-¿Mmm?-murmuro.
-Despierta,-vuelven a susurrar.
Abro poco a poco los ojos y miro hacia arriba, encontrándome con la cara de Justin. Sonrío instantáneamente.
-¿Has dormido bien?-sonríe.
Asiento estirando mis brazos hacia arriba.
-Te quedaste dormida viendo la peli,-ríe.
-Lo siento, estaba cansada,-susurro elevando mi espalda que estaba apoyada en su regazo y sentándome cual indio.
Él tenía uno de sus brazos alrededor de mi cintura.
-No te tienes que disculpar,-sonríe inocentemente.
-¿Cómo estuvo la peli?
-Bien, supongo.
-¿Supones? ¿No te gustó?
-Sí, pero si no te hubieras quedado dormida...quizás hubiera estado mejor,-sonríe de lado y desvía la mirada de mis ojos.
-¡Oh!,-río.
Reina un silencio entre nosotros, no es nada incómodo, porque todo lo que tenemos que decir está dicho. Permanecemos con las miradas puestas el uno en el otro.
Hasta que decidí romper el silencio.
-Pues yo tengo hambre ¿y tú?-digo levantándome del sofá, pero Justin no me dejó.
-¿Dónde crees que vas?
-Ay, pues a levantarme,-río.
-Tu no te mueves de aquí, ¿eh?-ríe besando mi cuello.
-Ay, no, eso no por favor,-suplico intentando zafarme de su agarre.
-¿Por qué?-susurra aún en mi cuello.
-Porque no me hago dueña de mis actos,-susurro.
-Eso me gusta,-vuelve a besar mi cuello.
Me senté como pude sobre su regazo, quedando a horcajadas sobre él, con ambas piernas a los lados. Él agarraba mi cintura, bajando sus manos hasta mis caderas, dando pequeños masajes mientras paseaba sus manos por mi cuerpo.
-No me gusta estar enfadada contigo, ¿lo sabes?-digo en un susurro, con mi frente puesta en la suya y observando sus ojos, sus delicados ojos miel.
-A mi tampoco me gusta,-cruza sus manos por mi espalda acercándome a él- te amo, mucho.
-Yo también te amo,-sonrío.
-¿Vamos a comer?
-Claro, tengo hambre,-río.
Me levanto como puedo de encima de él. Giro sobre mis talones y me dirijo a la cocina.
-¿Que te parece si comemos en casa de mamá?-pregunta pasando sus manos alrededor de mi cintura y abrazándome por detrás.
-¿Voy a ir así?,-me señalo.
-Estás preciosa.
-Mentira,-susurro mirándolo de reojo.
-No miento, y lo sabes.
-Tendré que creerte entonces,-suspiro de broma.
Justin ríe y besa mi mejilla.
-Te amo,-vuelve a susurrar mientras me gira sobre mi misma para ponerme frente a él.
Paso mis brazos alrededor de su cuello.
-Yo te amo más,-sonrío.
Apoya su frente contra la mía, adoro esto. Esta sensación, le tengo, me tiene, nos tenemos.
Lame sus labios incitando a los míos. Me muerdo el labio inferior.
-No hagas eso,-gruñe con voz ronca.
-¿Por qué?-sonrío victoriosa.
-Porque ese es mi trabajo, ¿recuerdas?-eleva una ceja.
Vuelvo a mordérmelo pero esta vez mas lento, y sin haberme dado tiempo a soltar el labio, él ya lo había agarrado.
Gime, tirando de él hacia si mismo.
-Ah-grito aunque un poco bajo, lo que automáticamente hace que Justin deje de tirar y lo suelte.
-Te avisé,-ríe.
-Idiota,-le pego un leve golpe en su hombro.
-Lo sé,-se vuelve a acercar a mi.
-Te odio, me has echo daño,-pongo pucheros.
-Oh,-me imita- ¿me perdonas?
Me cruzo de brazos e hincho los mofletes como una niña pequeña.
-No,-ladeo la cabeza de un lado a otro.
-Porfi,-suplicaba poniendo morritos.
Negaba con la cabeza.
-Vale,-se echó hacia atrás y miró hacia un lado. Lo miré extrañada por su reacción.
Cuando vi que me miraba de reojo y una media sonrisa le salía. Conocía esa cara, y no trae buenas noticias.
Y sin esperármelo comenzó a matarme a cosquillas, me retorcía de la risa, no podía parar de reír.
Caí al suelo y él se colocó encima de mi, sin parar un segundo.
-Para,-grité- ¡Para, por favor!-reía.
-Dime "te perdono, Justin".
-No,-grité mientras me retorcía en el suelo.
-Dilo.
-No.
Volvió a hacerme cosquillas.
-Ay, para, no,-reía- me quedo sin aire,-volvía a reír.
-Dilo.
-Vale, vale,-cedí y él paró.
-Te perdono, Justin.
-No, ahora quiero que digas "Te perdono amor mio de mi vida, eres el mejor. Te quiero".
-¿Qué?-elevé las cejas en total sarcasmo.
-Que lo digas o....-agitó los dedos de su mano.
-Vale, vale,-lo interrumpí.
-Te perdono amor mio de mi vida, eres el mejor. Te quiero. ¿Contento?
-Sí,-sonríe como un niño pequeño.
-Genial,-rodé los ojos y me elevé hasta sentarme.
Justin estaba sentado a mi lado con las rodillas hacía arriba y la espalda apoyada en las puertas de los armarios de la cocina.
Miraba al suelo y pasé un mechón de pelo detrás de mi oreja.
-¿Estás enfadada?-decía mientras se acercaba a mi.
Negué con la cabeza.
-Estas rara,-susurra-. ¿Que te ocurre?
Lo miré con la peor de mis caras, pero no pude contenerme y me reí.
-Me has asustado, idiota,-ríe conmigo.
-Lo siento,-sonrío.
-Ahora no te perdono yo,-hace pucheros.
-No me importa,-río y me levanto del suelo.
-¡Oye!,-grita.
-¿Qué?-río.
-¡Ven aquí!,-dice levantándose y corriendo hacia mi.
Salí a correr alrededor de todo el apartamento y me encerré en el baño.
-Vamos abre, no te voy a hacer nada,-decía al otro lado.
-Mientes muy mal,-grité.
Giró el pomo y empujó hacia donde se abría la puerta, obviamente es más fuerte que yo y no pude resistir ante sus empujones, por lo que me quité de la puerta y él entró en el baño.
-No me hagas nada, por favor,-suplicaba con las manos delante de mi, pero con una sonrisa.
-No, no te voy ha hacer nada,-sonreía maliciosamente.
Fruncí el ceño en preocupación y justo cuando pude darme cuenta estaba en sus hombros, boca abajo.
-Suéltame, Justin,-gritaba mientras daba golpes en su espalda.
-No,-reía.
-Suéltame,-volvía a gritar.
-No, nena, no lo voy ha hacer, deja de pegarme,-volvía a reír.
Me cansé y me rendí.
-¿Ya estás cansada? ¡Que vaga eres!,-reía a carcajadas.
-Idiota,-susurré.
-¿Que dijiste?
-¿Eh? Nada,-sonreí.
-Dijiste algo, lo escuché.
-No dije nada, de verdad,-reía bajo.
-¿Quieres morir?
-¿Que me vas a hacer?-amenacé.
-Quizás lo mismo de antes, pero no pararé,-hizo una pausa para luego susurrar-, nunca.
-No, no, no por favor.
-Oh sí,-reía.
Me soltó en la cama y volvió a hacerme cosquillas, no podía parar de reír, las lágrimas caían por los lados de mis ojos y ya me estaba quedando sin aire.
-Para, para,-reía-, para por favor,-volvía a reír-. Me haces daño.
-Esta bien, supongo que ya paro por hoy,-reía.
-No me gustan tantas cosquillas, me asfixia.
-Oh, ¿en serio?-decía sarcásticamente.
-Mhm,-asentía como niña pequeña.
Justin soltó una carcajada.
-¿Sabes cuanto te quiero?-sonreía.
Asentí.
-Me gusta que me quieras,-digo jugando con mis dedos.
-¿De verdad?-se acerca a mi.
Asiento lentamente observando sus movimientos.
-¿Y tú?
-Yo ¿qué?
-¿Me quieres?
-No,-negué. Me miró extrañado-. Te amo mucho.
