Estoy en casa de Justin apoyada en su hombro y jugando con el móvil, él está viendo la tele, yo hace rato que me aburrí.
-Tengo hambre, Bieber.-dijo frotándome el estómago.
-Pues cómeme,-dijo mirándome.
-Pide pizza, mejor-le dije- a ti te dejo para el postre,-le guiñé un ojo.
-Vale, ¿de que la quieres?
-Me da igual.
Se levantó cogió el teléfono y pidió pizza.
-Me voy a ir duchando, ¿donde estaba el baño?
-Arriba, la segunda puerta a la derecha.
-Vale.
Subí arriba, pero antes me cogí la ropa, me metí en el baño, y me duché. Me vestí con el pijama ( http://www.polyvore.com/cgi/set?id=51950540&.locale=es ) que me traje y mientras me peinaba escuché llamar a la puerta del baño.
-Fea, ya está la pizza, baja.
-Vale, ahora voy.
Terminé de peinarme y cuando abrí la puerta, él estaba a un lado, esperando.
-¿Que haces aquí, Bieber?
-Esperar a que salgas. Por cierto te sienta bien ese pijama.-sonrió pícaro.
-A ti te sienta bien todo,-le guiñé un ojo.
-Y no me llames Bieber.-me advirtió.
-¿Por que?
-Porque no me hago dueño de mis actos.
-Como quieras, Bieber,-le guiñé un ojo. Como me gusta provocarle. Él sonrió y añadió.
-Voy a ducharme no empieces sin mi ¿vale?
Asentí.
Bajé y me senté en el sofá, a esperar a que bajase.
A los cinco minutos bajó.
-Que rápido te has bañado ¿no?
-No soy una chica, que tarda mas de media hora en ducharse y otra media en vestirse.-me guiñó el ojo.
-Retira eso,-le ordené.
-Oblígame,-objetó.
-No me tientes.
-Quien se pica...ajos come,-sonrió.
Y dicho esto salí a correr detrás de él, recorrimos todo el salón, y yo no conseguía cogerle, corre mas que yo, es lógico.
-Rindete, no me cogerás.
-Ya verás como si te cojo,-dije parándome en seco- pero ahora voy a comer que tengo hambre.
-Eres una floja,-dijo con distancia.
-Pero bien que no te acercas,-me reí.
-Por precaución,-rió conmigo.
Me metí en la cocina y la abrí la caja de la pizza, oliéndola.
-Umm,-dije lamiéndome los labios.
Justin entró detrás de mi en la cocina y se sentó al otro lado de la mesa, yo me reí.
-¿De que te ríes?-preguntó extrañado.
-No te acercas a mi,-volví a reír.
-Me das miedo,-afirmó, a mi se me cortó la risa.
Esta vez se rió el. A mi no me hacía nada de gracia.
-Eres idiota.
Comencé a comer, Justin se levantó a por algo de beber y se sentó esta vez a mi lado, pero yo y mi orgullo nos separamos de él.
-Encima de que me acerco a ti, te me vas, pues ala ya me has cabreado,-dijo serio y comiéndose un trozo de pizza, yo le miré de reojo, nuestras miradas se cruzaron y sonreí.
-Anda ven tonta,-me dijo señalándome donde quería que me pusiese.
Me levanté y me puse al lado de él.
Comimos, recogimos todo y mientras Justin acababa de recoger lo que quedaba en la mesa yo me senté en la encimera.
-Gracias por ayudarme ¿eh?.-dijo irónico.
-Oye, que te he ayudado, no mientas.
-Dime que has echo.
-Ayudarte a recoger la mesa, por ejemplo.
-Mentirosa,-dijo acercándose a mi.
-Por cierto,-le dí una colleja- te la debía.-le guiñé el ojo.
-¿Y para eso corro?
-¿Prefieres ser estéril?
-Creo, que me voy a quedar con la colleja,-dijo haciéndose el tonto.
Reí y él conmigo.
-Anda baja,-dijo ayudándome a bajar de la encimera.
Nos volvimos al salón, donde nos sentamos y vimos la tele.
-Oye, Justin, voy a tomar un poco el aire ¿vale?
-Vale.
Salí al patio, necesitaba tomar un poco el aire, me había dado un bajón de última hora.
Miré, haber si había un lugar donde poder tumbarme, por suerte había unas tumbonas, me acerqué y me tumbé en una de ellas.
Miré al cielo, estaba completamente despejado, se veían las estrellas, que brillaban con mucha intensidad.
Echo de menos a mi familia, necesito abrazarles, no he hablado mucho con ellos, pero se nota que no les tengo. Quiero abrazar a mis hermanos, a mi padre, y a mi Blas. Les echo mucho de menos.
Noté como calló de mi ojo una lágrima, pero me la sequé rápidamente, no quería llorar, aunque lo estuviese deseando por otra parte.
-¿Te encuentras bien?-dijo una voz que me sacó de mis pensamientos.
Miré hacia delante, era Justin.
Negué con la cabeza.
-Ven,-me dijo- ven aquí,-insistió.
Me levanté y me acerqué a él, no me dijo nada sólo me abrazó. Por dentro me decía "gracias Justin, lo necesitaba".
-¿Que te ocurre?
-Echo de menos a mi familia.-me calló de nuevo otra lágrima, pero me la secó él, con su mano.
-Yo también ¿sabes?-dijo mirándome con una sonrisa.
-Pero tu tienes aquí a tu madre.
-Pero echo de menos a mi padre y a mis hermanos.
-¿Tienes hermanos?
Sonrió y asintió.
-¿Cuántos?
-Tengo dos, el pequeño es Jaxon, y la princesita de la casa, Jazmyn.-dijo sonriendo.
-Deben de ser muy lindos,-dije sonriéndole.
-Como su hermano,-dijo con aires de superioridad.
Yo me reí y él conmigo, aveces es mas buena persona de lo que te puedes imaginar. Nos dejamos de abrazar y nos sentamos en la tumbona uno al lado del otro.
-¿Y tu? ¿Tienes hermanos?-preguntó.
-Sí, tres.
-Valla,-se sorprendió- tus padres no perdieron el tiempo,-rió.
-Pues no, la verdad.-reí con él.
-Y bien, ¿como se llaman?
-El mayor se llama David y los otros dos son gemelos, uno es Daniel y el otro Álvaro.
-O sea, que tu eres la única chica de la casa.
-Se podría decir que sí.
-Ya le daremos a tu padre una nieta,-dijo en voz baja, yo me extrañé y le pedí que lo repitiese.
-¿Que has dicho?
-No, nada, nada,-dijo sonriendo.
Sé lo que había dicho, pero no estaba segura, ahora sí.
CONTINUARÁ
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