sábado, 30 de junio de 2012

Capitulo 15

Pasamos un rato fuera riéndonos, contándonos chistes, anécdotas graciosas y luego decidimos hacer otra cosa.
-Te propongo algo,-añadí.
-Dime.
-Juguemos a verdad o atrevimiento. ¿Te parece?
-Vale.
-Empiezo yo,-dije sonriendo- ¿verdad o atrevimiento?
-Verdad.
-Dí la peor mentira que hayas dicho hasta ahora.
-"No Ryan, no me gusta".-dijo poniendo los ojos en blanco- Vale ahora me toca, ¿verdad o atrevimiento?
-Atrevimiento.
-Bien,-dijo frotándose las manos.
-Uh, miedo me das,-dije echándome hacia atrás.
-Tírate a la piscina.
Me quité las zapatillas.
Justin se rió de mi.
-Obvio que no me voy a tirar a la piscina. Haber, ¿verdad o atrevimiento?
-Atrevimiento.
-Coge una botella de alcohol y bebete un vaso entero.
-No soy alcohólico.
-Eso, o prenda
-Esta bien,-afirmó no muy convencido.
Se levantó de la tumbona y fue a la cocina yo lo seguí, para asegurarme, buscó una botella de alcohol, era Legendario, la abrió y se echó un vaso pequeño, entero.
-¿Así te vale?-preguntó enseñándome el vaso
-Por ser tú, échate un poco menos, te puede sentar mal.
Respiró profundo y se tragó el vaso entero sin dejar gota, cuando se lo acabó cerró los ojos muy fuerte. E hizo un par de muecas de asco.
-Vale,-reí- te toca.
-Primero voy a beber agua. Estaba asqueroso, y me quema la garganta.
-Esta bien,-volví a reír.
Se llenó un vaso de agua y se lo bebió como hizo antes.
-Vale, ya, ¿verdad o atrevimiento?
-Verdad.
-Bien, si tuvieras que besar a un chico de la Universidad, ¿a quien sería?
-Atrevimiento,-dije.
-Vale,-rió- atrévete a contestar.
-Joder, pues,-me quedé pensando unos segundos- obvio a tí.
Él abrió los ojos y sonrió, yo deseaba que la tierra me tragase.
-Me toca, ¿verdad o atrevimiento?
-Atrevimiento.
-¿Otra vez?-reí- Está bien, haz lo que se te esté pasando por la cabeza ahora mismo.
-No creo que sea legal,-respondió.
-Da igual, tu hazlo.
Se acercó a mí, me cogió de la cintura, y me pegó a él. Me cogió de nuevo en brazos y me colocó encima de la encimera.
-¿Quieres que siga?-me preguntó mirándome a los ojos.
Asentí, mordiéndome el labio inferior.
Me pasó su mano por mi cara acariciándola suavemente, pasó uno de sus dedos por mis labios, mi corazón iba a mil por hora, se acercó a mi y yo a él, no puedo creerme que valla a hacerlo de nuevo, juntó su frente con la mía, y dejó los labios entreabiertos, al igual que yo dejé los míos.
"Besame, vamos, besame ya",-pensaba.
Parece que oyó mis súplicas y así hizo, me besó, dulcemente como había echo antes, abrió la boca y dejó pasar a su lengua, esta se unió con la mía.
La mano que momentos antes estaba en mi cara pasó a mi espalda, acercándome más a él, me agarró el culo y me volvió a coger en brazos.
Pasé mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas las enredé en su cintura. Seguía besándome.
Me bajé de sus brazos y conseguí quitarle la camiseta, después de esto mi miró y sonrió, lo que hizo que yo también sonriera, me volvió a besar y me quitó esta vez a mi la camiseta, me volvió a coger en brazos y me llevó a su habitación, no sabía como consiguió subirme, pero lo hizo.
-¿Piensas seguir aquí?-dije mientras respiraba agitadamente.
Sonrió, y volvió a besarme, no sé como lo hizo pero me tumbó en la cama delicadamente y se puso encima de mi. Acarició mi cuerpo, estaba descontrolado, no podía creer lo que estaba haciendo, le había sentado muy mal el alcohol.
-Justin, esto lo haces, ¿porque estas bebido, o porque quieres?-pude decir mientras él me besaba el cuello.
Paró de besarme y añadió.
-Porque quiero y porque me lo pediste tú.-sonrió y me guiñó un ojo.
Sonreí, volvió a devorar mis labios.
Dejó de besarme y comenzó a besar mi cuello, bajó hacia el pecho, y besó mis escote. Volvió mas abajo hasta el ombligo. Volví a buscar sus labios y me puse yo encima de él.
Le besé el cuello e hice lo que me hizo a mi momentos antes.
Llegué al límite, el que marcaba el pantalón, volví la mirada a Justin él que asintió como si supiese lo que estoy pensando.
Le desabroché el botón del pantalón, y volví a su cara, le besé los labios y se volvió a poner encima de mi.
Me quitó poco a poco el nudo de los pantalones, y me los quitó.
Enserio estaba sorprendida, me parecía increíble lo que estaba haciendo.
Me miró pícaramente, y me bajó poco a poco las braguitas. Se terminó de quitar el mismo los pantalones y se puso de nuevo encima de mi, me devoró si se le puede llamar así la boca, me daba pequeños mordiscos, me conseguí poner encima de él, y bajé hasta sus boxers, los que quité.
Masajeé su miembro mientras el gemía, lo dejé y subí a su boca la que comencé de nuevo a besar, me quitó de encima suya y comenzó a penetrarme.
Dios, esto era perfecto, no podía ser mejor.
Gemía y él conmigo, hasta que la metió completamente, al principio iba lento, no debí dejarme llevar tanto.
Dejé mis pensamientos a un lado y me centré en la situación, tenía a Justin encima de mi, y sintiéndole, no podía ser mejor. No se si hará esto con todas las chicas que conoce.

Aligeró el ritmo, lo que provocó que gimiera más fuerte, me dolía pero me daba mas placer que otra cosa.
Siguió aumentando la velocidad, cada vez a mas rápido, pero me gustaba.
Mis uñas se clavaban en su espalda, y él escondía su cabeza entre mi cuello y mi hombro.
Por fin lo conseguimos, llegamos al paraíso y se quedó tumbado encima de mí, lo abracé fuertemente, y él me correspondió.
Se volvió y calló al otro lado de la cama, agarró mi mano y luego se volvió y se agarró a mi.
-Te quiero,-concluyó y quedó completamente dormido.
-Y yo,-susurré.
Había sido el mejor día de mi vida. Es lo mejor que me ha pasado y ahora me doy cuenta de que él es la parte que me faltaba, al que amo con todo mi corazón y que si no está conmigo, mi vida no tiene sentido.

Es increíble como puedes querer a alguien que no conoces, simplemente porque te hace feliz, te saca siempre una sonrisa, y hace que los días amargos se tiñan de una capa rosa. Simplemente es él, el centro de mi universo aunque no lo comprenda. Él es la parte que me completa. Sólo él sabe como hacer que una persona que ha sufrido saque su sonrisa mejor escondida.

Capitulo 14

Estoy en casa de Justin apoyada en su hombro y jugando con el móvil, él está viendo la tele, yo hace rato que me aburrí.
-Tengo hambre, Bieber.-dijo frotándome el estómago.
-Pues cómeme,-dijo mirándome.
-Pide pizza, mejor-le dije- a ti te dejo para el postre,-le guiñé un ojo.
-Vale, ¿de que la quieres?
-Me da igual.
Se levantó cogió el teléfono y pidió pizza.
-Me voy a ir duchando, ¿donde estaba el baño?
-Arriba, la segunda puerta a la derecha.
-Vale.
Subí arriba, pero antes me cogí la ropa, me metí en el baño, y me duché. Me vestí con el pijama ( http://www.polyvore.com/cgi/set?id=51950540&.locale=es ) que me traje y mientras me peinaba escuché llamar a la puerta del baño.
-Fea, ya está la pizza, baja.
-Vale, ahora voy.
Terminé de peinarme y cuando abrí la puerta, él estaba a un lado, esperando.
-¿Que haces aquí, Bieber?
-Esperar a que salgas. Por cierto te sienta bien ese pijama.-sonrió pícaro.
-A ti te sienta bien todo,-le guiñé un ojo.
-Y no me llames Bieber.-me advirtió.
-¿Por que?
-Porque no me hago dueño de mis actos.
-Como quieras, Bieber,-le guiñé un ojo. Como me gusta provocarle. Él sonrió y añadió.
-Voy a ducharme no empieces sin mi ¿vale?
Asentí.
Bajé y me senté en el sofá, a esperar a que bajase.
A los cinco minutos bajó.
-Que rápido te has bañado ¿no?
-No soy una chica, que tarda mas de media hora en ducharse y otra media en vestirse.-me guiñó el ojo.
-Retira eso,-le ordené.
-Oblígame,-objetó.
-No me tientes.
-Quien se pica...ajos come,-sonrió.
Y dicho esto salí a correr detrás de él, recorrimos todo el salón, y yo no conseguía cogerle, corre mas que yo, es lógico.
-Rindete, no me cogerás.
-Ya verás como si te cojo,-dije parándome en seco- pero ahora voy a comer que tengo hambre.
-Eres una floja,-dijo con distancia.
-Pero bien que no te acercas,-me reí.
-Por precaución,-rió conmigo.
Me metí en la cocina y la abrí la caja de la pizza, oliéndola.
-Umm,-dije lamiéndome los labios.
Justin entró detrás de mi en la cocina y se sentó al otro lado de la mesa, yo me reí.
-¿De que te ríes?-preguntó extrañado.
-No te acercas a mi,-volví a reír.
-Me das miedo,-afirmó, a mi se me cortó la risa.
Esta vez se rió el. A mi no me hacía nada de gracia.
-Eres idiota.
Comencé a comer, Justin se levantó a por algo de beber y se sentó esta vez a mi lado, pero yo y mi orgullo nos separamos de él.
-Encima de que me acerco a ti, te me vas, pues ala ya me has cabreado,-dijo serio y comiéndose un trozo de pizza, yo le miré de reojo, nuestras miradas se cruzaron y sonreí.
-Anda ven tonta,-me dijo señalándome donde quería que me pusiese.
Me levanté y me puse al lado de él.
Comimos, recogimos todo y mientras Justin acababa de recoger lo que quedaba en la mesa yo me senté en la encimera.
-Gracias por ayudarme ¿eh?.-dijo irónico.
-Oye, que te he ayudado, no mientas.
-Dime que has echo.
-Ayudarte a recoger la mesa, por ejemplo.
-Mentirosa,-dijo acercándose a mi.
-Por cierto,-le dí una colleja- te la debía.-le guiñé el ojo.
-¿Y para eso corro?
-¿Prefieres ser estéril?
-Creo, que me voy a quedar con la colleja,-dijo haciéndose el tonto.
Reí y él conmigo.
-Anda baja,-dijo ayudándome a bajar de la encimera.
Nos volvimos al salón, donde nos sentamos y vimos la tele.
-Oye, Justin, voy a tomar un poco el aire ¿vale?
-Vale.
Salí al patio, necesitaba tomar un poco el aire, me había dado un bajón de última hora.
Miré, haber si había un lugar donde poder tumbarme, por suerte había unas tumbonas, me acerqué y me tumbé en una de ellas.
Miré al cielo, estaba completamente despejado, se veían las estrellas, que brillaban con mucha intensidad.
Echo de menos a mi familia, necesito abrazarles, no he hablado mucho con ellos, pero se nota que no les tengo. Quiero abrazar a mis hermanos, a mi padre, y a mi Blas. Les echo mucho de menos.
Noté como calló de mi ojo una lágrima, pero me la sequé rápidamente, no quería llorar, aunque lo estuviese deseando por otra parte.
-¿Te encuentras bien?-dijo una voz que me sacó de mis pensamientos.
Miré hacia delante, era Justin.
Negué con la cabeza.
-Ven,-me dijo- ven aquí,-insistió.
Me levanté y me acerqué a él, no me dijo nada sólo me abrazó. Por dentro me decía "gracias Justin, lo necesitaba".
-¿Que te ocurre?
-Echo de menos a mi familia.-me calló de nuevo otra lágrima, pero me la secó él, con su mano.
-Yo también ¿sabes?-dijo mirándome con una sonrisa.
-Pero tu tienes aquí a tu madre.
-Pero echo de menos a mi padre y a mis hermanos.
-¿Tienes hermanos?
Sonrió y asintió.
-¿Cuántos?
-Tengo dos, el pequeño es Jaxon, y la princesita de la casa, Jazmyn.-dijo sonriendo.
-Deben de ser muy lindos,-dije sonriéndole.
-Como su hermano,-dijo con aires de superioridad.
Yo me reí y él conmigo, aveces es mas buena persona de lo que te puedes imaginar. Nos dejamos de abrazar y nos sentamos en la tumbona uno al lado del otro.
-¿Y tu? ¿Tienes hermanos?-preguntó.
-Sí, tres.
-Valla,-se sorprendió- tus padres no perdieron el tiempo,-rió.
-Pues no, la verdad.-reí con él.
-Y bien, ¿como se llaman?
-El mayor se llama David y los otros dos son gemelos, uno es Daniel y el otro Álvaro.
-O sea, que tu eres la única chica de la casa.
-Se podría decir que sí.
-Ya le daremos a tu padre una nieta,-dijo en voz baja, yo me extrañé y le pedí que lo repitiese.
-¿Que has dicho?
-No, nada, nada,-dijo sonriendo.
Sé lo que había dicho, pero no estaba segura, ahora sí.