Una sonrisa se formó en sus labios, una sonrisa enamorada, como la que estaba ahora asomándose por los míos.
-Yo también te amo.
-Pero no más que yo,-sonrío.
-Más que tú, seguro.
-Hm hm,-niego.
-Bueno tú sabrás,-dice colocándose a mi lado.
-Tengo hambre,-susurro en su oído.
-Y yo,-sonríe.
-¿Vamos a tu casa?
-Vamos,-sonríe levantándose y ayudándome a mi.
-Voy a peinarme ahora vengo.
Me dirigí al baño y desenredé mi pelo, dejándolo suelto.
Me eché un poco de polvos y máscara de pestañas.
Salí del baño y me acerqué a Justin el cual estaba apoyado a la pared del lado del baño.
-Ya estoy,-sonrío.
-Preciosa, como siempre,-me devuelve la sonrisa y agarra mi cintura acercándome a él.
-Gracias,-noto como un calor sube por mi cuello.
Justin suelta una carcajada, supongo que me puse roja.
Me abrazó y susurró en mi oído.
-Amo cuando te sonrojas.
Eso me hizo ponerme más roja de lo que estaba y agaché mi cabeza.
No quería mostrar el efecto que aún tenía en mi.
-Hey, nena, no agaches la cabeza,-dijo levantándola con su pulgar y su dedo índice.
Apoyó su cabeza contra mi frente y sonreí.
Llevé mis brazos hacia su cuello y él agarró aún mas fuerte mi cintura atrayéndome lo más que podía hacia él.
Lamió sus labios.
Subí un poco mi cabeza y llevé mis labios hasta los suyos, los junté y se fundieron en un beso. Mojado, intenso, pasional. Todo se definía.Sólo se separó de mi para girar la cabeza y volvió a unir sus labios con los míos.
Lo saboreaba intensamente, amo esta sensación.
(...)
Llegamos a casa de Justin y bajamos de la moto.
Entramos en la casa.
-Hola, mamá, ya estoy aquí.
-Hola, hijo,-contestó una mujer desde la cocina.
Salió asomándose a la puerta de esta.
-Veo que salió todo bien,-sonrió dulcemente.
-Si, bueno,-sonrió Justin rascándose la nuca.
Pattie miró nuestras manos, las que estaban entrelazadas.
-Hola hija,-se acercó a mi-. ¿Como estás?-decía mientras me daba uno de sus abrazos cariñosos.
-Hola, Pattie. Muy bien, gracias. ¿Y tú?
-Muy bien, cariño,-sonrió-. Me alegro de que os hayáis reconciliado. No sabes cuanto odiaba veros mal, a él y a ti,-sonreía dulcemente.
-Yo también lo odio,-le devuelvo la sonrisa.
-Y bueno ¿que hacéis aquí?
-Hemos venido a comer,-dice esta vez Justin, agarrando de nuevo mi mano y llevándome detrás de Pattie hasta la cocina.
-Pues yo estoy haciendo pasta para comer y un poco de fritos.
-Que bien huele,-inspiro el dulce aire de la cocina.
-Sí, mamá, deben estar muy buenos, por el olor.
-Justin...-dijo alargando la "i" yo no entendía a que se refería. Y fruncí el ceño.
Miré a Justin y él me susurró en el oído.
-Cuando era pequeño me decía que no comiese por los ojos,-sonreía.
Ahora lo entendía todo.
(...)
Estamos comiendo entre risas y algún que otro comentario de Pattie.
En serio, esta mujer es muy linda, demasiado.
Una persona estupenda.
-Aún recuerdo cuando Justin de pequeño no quería bañarse y salía corriendo desnudo de mis brazos y corría por toda la casa gritando "no quiero bañarme, soy muy pequeño podría ahogarme",-imitaba la voz de un niño pequeño.
Reí a carcajadas por su comentario, eso fue demasiado divertido.
-¡Mamá!-dijo agachando la cabeza avergonzado.
Reí ante su expresión, es tan mono.
-Lo siento hijo,-reía conmigo.
-Sois muy malas ¿lo sabíais?-hizo pucheros.
-Oh, mi niño,-digo pasando su brazo por sus hombros y acercándolo a mi.
Él se agarró a mi cintura y apoyó su cabeza en mi hombro cerrando los ojos y sonriendo.
