Durante el camino a casa, en el coche de Chaz, no dijimos nada, estábamos en silencio, pero claro, él decidió romperlo.
-Mira...sé que no debo meterme en esto, pero no eches cuenta a lo que te ha dicho Justin, sólo estaba enfadado,-dijo mirando al frente.
Lo miré, no tenía ninguna expresión en la cara.
-¿Te cuento algo?-volvió a decir.
Lo miré de nuevo y me encogí de hombros.
-Cuando tú no estas, él no para se hablar de ti, siempre que estamos entre chicos, siempre sale tu tema. Se le llenan la boca de palabras buenas sobre ti, y si no cambiamos de tema puede estar hablando hasta el fin del mundo. Te ama, y si ha dicho eso es porque estaba enfadado, nada más.
-Gracias por tu apoyo Chaz, de verdad, significa mucho para mi...pero si te soy sincera, eso no me sirve, me ha dolido lo que me ha dicho y es por eso por lo que lloro porque es posible que haya perdido a la persona mas importante de mi vida.
Después de esto ya no volvió a hablar, hasta que llegamos.
-Ya hemos llegado, hasta mañana,-me sonrió.
Abrí la puerta del coche y antes de ir a abrir la puerta principal y despedirme, grité su nombre.
-¡Chaz!
-Dime
Me acerqué al coche y me apoyé en la ventana.
-Mira...sólo quiero proponerte algo ¿vale? ¿Quieres quedarte conmigo? Es que en este momento no me apetece estar sola,-dije frunciendo el ceño.
Sonrió y asintió.
-Ahora vengo, voy a aparcar.
Y dicho esto salió a buscar un sitio donde aparcar, y en escasos minutos estaba viniendo hacía mi.
-Por cierto, no te he dicho nada, pero has ido guapísimo al baile,-sonreí.
-Yo ya te lo dije,-dijo rascándose la nuca- tú ibas preciosa,-me sonrió-aunque si no fuera por el rimel corrido, estarías mucho mas guapa.
Sonreí y me acompañó hasta mi apartamento.
Abrí la puerta y le di paso.
-Como si estuvieras en tu casa, yo voy a desmaquillarme un poco, y a quitarme este rimel corrido de la cara,-dije riéndome.
-Vale,-rió conmigo.
Cogí mi pijama y me metí en el baño, me desmaquillé y me desvestí, luego me coloqué el pijama, me quité el peinado, me peine un poco y salí tal y como estaba.
Busqué a Chaz el que estaba sentado en el sofá viendo la televisión, me acerqué y se giró para verme.
-Estas mucho mas guapa sin maquillaje ¿lo sabías?-me miró sonriendo.
-Muchas gracias,-dije un poco avergonzada- Si estas mas cómodo sin la chaqueta puedes quitártela ¿eh?
-Ahora que lo dices, me la voy a quitar,-rió, se levantó del sofá y se la quitó, se desabrochó un poco la pajarita y se volvió a sentar.
Yo me senté a su lado y estuvimos viendo la tele durante un rato.
|Narra Justin|
Un miserable, un rastrero, palabras similares que me definían ahora mismo. Me sentía roto por dentro. ¿Como pude decirle eso a Laura? Joder que inútil soy, la he echo llorar, la he echo sufrir cuando más me necesitaba, sólo quería abrazarla ahora mismo y sentir que sigue siendo un día antes del baile, yo sólo quería que esta noche fuese perfecta y mírame, cabreado con los nudillos llenos de sangre y llorando desconsoladamente mientras voy a mi casa. Esto no es de ser una noche perfecta como ella deseaba, quiero volver a la universidad, buscarla, disculparme por todo y poder empezar de nuevo.
Aparco en frente de la puerta del garaje y me bajo todo enfadado, pero sin hacerle ningún rasguño al coche ya que no es mío, sino de un vecino, que me mataría si le pasara algo a su "pequeña".
Pongo el seguro al coche y me dirijo a la puerta bastante cabreado, la abro y vigilo que mi madre no este dormida, pero claro son solo las diez y media de la noche, ¿como va a estar dormida? Entro y cierro la puerta detrás de mi, sin decirle hola a mi madre intento salir de allí lo más rápido que puedo.
-Hola hijo, ¿que ha ocurrido?-dijo intrigada.
Pero como aún seguía enfadado no me giré ni nada y seguí andando hacía delante.
-¿Estas bien Justin?-volvió a preguntar.
Por fin llegué a las escaleras y las subí de dos en dos. Tan rápido como mi cuerpo me permitía quería salir de allí, no merecía vivir. He sido tan inútil.
Entro en mi habitación de un portazo cierro la puerta, voy hacía mi cama y de la rabia comienzo a tirar peluches de encima de esta hacía la puerta, llorando como un crío. Gritando entre dientes y rabiando, ¿se puede ser mas imbécil? No yo soy el ejemplo.
Cuando ya no quedan peluches me caigo de rodillas al suelo y sigo llorando desconsoladamente, me cubro la cabeza entre las piernas y los brazos. Volviendo a llorar.
Entra mi madre por la puerta asustada de mi reacción y de los gritos ahogados que hice segundos antes.
Corrió hacía mi y se sentó a mi lado. Hizo que levantase la cabeza de entre las piernas y conseguir abrazarla, no me retuve y le seguí el abrazo, entonces volví a llorar.