miércoles, 27 de junio de 2012

Capitulo 13

Me esperé dentro del agua de la piscina, hasta que me diese una toalla, hace rato que se metió dentro de la casa.
Por fin lo veo salir con una toalla reliada en la cintura y otra en la mano.
-Sal ya del agua, ¿que haces ahí todavía?
-Esperar a que me traigas una toalla, se me ve todo.
-Aquí tienes una, sal.
-No, dámela.
-Sal y cógela.
-Vale, pero girate.
Él así hizo, se dio la vuelta yo salí del agua y corrí hacia él, le quité la toalla de las manos y la relié por debajo de mis brazos.
Me terminé de secar y me vestí de nuevo con mi ropa, mi ropa interior seguía mojada.
Me fui al sofá donde estaba Justin sentado, me quise sentar pero me dijo.
-No, no te sientes.
-¿Por que?
-Estas mojada
-¿Me vas a dejar aquí de pie?
-No, pero te puedes sentar en el suelo.
-¿Hay segunda opción?
-Sí, sentarte aquí.-dijo señalando su regazo.
Me acerqué a él, me lo puso en bandeja, se iba a enterar de quien soy yo, conmigo nadie juega.
Me senté en su regazo y me eché hacia atrás, quedando apoyada en él. Me apoyé con un brazo en el sofá y él pasó su mano por mi cintura.
Al poner el brazo en el sofá, Justin podía ver todo mi escote, cada minuto que pasaba miraba de reojo hacia él, el cual no paraba de mirar mi escote, lo estaba consiguiendo.
De mí salía una sonrisa victoriosa.
Decidí hacer algo mas fuerte, me levanté me puse frente a él, y me senté de nuevo en su regazo, pero no como antes sino quedando frente a él.
El se sorprendió ante mi reacción y con una mano me acercó más a él. Me agaché, mi cabeza la escondí en su cuello y le dí un beso como me hizo él antes y noté como se estremeció, subió la mano de mi cintura hasta mi espalda, se estaba excitando, a si que ya era el momento de cortarle el royo.
Me levanté y le dije.
-¿Me vas a decir lo que me tenía que decir?
-¿Enserio quieres saberlo?
-Sí
-Antes, dime lo que deseas hacer ahora mismo y luego te lo digo.
-Lo que deseo, meterte una patada si no me dices ya quien te gusta,-dije amenazándole.
-Vale, vale, no me comas.
Anduve hasta la puerta, para irme.
-¿Donde vas?
-A mi casa, no se que hago aquí.
-Espera, espera, ¿de verdad quieres saberlo?
-Te he dicho ya que sí.
-Pero dime por que estas tan interesada.
-Pues, porque, no sé....tengo esa duda.
-Mira, no es tan fácil ¿sabes?
Me volví al sofá y me senté a su lado.
-Sé que no es fácil.-admití.
No dijo nada.
-Juguemos a algo, que me aburro.-dije mientras me giraba y me ponía frente a él.
Sonrió y me miró, hice bien en cambiar de tema.
-¿A que quieres jugar?-sonrió pícaro.
-No sé, ¿a que quieres jugar tu?
-¿Enserio quieres jugar a lo que yo quiero jugar?
-¿Por que no?
Se acercó a mi, deslizó su mano por mi brazo mirándome a los ojos, otra vez, otra vez esa sensación insoportable en el estómago que hace que mi corazón se acelere, la piel se me erice y mi respiración se agite. Le gusta jugar a Bieber, pues va a tener juego.
Me lanzo sobre él haciendo que caiga hacia atrás en el sofá, me subo encima de él, le beso el cuello, sé que le derrite eso, porque agarra mi cintura con fuerza y gime insonóramente. Paso mis manos sobre su torso levantándole la camiseta que llevaba, le quité la camiseta y comencé a besar su pecho, bajando por sus abdominales y volviendo arriba, no se si debería besarle, a lo mejor no me dejaría, pero no fue así quitó sus manos de mi cintura y agarrándome la cara, me acercó a él y me besó.
Me besó si oficialmente así hizo, abrió su boca y yo la mía, lo que era antes un beso dulce se convirtió en un beso salvaje, dejó pasar a su lengua y yo la mía, se unieron en una pelea, besaba bien, he de admitirlo, pero estoy empezando a pesar que me estoy dejando llevar demasiado, pero no puedo resistirme a seguir besando esos labios tan perfectos que tiene en la cara, son dulces, carnosos y es la mejor parte que tiene en su cuerpo.
No sé como lo hizo pero consiguió quitarme de encima sin separar sus labios de los míos, debo parar, debo parar ya.
Me repetía esa palabra una y otra vez, pero la parte de mi cerebro que no quería que parase era más fuerte.
Justin se separó de mí, me levantó del sofá y me cogió en brazos.
-¿Peso?
-¿Eh?-dijo confuso.
-Que si peso mucho.
-Ah,-rió- no, eres una pluma.
Sonreí.
-Tengo hambre.-afirmé.
-Come.
-¿El que?
-A mi por ejemplo.
-No gracias, creo que se me quitó el hambre,-reí y él puso me fulminó con la mirada lo que hizo que riera más fuerte.
En ese momento llamaron al timbre, Justin me bajo de sus brazos y fue a abrir. Eran dos chicos, uno con el pelo como el de Justin y una mas bajo con el pelo largo, los dos eran rubios.
El alto entró y el del pelo largo lo siguió.
-Eh, Bieber, ¿es esta tu pretendienta?-rió el chico alto.
Justin me miró y sonrió.
-No Ryan, es una amiga.
Ryan, ese imbécil se llamaba Ryan.
-¿No nos vas a presentar?-preguntó el bajo sonriendo.
-Claro, ven Laura.-dijo Justin.
Le hice caso y fui hacia la puerta.
-Ryan, esta es Laura, Laura, este es Ryan, el idiota.-rió y Ryan le fulminó con la mirada, yo sonreí y le dí dos besos.
-Encantada Ryan.
-Y este es Christian, para los amigos Chris, mi hermano pequeño. Chris esta es Laura.
Le dí dos besos tal y como hice con Ryan.
-¿Enserio sois hermanos?-pregunté desconcertada.
Justin rió y con él Christian.
-No, pero lo conozco desde pequeño y es como un hermano.-respondió Justin.
-Ah,-sonreí.
-Y tu Laura ¿que hacías aquí con este?-preguntó Ryan dando un codazo a Justin.
-Pasar el rato.-sonreí
-Bueno tíos, ¿a que habéis vendo aquí?-preguntó Justin.
-A jugar a la play, que como nos aburríamos.-respondió Ryan.
-Pues ahora no puedo, tengo visita ¿ sabéis? Ya quedaremos otro día.
-Bueno, que te lo pases bien con tu visita,-contestó Ryan gracioso.
Justin le puso una mirada de pocos amigos y cerró la puerta.
-Perdónalos, son idiotas,-dijo mirándome y sonriendo.
-Tranquilo,-reí- me caen bien.
-Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Sí
-¿Te quedarías a dormir conmigo?
-No sé, pero tendría que ir a mi casa a por una muda,-dije
-No importa, vamos en un momento.
Salimos a por mi ropa, la verdad se molesta demasiado.

martes, 26 de junio de 2012

Capitulo 12

-Sí, como lo oyes, he quedado hoy con él.
María rió, otra que no se creía que yo estuviese enamorada de Justin.
-No te rías tonta
-Lo siento, es que no me lo creo,-volvió a reír.
-Pues creetelo.
-Vale, vale.-volvió a reír.
-Te diviertes ¿eh?
-Ya ves si me divierto, bueno ahora enserio, que harás si no eres tú a la que quiere.
-No había pensado en eso. Pero supongo que nada, es su corazón, él no decide a quien amar.
-Te comprendo perfectamente.
-Bueno tía tengo que dejarte ya, te llamo mañana y te cuento ¿vale?
-Venga, adiós, te quiero ah y suerte.
-Gracias
|Fin llamada|
Ahora mismo estaba hablando con María explicándole las cosas. Por cierto ya llegó, ya está aquí hoy es sábado, ese día que llevo esperando con tanta ansia, quiero que lleguen las seis y media quiero saber su secreto y quiero que él sepa el mio.
Voy a dar una vuelta y a comer fuera, que hace mucho que no salgo.

Cojo mi dinero, mi móvil y la llaves y salgo.
Voy así: http://www.polyvore.com/cgi/set?id=51719615&.locale=es

Voy caminando por la calle mirando en que restaurante comer, cuando alguien me abraza por la espalda, me giro y es Justin. Sonrío inconscientemente y mi corazón empieza a acelerar el ritmo.
-¿Por que hiciste eso?-dije mientras sonreía
Justin se puso frente a mi y dijo.
-Tu camiseta,-señaló con el dedo mi camiseta.
Miré mi camiseta.
-Abrazos gratis,-dije mientras sonreía.
-¿Que haces aquí?
-Buscaba un restaurante para comer.
-¿Te llevo a uno en el que se come muy bien?
-Como quieras-sonreí.
Caminamos juntos no mucho tiempo, y llegamos a un restaurante, era un italiano.
-Umm, la comida italiana me encanta, gracias por traerme.
-A mi también me gusta mucho, y te dije que no me des las gracias.
-Bueno pues yo me voy a comer, luego nos vemos.
-Vale, hasta luego,-hizo un gesto con la mano de un adiós y se fue por donde había venido.
Entré en el restaurante cogí sitio y el camarero vino a pedirme nota.
-Ponme unos espaguetis a la boloñesa
-Enseguida.
Al rato vinieron. Comencé a comer, estaban muy buenos, es mas estaban riquísimos.
Acabé sobre las tres del medio día y volví a casa.