Acariciaba su hombro de arriba a abajo.
Miré a Pattie la que compartía una sonrisa y una mirada de adoración hacia nosotros.
-Vamos, come,-le dije apartándolo.
Se alejó y volvió a comer de su plato de pasta.
Ayudé a Pattie a recoger la mesa mientras Justin estaba en el sofá viendo la televisión.
-Hacéis muy buena pareja,-rompió el silencio que reinaba en el ambiente.
-Gracias,-sonreí de lado.
-¿Sabes algo? Nunca vi a Justin así.
-¿Así como?-pregunté desconcertada.
-Así de feliz. Cuando está contigo es como que se le olvida de todo y todos. Es como un niño pequeño en una tienda de chuches. Tú haces que se centre y que se mantenga con los pies en la tierra.
-Vaya,-mordí mi labio ligeramente.
|Narra Justin|
Estaba sentado en el sofá viendo la tele y como veía que tardaban me levanté y me dirigí a la cocina, pero algo me hizo pararme en seco.
Estaban hablando y aunque esté haciendo lo correcto decidí espiar. Me apoyé a la pared y escuché todo lo que decían.
-Así de feliz. Cuando está contigo es como que se olvida de todo y todos. Es como un niño pequeño en una tienda de chuches. Tú haces que se centre y que se mantenga con los pies en la tierra.
-Vaya,-escuché a Laura decir-. No se que decirte a eso. Sólo sé que él tiene el mismo efecto en mi. No sabes cuanto lo amo, Pattie.
-Sí que lo sé, porque lo veo en tus ojos, y en los de él. Ambos sentís lo mismo el uno por el otro, y no hay nada más bonito,-pude ver a mi madre sonriendo.
-Sé que él me quiere, porque me lo demuestra. Así que he pensado una cosa.
-¿El qué?-pregunta mi madre.
-Ven.
A partir de ahí no escuché nada, supongo que se lo estaría diciendo al oído.
-¿Sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?-pregunta alguien y me giro inconscientemente.
Es mi madre.
-¿Perdón?-sonrío inocentemente.
-¿Lo escuchaste todo?-pregunto otra voz femenina a mi lado.
-Lo último no.
-Eres increíble,-dice Laura con cara de incrédula.
-Lo sé, gracias,-sonrío.
-Eso no era un cumplido,-elevó una ceja.
Me encogí de hombros.
-¿Alguien me puede decir que es lo que has pensado?-me dirigí a Laura.
Negó con la cabeza.
-Oh, vamos, ¿por qué?-supliqué.
-Porque escuchaste la conversación, y eso es una sorpresa así que no te lo diré.
Dijo girándose y mostrándome su espalda.
Mientras andaba hacia el sofá.
Dirigí una mirada a mi madre de súplica pero sólo se encogió de hombros.
-Es cosa de ella,-sonreía mientras entraba de nuevo en la cocina.
Anduve hasta el sofá y me senté al lado de Laura.
-¿Me lo dirás?-susurré en su oído.
Negó con la cabeza.
-Oh, vamos no quise escuchar, pero estabais hablando de mi y no pude resistirme a ver que es lo que decíais,-sonreí.
Ella sólo ignoraba.
Me puse frente a ella, agachándome y poniéndome en cuclillas frente a frente.
-¿Me vas a hablar?
No contestó, pero mantenía la mirada en mi.
-Ya te dije que lo siento.
Encogió un hombro.
-Vamos, por favor.
Hizo una mueca.
Hice pucheros y ella sonrió.
Es débil a esa cara.
-Sé que no estás enfadada,-sonrío, volviéndome a sentar a su lado y pasando un brazo alrededor de su hombro acercándola a mi.
Ella apoyó su cabeza en mi hombro y cogió el mando de la televisión buscando un canal.
La observaba, observaba cada movimiento que hacía.
Cogí su mandíbula con mi dedo índice y pulgar y la giré hacia mi, quedando a centímetros de distancia el uno del otro.
Planté un beso en sus delicados labios al que ella me correspondió.
-¿Me perdonas?-susurro cerca de ella, aún.
Sonríe en mis labios y asiente.
Me vuelve a besar, esta vez ella y yo no me niego.
Agarra mi nuca con sus dedos y me acerca más a ella, pero eso es imposible pues no hay más distancia entre nosotros.
Abre su boca incitándome a adentrarme en ella y explorar. Me conozco cada uno de sus rincones pero sin embargo no me niego.
-Hay gente mayor delante de vosotros ¿podéis parar?-grita una mujer, la mujer que me tuvo.
Ambos nos separamos al instante y sonreímos.
-Perdón,-anuncié con una sonrisa.
Rodó sus ojos y subió a su habitación.
Miré a Laura la que tenía un color rojizo sobre sus mejillas.
-Eh, pequeña, no pasa nada,-río.
-Dios...que vergonzoso ha sido es,-dice tapándose la cara.
-Eres tonta, tampoco ha sido para tanto.
-Justin,-hace una pausa y me mira-, que me pille tu madre, y hablando mal, metiéndole la lengua a su hijo, es muy vergonzoso,-recalcó el "muy" y se volvió a tapar con las manos.
No pude evitar reírme ante su comentario, me hizo bastante gracia.
-No te rías, imbécil, sabes que es verdad,-seguía diciendo mientras seguía tapada.
-Tampoco es para tanto, si supiera lo que hacemos, daría más vergüenza,-río de nuevo.
-Ah, cállate, por favor,-reía.
-Anda ven, que ya se fue,-digo acercándola a mi con mi brazo.
Ella sigue mis movimientos y se acurruca en mi pecho.
-Yo había pensado otra cosa, pero, en fin, esto también me gusta,-sonrío y noto como ríe por lo bajo.
-Oye, ¿y si quedamos con los chicos?,-dice Laura.
-Me parece bien.
-¿Llamas o llamo?
-Llamo a Ryan y que llame él a los demás.
-Yo entonces llamo a Peyton.
Saco el teléfono del bolsillo del pantalón, lo desbloqueo y deja a la vista el fondo de pantalla, una foto de Laura y mía. Mirándonos a los ojos, uno frente al otro. Sonrío ante el recuerdo de aquel día.
Busco en la agenda el número de mi amigo y lo llamo.
|Llamada telefónica|
-Eh, bro,-responden tras el teléfono.
-¿Que pasa, tío?
-Nada, ¿que querías?
-Que si os apetecía quedar.
-Claro, tío, a que hora y donde.
-Espera,-tapo el altavoz del teléfono y le pregunto a Laura que hora es, ella lo mira y me la dice-, pues a las cinco y media si te parece, en el parque de skate en el que hay también canchas de baloncesto,-finalizo.
-Hecho, ahora llamo a estos.
-Vale, bro.
-Por cierto, ¿que tal con...Laura?
-Bien, muy bien.
-¿Lo arreglasteis?
-Sí,-sonrío aunque él no pueda verme.
-Me alegro, bro.
-Y yo,-vuelvo a sonreír.
-Bueno, luego nos vemos, tío.
-Claro, llama a estos y dile donde y cuando, ¿va?
-Sí.
-Adiós, colega.
-Adiós.
|Fin llamada|
-¿Que dijo?-pregunta Laura elevando la vista.
-Que ahora llama a los demás.
-¿Nada más?-agacha de nuevo la cabeza a la misma posición de antes.
-Preguntó por nosotros.
Noto como sonríe.
-Eso es bueno por su parte,-responde.
-Sí,-sonrío.
-Voy a llamar a Peyton, entonces. ¿Donde le digo y a que hora?
-Cinco y media en el parque de skate que tiene canchas. Ella sabrá donde está seguro, y dile que se pase a por las otras dos que seguro que no saben.
-Claro.
Observo como saca el móvil de la cintura de sus mayas y lo desbloquea.
Me fijo bien y tiene otra foto, pero no es la misma, además...
-¿A ver?-le quito el móvil.
-Eh,-responde intentando quitármelo.
-¿Y esa foto?-lo aparto de su alcance.
Sonríe avergonzada.
-Te la eché yo.
-¿Cuando?
Se encoge de hombros.
-Oh, vamos, dímelo,-insisto.
-El mismo día que nos echamos esa foto que tienes tú de fondo,-sonríe humildemente pero también con un poco de travesura en su sonrisa.
