viernes, 27 de julio de 2012

Capitulo 23 (Primera parte)

Estuvimos comiendo la pizza, y Justin rompió el silencio que había.
-¿Has acabado?-preguntó.
Asentí retirando la caja de pizza, la cual estaba vacía.
-Quiero hablar contigo,-dijo mirándome.
-Dime,-dije extrañada.
-Haber, llevamos dos semanas...-hizo una pausa.
-Y ya te has cansado de mi ¿no?-dije confusa
-¡No! No eso nunca, al contrario me gustas cada día mas, es que, bueno....lo que ha pasado hoy en la ducha...pues me ha dado una idea,-dijo sonriendo pero con miedo.
-Dímela.
-Pues, puedo prepararte mañana una comida, que mi madre no está, y acabar lo que empezamos,-sonrió pícaro.
-Es que si me lo dices así....
-¿Así como?-preguntó.
-Sin pelos en la lengua,-reí.
-Porque tú no quieres,-me miró de reojo y rió.
-¡Justin!,-dije dándole un leve golpe en el hombro.
Rió y yo con él.
-¿Entonces que? ¿Quieres?-me preguntó sonriendo.
-Sí, me encantará,-dije terminando con un beso.
-Ay dios,-se levantó corriendo de la silla y se puso de pie dándome la espalda.
-¿Que ocurre?
-Se ha levantado.
-¿Quien?-dije confusa.
-Mi colega,-dijo girando la cara y riéndose.
Reí fuertemente, pero se sitió incómodo y paré.
-Date la vuelta,-le exigí.
-No.-negó con la cabeza a la vez.
-Vamos, no me voy a reír, te lo prometo.
-Que no, que me da vergüenza.
-Vamos, Justin.-le volví a exigir y aceptó se giró tapándose con la mano.
Sonreí y me levanté de la silla.
-Ven acércate.
Se acercó a mí y yo a él, entrelacé mis brazos por su cintura. Me pegué a él todo lo que pude, y me quedé mirando a su cara.
-No me importa que tu amigo, se haya levantado,-sonreí- haber eres adolescente a todo el mundo le puede pasar, como si te falla mañana, me da igual, yo no te voy a querer menos, no por eso te tienes que sentir avergonzado. Hombre, yo si fuera tú también me hubiera dado corte, pero es algo normal,-le sonreí- ya bajará cuando quiera.
-Si es que te tengo que querer,-me sonrió.
Se agachó un poco y me cogió en brazos, le agarré la cara con mis manos y le dí un beso como nunca se lo dí. Quiero que sepa que jamás me va a perder, que le voy a querer igual, haga lo que haga.
-Vamos a dormir,-sonreí.
Asintió y se acercó a la cama tumbandome en ella delicadamente, como una muñeca de porcelana.
Destapé yo misma la cama y él se acostó a mi lado derecho, me tapé con las sábanas y él se tapó después.
Estiró uno de sus brazos pasándolo por detrás de mi cabeza, quería que me acercase a él. Así hice, apoyé mi cabeza en su pecho y él pasó su brazo acariciándome así la espalda.
Yo acariciaba su pecho, esto es maravilloso, y de pensar tanto en él, me quedé profundamente dormida.

(....)
Abrí los ojos lentamente, la luz me cegaba, pero me acostumbré un poco y pude ver con más claridad.
A mi lado no estaba Justin, ni a mi izquierda ni a mi derecha, grité su nombre pero la única respuesta que recibí fue silencio y más silencio. ¿Se habría ido sin despedirse?
Escucho como alguien encaja una llave en la cerradura, la gira y consigue entrar. Al segundo escucho una voz.
-Valla, te has despertado,-dijo él, me giré y estaba cerrando la puerta con una sonrisa mañanera en la cara- siento haberme ido así había ido a por algo de desayunar.
Cuando dijo esto me fijé en sus manos, traía una bolsa y churros.
Sonreí.
-Huele muy bien. ¿Que es eso de la bolsa?
-Chocolate.
-¿Has metido el chocolate en una bolsa?
-No,-rió- es chocolate ya preparado, viene en una caja como las de leche, esto lo echas en un vaso y lo calientas y listo.
-Ah, ¿tu ya has desayunado?
-No, me desperté y te vi tan dormida que dije, voy a por algo de desayunar antes de que se despierte,-dijo andando hacia mí y dándome un beso.
-Pues gracias,-sonreí.
Me quise levantar para ayudarle, pero no me dejó.
-No te levantes, esto va a ser un desayuno en la cama, espera un poco.
-Pero vamos a manchar la cama...
-No, lo pongo en una bandeja.-me sonrió mientras metía los dos vasos de chocolate en el microondas.
Me senté y dejé sitio para que se sentase a mi lado Justin. Al minuto vino con la bandeja, los churros y el chocolate, y con una sonrisa en el rostro.
Estaba contento.
Se sentó a mi lado puso la bandeja encima suya y luego me dio un beso en la mejilla.
-Que aproveche,-objeté y sonreí.
Empecé a comer, estaba todo muy rico, esto era de cuento de hadas.

(....)
Son las ocho de la tarde, y Justin se fue después de desayunar, me dijo que me recogería a las nueve. Así que estoy duchándome.
Me dijo que me vistiese arreglada pero informal.
Termino de ducharme, me coloco una toalla por debajo de las axilas y me peino.
Luego me sequé y me vestí ( http://www.polyvore.com/cena_con_justin/set?id=54382486 )
Después de vestirme me pinté un poco; gloss, raya y rimel.
Miré la hora, las nueve menos cuarto, me puse a ver la tele, a cada minuto miraba el reloj, se me hacían eternos los minutos hasta que por fin escuché el sonar del telefonillo.
Me levanté corriendo, los nervios me entraron de repente sin razón aparente.
-¿Sí?-contesté
-Baja hermosa.
Colgué el telefonillo y se me formó una sonrisa de tonta, volví al baño me miré bien, sí, estaba perfecta.
Bajé por el ascensor aún con los nervios a flor de piel.
Cuando la puerta del ascensor se abrió, el corazón se me puso a mil por hora, ¿por que me ponía tan nerviosa?
Respiré profundo hasta que sentí como llegaba el aire a mis pulmones y salía el dióxido de carbono por mi boca, salí del ascensor antes de que la puerta se cerrase.
Abrí la puerta principal y para mi sorpresa sólo vi su moto, me extrañé ¿donde estaba?
Sentí una respiración fría pero constante en mi nuca, y como una mano se entrelazaba con los dedos de la mía, cerré los ojos. Sentí esa misma respiración cerca de mi oído, produciendo un sonido muy dulce.
-Te ves preciosa,-me dijo alguien detrás de mi, obviamente era la misma persona que respiró en mi oído.
Giré mi cabeza aún con los ojos cerrados, los abrí lentamente y me lo encontré con una sonrisa formada en la cara, una sonrisa que trasmitía seguridad, y por supuesto felicidad.
Amo cuando pone una de esas sonrisas, no son forzadas, salen de él naturalmente.
Agarré su cara con la mano libre que me quedaba, haciendo que se acercase a mis labios, los besé dulcemente.
Se puso frente a mí, bajé los dos escalones hasta apoyar los pies en la acera, Justin sonrió y me hizo dar una vuelta sobre mi misma.
Me agarró de la cintura y me volvió a acercar a él. Sus labios y los míos se separaban por centímetros.
-Sube a la moto, espero que te guste lo que te he preparado.-sonrió y me besó.
-Sabes que me encantará,-le sonreí.
Me subí a la moto y me llevó a su casa.
CONTINUARÁ.

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