(...)
A las cinco y media me sonó la alarma, me duché, me arreglé y me volví a vestir, pero me puse esto: http://www.polyvore.com/novela/set?id=49799024 Cuando terminé, miré el reloj y eran las seis y cuarto. Así que esperé y quince minutos después llamaron al telefonillo.
-¿Si?
-Preciosa, ¿bajas?
Le colgué y bajé como una bala.
Abrí la puerta del piso y allí estaba él otra vez apoyado en su moto.
Cuando salí me miró de arriba a abajo y respondió.
-¿Sabes que llevas mi color favorito?
-No, no lo sabía.
-Pues ya lo sabes, y otra cosa, esa gorra me la tienes que prestar.
-Ya veremos,-dije guiñándole el ojo.
Me monté en la moto y el como siempre delante de mí. Yo de nuevo me agarré a su cintura y apoyé mi cabeza en su espalda.

Nos paramos frente a una casa, bastante grande.
Se bajó de la moto y me ayudó a bajar a mi.
-¿Es tu casa?
-Si, ¿no te gusta?
-Sí, es grande.
Abrió la puerta y me dió permiso a entrar. Al cerrar la puerta se encontró una nota. La cogió y se paró a leerla, justo al acabar replicó.
-Genial, tendré que cocinar.-dijo en un tono irónico.
-¿Que ocurre?
-Mi madre, se va a casa de una amiga por el trabajo y no vuelve hasta mañana por la noche.
Sonreí, ahora entendía su réplica.
-Bueno que, ¿me vas a decir eso?
-Antes déjame que te enseñe algo.
Me enseño la casa, cada rincón, estaba haciendo esperar, y cada minuto que pasaba me desquiciaba.
Por ultimo me enseñó el jardín, el cual era extremadamente grande, tenía piscina, zona de barbacoa, una pasada.
Me acerqué a la piscina, me agaché y apoyé mis rodillas en la piedra de esta y toqué el agua, estaba para darse un baño.
-El agua está en su punto,-dije volviendo la mirada a Justin el que se acercaba con las manos en los bolsillos y sonriendo.
-Báñate.
-Si claro, no tengo yo otra cosa mejor que hacer que meterme en la piscina.
-¿Y por que no?
-Primero porque no tengo bikini y segundo porque no me voy a bañar semidesnuda para ti.
-Hombre, la segunda me lo pensaría, verte semidesnuda es un privilegio.-dijo mientras se acercaba a mi.
-¿Enserio tu crees?-dij arqueando una ceja y poniendo frente a el.
Asintió y se acercó, me agarró de la cintura acercándome a él.
-Si tu te bañas, yo me baño.-le desafié.
-Prométemelo.
-Prometido,-dije guiñándole un ojo.
Se separó de mi, se quitó las supras, los pantalones y por último la camiseta dejando ver su torso. Y aparte de eso se quedó en boxers, y yo no podía apartar la mirada de él, me era imposible. Hasta que corrió y se tiró de cabeza a la piscina, yo le dí gracias a dios.
-Vamos tírate, me lo prometiste.
-¿Enserio pensabas que me bañaría contigo?
-Te tiras o te tiro
-No serías capaz-le volví a desafiar, cosa que no debí hacer.
-¿Me estas desafiando?-dijo nadando hacia la orilla.
-¿Lo dudas?
Se salió del agua y corrió hacia mi todo empapado, yo salí a correr pero me atrapó y me agarró por la espalda mojándome la ropa que llevaba.
-Vale tu ganas, suéltame, que es la única ropa que traigo, me estas empapando,-dije entre súplicas.
Él me soltó por pena supongo y esperó de pie a que me quitara la ropa.
-No pienses que voy a desnudarme contigo mirando,-dije cruzándome de brazos.
-Esta bien,-se tiro de nuevo a la piscina.
-Y no mires,-le grité.
Me giré me quité mis supras, las dejé a un lado, y con ellas la gorra, a continuación me quité la camiseta y por último los pantalones.
Me giré y Justin había echo caso omiso a lo que le dije y estaba allí plantado mirándome.
-Te dije, idiota que no miraras.
-Lo siento no podía resistirme,-dijo mordiéndose el labio inferior.
Me tiré al agua y me acerqué a él y lo salpiqué.
-Te la debía por mirón.
Se acercó a mi poco a poco, volvió a agarrarme de la cintura, me estremecí al sentir sus manos tan cerca, me acercó a él y me dijo al oído.
-¿Sabes que no debes meterte nunca con un Bieber en el agua verdad?
-No, ¿por que?
Me miró y sonrió de una forma pícara, sé a lo que se refería y no me hacía nada de gracia.
-No estarás pensando hacer lo que yo creo que vas a hacer ¿no?
-No lo sé, ¿que crees que esto pensando que voy ha hacer?
-¿Ahogarme?
-No, sólo un sustillo.
Y en ese momento se lanzó sobre mí  me hundió bajo el agua, pero me dejó subir a la superficie, antes de que mis pulmones suplicaran aire.
-Eres idiota,-dije volviéndole a salpicar.
-Pero soy guapo, que es lo que importa.
-Creído.
-Fea.
-No es cierto.
-Es verdad, mentí,-dijo acercándose a mi.
Volvió a rodearme la cintura con sus manos, pero esta vez no se quedó ahí, se acercó a mi cuello, al que besó delicadamente, subió hasta la oreja, donde me dio otro beso en el lóbulo de esta, quitó una de sus manos que agarraban mi cintura para ponerla en mi cara, la cual besó, luego se centró en los labios, los que miraba sin desviar la vista, soltó otro beso en la comisura de los labios pero sólo llegó hasta ahí. Luego se separó, sonrió y nadó hacia la orilla, me dejó así sin mas como el que se come un helado y no lo acaba. Le voy a declarar la venganza, porque si quiere jugar, no sabe lo que so capaz de hacer.

domingo, 24 de junio de 2012

Capitulo 11

Un día más, otro día que tendré que arriesgarme a verle, no se si Peyton le habrá preguntado eso, estoy dudando en si debería saberlo, no quiero hurgar en su intimidad si él no me lo quiso decir sería por algo.

Me levanté, me duché rápido, me puse el uniforme y me hice una cola alta. Desayuné rápido y esperé a que sonara el telefonillo, ya que Justin vendría a recogerme.
Así fue, sonó y lo cogí.
-¿Sí?
-¿Bajas o subo?
Sonreí inconscientemente.
-Bajo.-concluí.
Bajé lo mas rápido que pude y allí estaba con su uniforme la mochila colgada de un hombro y apoyado en la moto.
-Ya estoy, y gracias por recogerme.
-No hay de que, sube
Subí en aquella moto, el se subió delante y yo me agarré a su cintura y apoyé mi cabeza en su espalda, no paraba de sonreír.
Por fin llegamos a la Universidad y paró.
-Mmm, Laura...ya puedes soltarme.
-Perdón,-me sonrojé- nunca había montado en una moto.
El sonrió. Se bajó de la moto y luego me ayudó a mi a bajarme.
-¡Laura!-gritaron.
Alcé la vista y vi a Peyton corriendo hacía mi con una sonrisa en la cara lo que provocó que yo también sonriera.
-Yo me voy, luego nos vemos.-afirmó Justin.
-Vale,-le sonreí, miré a Peyton que estaba delante de mí y le dije- ¿Se lo preguntaste?
-Sí
-¿Y bien?
-No me lo dijo.
Me decepcioné al oir aquello.
-Me dijo si no se lo digo a Laura no te lo voy a decir a ti.-imitó su voz.
-¿Ves?
-Pero espera, me dijo si de verdad Laura está tan interesada en saber quien me gusta que venga este Sábado a mi casa, que yo se lo digo.
Abrí los ojos como platos y sonreí
-¿Enserio?
-Pues sí.-sonrió conmigo Peyton.
-Por cierto ¿donde vive?
-Eso, pues me dijo que él te recogería en tu casa,-afirmó.
-¿Te dijo la hora?
-No, pero se lo puedo preguntar.
-Hazlo,-sonreí.
El timbre sonó y entramos en la Universidad, las horas se me pasaron rápidas, solo pensaba en quien le gustaba a Justin, y si me afectaría o no.
Llegó por fin el descanso, cogí mi comida y me senté con las chicas.
-¿Se lo preguntaste?.-dije metiéndome comida en la boca.
Peyton asintió.
-¿A que hora te dijo?
-A las seis y media.
-Vale.
-¿De que hablais chicas?-preguntó Judit
-A Laura le gusta un chico,-dijo Peyton sin pensar, yo le pegué una patada por debajo de la mesa- Perdón.
-¿Quien te gusta?-preguntó con las cejas levantadas, Saray.
-Nadie importante.
-Vamos, no nos mientas,-dijo esta vez Judit.
-Enserio dejadlo,-insistí.
-Dilo, dilo, dilo, dilo.-repitieron a la vez Judit y Saray.
-Esta bien. Me gusta...-hice una pausa larga, no sabía si debería decírselo o no, son mis amigas y confío en que no digan nada- Justin.-esto lo dije en un tono mas bajo.
-¡Aaaaaah!-gritaron a la vez.
-¿Enserio? Pero si lo odiabas a muerte,-dijo Judit.
-Ya, pero como le dije a Peyton he descubierto una persona diferente en él. Lo único que os pido es que no se lo digáis a nadie, por favor, es un secreto ¿entendido? Confío en vosotras.
-Descuida, no diremos nada.-dijo Judit.
Miré a Saray y ella hizo un gesto como cerrándose la boca con cremallera.
Después de esto volvieron a pasarse las horas volando y Justin me llevó de nuevo a casa.
-Gracias por traerme.
-Las gracias a los desconocidos.-contestó sonriendo él.
-Adiós,-le hice un gesto con la mano
-Nos vemos,-me devolvió el gesto se montó en la moto y se fue.
Subí a mi habitación, quería que fuese ya sábado, quería conocer su casa, pero también tenía curiosidad por saber quien le gustaba.
Hoy es miércoles a si que sólo me quedan tres días esperando a que llegue el sábado.