-Eh, eh ¿que te ocurre Justin?-me preguntó aún abrazada a mi y acariciándome la cabeza con sus delicados dedos.
-Soy un imbécil mami,-dije volviendo a llorar más que antes.
-Ya esta, para de llorar, y cuéntame porque dices eso.
Me separé un poco de ella y me sequé las lágrimas con mis manos, ella se asustó al ver mis nudillos cubiertos de sangre, de la cara de ese gilipollas.
-¡Dios! ¿Que te ha pasado?-dijo cogiéndome de las manos.
-Me peleé con....-paré un segundo y luego añadí- Dallas.
-¿Otra vez? Justin no puedes estar continuamente maltratando a gente...
-Mamá, no lo he maltratado. ¡Abusó de Laura!-grité.
-¿De verdad!-dijo con los ojos como platos.
-Sí, estábamos hablando cuando me dijo que fuese a por refrescos, así que le hice caso, cuando volví no la vi y me asusté la busqué y un chico me dijo que salió al jardín acompañada de otra persona. Así que me temí lo peor y salí, los busqué y cuando me quise dar cuenta estaba abusando de ella, la estaba besando y me sentí muy mal, me enfadé muchísimo y me peleé con él, pero podía haber acabado mi faena si no me hubiera interrumpido Ryan.
-¿Como tu faena?
-Que lo habría matado si no me hubiera interrumpido Ryan separándome de él.
-Pero Justin,-me gritó- ¿se puede saber en que piensas? ¿Crees que eso sería lo mejor?
-¿Que? Le dije que no se acercase a ella y lo hizo y encima abusaba de ella, se lo merecía.
-¿Y es por eso por lo que estás llorando?
-No, porque le solté una bordería a Laura y me siento un inútil y un miserable.
Un nudo se formó en mi garganta.
-¿Que bordería Justin?
-Le dije que me dejase en paz, que si quería irse con él que adelante, y que me olvidara.
Pero ese nudo se volvió mas grande y no pude hacer otra cosa que echarme a llorar, aunque no quisiera.
Mi madre volvió a abrazarme, muy fuerte.
Me sentía tan mal conmigo mismo, necesitaba hablar con ella y explicarle todo, no quiero que me odie por lo que he dicho, sólo estaba cabreado, eso es todo.
|Narra Laura|
Estuvimos pasando el rato juntos, viendo la tele y de vez en cuando diciendo tonterías, tenía hambre, creo que pediré una pizza.
-Oye Chaz, tengo hambre ¿te apetece que pidamos pizza?
-Me parece bien,-sonrió.
Me levanté cogí el teléfono y pedí una pizza.
Luego volví a sentarme al sofá.
-Oye, Laura...
-Dime.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Sí, claro.
-Pues verás, sé que no tiene nada que ver pero...¿tu sientes algo por Dallas verdad?
¿Que?¿ Porque me pregunta eso? Yo amo a Justin y debería saberlo.
-No, que va. Yo amo a Justin.
-Sí lo sé, pero te gusta Dallas.
-Que no, que no me gustas, es más yo lo odio, es un imbécil y tiene el ego muy subido.
No respondió nada, pero como la curiosidad me podía le pregunté el porqué de su pregunta.
-¿Por que me preguntas eso?
-Por la manera que tienes de nombrarlo, no sé supongo que tiene algo que te atrae.
Pensé en su respuesta, puede que sea verdad lo que dice, pero sólo me atrae físicamente, tiene muy buen cuerpo todo hay que decirlo pero si tengo que elegir me quedo con Justin, es lógico.
-Sí bueno, sólo físicamente, por dentro es una persona odiosa.
-Pero te atrae...lo que yo pensaba.
Fruncí un poco el ceño.
-No se lo digas a Justin...por favor.
-No tranquila, no le voy a decir nada.-me sonrió.
-Gracias,-le sonreí.
Unos quince minutos mas tarde, llamaron a la puerta, sería el pizzero.
Me levanté cogí dinero y abrí, efectivamente era él.
-Muchas gracias, aquí tiene,-le sonreí y le pagué.
-Muchas gracias, que aproveche.
-A usted,-volví a sonreír y cerré la puerta.
Me acerqué a la mesa, puse la caja de pizza, y Chaz me ayudó a ponerla.
Durante la cena estuvimos charlando, haciendo tonterías, algo que causo que Chaz casi se ahogase, lo que me hizo bastante gracia, y ahora mismo estaba partiéndome el culo, de la cara que se le quedó a Chaz al ver pasar su vida en milésimas de segundos.
Chaz sólo comía como un cerdo y se enfadó por mi reacción al ver que moría.
Pero claro si tenéis a un cerdo delante vuestra comiendo y casi ahogándose la primera reacción es ayudarle y la segunda partirte el culo de risa.
Paré un segundo bebí un poco, me relajé y volví a comer el trozo de pizza que quedaba en la caja.
Y así entre risas y morisquetas, pasamos casi toda la noche, Chaz se marchó sobre las doce y media o una de la madrugada.
En ese instante me di cuenta de que era un buen amigo, que se podía confiar en él, y bueno que era el chico mas divertido que podías tener a tu alrededor, si alguna vez estas triste te recomiendo a este cerdito para olvidarte de todo lo que ocurre a tu alrededor y sumergirte en un mundo de risas y mas risas.
Es una buena medicina para el cabreo o la tristeza, nunca viene mal tener a alguien que te haga sonreír en estos momentos.
CONTINUARÁ.
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