-Pues está muy bien, me gusta mucho,-sonrío observándola.-Bueno déjame que llame a Peyton ¿no?-alza su mano para alcanzar el teléfono y se lo entrego.
Busca en la agenda y observo lo que hace.
-Por curiosidad...¿que me tienes puesto?
-¿Justin?-dice sarcásticamente.
-¿Me dejas ver?-sonrío sin creerme lo que me dijo.
Me mira y mira el móvil.
Posteriormente busca mi número y me lo enseña.
Ponía "mi pequeño :)". Sonreí ante ese nombre. Es muy lindo.
-Oh,-sonreí como un tonto.
Ella rió.
-¿Y tú?
-¿Yo?
-¿Qué me tienes puesto?
Vuelvo a sacar el teléfono y busco su número.
Se lo enseño y sonríe como una enamorada.
Ponía "mi pequeña princesa :)".
-Oh, Justin, eso es precioso,-fruncía el ceño y los labios, como intentando no llorar.
Se lanza sobre mi y me abraza fuertemente.
-Tampoco es para tanto,-sonrío y le devuelvo el abrazo.
-Es precioso, jo,-se separa de mi-. Cuanto te quiero, joder.
Vuelvo a sonreír más que antes y la vuelvo a abrazar.
-Yo también te quiero, pequeña,-le susurro-. Anda, llama, que al final se te olvida.
-Sí,-sonríe echando un mechón de pelo detrás de su oreja y buscando en su agenda el teléfono de su amiga.
Se lo coloca en el oído y espera a que lo cojan.
-Hola, cariño,-prosigue-. Bien ¿y tú?... Me alegro. Oye que he pensado que podíamos quedar hoy... A las cinco y media en el parque de skate que tiene canchas... Si puedes recoger a las demás te lo agradezco... No, porque no estoy allí... Gracia, cielo... Pues bien, la verdad, gracias por preguntar,-sonríe-. Sí, cielo,-vuelve a sonreír-. Y yo... Adiós. Te quiero...-cuelga el teléfono.
-¿Que dijo?
-Que sí y lo mismo que Ryan,-sonríe y deja el teléfono sobre la mesa del salón.
-Se preocupan mucho,-respondo.
-Eso hacen los amigos,-me mira sonriendo.
-Lo sé.
Me acerco a ella y la atraigo a mi para encajar mis labios con los de ella. Muevo mi mano hacia su cintura y hago que se siente encima de mi.
Pero se separa rápidamente. La miro extrañado.
-Tu madre está arriba,-susurra.
-Está en su habitación y no bajará, nena.
Frunce el ceño esperando que comprenda la situación. Asiento y ella se quita de encima para colocarse a mi lado.
-En otro momento que estemos más solos ¿vale?-sonríe dulcemente.
Asiento sonriéndole.
Se acerca a mi y me besa dulcemente, pero no dura mucho.
-¿Vemos algo?-me dice.
-Claro,-sonrío y la atraigo hacia mi con mi brazo, ella apoya su cabeza en mi hombro y se acomoda.
CONTINUARÁ.
Espero que os haya gustado, es bastante largo y ocurre bastantes cosas.
¿Me dais vuestra opinión? Os lo agradecería :3
Os he dejado una encuesta a la derecha para que me digáis como está el blog, si os gusta así o preferís como estaba antes.
Espero vuestros comentarios y gracias por leer.
Atte: Lau.
PD: Ya sabéis mi tuenti, sino buscar más abajo que os tiene que aparecer :)
Eso es todo, gracias por vuestro tiempo.
Sube mas capítulos que me encanta tu novela pliss,unbeso.
ResponderEliminarME ENCANTA¡¡¡¡¡¡¡¡ que lindos Justin y Laura¡¡¡¡¡¡ que sera la sorpresa de Laura? diosss yo quiero otro capitulo¡¡¡¡¡
ResponderEliminarOinsss se han reconciliadooooooo porfin.. Sibe mas capis pronto porfa siguienteee
ResponderEliminarHolaa(: Awww que capitulo mas guai! Me encantoo, puuf estan taan felices ahora me alegra su relacioon(: Que sorpresa tiene Laura? Quiero saberlo! Y que buenos amigos tienen(: SIGUIENTE! Me fascino el capitulo(: Kisses con Swag.<3
ResponderEliminar