Capitulo 10

|Dos semanas después|
Os puedo decir algo, y os parecerá increíble, creo que estoy enamorada, pero no de una persona cualquiera, creo que es de Justin. Así es, desde que se comporta así conmigo he descubierto algo en él que no lo había descubierto nadie, lo supe cuando no paraba de hablarme de la persona de la que esta enamorado, y cada vez que hablaba de ella era como una puñalada en el corazón, eran celos. Celos de no ser yo la persona de la que esta enamorado, y se lo intento sacar, pero no me lo quiere decir, y yo no sé tampoco como decírselo.
Ahora mismo está aquí tumbado en la cama detrás de mi, yo estoy sentada en el filo de la cama viendo la tele, él se cansó hace un rato y ahora está jugando con mi pelo.
-¿Que haces?-le dije
-Me aburro
-Pues mira la tele.
-No me gusta lo que están echando
-Pues cambia de canal
-¿Te molesta que te acaricie el pelo?-dijo enredando sus dedos en las puntas de mis pelos
-No
-Entonces calla,-dijo sonriendo.
Su sonrisa, esa sonrisa tan bonita que tiene, cada vez que sonríe algo dentro de mi se acciona y hace que me ponga nerviosa. Pero no quiero hacérselo notar.
-¿Has hablado con la chica?-le pregunté, necesitaba hablar de aquello.
-No, no se como hablar con ella.
-¿Empezando por un hola?-le dije irónicamente
-¿Enserio? Pues no lo sabía,-bromeó.
-Eres tonto ¿lo sabes?
-Me lo dicen mucho.
-¿Y que harás?
-¿Para hablar con ella? Nada
Elevé una ceja en tono ironía.
-Arriésgate, a preguntarle si ella siente lo mismo por ti, no lo sabrás hasta que no se lo preguntes,-eso último me dolió, yo misma podría hacer que saliesen juntos.
-No, no quiero preguntárselo ¿y si me dice que no? ¿Y si se ríe de mí? No quiero,-se dio la vuelta sobre sí mismo dándome la espalda.
-Si no demuestras lo que sientes, estás dispuesto a perder lo que quieres.
Se quedó callado ante mi frase, sabía que llevaba razón.
Se volvió a dar la vuelta y me miró fijamente a los ojos, me sentía incómoda pero no podía apartar la mirada.
-¿Tu ves bien que se lo pregunte?
Me encogí de hombros, no podía decirle que sí me era imposible, no podía hacerlo.
-Voy al baño, ahora vengo,-le dije, tenía un nudo en la garganta.
-Claro.
Me levanté de la cama y me metí en el baño, cerré la puerta detrás de mí, respiré profundo y caí poco a poco al suelo, me rodeé las rodillas con los brazos y escondí mi cabeza entre ellos.
Me quedé así un rato, hasta que oí que llamaban a la puerta del baño.
-Laura, ¿estas bien?
No contesté, sólo me levanté del suelo, encendí el grifo y me eché un poco de agua en la cara.
Luego salí de allí.
-¿Por que tardabas tanto?
-Me encontraba mal
-¿Estas mejor?
Asentí.
-Creo que es mejor que te vallas, prefiero estar sola.
-Esta bien,-dijo no muy convencido.
Salió por la puerta y yo cerré detrás de mi. ¿Que debo hacer? ¿Le digo que estoy enamorada de él? Pero él no lo está de mi.
Caigo sobre mi cama, huelo las sábanas.
"Huele a él",-pienso y cierro los ojos.
Me como la cabeza mientras sigo oliendo las sábanas como una ninfómana.
Cojo mi móvil y llamo a Peyton para que me ayude a pensar, cinco minutos después llaman a la puerta.
-¿Quien es?
-Peyton,-contestan desde fuera.
Abro la puerta y la dejo pasar.
-¿Que ocurre? ¿De que querías hablar?
-Creo que estoy enamorada
Abrió los ojos como platos y me tiró del brazo hasta la cama.
-¡¿De quien?!
-Creo que de,-hice una pausa- Justin
Abrió aún mas los ojos y la boca y luego sonrió.
-Lo sabia.
-No, mentira, no lo sabías.
Rió de una manera rara y yo reí con ella.
-¿Enserio tía? No tienes fiebre ¿no?,-dijo tocándome la frente.
-No, idiota.-dije quitándole la mano.
-¿Como ha ocurrido? Si lo odiabas.-afirmó.
-Sí lo odiaba, pero he descubierto una persona diferente en él.
Arqueó las dos cejas en tono de burla y yo le dí un leve golpe en el hombro y me sonrojé.
-¿Y cual es el problema? Díselo.
-Ese es el problema que él está enamorado de otra, me lo cuenta todo.
-¿Como estás tan segura de que no eres tú?
-Pues, eso no lo había pensado, pero seguro que no, porque de la manera que habla de ella no soy yo, ni mucho menos.
-¿Hablo con él?
-¿Que le vas a decir?
-Que de quien está enamorado, y cuando me lo diga te lo digo
-No creo que te lo diga, no me lo quiere decir a mi.
-Yo se lo pregunto ¿vale? No te preocupes.
Le sonreí.
Ella se fue. Me quedé pensativa unos segundo, necesitaba saber si él sentía algo por mí, quiero saberlo, pero tengo miedo, miedo a perder su amistad, miedo a dejar de hablarle, miedo a que me deje un gran vacío dentro de mi corazón, ya forma parte de mi vida, él es el único que me ha ayudado a superar lo de mi madre y lo de mi ex, él a sido el que ha estado conmigo, a mi lado y apoyándome hasta que me sentía mucho mejor, y aún esta aquí, y eso es lo que me da miedo que un día me despierte y ya no esté ahí a mi lado con una sonrisa en la cara, tengo ese miedo a que desaparezca de mi vida y me deje un gran vació que me haga recordarlo hasta que me muera, porque aunque no haya sido el primer amor, se que en este poco tiempo he conseguido sentir cosas que nunca había sentido con ningún chico, él me ha echo reír de una forma muy especial, él me ha sacado sonrisas que yo no sabía que existían y que nadie había visto jamás.
Me tumbé en la cama boca arriba y no tuve mas remedio que cerrar los ojos y dormirme.

jueves, 21 de junio de 2012

Capitulo 9

Pasé todo el fin de semana en mi casa recibí visitas de las chicas y de Justin, pero muy pocas veces.
Últimamente estaba raro conmigo, antes me hacía la vida imposible y ahora esta de un agrado. No lo entiendo parece que es bipolar.
Ahora voy a clase, estoy montada en el taxi, esperemos que sea un buen día.
(...)
Llegué a la Universidad, me bajé del taxi y le pagué al taxista, entré por la puerta de la Universidad y se acercó a mi Justin.
-Hey,-sonrió.
-Hola,-le sonreí
-¿Estas mejor?
-Si
-Oye ¿le has pagado al taxista?
-Pensaba que aquí también se le pagaba,-le dije mirando al frente.
-Y así es.
-Entonces ¿cual es el problema?
-Que si quieres, te recojo yo en mi moto, y no tienes que gastarte el dinero, porque no te voy a cobrar por el viaje,-me guiñó un ojo.
-No quiero ser una molestia
-No lo eres.
-Como quieras.
Él sonrió, y entramos en el aula de siempre.
Se me acercó corriendo Peyton.
-Oye eres malísima, ¿como no me contaste que sales con Justin?
-¿De que hablas? Es solo un amigo.
-Ah, es que como te veo muchas veces con él. Pues una piensa mal.
-Pues piensa mejor, porque jamás estaría con él.
-Bueno leona,-rió.
Nos sentamos en nuestro sitio, yo de nuevo al lado de Justin.
-Oye, tengo que contarte algo,-me dijo al oído, Justin
-¿El que?
-Habrás oído hablar de mí, de que me pasó algo ¿no?
-Bueno, algo he oído.
-Pues cuando den el descanso, ven conmigo
-Vale
Las clases se pasaron rápidas, yo sólo pensaba en lo que me tendría que decir Justin, y porque me lo tenía que contar a mi.
Por fin sonó la sirena del recreo, yo miré a Justin y él asintió, cuando salieron todos del aula Justin me agarró del brazo y me llevó a otra aula vacía, pero no quería encender las luces, ya que no debíamos estar allí.
-Bueno, te he traído aquí, porque pocos saben lo que me pasó, y he decidido contártelo porque tú me has contado uno de tus secretos mejor guardados, y has confiado en mí, a si que yo debo hacerlo también.
-Justin, no te veas obligado ha hacer esto, no me importa que me lo cuentes, si prefieres guardártelo, yo lo acepto.
-No, necesito contárselo a alguien.
-Como quieras.
-Pues bueno, yo era pequeño, no llegaba a los cinco años, y mis padres a veces discutían, contnueamente por tonterías, yo temía que algún día llegasen a pegarse, pero ese día no llegó, cuando cumplí los seis años, mis padres a los dos meses me dieron la noticia de que se separaban, yo me derrumbé y me escapé de casa, me fui a la de un amigo, diciendole que me cabreé con mi madre, y su familia me dejó que me quedase allí, mis abuelos me buscaban y preguntaban a la gente, hasta que supieron que me encontraba escondido en la casa de mi mejor amigo, ellos vinieron y yo me negué a volver, no quería vivir sin padre, porque no sería capaz, y al menos allí tenía familia, a los dos días después decidí volver, porque sé que mis padres estaban preocupados, y no les gustaría que su único hijo también se separase de ellos. Días después de llegar a mi casa me encontré a mis padres en el salón leyendo unos papeles y yo ya sabía que papeles eran, los del divorcio, a si que comencé a llorar en silencio ellos no se daban cuenta de que les observaba, hasta que los vi abrazarse y supe que ese era el fin de nuestra familia. Me llevé sin salir de mi habitación años, no sabía nada de mi padre hasta que me enteré que se echó novia, entonces supe que tenía que pasar página.
Un día decidí salir a la calle y dar un paseo, y me topé con lo mejor que me pasó en la vida, yo ya tenía 10 años y supe en ese momento que me había enamorado, ella se hizo muy amiga mía y llegó el día en que ella misma me pidió salir, yo sin pensar en lo que podía pasar le dije que sí, y a las dos semanas me dejó delante de todos y me rompió el corazón, ella nunca se enamoró de mí, y yo no paraba de pensar en ella cada día, a si que decidí congelar mi corazón y esta vez ser yo el rompe corazones, a si que me convertí en la persona que conociste. Pero cuando empezó este curso conocí a una persona que derritió ese hielo, y que ha sacado lo mejor de mí, es una persona adorable, aunque cuando me conoció me odiaba, sé que ella es una buena chica por como me trata y me gustaría saber si ella siente lo mismo por mí...
-Espera, espera,-le interrumpí- me estás diciendo que estas ¿enamorado?
-Sí,-sonrió
-Oh, vale sigue.
-....pues eso que me gustaría saberlo, y no se como preguntárselo.
-¿Lo hago por ti?
-No, no gracias, sólo quiero saber como sé que esa chica me quiere.
-Pues, por la manera en que se comporte contigo, no sé. ¿Me dices quien es?,-dije dándole un golpe en el brazo.
-No puedo,-dijo sonriendo.
-¿Por que?
-Porque no te lo puedo decir.
-Pero si tu confiabas en mi
-Ya pero esto es diferente.
-Como quieras, yo me voy a comer que tengo hambre,-reí- luego nos vemos, adiós.
-Adiós.
Me fui al comedor y me cogí algo ligero porque no me quedaba mucho tiempo, y me senté con las chicas.
-¿Donde estabas?-preguntó Peyton.
-Hablando con Justin.
-¿Sobre que?
-Cosas
-Ah,-dijo mirándome.
Sonó de nuevo el timbre y volvimos a clase, el día se me hizo largo, pero recibí la visita de alguien muy especial. Llamaron a la puerta y fui a abrir.
-¿Quien es?-pregunté
-El chico mas sexy del mundo,-dijeron desde fuera, yo sonreí y abrí a Justin.
-Hola, chico sexy ¿que haces aquí?
-Visitarte, ¿no puedo?
-No te esperaba.
-Pues aquí estoy,-dijo pasando como si fuese su propia casa- ¿puedo pasar, Laura?,-dije repitiendo lo que tenía que haber dicho.
-Lo siento,-rió.
Se sentó en la cama y yo al lado de él.
-Y bien ¿que querías?
-Nada, me aburría y digo, voy a molestar a Laura.
Negué con la cabeza y reí.
-Si te digo la verdad, no molestas.
-Oh, gracias, es un halago, pues volveré otro día que estés cabreada.
-Pues bien, así me dejarás dormir
-¿Te desperté?
-No, pero bueno.
Pasamos toda la tarde juntos, riéndonos de tonterías, y haciéndonos fotos, tal como salíamos, pero había una que me llamó la atención, salíamos muy bien, era mi favorita de todas las que nos hicimos. Él sonreía y yo estaba apoyada en su brazo sonriendo también, y ahí algo dentro de mí se accionó.
Aveces me miraba brevemente y sonreía, yo le observaba de reojo y me daba cuenta que solo con mirarle se me hacía menos difícil creer que hay algo decente en ese mundo.

miércoles, 20 de junio de 2012

Capitulo 8 (Segunda parte)

Después de que Justin saliese por aquella puerta miré mi reloj, eran las tres del mediodía, a si que decidí ducharme.
Me metí de nuevo en el baño y me duché en unos quince minutos, me puse el pijama y luego llamé a Peyton para que me dijese la hora a la que me recogía.
Las nueve me dijo.
Miré de nuevo mi reloj, eran las cuatro de la tarde, me esperé hasta las ocho y media, y me puse a ver la tele.

(...)
Ya son las siete de la tarde, me fui al armario y saqué la ropa nueva que me compré, me puse un vestido y unos tacones y esperé a que llamasen a la puerta.
Media hora después sonó.
Fui a abrir y Peyton y yo íbamos así: http://www.polyvore.com/yo_peyton/set?id=50864001
-¿Nos vamos?
-Tenemos que recoger a Saray y a Judit ¿no?
-Sí
Subimos las escaleras hasta el piso de Saray y luego bajamos hasta el de Judit, ellas iban así: http://www.polyvore.com/yt6rteh/set?id=50864464&.locale=es
Salimos por la puerta del edificio y andamos hasta llegar a una casa bastante grande había coches y mucha gente intentando entrar, aún sigo pensando que esta chica es muy conocida y famosa en esta ciudad.
-Vamos, vamos,-gritó Peyton
Nosotras la seguimos y entramos en la fiesta, estaba llena de gente, había musca a todo volumen, una barra para pedir bebidas, una pista de baile, mesas para sentarse, en fin de todo.
Estuvimos bailando para arriba y para abajo, me lo estaba pasando demasiado bien, pero esa felicidad no duró mucho cuando recibí un mensaje de María.
|SMS|
Laura, tengo que hablar contigo, es muy importante, llámame cuando leas este mensaje.
|Fin SMS|
-Chicas, ahora vengo ¿vale?,-les grité ellas asintieron.
Salí fuera de la fiesta y llamé a María.
|Llamada|
-Laura,-dijo algo preocupada.
-¿Que te pasa? ¿Estás bien?
-Sí, bueno, no sé, lo importante es lo que te tengo que decir, es una mala noticia.
-Pues dime, no me hagas esperar.
-Pues, que ayer nos salimos todos juntos, bueno, menos Jake, era raro, pero no lo llamamos, bueno voy al grano, estábamos pasando por una discoteca, y vimos a un chico parecido a Jake liándose con una rubia, le llamamos y giró la cabeza, y efectivamente era Jake, estaba con una rubia sabiendo que estaba contigo, no quise decirtelo ayer, porque no estaba seguro si decirtelo o no, y por eso te he mandado un mensaje hoy.
-....
-¿Laura? ¿Estas ahí?
-Sí, sí...-dije sin ganas.
-Lo siento mucho, debía habertelo dicho antes, de verdad lo siento.
-No, no pasa nad..-me eché a llorar,- no pasa nada enserio
-Pero no llores por favor, que ahora soy yo la que me siento mal
-No te preocupes, voy a llamar a Jake y a preguntárselo, si me lo niega sabré que es verdad.
-Vale
-Gracias por avisarme
-Nada
|Fin llamada|
Seguía llorando, ¿como puede hacerme esto?, pero lo voy a llamar, si me lo niega, es que es verdad.
|Llamada|
-Hola, mi amor ¡cuanto tiempo!
-Déjate de mi amor, me he enterado de todo.
-De todo ¿que?
-Que lo sé, que estas con otra, pero podías haberme dejado antes, ¿no crees?
-¿De que estas hablando?
-Mira, no me hagas esto mas difícil, dime la verdad ¿me estas engañando con una rubia?
-No, cariño, no te estoy engañando con nadie.
-¿Ah no? ¿Entonces por que me han dicho que te han visto con una rubia liándote? ¿Que son ciegos?
-Pues sí, yo no te estoy engañando
-Mira, no te hagas el tonto, sólo te pido que no me mientas, que ya estoy destrozada no lo hagas a peor, dime la verdad, no te haré nada, ¿tenías un plan B verdad? Por eso querías que me fuese de Boston, para poder liarte con esa, y cuando yo viniese ¿que? ¿me dejarías o dejarías a la rubia y volverías conmigo?
-Pero ¿de que estas hablando Laura?
-¡Mira niñato, la persona que me lo ha dicho es de total confianza, y sé que lo que dice es verdad y no me miento a lo mejor el que miente eres tú!
-Pues mira sí, estoy con otra, ¿ahora que? ¿estas contenta? Ya te lo he dicho
-Eres,....eres un....GILIPOLLAS, no me vuelvas a dirigir la palabra en tu vida, porque no me dejaste cuando estabas a tiempo, ¿me tienes que dejar por teléfono y hacerme estos dos años imposibles? Enserio no sé como pude salir contigo casi un año, eres una persona despreciable, ¡TE ODIO!
-Pues adelante enfádate, no tienes pruebas de que te esté engañando
-¿Que no? Pero si te has delatado idiota, tú solito has dicho que me has engañado con otra, hasta me has dejado. Mira ¿sabes que? Borrame de tu vida, olvida mis amigos y mi móvil borralo, borra todos los recuerdos aunque sean buenos de tu cabeza y no me dirijas mas la palabra en tu vida, ¿te quedó claro? Pues ala, buenas noches
|Fin llamada|
Me quedé mirando al móvil, llorando como una niña pequeña a la que le han quitado su juguete, apreté con fuerza mis dientes y las manos cerrando los puños tan fuerte que sentía clavadas las uñas en las palmas de las manos. Odio que me hagan esto, no lo soporto, solo déjame y no me hagas sufrir, ¿tanto cuesta? No tienen que esperar a dejarte por teléfono o por SMS, ya que no son capaces de decírtelo a la cara.
Me sequé las lágrimas que había derramado por un idiota, y entré en la fiesta, me acerqué a la barra y me pedí un zumo de piña, ya que no bebo.
-Como te vea bebiendo alcohol se lo pienso decir a mamá,-dijo alguien detrás de mi, me giré y era Justin.
-¿Ah sí? Pues haber si tienes suerte y la encuentras, porque está muerta.-volví a romper a llorar, bebí del vaso y salí de nuevo de aquella fiesta.
No sé que pintaba allí, no era una fiesta para mí, ni siquiera un día como los demás, primero me dejan y ahora me recuerdan a mi madre, valla día.
-¡Laura! ¡LAURA ESPERA!
-¡Déjame! ¡Eres idiota!
Pegó una carrera y se puso en frente de mi, yo le ignoré sólo quería irme de allí, llorar en silencio.
-Lo siento, de verdad, no lo sabía
No dije nada seguía llorando.
-Shh, tranquila, para de llorar por favor, no me gusta verte así.
Seguí sin contestar, no me salían las palabras sólo lágrimas una detrás de otra, por mucho que quisiese parar.
-Anda cállate y abrázame.
Me acercó a él y me abrazó, yo apoyé mi cabeza en su pecho y cerré los ojos muy fuerte, pensaba en todo lo que me había pasado y sin embargo ahí estaba él, dándome un abrazo, me sentía bien en sus brazos, aunque fuese un idiota tiene un lado cariñoso, sus abrazos son cálidos y se está muy a gusto rodeada por sus brazos, se me levantó un hormigueo en la barriga, esa sensación era insoportable.
Seguía llorando, el volvió a decirme que me calmase y que me tranquilizase y me acarició el pelo.
-¿Que te pasa? ¿Lloras por lo de tu madre?
-No, bueno en parte sí, pero lloro porque mi novio me ha dejado, por teléfono.-dije aún abrazada a él.
-¿Que ha pasado?
-Que me ha puesto los cuernos con una rubia,-dije volviendo a llorar
-No te merecía de todas formas, seguro que esa rubia no es ni la mitad que tú.
-No, seguro que es mucho mejor si no no me hubiese dejado.
-¿Te llamó él para dejarte?
-No, lo llamé yo, porque una amiga me dijo que lo vio liándose con otra.
-¿Y que te dijo él?
-Que era mentira, me lo negó todo, hasta que no pudo mentirme más y me dijo toda la verdad.
-Lo siento.
-No es culpa tuya, sabía que en algún momento llegaría la hora de romper pero no pensaba que fuese tan tarde y menos que fuese por teléfono.
-¿Tan tarde? ¿Cuanto llevabais saliendo?
-Casi un año
-¿Y te deja ahora?-dijo sorprendido
-Pues sí, ya ves,-dije mientras me limpiaba algunas lágrimas.
-Y yo te he recordado a tu madre, estarás peor
-No, ya lo tengo superado, pero me dolió lo que dijiste.
-Enserio lo siento, ¿me perdonas?,-dijo haciendo que lo mirase, tenía una mirada triste, se notaba que le importaba lo que le contaba.
-Sí, no pasa nada y gracias por escuchar mis tonterías.
-No son tonterías, se lo que se siente, a mi también me rompieron el corazón, una vez. Por cierto ¿que le paso a tu madre?
-Murió, en un accidente.
-Sé que es incómodo pero ¿me lo podrías contar? Si no quieres lo entiendo, no quiero hurgar en la herida.
-No, al menos aquí.
-¿Vuelves a casa? ¿O nos sentamos en un banco?
-A casa, mejor.
Se separó de mi, y fuimos durante todo el camino hasta casa callados, quería romper el silencio, pero no fue posible, no sabía que decir, no tenía mas palabras.
-Ya hemos llegado,-dije abriendo la puerta de casa-pasa, como si estuvieras en tu casa.
-Bueno, la mía es un poco más grande.
-¿Ya vas ha empezar?
-Perdón,-dijo sonriendo.
-Siéntate en la cama
-¿Que me vas a hacer?-dijo con los ojos abiertos, era obvio que bromeaba.
-Nada, mal pensado, te voy a contar eso ¿no?
-Venga, me siento.
Me senté junto a él, y dije.
-Bueno, lo primero, no fue un accidente, fue un asesinato, pero prefiero decirle eso a la gente, porque no me gusta recordar esa escena,-dije poniendo cara triste.
|Comencé a contar la historia|
<<Era una tarde de verano, en Boston, de donde yo soy, iba agarrada de la mano de mi madre, de dar un paseo, tenía tan solo siete años, nos adentramos en un callejón, era un atajo que solíamos coger, pero ese día hicimos mal en cogerlo, resulta que se acercaron unos matones y rodearon a mi madre, le insultaban y a mi uno de ellos me dio un golpe que hizo que callese al suelo, me fui a una esquina y rodeé mis piernas con los brazos, mi madre aún seguía rodeada por esos chicos, uno de ellos se sacó una navaja y la apuntó con ella, le pidió dinero, todo el que tuviese, pero mi madre no llevaba dinero encima, solo habíamos ido a dar un paseo y no se llevó dinero solo el móvil, ella le ofreció el móvil, pero el chico de la navaja lo tiró al suelo y la volvió a apuntar con la ella y amenazándola, que como no le diese todo el dinero que tenía la mataba, ella le suplicó que no lo hiciera, que no tenía dinero, los chicos se enfadaron y el que tenía la navaja le dio una puñalada en el estómago, lo que hizo que callese al suelo, ellos no se daban cuenta de mi presencia, y con siete años, esa escena podía dejarme un trauma, la volvieron a apuñalar una y otra vez yo lo miraba todo con los ojos abiertos como platos y llorando, la sirena de la policía sonó y los chicos desaparecieron, vinieron los bomberos, la ambulancia, la policía, y yo seguía escondida, por fin uno de los bomberos me encontró, y me llevó al hospital junto a mi madre, me dejaron en observación, vino mi padre y entró en mi habitación, me abrazó y lloró, yo le pregunté que donde estaba mamá y me dijo que había muerto, que seguía viva cuando entró a la ambulancia pero de camino al hospital se murió, yo no lo sabía, y comencé a llorar, mucho, me llevé sin salir a la calle a jugar como dos años, estaba muy triste esa imagen seguía en mi cabeza, tenía pesadillas con esa escena todas las noches, no me dejaban dormir, mi padre me llevó a un psicólogo, me hizo olvidar aquello, no del todo pero ya no tenía esas pesadillas, pude volver a salir a jugar y aún la sigo recordando, y sigo recordando aquella escena tan fría y dolorosa, por eso te debo mucho al haberme salvado de aquellos chicos, y por eso también me puse a llorar al verte tirado en el suelo, con mucha sangre, me recordó a aquello que ya tenía olvidado, y tú me lo has vuelto a recordar hoy, se que no es tu culpa de que no lo supieses, no te culpo por nada, es más te doy las gracias por haberme ayudado con aquellos matones.>>
-Enserio, muchas gracias por todo, Justin, y más por escuchar esto, llevaba siglos sin poder sacarlo de dentro de mí, cada vez que me ocurría algo que me hacía recordarlo no podía contárselo a nadie, porque me daba miedo, no se por que. Y creo que tú y mi padre sois los únicos que sabéis lo que pasó aquella tarde.
-No se que decir, no tengo palabras, y no me debes nada, de verdad, nada de nada.
-Si que te debo, te debo el haberme salvado la vida, y fue también por mi culpa las heridas en la cara.
-Como quieras, una pregunta ¿quieres que me quede o me voy?
-¿Por que me preguntas eso?
-Pues no sé, porque ya me contaste eso y a lo mejor molesto.
-No, no molestas, ¿te quedarías?
-Si no hay otra opción,-dijo bromeando.
Sonreía sabe como sacarme una sonrisa cuando más lo necesito.

