jueves, 12 de julio de 2012

Capitulo 19 (Primera parte)

Hoy es el día en que mi suerte va ha cambiar.
Hoy todo lo que me parecía imposible, se hará probable.

Abro lentamente los ojos, razono que hoy es un nuevo día y sonrío, quiero que llegue esta noche, se que nunca la olvidaré.
Me levanto de la cama con una sonrisa, la hago, recojo un poco la casa y me visto, me pongo algo simple ( http://www.polyvore.com/dia_con_justin/set?id=52864467 ), voy a dar una vuelta.

Me peino con una cola alta, quiero buscarme una peluquería por aquí cerca.
Cojo mis llaves, el móvil, dinero y salgo.

Llamé a Peyton, para que me dijese donde había una pelquería. Me dijo que dos calles hacia delante de donde vivía.
Decidí ir allí. Y sí la encontré, entré y le dije que me peinasen con tirabuzones, y bueno como se les ocurriese.
Como 10 minutos después o incluso mas acabaron, me hicieron este peinado:











Les pagué por el peinado y luego me fui a mi casa.

El día se me pasó rápido, no hice mucho, limpié la casa y me puse a repasar un poco de materia.
Miré el reloj, eran las ocho y media de la tarde, a las nueve me recogía Justin así que me pude a prepararme.
Me duché, pero me recogí el pelo para no estropeármelo, después de la ducha me sequé y luego me maquillé. Sombra de ojos, raya, colorete, y demás y por último el gloss, para marcar mis labios.

Me escogí el vestido que compré ayer y me lo puse ( http://www.polyvore.com/cena_con_justin/set?id=52942170 )
Me puse los tacones, volví a mirar la hora eran las nueve menos diez, ya casi llegará.

Y así fue, diez minutos después llamaron al telefonillo, lo cogí.
-¿Si?
-¿Esta la chica mas preciosa del mundo? Es que la espera un chico estupendo y que vale la pena, en la puerta.-dijo.
Sonreí inconscientemente, era perfecto, joder.
-Sí, dile a ese chico que no se preocupe, que enseguida baja.-añadí y colgué el teléfono.
Salí como una bala, pero con cuidado de no caerme y estropearme el tobillo, el vestido y todo.
Abrí la puerta principal que daba a la calle, y ¿que me encontré? A un chico totalmente cambiado, ya no iba con una chupa de cuero negra, iba con una chaqueta de esmoquin, unos pantalones largos negros y una camiseta roja larga y unas supras rojas.
Iba precioso.
Me miró y se quedó con la boca abierta, esa es la expresión que intentaba causar y lo he conseguido.
-Es...estás preciosa,-dijo con los ojos abiertos.
-¿Y tu? ¿Te has visto? Vas mejor que yo. Por cierto....¿a quien le has robado ese cochazo?-dije preguntándole irónicamente, ya que no traía su moto sino un coche. Y valla coche.
-No lo he robado, lo he cogido prestado, de un amigo,-dijo riendo.
-¿Y quien sería tan tonto como para dejarte ese coche?
-Un amigo de mi madre,-sonrió- le dije tío préstame tu coche que tengo que llevar a....una amiga.
-Te creo,-reí y él conmigo- Y ¿donde vamos?
-A McDonnald's.-respondió.
-¿En serio? ¿A McDonnald's? Yo me he vestido así para ir a McDonnald's, muy bien,-dije irónicamente.
-Que no, que es broma, he preparado una cosa que espero que te guste, pero antes, date la vuelta.
Me dí la vuelta, noté como se acercó hacia mí, pasó su mano por mi brazo y luego colocó un pañuelo en mis ojos.
-Para qué me habré maquillado yo,-dije riéndome.
La verdad no podía dejar de sonreír, iba a ser un día inolvidable.
-¿Y como llego ahora al coche?-pregunté confusa.
-Yo te guío, no te preocupes,-dijo cogiéndome de la cintura y ayudándome a llegar a la puerta del coche.
Me abrió la puerta y me metí en él.
-Para que conste, todo lo que vas a ver lo he echo yo todo esta mañana.
-Haber que has echo.-pregunté aún sonriendo.
Estuvimos como unos cinco minutos en coche, hasta que nos paramos, habríamos llegado ya.
Escuché como se habría la puerta y se cerraba, luego se abrió la de mi lado y pude salir.
-Vale, vienen escaleras, cuando te avise es cuando han acabado ¿vale?
Asentí.
Anduvimos hasta que me dijo.
-Vale, ahora vienen las escaleras, ten cuidado, yo te aviso cuando acaben.
Estuvimos subiendo un rato, ya me dolían los pies de subir.
-Ya hemos llegado. Te voy ha quitar el pañuelo, pero no abras los ojos hasta que te diga.
Volví a asentir.
Me quitó la venda y esperé a que me avisará, luego soltó un "ya".
Abrí los ojos lentamente y no podía ser mejor, era precioso lo que había echo, y él solo.
Era la terraza de un restaurante con una mesa justo en frente de la puerta por donde entramos, dos sillas una enfrente de la otra, dos velas en el medio separadas formando un espacio para poder vernos, mas a la izquierda de la mesa una radio y una guitarra, me pregunto ¿para que será?
Y bueno las vistas que había desde allí eran preciosas. Se veía el Big Ben a la otra orilla del río Thames.
-Justin...esto...esto es precioso, de verdad. Me encanta,-dije flipando todavía.
-Me alegro de que te guste,-sonrió.
-Y...¿para que es la guitarra y la radio?
-Es una sorpresa.-dijo encogiéndose de hombros- Sentémonos.
Así hice, me senté y frente a mí, Justin.
Estuvimos hablando durante un pequeño rato, que es lo que nos gustaba y tal, hasta que apareció el camarero.
-¿Que desean?-preguntó.
-Yo quiero unos espaguetis.-dije
-Y yo otros.
-Tenemos tres tipos, con tomate, a la boloñesa y con nata.
-A la boloñesa,-dije finalmente.
-Yo también,-sonrió.
El camarero asintió y se fue.
-¿Me estás copiando?.-le pregunté con una sonrisa.
-No que va, eres tú, que te gusta lo mismo que a mi,-respondió con otra sonrisa.
Al rato nos llegó la comida.
-Esta muy buena,-dije volviendo a meterme espaguetis en la boca.
-Sí, la verdad.
-Tengo que decirte algo.
-Dime.-preguntó levantando la mirada hasta mis ojos.
-Te has molestado mucho en hacer esto, de verdad.
-No ha sido nada, he recibido un poco de ayuda, pero por tí....-dejó la frase en el viento.
-O sea, que esto lo has echo por mi ¿no?
Asintió.
-Pues he de decirte que de verdad, me has sorprendido.
-Eso intentaba, pero tampoco es para tanto.
-¿En serio? Mira la que has formado para intentar salir conmigo, nadie en la vida lo había echo por mi. Y repito nadie.
-Pues yo sí. Y haría esto y mas cosas por conseguir salir contigo.-dijo desviando la mirada hacia sus espaguetis.
Sonreí.
¿Se puede ser mas perfecto? Para nada, él es único en el mundo.
-Y...¿la guitarra?
-¿Has terminado de comer?-preguntó cambiando de tema.
-Sí, pero contéstame a la pregunta.
-Vale,-dijo levantándose- levántate.
Le hice caso y me llevó a donde estaba la guitarra....
CONTINUARÁ.

1 comentario: