cuadro...
-¿Un cuadro?-dijo extrañado.
-O algo que te guste...-dije sonriéndole.
Cerró los ojos, los abrió lentamente.
-Ya,-sonrió.
-Ahora levántate,-le cogí de la mano y se levantó- ¿te sientes mejor?
Asintió.
-Gracias,-objetó.
Nos asomamos de nuevo al cristal para ver Londres ahora que estábamos en lo mas alto, Justin me agarró de la cintura, seguía asustado.
-Es precioso esto ¿eh?,-dijo apoyando su cabeza en mi hombro.
-Si, ya ves,-sonreí.
-Nunca había subido aquí, no me había fijado nunca en lo hermosas que son las vistas,-dijo dándome un beso en la mejilla.
-Venga un besito,-dijo Ryan, riéndose.
Lo miré con cara de pocos amigos pero con una media sonrisa en la cara.
Miré a Justin, él que me sonreía en tono pícaro. Respiré profundo, me giré y pasé mis brazos por su cuello, él paso los suyos por mi cintura, nos acercamos el uno al otro y nuestros labios se juntaron, un beso dulce, mojado, y cariñoso.
Nos separamos y sonreímos a la vez, se estaba tan bien entre sus brazos.
-¡Que bonito es el amor!-gritó Christian.
Todos reímos.
Bajamos de la noria, ya estaba anocheciendo.
-Podemos ir a un restaurante, ¿que os parece?-dijo Chaz.
-Por mi bien,-sonrió Christian.
-Yo no tengo muchas ganas de comer fuera,-dije- comeré en casa y me pediré una pizza.
-No, tu te vienes con nosotros,-dijo Justin pasando su brazo por mis hombros
-No, de verdad, no tengo ganas, Justin,-le dije mientras le pasaba un brazo por la cintura.
Me acerqué a su oído y le susurré.
-Pero si tu quieres, te vienes conmigo,-dije sonriendo pícaramente.
Me miró y en su rostro apareció una sonrisa matadora.
-Pues si no va Laura, yo tampoco.-objetó Justin.
-Por que sera....-dijo Ryan mirando raro a Justin.
-Pues nosotros nos vamos,-sonreí.
Me despedí con un beso, de cada uno y nos fuimos a mi apartamento agarrada de la mano de Justin.
Subimos por las escaleras, yo delante y detrás Justin.
Llegamos a la puerta y entramos.
Justin se sentó en el sofá que había.
-Llama y pide una pizza, por favor, que me voy a duchar,-le sonreí y le di un pequeño beso.
-Yo llamo,-sonrió.
Me cogí el pijama, la ropa interior y me metí en el baño.
Estaba enjabonandome el pelo cuando siento algo extraño.
No le doy importancia hasta que unas manos se apoderan de mi, y me arrastran hacia atrás, pego un grito y me giro rápidamente.
-¡¿Eres idiota?!-dijo pegándole un leve golpe en el hombro.
-Oye, que duele,-dijo poniendo pucheros- me sentía sólo y digo voy ha hacerle compañía,-rió.
-Voy a ponerle un pestillo a la puerta del baño,-dije riéndome.
-No, que si no, no puedo entrar,-dijo sonriendo.
-Esa es la idea,-reí- Dime listo, ¿que te vas a poner?
-Lo mismo de hoy, soy muy limpio ¿lo sabías?, ya me cambio mañana en mi casa.
-¿Como mañana?-pregunté
-Me voy a quedar aquí a dormir ¿o no?
-No había pensado eso,-reí.
-¿Me puedo quedar?-dijo poniendo pucheros.
Suspiré.
-Vale,-sonreí y él conmigo.
Me quedé mirando sus ojos, ese color marrón miel los hace preciosos, baje mi mirada hasta su boca, la que mostraba una sonrisa encantadora, podía ver sus dientes perfectamente alineados, y blancos.
Me giré para quitarme el jabón de la cabeza, y justo cuando iba a acabar Justin me agarró del brazo haciendo que me girase unos 180º, la otra mano que le quedaba libre la paso por mi cintura, sonreí inconscientemente, se acercó a mi cara y me besó, casi mejor decir que me devoró los labios, me daba pequeños mordiscos en el labio inferior, eso me ponía bastante, la mano que tenía en la cintura la bajo hasta quedar agarrada en mi trasero, volví a sonreír en su boca.
La ducha que tenía en mis manos calló en la bañera, produciendo un ruido muy fuerte, pero lo ignoré ya que sólo me centraba en los labios de Justin.
Pasé mi mano por su pelo medio mojado, entrelazando su cabello entre mis dedos, él seguía acariciándome la espalda, subiendo y bajando las manos, mi corazón iba a cien por hora o más.
Me separé un segundo de sus labios para articular palabra.
-¿Vamos ha hacerlo aquí?-sonreí.
-Si tu quieres,-rió.
En ese momento sonó el timbre, mierda la pizza.
-Joder, esa es la pizza, ya nos ha cortado el royo,-reí.
-Voy a abrir,-rió.
Salió de la bañera se colocó una toalla y salió del baño, yo pude terminar de ducharme, me salí de la ducha para secarme y cuando me puse la toalla entró Justin.
-La pizza ya está en la mesa, voy a ducharme en nada y ahora salgo y acabamos,-rió, se acercó a mí y me dio un pequeño beso.
Me puse mi pijama y salí fuera, esperé sentada en la mesa, a que Justin saliera, a los cinco minutos después salió en boxers, ni más ni menos.
-Estarás cómodo ¿no?-reí.
-No del todo,-rió y se sentó a mi lado.
Estuvimos comiendo, riendo y entre cada bocado siempre había un beso o una sonrisa.
Se estaba tan bien con él, su compañía era perfecta, es necesaria para la vida.
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