lunes, 18 de junio de 2012

Capitulo 8 (Primera parte)

|Sábado, 12:00 am|
Abrí lentamente los ojos, como se nota cuando de verdad descansas, sin ninguna ayuda de ningún despertador, para levantarte e ir a clase.
Estoy con energía hoy, tengo ganas de comerme el mundo, creo que iré a dar una vuelta, para aprenderme algunas calles.
Me levanté de la cama y me dirigí a la ducha, me duché en quince minutos y luego me fui al armario a vestirme, me puse esto: http://www.polyvore.com/gtfxdbf/set?id=50794430 me cogí mi móvil, las llaves y salí a pasear.

Anduve un rato, me encanta Inglaterra, es preciosa, miraba cada calle, cada escaparate, cada tienda, y llegué a un gimnasio, en el que había un escaparate donde se podía ver a las personas entrenarse y cuidarse, había sacos de arena, pesas, cintas de correr, todo lo que veía eran hombres, hombres y mas hombres, ninguna mujer, pero había uno que me llamó la atención, estaba boxeando, se le notaban los músculos en los brazos, alrededor de sus manos había una tela blanca, que le protegía los nudillos, seguí mas arriba hasta verle la cara, sus facciones eran muy destacadas, sus ojos estaban clavados en el saco de arena, las gotas del sudor le recorría desde la cien hasta la barbilla donde rompían y caían al suelo, sus pelos estaban hacía arriba, eran rubios, su cara me era familiar, era ¿Justin? sí, era él, de momento dejó de pelear con el saco, se secó el sudor de la frente con su mano, y dio la espalda al escaparate, se quitaba la camiseta, en su espalda, se notaba cada músculo, se giró y dejó ver sus abdominales definidos, y a la vez sudados, se secó la cara con la camiseta sudada, y luego clavó la mirada en el escaparate, bueno mejor dicho en mí, apareció una sonrisa en su cara, y yo desvié mi mirada y me puse de espaldas al escaparate y me apoyé en él. Pensaba que seguiría boxeando pero al parecer salió del gimnasio y se puso frente a mí, esperaba que le mirara pero no lo hice, hubo un silencio nada largo pero a la vez eterno, en el que me sentía observada pero no duró mucho porque dijo.
-¿Me espiabas?-dijo apoyando un brazo justo al lado de mi cabeza, en la pared.
-¿Perdón?
-Perdonada, pero eso no se hace,-dijo sonriendo
-Perdona, pero no espiaba a nadie, sólo veía en general como hacían ejercicio,-dije mirando hacia un lado.
-Ya, y tu pretendes que yo me lo crea, porque cuando me mirabas se te caía la baba, necesitabas un cubo,-dijo riéndose, yo le fulminé con la mirada.
-¿Pero que te crees chaval? ¿Que tu eres el centro del universo? Pues estas muy equivocado, guapo.
-Me has llamado guapo, eso lo explica
-Era una ironía
-¿Ah sí? Entonces ¿que soy?
-Pues te diré claramente lo que eres, un egoísta, egocéntrico, creído, un cretino, un imbécil, un gilipollas. Y además eres una persona odiosa. Ahora si me disculpas, no tengo el suficiente tiempo para perderlo contigo.
Me giré y me fui, pero no sin que él me parase agarrándome el brazo con fuerza.
-Déjame imbécil,-dije intentado escaparme, cosa imposible.
-Te lo dije, y te lo vuelvo a decir, a mi nadie me habla así, te avisé.
-Pero por ser yo me dejarás ir ¿verdad?,-dije repitiendo lo que me dijo en clase.
-No, pero ahora no te voy ha hacer nada, sólo te digo una cosa, ten los ojos muy bien abiertos porque cuando menos te lo esperes ahí estaré yo, y no podrás escapar.
-¿Me estás amenazando?
-No, solo te aviso con antelación.
Me soltó el brazo y antes de irme le dije pero no tan fuerte.
-Te odio,-y me giré para irme
-¡¿Que has dicho?!-dijo gritando
-¡Que te odio!-dije gritando para que me oyese, él sólo sonrió victorioso.
Odio ha ese niño, es un niñato mal criado, lo odio con todas mis fuerzas, es un ser despreciable.
Me volví para ver si se había metido dentro del gimnasio, pero no lo hizo seguía ahí parado sin inmutarse, aún con esa sonrisa en la cara, ¿que coño miraba? ¿quería una foto? no le hice caso y volví ha andar hacia adelante aún mas deprisa, con la mirada puesta al frente, no se porqué pero cada vez que me mira me pongo nerviosa, siento que me está mirando aún, siento su mirada en el cogote, pero no me quiero volver a girar, seguro que me he puesto roja, lo sé porque un calor se me ha subido a las mejillas y me va a dar algo, siempre me pasa porque sé que me están mirando fijamente sin apartar la vista de mí. Por fin giro la esquina que parecía eterna, me paro en la pared y vuelvo a mirar por la esquina, ya no está, se fue.
Anduve hacia delante, era extraño en esa calle no se veía a nadie, ni a ningún coche, no había farolas, aunque fuese de día en esa calle algo mas estrecha que la demás, estaba oscuro, no llegaba la luz del sol, había casas pero abandonadas, era como las calles del "viejo oeste", quería girarme pero algo me lo impedía, a si que sin mas dilación anduve hasta mas adelante, llegué a una pared demasiado alta, esa calle era un callejón sin salida, me giré para volver, pero ya era demasiado tarde.
Unos chicos mas grandes que yo, se acercaron lentamente con una risa malévola, me hicieron un círculo para acorralarme en la pared, el corazón cada vez me iba mas rápido, se me iba a salir por la boca, y mi respiración, bueno la verdad no se como podía respirar.
-¿Que queréis?,-esa voz, sí efectivamente era mi voz, no se como salió pero lo hizo.
Esos chicos se rieron.
-¿Que queréis de mi?-volví a repetir.
-Dejadla en paz, dijo alguien detrás de aquellos chicos, no conseguía ver a nadie, aunque tampoco lo intentaba, no era capaz de moverme, porque parecía un flan.
Uno de esos chicos se giró y lo pude ver era, Justin.
-¿Que quieres tu niñato?-dijo uno de esos chicos.
-Lo he dicho, que la dejéis en paz
-¿Que es, tu novia?-dijo riéndose con sus amigos.
-No, pero aun así no tienes el derecho a acosarla, ¿no crees?
-¿Que quieres que te reviente niñato?
-¿Quieres que lo haga yo?
-No te pongas chulo, que puedes acabar mal,-dijo uno de esos chicos.
-No si yo acabo con vosotros antes,-dijo enfrentándose a los cinco chicos.
-Te la has ganado chaval,-dijo uno de esos chicos y le metió un puñetazo que lo calló al suelo, yo me quedé con la boca abierta y me puse automáticamente la mano.
Justin se levantó del suelo y le pegó ahora al chico, se enfrentaron pero Justin calló de nuevo al suelo y no podía defenderse, el otro chico que se tiró encima de él, no paraba de pegarle puñetazos, estaba ensangrentado, no se me ocurrió otra cosa que decir que gritar y tirarme encima de ese chico.
-¡PARA, PARA, PARA POR FAVOR, LO VAS A MATAR, PARA DE UNA PUTA VEZ, JODER PARA!,-no paraba de repetir que parase, pero no me hacía caso, uno de los demás chicos que estaban mirando me separó y me agarró para que no me pudiese mover, quise defenderme pero no pude.
No se el porqué pero los chicos pararon, será porque se cansaron y se fueron corriendo de allí, el que me agarraba me soltó y caí de rodillas llorando al suelo, me sentía indefensa y más al ver al cuerpo de Justin en el suelo, con un charco de sangre a su alrededor, no sabía que hacer así que me acerqué a él, me puse a su lado e intenté reanimarlo.
-Justin, Justin despierta, Justin ¿estás bien?-repetía entre sollozos, por fin y por un milagro abrió los ojos. Yo suspiré aliviada.
-Eres un idiota,-dije aún llorando pero con una sonrisa al saber, que estaba bien.
-Sólo sabes meterte conmigo,-dijo produciendo un gemido casi insonoro.
-¿Te duele?-le pregunté preocupada.
-No
-No mientas
-Sí, un poco.
-¿Puedes andar?
-Claro
-Pues levanta,-dije poniendole la mano para ayudarle a levantarse.
-Ven conmigo.
Le tiré del brazo pero no supo matenerse callado.
-¿Donde me llevas?
-A que te den otra paliza esos chicos, ¿donde va a ser? a curarte, no debe ser bueno tanta sangre derramada.
El no dijo nada sólo sonrió.

(..)
Llegamos a mi casa, lo subí a mi apartamento, estuvo durante el camino callado, no abrió la boca ni para suspirar.
-Siéntate en la cama, voy a por el botiquín, si es que hay uno.
Él así o hizo, yo me metí en el baño y rebusqué, por suerte había uno, cogí también una toalla, la que mojé por un lado para limpiarle la sangre alrededor de las heridas. Lo llevé hasta la cama, me puse de rodillas frente a Justin que tenía la mirada fija en mis ojos, yo le miraba cada arañón y cada magulladura, era extraño, ¿por que se comporta como un tipo duro? si no le va nada, se ve que es un blandengue.
Cogí la toalla, y le limpié la sangre derramada por la cara, no decía nada, no hacía ningún ruido de molestia, se mantenía sereno con la mirada fija en cada gesto que hacía.
Cogí el betadine una vez limpiada la sangre, y se lo eché por las heridas, esta vez si que se quejó, pero no tanto, creo que no quería quejarse y parecer un niño pequeño aunque si yo hubiese sido él, me hubiera quejado.
-No tienes cortes profundos, no te hace falta puntos.-dije rompiendo el silencio.
-¿Que eres, medica?
-No, pero se ve a simple vista.
-Ah, penaba que te estabas sacando el título de medicina.
-Bueno, eso tendría que pensármelo, si va a ser a ti a quien voy a tener que curar siempre, pues no me lo sacaba.
Me levanté del suelo y recogí las cosas de encima de la cama.
Las llevé al baño y o guardé todo donde estaba.
Volví con Justin que estaba levantando y observando la casa.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Ya la hiciste
-Otra
-Claro
-¿Irás hoy al cumpleaños de Caitlin?
-¿Tan famosa es esa chica? Sí, ¿por que lo preguntas?
-Porque nos veremos allí
-¿Enserio? Pues creo que no voy,-dije bromeando.
-Pues te lo perderás
-Pues me lo perderé, prefiero eso a tener que volver a verte.
-No mientas, si sabes que te encanto,-dijo sonriendo.
-Pues la verdad, no, no me encantas,-dije poniéndole cara de asco.
-Sigo sin creermelo, no me digas que no te gusta estos abdominales que viste antes.
-Ya te dije que no eres el centro del universo, y no, no miraba esos "abdominales",-repliqué
Él solo sonreía.
-¿Puedo yo hacerte otra?
-Sí
-¿Por que viniste donde estaba yo y me defendiste de los macarras esos?
Se quedó callado, creo que no supo responder a mi pregunta.
-Si no quieres no contestes,-añadí ya que el seguía callado.
-Pues, la verdad, no lo sé, ¿hice mal? Porque para la próxima ya lo sé.
-No, no estoy diciendo que hicieras mal, pero ya que estamos, gracias,-le sonreí.
-¿Sabes que siendo amable eres un poco menos, rara?
-¿Sabes que si tu no te comportases como un tipo duro, le caerías mejor a la gente?
-¿Sabes que....he perdido el juego porque me quedé sin preguntas?,-dijo riéndose y yo con él.
-Creo que es tarde, debes irte.
Justin miró su reloj y añadió.
-Sí, tengo que irme aunque te duela,-rió.
-Eres idiota, ¿ves? estas son las cosas que lo estropean todo.
-Por cierto, ¿como te llamas?
-Yo no me llamo, me llaman Laura,-reí y él sonrió.
-Adiós, nos veremos mas tarde, Laura,-mostró una media sonrisa.
-O no, Justin,-sonreí.
Le abrí la puerta y él salió, se despidió de nuevo y la cerré detrás de mi.
Pensaba que era uno de esos chicos chulos que se meten en pelea por aparentar ser fuertes, pero la verdad tiene un gran corazón, si que a veces puede ser odioso, pero si hablas de buenas maneras consigues sacar el Justin dulce que hay dentro de él, que creo que muy pocos lo han conseguido, aún me sigo preguntando el por qué de defenderme antes con esos chicos, podía haberme dejado ya que me metí de mala manera con él, pero aún así me defendió aunque no fui yo la que acabó mal, si no él.

miércoles, 13 de junio de 2012

Capitulo 7

|Viernes, 7:00 am|
-Puto despertador,-murmuré.
Me levanté, entreabrí los ojos, tenía que acostumbrarme a la luz, me fui al baño, a despejarme con una ducha.
Unos 15 minutos mas tarde, me fui al armario, me puse el uniforme y volví a entrar en el baño para peinarme y ponerme un poco de maquillaje.
Cuando por fin acabé en el baño, preparé la maleta, con todos los libros que necesitaba llevar.
Menos mal que mañana ya es sábado y es la fiesta de esa tal Caitlin, pero tengo dudas de si ir o no, no tengo nada preparado, ni nada arreglado que ponerme, tendré que ir hoy de compras con Peyton y las chicas.
Miré el reloj por última vez antes de salir, eran las 7:45, todavía me daba tiempo de recoger a las chicas, salí del apartamento en menos que cantó un gallo, subí enérgicamente las escaleras hasta el piso de Saray, ella me abrió la puerta aún le quedaba peinarse.
-Saray, bajo a llamar a Judit, te esperamos abajo en la puerta ¿vale? Cuando estés lista bajas.
-Vale, adios.
Bajé de nuevo, creo que iba a hacer mas gimnasia que un deportista normal, llamé al piso de Judit, me abrió, ya había terminado hace un rato, estaba desayunando.
-¿Nos vamos?,-pregunté buscando aire.
-Sí
Salimos de allí, ahora un poco mas lenta que antes, pero con prisa encima, conseguimos parar un taxi, y justo en ese momento apareció Saray, lista y preparada para el último día de clase.
Nos montamos en el taxi, y le indicamos que nos llevase a la universidad, el taxista asintió, y así hizo. En unos cinco minutos ya estábamos allí. Miré de nuevo mi reloj, las 8:00 justas, la sirena sonó y anduvimos hasta la puerta principal, donde nos encontramos con Peyton, que al parecer hablaba con una chica, con el pelo largo y ondulado, tenía un rostro fino, y una mirada de ojos azules, su pelo era entre castaño y rubio, y parecía a simple vista una de esas niñas mimadas, que le conceden todo tipo de lujos, pero como suelen decir, las apariencias engañan.
-Hola, chicas. Mirad esta es Caitlin
-La famosa Caitlin,-pensé para mi.
-Hola,-contestó Judit
-Hola,-añadió Saray.
Yo como no iba a ser menos, hice lo mismo, pero con una sonrisa a la que ella me correspondió.
-Hola, a si que vosotras sois las amigas de Peyton ¿no?,-todas asentimos-Pues si queréis pasaros por mi fiesta mañana, yo encantada.
Dijo con una sonrisa de dientes blancos y relucientes. Me caía bien esta chica.
Entramos dentro del aula de siempre, nos sentamos en los mimos sitios. Os preguntareis, ¿volviste a hablar con el chico rubio ese? Pues no, la verdad, no me volvió a molestar pero si que me enteré como se llamaba, Justin, creo.
Acabaron las primeras clases y cuando tocó la sirena para el descanso, me fui a levantar pero ese tal Justin me impidió salir.
-Aparta,-le espeté secamente
-A mi nadie me habla así, con educación, por favor,-me sugirió con una sonrisa.
-Te hablaría con educación si no te hubieses puesto en medio sin ninguna razón, ahora, aparta,-repetí.
-Hasta que no lo pidas por favor, no me apartaré
-He dicho, dos veces, aparta, ahora tienes dos opciones, te apartas como un buen caballero, o me cabrearás y puedes acabar mal, niñato.
-¿Hay tercera opción?-dijo chuleándose.
-Sabes una cosa, para los tipos como tú, existe una palabra que los define a la perfección,-dije sin inmutarme
-¿Guapo?
-No, gilipollas, ahora por favor apártate de mi camino, que me están esperando.
El se apartó, pero antes de dejar irme me cogió del brazo haciendo que me girase y concluyó.
-A mi nadie me habla así y se va de rositas,-me miró de arriba a abajo-pero por ser tú, te dejaré ir.
Me soltó el brazo y pude salir del aula, ese niño me ponía enferma, lo odio y ni siquiera le conozco, pero a mi los chulos no me van. Se la tengo jurada.
Llegué al comedor, me cogí la comida y me senté con las chicas.
-¿Por que has tardado tanto?-pregunto intrigada Peyton
-Nada, un niñato.
-¿Que a pasado? Cuenta no me dejes así,-suplicó
-Ese tal Justin, me cerró el paso y no me dejó pasar tuve que amenazarle,-dije metiéndome comida en la boca.
Miré a Peyton que tenía los ojos como platos, no se que le pasa con ese chico si tan solo es un chulo. ¿Que tendrá de especial?
-No me mires así, me estas intimidando
-Eres la única tía a la que le entra Justin,-dijo aún con los ojos como platos.
-¿Y? ¿Que tienes de especial eso?
-¿Que, qué tiene de especial? Todas las chicas de esta universidad van detrás de él y Justin no le ha entrado a una chica en la vida siempre le entran primero a él, debe ser que le has llamado la atención,-dijo con media sonrisa.
-Pues que no se ilusiones porque ese chico no me gusta un pelo, es un niñato que se lo tiene muy creído, aunque tenga para creérselo,-dije metiéndome de nuevo comida en la boca.
El día se me hizo demasiado largo, llegué a mi apartamento, cogí mi móvil y llamé a María para contarle lo que me había pasado. Ella alucinaba en colores, decía "tía has ligado, has ligado", estaba muy loca, pero la quiero. Recordé que se me olvidó decirle lo de las compras a Peyton, a si que la llamé.
|Llamada|
-Dime, Laura
-Peyton, necesito que vengas esta tarde conmigo de compras, para mañana tener algo que ponerme para el cumple, ¿vendrías conmigo?
-Eso no se pregunta, claro que voy, en tu casa te recojo, ¿a las siete de la tarde te parece bien?
-Sí, perfecto.
-¿Nosotras solas vamos?
-Llama a Saray y a Judit por si se quieren venir.
-Vale, nos vemos.
-Adiós.
|Fin llamada|
Me eché un rato, en la cama puse el despertador a las seis para que me diese tiempo a prepararme. Del cansancio mis ojos se cerraron, completamente.
(....)
Ese sonido, ese irritante sonido, me volvió a despertar, miré la hora, eran las seis justas ni un minuto mas ni un minuto menos, demasiado exacto es el despertador. Me levanté de la cama, me preparé un cola cao y me lo tomé en cuestión de segundos. Me metí en el baño, me dí una ducha y me puse esto: http://www.polyvore.com/gtfxdgbdf/set?id=50795262 para ir a comprar.
Esperé pacientemente a que el sonido de golpes en la puerta sonasen, en cuestión de minutos, sonó. Me levanté de la silla donde estaba sentada y fui a abrir, era Peyton.
-¿Judit y Saray no vienen?
-No, no tienen ganas.
-Ah
-Tía, me encanta tu top, es total.
-No te me hagas la pija, que no te va
-Bueno,-se rió-¿nos vamos?
-Sí.
Salimos del piso y nos fuimos al centro, nos compramos vestidos, zapatos, conjuntos, de todo lo que pillábamos.
(....)
-Tía, que cantidad de ropa me he cogido,-dijo soltando las bolsas en el suelo y cayendo en mi cama.
-Ya ves, tenemos para varias semanas,-reí.
-Bueno, yo me voy, ya quedaremos otro día, adiós, te quiero.
-Adiós, y yo.
Salió por la puerta y yo la cerré detrás de mi.

sábado, 9 de junio de 2012

Capitulo 6

Subí a mi apartamento, cogí mi móvil y llamé a mis padres.
|Llamada|
-¿Si?
-Papi soy yo, que ya llegué, he conocido a unas chicas muy majas.
-Ah ¿si? me parece muy bien, que te lo pases muy bien, ¿como estas?
-Pues bien, da la casualidad, de que ellas viven justo en el mismo piso. Arriba vive Saray y debajo de mi Judit.
-¿Viven solas?
-Sí, han venido aquí a estudiar, como yo.
-Disfruta, ah por cierto María quería hablar contigo, bueno me preguntó que cuando llamases, que te dijese que la llamases a ella.
-Vale lo haré enseguida papi.
-Venga adiós, hija, ah espera recuerdos de Blas,-sonaron uno ladridos en el teléfono, creo que se lo pasó al perro.
-Dile que yo también le echo de menos. Besos, y cuidaos.
-Adiós, te quiero.
-Y yo.
|Fin llamada|
Hice lo que dijo mi padre y llamé a María.
|Llamada|
-¡LAURA!
-Mi oído, ¡MARÍA!,-dije gritando como ella.
-Auh
-Pues eso has echo tú. ¿Que querías? Me dijo mi padre que te llamase que tenías que hablar conmigo ¿no?
-Cierto.
-¿Y bien?
-Oh, sí.
-Ay, María.
-Lo siento,-rió.
-Vamos dime ya.
-No era nada importante, pues que iba a hablar por parte de todos, que me han dicho que te preguntase que si llegaste bien, que ya veo que sí, que como te ha ido el primer día, y que si te cuesta hacer amigos.
-Pues mira, llegar he llagado bien, pues me ha ido muy bien el primer día de echo ya he echo tres amigas.
-Anda, parece ser que no eres tan tímida.
-No, yo no hablé, fue una chica que se acercó a mí, intrigada y haciendo preguntas. Peyton.
-¿Así se llama? Que nombre mas feo.
-María,-dije con un tono de que el suyo tampoco era el mejor.
-Peyton,-dijo con un tono de voz amenazante.
-Vale, vale,-reí- Tengo que dejarte cuando tenga nuevas noticias te aviso ¿vale?
-Vale, nena. Te quiero.
-Y yo.
|Fin llamada|
Dejé mi móvil en la cama y me fui ha hacer algo de comer, había hambre, no había comido en todo el día.
Me estaba haciendo un bocadillo, pero llamaron a la puerta. Lo dejé todo en la encimera y fui a abrir. Era Peyton.
-Hola,-dijo simpática.
-Hola, pasa.-dije haciéndole un gesto para que pasase.
Peyton pasó y se sentó en una silla.
-¿Que te trae por aquí?,-dije sentándome al lado de ella.
-Pues, que venía ha decirte que este finde hay una fiesta en casa de una amiga, que celebra un cumple, que si te gustaría venir.
-Hombre, no la conozco no creo que pinte allí nada.
-Pero vienes conmigo.
-¿Judit y Saray van?
-No sé, tengo que preguntárselo.
-Si van, yo voy.
-Vale, ¿vienes conmigo?
-Vamos.
Cogí mi móvil, mi bocadillo y las llaves para cerrar la puerta.
-Por, cierto ¿quien es esa chica?
-Se llama Caitlin.
-Y ¿cuantos años cumple?
-Dieciséis.
-Mas mayor que yo.
-¿Cuantos años tienes?,-preguntó mirándome.
-Catorce, para los quince dentro de poco, un mes o más.
-Yo tengo quince ya.
Llamamos a la casa de Judit. Nos abrió y le contamos la historia ella aceptó ir encantada. Luego se lo preguntamos a Saray y dijo también que sí. Les gusta mas una fiesta que a un tonto un lápiz.
-Entonces, ¿que vas a hacer?
-Iré.
-Vale,-dijo contenta- Te recogeré a las nueve. Estés lista o no.
-No hagas tantos planes que puede que no valla.
-Vamos, enróllate.
-No sé lo que haré de momento voy.
-Vale.
Peyton se fue.

viernes, 8 de junio de 2012

Capiulo 5

Bajaba del avión, con mis maletas, me dirigí a una cabina de teléfono para pedir un taxi.
Me paré en la acera al lado de la carretera, en unos quince minutos ya estaba aquí, el taxi que había pedido.
Me subí en el.
-Llévame a esta calle, por favor-le dije mientras le daba un papel, donde se encontraba la calle en el que estaba mi apartamento.
-Enseguida-dijo arrancando el coche.
En unos 15 minutos llegamos a la calle, miré el papel y era el 3ºA, antes de subir le dije al taxista que se esperase que enseguida bajaba, él asintió. Subí por el ascensor a la tercera planta busqué el A y con la llave que me dio mi padre abrí. Era bastante grande era así:














Solté las maletas y me puse una ropa mas cómoda, esta: http://www.polyvore.com/novela/set?id=49988763 me cogí un bolso donde metí un cuaderno y dos bolígrafos por si había que coger apuntes, cerré la puerta y bajé en ascensor hasta la calle, allí seguía esperando el taxi. Me monté en él y le dije
-A la Universidad de Oxford.
Volvió a arracar y condujo hasta la Universidad. Me fijaba en el camino por si algún día necesitaba ir andando y nos paramos en un semáforo. Bajé la ventanilla, me asomé y algo me llamó la atención.
-Eh, eh tu fea.-dijo alguien, giré mi cabeza y había un chico, montado en una moto, rubio con unos rasgos muy destacados, me sonrió y yo metí mi cabeza dentro del coche, pero dejé mi mano apoyada en la ventanilla.
Ese chico se acercó al taxi y puso su mano encima de la mía, ¿que se creía? quité mi mano y la metí dentro del coche, el sonrió y volvió a decir.
-Hola, fea.-menos mal que el taxi arrancó y anduvo hacia delante, volví a sacar mi cabeza, lo miré y le saqué el dedo. Él solo sonrío victorioso.
Después de ese mal rato llegamos a la puerta de la Universidad, estaba lleno de gente, nueva y no nueva, estaban los nerviosos, los tímidos, los chulos, las fulanas, había un montón de gente. Este curso iba a ser muy largo y más si no consigo hacer buenos amigos.
Anduve hacia el jardín donde estaban tres chicas sentadas bajo un árbol, no quise acercarme pero una de ellas se acercó a mi.
-Hola,-dijo sonriendo
-Hola,-sonreí yo también.
-Eres nueva,-preguntó la chica interesada.
-Sí, es mi primer día.-dije nerviosa, por la mirada penetrante de la chica.
-Ah, yo también fui nueva, pero te acostumbrarás, yo soy Peyton,-fijo dándome dos besos- ven que te presento a ellas.
Me cogió de la mano y me llevó bajo un árbol donde se encontraban las demás.
-Chicas, esta es...ah perdón ¿como te llamas?
-Soy Laura.
-Esta es Laura, es nueva,-las demás se levantaron y se acercaron a mi.
-Hola yo soy Judit,-dijo dándome dos besos- encantada.
-Hola, igualmente,-dije devolviéndole los besos.
-Hola, yo soy Saray,-dijo dándome otros dos besos, a los que le correspondí- encantada. Yo también soy nueva.
-Hola, igualmente,-sonreí- Ya somos dos.
Sonó una campana las chicas cogieron sus bolsos y se fueron a la puerta donde se entraba.
-Chicas, una cosa, hoy no hay que traerse nada ¿no?-dije nerviosa.
-No, solo van a decirnos las partes de la Universidad.-dijo Peyton.
-Ah vale,-dije aun nerviosa.
Entramos en una sala llena de bancos en forma de semicírculo, nos sentamos mas o menos al medio, entré yo primera y me senté, lo malo fue es que me senté justo al lado del chico de la moto, ese rubio. Estaba hablando con sus amigos de repente se giró y yo desvié automáticamente la mirada hacia el frente, sentía como sonreía. Entró un hombre viejo, con barba y no con tanto pelo en la cabeza.
-Hola, soy el director de esta Universidad, se que muchos sois nuevos, pero los que no lo sois saben que en esta Universidad tenemos unas normas, las que hay que cumplir...-el director seguía hablando mientras yo me sumergía en mis pensamientos.
¿Quién sería ese chico? Era bastante guapo, pero no puedo pensar en eso yo estoy con Jake. Mierda, se me olvidó llamar a mi padre, de que ya estaba en Inglaterra. Mientras pensaba esto el director ya dejó de hablar y alguien me sacó de mis pensamientos.
-Laura, vamos, que nos van a enseñar las partes de la Universidad.-dijo Peyton.
Me levanté del asiento y salí de allí con Judit, Peyton y Saray. Seguíamos a un grupo de chicas y chicos en el que estaba ese chico rubio.
Las chicas iban delante y no se si sería por pura casualidad pero el chico fue reduciendo la velocidad hasta quedar a una altura parecida a la mía, se acercó y dijo.
-Hola, tu eres la estirada del coche ¿no?.-dijo mirando al frente.
-Ah, ¿eras tú el que no paraba de decir estupideces?-dije mirando también al frente.
-No, yo sólo dije una,-me miró y dijo- fea.
Volvió a aligerar el paso y se puso a la altura de sus amigos. Las chicas se acercaron a mi y me dijeron a la vez.
-¿Conoces al chico ese?.-dijeron todas a la vez.
-Haber, cotillas, no, solo que me lo crucé al venir aquí, y empezó a decir estupideces, solo eso. ¿Por que? ¿Que tiene ese niñato?
-¿Que, que tiene? Es el chico mas popular de la Universidad,-dijo Peyton.
-¿Le conocéis?,-dije flipando.
Peyton asintió y miré a las demás.
-Bueno, la verdad solo he oído hablar de él, dicen que es el chico más popular y que todas las chicas van detrás de él, menos yo que voy detrás de un amigo suyo.-dijo Judit mirando al chico.
-Yo tampoco voy detrás de él, es un creído me van mas otro tipo de chico,-dijo Peyton haciéndose la interesante.
-Ya, seguro, tía tu te mueres por sus huesos, ¿no te has visto?,-dije dándole un codazo.
-Bueno, algo sí, pero no como las desesperadas esas,-dijo poniendo cara de asco a las chicas que estaban alrededor de él.
-Ni que fuese el papa, para tanta anelación, ese seguro que es una media neurona, no sabrá hacer otra cosa que pasarse el día haciendo el vago, normal que siga en la Universidad,-dije mirándolo con cara de asco al igual que Peyton.
-Que va tía, tiene unas notas increíbles, a pesar de que se pasa todo el día de juerga con sus amigos, saca notables, para lo que sacaba antes...-dijo Peyton, alargando el final de la frase.
-¿Que sacaba antes?,-dije intrigada.
-Me enteré por unas chicas, que él sacaba matrícula en todo, pero algo le ocurrió que aunque saque nota, ha bajado por eso no pasa la selectividad, aunque por él preferiría quedarse siempre aquí,-explicó Peyton.
-¿Y que le ocurrió?,-dije aún mas intrigada que antes.
-No lo sé, no soy cotilla,-dijo andando hacia delante.
-No, claro, tú que vas a ser cotilla,-dije sarcásticamente.
Durante el día, nos estuvieron enseñando toda la Universidad, entre el director y la subdirectora, que era una repipi, no la conocía y ya la odiaba.
Cuando acabó la investigación a fondo de toda la Universidad, nos separaron en dos grupos, chicas y chicos, las chicas nos fuimos con la subdirectora que nos llevó a un aula aparte donde nos entregaban los uniformes. Era este:

















La verdad, eran monos.
Después de la entrega de los uniformes, nos dejaron ir a nuestra casa, por pura casualidad, tenía viviendo arriba a Saray y abajo a Judit. Peyton vivía con sus padres en Inglaterra, ellas habían venido desde otros países, como yo.